jueves, 1 de diciembre de 2011

SOBRE LA MEJORA, EL PESO Y LA ALIMENTACIÓN


Consulto las estadísticas recogidas en el Sportracks, que recoge los datos del Garmin y observo que la velocidad media de los entrenamientos de noviembre de 2010 están en 5'02'' el mil; sin embargo, la media justo un año después, la recogida del recién acabado mes de noviembre está en 4'53'', a pesar de que en este último noviembre los kilómetros hechos son más del doble que en el mismo mes del año pasado. Por tanto, hay mejora. Algo similar ocurre en la comparativa del resto de los meses.
Un entrenamiento, un día cualquiera, puede salir bien; pero, igualmente, puede salir para olvidar, ahora bien, cuando se trata de medias temporales amplías la fiabilidad es mayor porque el campo de comparación se amplía.
Algo igual podría ocurrir con el peso corporal que también es conveniente ir anotando para establecer comparativas. Que el peso se estabilice año tras año o que, incluso, vaya bajando es lo que espera cualquier corredor que se precie, aunque el motivo no se centra básicamente en la estética, que es una cuestión que pronto se va desechando sino en la posibilidad de correr más tiempo y más rápido gracias a soportar cada vez menos kilos.
Con relación al peso, todos los corredores sabemos que éste dependerá mucho del entrenamiento, pero sobre todo de los hábitos alimenticios y éstos, sin llegar a planteamientos extremos, han de ser variados aunque provistos de ciertas reglas.
Por ejemplo, he comprobado personalmente que un atracón de hidratos de carbono de combustión rápida aumenta el peso corporal, por supuesto, pero que éste disminuye con facilidad después de varios entrenamientos concienzudos. Es nuestra gasolina.
Sin embargo, cuando se trata de una severa ingesta de dulces refinados -que además de hidratos de combustión muy lenta contienen excesiva azúcar no refinada y grasas saturadas- ese peso aumentado cuesta eliminarlo mucho más. Igual ocurre cuando se trata de bebidas espirituosas con una alta volatilidad de alcohol.
Toda energía acumulada en forma de ingesta si no se destruye -es decir, si no se entrena- va acumulándose en forma de lípidos por así está diseñado genéticamente nuestro organismo como resultado de la evolución de miles de años.
Por tanto, cada corredor sabe perfectamente lo que le conviene comer y que tipos de alimentos perjudican menos sus entrenamientos, asunto éste que habrá que tener muy en cuenta ahora en las fechas que se acercan porque no hay hogar, establecimiento o lugares de trabajo en los que no exista una exquisita bandeja de dulces altamente saturados y refinados, justo al lado de una botella de anís o coñac. Habría que preguntarse sobre el porqué de la existencia de tanto volumen calórico en Navidades.
¿Es fácil resistirse a todos esos manjares navideños? Por supuesto que no.
Por tanto, como ocurre con todos los pecados, más vale pecar algo que no estar permanentemente pensando en la conveniencia o inconveniencia de hacerlo.

3 comentarios:

  1. Estimado jose Antonio, ni que decirte que has escrito una gran entrada. La media velocidad en tus entrenos es francamente muy buena. Respecto a los alimentos, nada que objetar. No hay nada mejor que los hidratos para cumplir con nuestras carreras diarias. Los caprichos tambien, pero sin excesos. Las cervezas es el mejor de los refrescos despues de una hora pateando caminos, ¿o no?. Un abrazo de un corredor esforzado.
    Paco Montoro

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  2. Tengo claro que para un corredor habitual, la dieta no debe preocuparnos, porque estoy seguro que comemos de todo lo necesario, no abusamos y si lo hacemos puntualmente, lo quemamos en breve, ¿o no? Yo procuro comer mucha fruta y verdura, pasta, huevos, pescado, carne poquísima, pero no puedo decir no a los aperitivos salados y a la cerveza. Me niego a renegar de ello.

    Saludos

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  3. Amigo Paco, por supuesto, la cerveza según la ley es un alimento y no una bebida alcohólica. Mientras siga siendo así, será nuestra gran aliada.
    Saludos.
    Javi, tenemos hábitos alimenticios muy similares. La carne -sobre todo cerdo- cada vez la tengo más proscrita. Ahora bien, la cerveza ni tocarla.
    Saludos.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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