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01 marzo 2012

AQUÍ UNOS AMIGOS...




En la vida de toda persona existen pasadas etapas vivenciales que dejan una marca, un sustrato. Son las que se recuerdan con agrado y se renuevan con el paso del tiempo. Pero ocurre que no siempre existe reciprocidad y lo que para ti es recordado con cariño para esos otros que convivieron contigo en esa época no lo es tanto. Y si eso ocurre, poco a poco esos recuerdos se diluyen.
            Ahora bien, cuando ocurre al contrario, cuando existe reciprocidad, esos momentos pasados se renuevan a cada instante y se produce una total armonía. Y posiblemente ese debe ser el carácter de los homenajes, que tienen el noble fin de  evocar el recuerdo, de ser recordado, y que tú mismo recuerdes que hubo una época y unos momentos agradables en tu pasado. Una acción de renovación y alianza.
            Pero cuando todo eso ocurre en el plano deportivo, el recuerdo es mucho más vivo por muchos años que pasen....
            En definitiva, todo ese rollo introductorio viene a que hace más o menos tres lustros yo pertenecí a una Peña de Fútbol de nombre Eras-Bodegón y con motivo de sus veinticinco años de existencia un grupo de antiguo miembros fuimos llamados para ser homenajeados y eso siempre sienta bien a la autoestima porque la mejor manera de comprobar que  uno es recordado es ésa, al mismo tiempo que la mejor manera de caer en el ostracismo y en el olvido es lo contrario, o sea, jamás ser llamado.
            Cuando hace algunos años recibí un homenaje personal de la que fue “mi peña” sentí una enorme satisfacción y a pesar del fuerte nevazo que aquél día cayó sobre Pinos Puente, fue un día perfecto, pero ahora que se reeditan los lazos con este grupo de amigos, que aún sigue en activo, el sabor es especial.
            Y lo es porque los seres humanos somos lo que fuimos, y seremos en el futuro lo que ahora estamos construyendo; de ahí que uno valore tremendamente que lo que uno intentó construir en su día hoy es valorado y apreciado.
          ¿Y que traté de construir en ese grupo humano que ahora me recuerda? Unas cosas muy básicas: amistad, respeto y lealtad, que son valores que si en la vida diaria son fundamentales, en el deporte ser convierten en imprescindibles. 
            En el plano deportivo, es también muy importante hacer historia de –como diría uno de los peñistas más antiguo, Antonio Comino- del periplo vivido en esta peña.
            Yo era portero. Había jugado años atrás con una trayectoria bastante irregular en varios equipos federados. Pero también me apasionaba el ciclismo. Estaba dividido. Así que opté por pedalear más y jugar al fútbol menos. Luego llegó la mili, etc., etc...., pero el gusanillo del fútbol siempre permanece, ¿y dónde jugar mejor que en la peña en la que juegan la mayoría de amigos y conocidos que, además, son competitivos, futboleros y buenas personas de tu pueblo? Dicho y hecho. 
            Sin embargo, hubo un antes de la Peña. Y ese antes fueron dos peñas,  que eran las más competitivas de la liga interna local, muy seguida por los aficionados. Y allí estuvimos también emocionándanos en cada partido, comentando sobre el siguiente partido o el pasado. Esas dos peñas rivales que tanto se respetaban y que representaban a barrios muy distinto del pueblo, un buen día se unieron. Como suelen hacer siempre los grandes enemigos que se respetan y valoran. De aquella unión, surgió esta peña, y con el paso del tiempo todo ello se elevó a la categoría de religión, porque como yo decía en los comentarios del partido el otro día: ser de esta peña es una religión, algo que sólo logrará comprender quien haya vivido o viva este tipo de agrupaciones. Una microhistoria que atesoramos todas las personas y que, seguramente, pasará desapercibida en otros ámbitos y que, probablemente, poco dirá a los lectores habituales de este blog, pero baste con que cada uno de vosotros, queridos lectores, recuerde sus mejores días en el lugar que te ha visto nacer, rodeado de la gente con la que has convivido cada día, practicando el deporte que más te gustaba..., baste recordar todo eso, decía, para que se pueda comprender en su verdadera esencia lo importante que es tener ese sentimiento de pertenencia a un grupo social y deportivo.     
            ¿Y qué decir de la jornada vivida el pasado día 28, día de Andalucía? Algo inenarrable: rodeado de amigos, recordando viejos tiempos, renovando la amistad y la adscripción “sine die” a esta peña, divirtiéndonos Paco y yo en la inverosímil y desternillante narración a pie de campo y cámara, actividad esta que dio vía libre a nuestra imaginación y que tanta veces hemos experimentado en nuestra más tierna juventud porque donde había un micro, una cámara, allí montábamos el número, y que eso tras tantos años siga ocurriendo dice mucho de lo poco que hemos cambiado y lo fuerte que es aún nuestra amistad. Todo un día de deporte, comida, bebida, amistad y diversión, que las fotografías que acompañan apenas pueden dejar entrever. Y para colmo, para redondear el rizo, allí también se encontraba Emilio (tal y como se aprecia en la última foto), marcando meritorios goles y arrancando exclamaciones de unos otros por su excelente toque de pelota y su enésima juventud, algo parecido a lo que experimentó Dorian Grey el reputado libro de Oscar Wilde.   
            Queda tan sólo agradecer ese gesto y ese homenaje a Ángel, Presidente de la Peña y a su Junta Directiva y hacerlo extensivo a todos los componentes, que aún mantienen viva la llama de la ilusión. Larga vida, pues, a la Peña Eras-Bodegón de Pinos Puente y a todos sus irreductibles miembros. Y que cumplan, como mínimo, veinticinco años más.   













        

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