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17 abril 2013

EL MUSEO DE CERA ACABARÁ CERRANDO

Acabará sucumbiendo a un ERE (que no se entere Griñán) a este ritmo. O eso o crear una sala de corrupción que puede ser algo muy molón y con mucho futuro. Imaginénse a los abueletes del Imserso de la provincia de Albacete en fila india dirigirse a ver al Urdanga, al otro yernísimo (el del patinete -¿cómo se llamaba?-) a la Pantoja, después de visitar a su paisano Iniesta, expectantes por ver al yerno listorro y a la tonadillera. 
No sería mala idea. Un amigo decía que hay que hacer negocio de lo que se tenga. Proponía cosas tan pintorescas como crear escenas ficticias de bandoleros en Andalucía -como con los western en Tabernas-, pero que los protagonistas fueran los políticos de la Junta. Algo así podría hacerse en el Museo de Cera, propongo. 
Porque no cabe duda que alguna sombra de preocupación ya estará rondando entre los trabajadores del mediático museo madrileño, que observan con inquietud cómo cada día hay más huecos en las salas, siendo lo preocupante que no se trata de huecos que pasen desapercibidos, todo lo contrario. 
También sería buena idea - si no prospera la sala de la corrupción, que así la vamos a bautizar-, crear una especie de sala de los sablazos al dinero público, con explicaciones muy precisas y documentadas acerca de la pericia de la versión humana de los muñecos de cera a la hora de extorsionar, blanquear, robar, mangonear o enviar fondos a paraísos fiscales. Eso quedaría la mar de didáctico. 
Por tanto, trabajadores del Museo de Cera, si por un casual leéis ésto, haced el favor de plagiarme la idea e ir pensando en lo que escribo, que a este ritmo quedará Iniesta, Casillas y pocos más. Y gracias a que a los futbolistas se les deja en paz, que para eso son nuestros héroes campeones del mundo mundial.   

11 febrero 2013

EL VOTO TE HACE CÓMPLICE

Seguramente que a estas alturas, poca gente habrá que se sorprenda de la subida de sueldo de Rajoy en los años más críticos de esta crisis, según ha revelado él mismo sin despeinarse -a pesar de que seguimos sin saber cuánto cobró supuestamente en negro-.  
No sorprende que eso sea así, pero, particularmente, a mi me sigue sorprendido la dura estructura de la cara de toda esta rapiña que nos está gobernando, con independencia de qué gobierno se trate. Hace ya mucho que dejé de considerar que quien entra a gobernar lo hace para buscar una mejora en la sociedad con sus hipotéticas buenas ideas. En todo caso, esa es la gran mentira que sostienen en sus solemnes e hipócritas discursos. Lo lamentable a día de hoy es que haya aún ciudadanos que les crean y les siguen ofreciendo su voto cada cuatro años. Yo ese asunto ya lo tengo totalmente claro y no voy a seguir contribuyendo a que toda esta clase política corrupta siga robando a manos llenas. Como todo ciudadano he votado y he creído, pero ya no. Que no cuenten conmigo. 
Muchos sostendrán que la democracia sigue siendo el sistema político menos perverso, que no votando vamos a provocar que entre un personaje tipo Berlusconi, que si no seguimos ejerciendo nuestro derecho al voto (¡que frase más pomposa y vacía, por Dios!), que lo que hay que hacer es exigirles que cumplan lo que prometieron, bla, bla, bla, nada más que palabras sostenidas y mantenidas por el mismo sistema, es decir, por ellos mismos, para seguir instalados en sus privilegios, en sus sobresueldos, en sus prebendas, en sus comisiones, en su gratis total, en sus aforamientos, en sus impunidades, en sus irresponsabilidades penales, a consta de los impuestos del pueblo. 
Y es que, probablemente, en España no hay remedio. No lo ha habido nunca. No lo hubo cuando se intentó cambiar el orden político con la entrada de la 1ª y 2ª República y no lo hay ahora, cuando se suponía que teníamos el futuro de cara y a nuestro favor. Pero no contábamos con una cosa: que este país está históricamente podrido y que quienes menos se creyeron la democracia son, precisamente, quienes nos han gobernado desde la entrada en vigor de la Constitución en 1978. 
Será porque no existe esa pretendida vocación política que consiste en darse al pueblo sin esperar ningún premio; será porque el político en este país es una suerte de individuo -o individua- ambicioso que sabe que conseguirá su sueño de riqueza material si entra en política; será porque no existe democracia directa y real sino una especie de partitocracia que no cumple ni por asomo con la democracia interna que manda la Constitución en su artículo 6; será porque nuestra sociedad ve con buenos ojos las practicas corruptas y los políticos, como no puede ser de otra forma, surgen de nuestra sociedad; será porque el individuo es vanidoso y voluble por naturaleza y no tiene la fuerza ética suficiente ni la moral necesaria para negarse privilegios y oscuras prácticas; será por lo que fuere, pero este país está institucionalmente corrompido y podrido y no hay institución que a estas alturas ya se salve. El objeto es y seguirá siendo abrazar el becerro de oro al cual se llega fácilmente por la vía del poder, por la vía de la política, la gran empresa, la banca y los partidos políticos. 
Por tanto, que nadie se le ocurra ya a estas alturas reclamar los valores democráticos con los que nos han engañado durante tantos años, porque ya vamos conociendo en qué consiste esta pretendida democrática: elevar los privilegios de unos cuantos elegidos -nunca mejor dicho- a costa de machacar a la mayoría, principalmente, las clases medias que son las que históricamente sostienen a los países. 
Que esto pueda acabar en una especie de explosión de la ciudadanía no es probable, principalmente, porque la ciudadanía no cuenta con los medios necesarios para ello, al margen de manifestaciones y otras vías correctamente políticas (para frenarlas ya se encargará el estado policial que están montando). Ocurrirá por tanto, que cada vez habrá más divorcio entre la clase política, empresarial, bancaria e incluso sindical y la ciudadanía, pero el poder político se seguirá retroalimentando con las elecciones supuestamente democráticas de listas cerradas, validando como representativos los votos válidos que se depositen en las urnas, sin que sea importante para ese poder que la abstención y la apatía ciudadana vaya en aumento.
Es lo que hay. Particularmente el único camino que considero viable, ante la imposibilidad de un exilio exterior, es adscribirme al interior, como suele ocurrir en las dictaduras. 

24 enero 2013

NO VOLVERÉ A ESCRIBIR MÁS DE CORRUPCIÓN (CREO)

Reconozco que cada vez cuesta más escribir y hablar de corrupción política. Son tantos los artículos, tantas las tertulias y tantas las conversaciones de taberna que se escandalizan con la corrupción en masa que azota este país de Gomorra, que ya poco se puede decir.
Existe una frustración generalizada, una especie de sensación de no creerse lo que está pasando, un rasgarse la vestiduras por partes de fariseos, que como falsos miembros de un Sanedrín podrido, imitan escandalizarse ante algo que, como ocurría en la novela de Gabriel García Márquez, 'Crónica de una muerte anunciada' todo el mundo sabía lo que estaba pasando y lo que iba a pasar, pero nadie hacía nada por evitarlo. 
Porque lo que está ocurriendo en España no es producto de este año, ni del anterior, ni tan siquiera del último lustro. Es producto de una forma de entender la sociedad, la política, los negocios y el dinero. 
Alguien debió explicarnos mal lo que era la democracia, porque a todas luces, a día de hoy, más de uno no hubiera ratificado esa idea si llega a conocer lo que ahora estamos conociendo. Sin lugar a dudas, la democracia en España no ha sido otra cosa que el negocio de los partidos políticos, los cuales mostrando su papel constitucional, se apartan de él desde el primer año en el que se promulga la Constitución y se dedican al saqueo institucional. No es nada nuevo. Siempre ha ocurrido. Como ya ocurrió en la antigua Roma y como ocurrió en el vasto Imperio Español. 
Pero nadie pensaba que pudiera ocurrir ahora, cuando España aspiraba a emular a las mejores democracias europeas, de cuyas constituciones trae causa la nuestra. Pero no hay remedio. Así fuimos, así somos y, probablemente, así seguiremos siendo en el futuro. Y eso es algo que saben los altos cuadros de los partidos políticos. Lo sabían cuando España aparentaba ser rica y ahora que las aguas han vuelto a su cauce lo tienen, incluso, mejor aprendido. Nadie consideraba que la crisis hicieran que afloraran tantas ratas de cloaca. 
El político -lo he dicho en muchas ocasiones- lo tiene claro: considera que está pagado de sí mismo y no ve nada ilegal o inmoral meter la mano en la caja y hacerse rico a costa de su representación. Es más, la mayoría luchan toda su vida para llegar a eso. Y si, como ocurre ahora, las arcas están vacías, afina y adelanta su avaricia ante el temor de no poder cumplir con su sueño. Así piensan desde el Rey hasta el más mínimo cargo público. Pero no todo el que aspira a un cargo, claro está. Lógicamente, me estoy refiriendo a quien hace carrera para cumplir su fin de lucrarse (en la alta política prácticamente todo el mundo), porque el que no tiene esa intención, ya se encargaran sus compañeros de partido que no siga en política, ya que podría llegar a ser como un grano en el culo. De hecho, la mayoría de las corruptelas políticas derivan de gente del propio partido, que son, precisamente, quienes tienen mejor y mayor conocimiento de causas corruptas. Unos lo hacen por despecho y por no haber podido participar en el botín, pero otros -muy pocos- por honestidad y coherencia. 
La mejor solución -probablemente la única-: despojar a toda esta gentuza del voto. El peligro: que no votando surja un líder populista que eche por tierra lo poco conseguido. Hay que elegir. O buscar una solución mucho más violenta y con funestas consecuencias: que la ciudadanía salgamos a la calle y comencemos a quemar no sólo coches oficiales, algo que ha funcionado bien en periodos revolucionarios.         



24 septiembre 2012

EL DESASTRE DE NUESTRO PAÍS VISTO DESDE ALEMANIA


No tengo por costumbre reproducir texto alguno, pero hoy haré una excepción a cuenta de este interesante artículo traducido al español, escrito por una periodista, Stefanie Claudia Müller, que es  corresponsal en nuestro país de un diario alemán. 
Lo interesante del artículo es la coincidencia de su temática con lo que denunciamos muchos ciudadanos en cartas a periódicos, blogs, facebook y demás redes sociales, pero diametralmente opuesto al discurso de la prensa oficial de nuestra país, que es casi toda, porque la más importante pertenece a grupos económicos que silencian la situación del país por intereses ocultos o económicos, que viene a ser igual. Por tanto, para conocer la verdad de la descomunal vergüenza de nuestra clase política no hay más remedio que leer los medios de otros países.
En mi particular exilio -como ya escribí- de pasar por completo de lo que se diga o escriba en España, a excepción de honrosas excepciones, nada mejor que buscar la verdad desde otra óptica.  
Recomiendo encarecidamente la lectura de esta artículo, no sólo porque dice la verdad más absoluta, sino porque es así cómo nos ven en Alemania, que como sabemos, es el país que comanda la Europa económica y política. Y si es esa la óptica que tienen de nuestros gobernantes las consecuencias del rescate serán penosas para, nosotros, los ciudadanos.          

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Traducción de un artículo publicado el jueves 6 en varios periódicos económicos alemanes, por Stefanie Claudia Müller, su corresponsal en España: 

Hoy, 6 de septiembre, se encuentran en Madrid los gobiernos de Alemania y España, acompañados de un nutrido grupo de empresarios, y donde seguro hablarán sobre las condiciones para poder otorgar más ayudas financieras a España o a su sistema bancario. En los dos lados se ha elevado el tono en los últimos meses y es con gran expectación que España espera ahora la decisión que va a tomar el Tribunal Constitucional alemán, que esa sí es crucial, el día 12, sobre la conformidad o no del rescate europeo y las obligaciones derivadas para los alemanes.

En Alemania crece la critica contra la supuesta "mentalidad de fiesta" de los españoles; en España los medios cada vez son más negativos con la supuesta dureza de la canciller Merkel. Pensamos que la situación es mucho más compleja de lo que presentan ambos gobiernos y la mayoría de los medios. España no es Grecia, pero España puede ser un paciente crónico si Alemania, junto con Europa, no contribuye a solucionar sus verdaderos problemas.

España no debería recibir más dinero sin que se cambie a fondo el sistema político y económico, hoy en manos de una oligarquía política aliada con la oligarquía económica y financiera, y sin que se aumente la participación ciudadana real en las decisiones políticas. Para no perpetuar la crisis y endeudar a los españoles durante generaciones, el Gobierno español debe reformar a fondo la administración de las comunidades autónomas y los ayuntamientos, en su mayoría en bancarrota y completamente fuera de control, sometiendo a referéndum el modelo de Estado.

Este tema es la clave del futuro de España, porque las regiones, ayuntamientos y diputaciones son los responsables de los dos tercios del gasto público -234.000 millones frente a 118.000 el Estado en 2011-, excluyendo la Seguridad Social -23.000 millones-, y este gasto se realiza en condiciones de descontrol, despilfarro y corrupción totalmente inaceptables. Las razones verdaderas de la crisis del país, en consonancia con lo dicho, nada tienen que ver con salarios demasiado altos -un 60 % de la población ocupada gana menos de 1.000 euros/mes-, ni pensiones demasiado altas -la pensión media es de 785 euros, el 63% de la media de la UE-15- ni pocas horas de trabajo, como se ha trasmitido a veces desde Alemania. A España tampoco le falta talento, ni capacidad empresarial ni creatividad. Tiene grandes pensadores, creativos, ingenieros, médicos excelentes y gestores de primer nivel.

La razón de la enfermedad de España es un modelo de Estado inviable, fuente de todo nepotismo y de toda corrupción, impuesto por una oligarquía de partidos en connivencia con las oligarquías financiera y económica, y con el poder judicial y los organismos de control a su servicio. En España no existe separación de poderes, ni independencia del poder judicial, ni los diputados representan a los ciudadanos, solo a los partidos que los ponen en una lista. Todo esto lleva también a una economía sumergida que llega al 20% del PIB y que frena la competencia, la eficacia y el desarrollo del país. Además, detrae recursos con los que podrían financiarse educación y sanidad.

Las ayudas para España, igual que para otros posible candidatos de rescates, no deben ir a bancos ya casi en bancarrota y fuertemente politizados. En la CAM, el Gobierno ha comprometido 16.000 millones de dinero público en lugar de cerrarla; en Bankia, 23.000, y el Ejecutivo acaba de darle 5.000 millones urgentemente para cubrir pérdidas en vez de cerrarla, y además de forma tan extraña que despierta todo tipo de recelos. ¿Por qué se ha utilizado el dinero de los españoles (FROB) en vez de esperar los fondos de la UE? Es lícito suponer que la razón es la siguiente: los bancos no quieren que la UE investigue sus cuentas.

Control estricto y duras condiciones. Ya el caso de Grecia ha demostrado que las ayudas europeas tienen que estar vinculadas a un control estricto y condiciones duras. Esas condiciones no pueden solamente representar recortes sociales o subidas brutales de impuestos, como hace ahora el Gobierno de Mariano Rajoy con la excusa de Europa . Se tiene que cambiar más en España que cortar gasto social, que de todos modos es mucho más bajo que en Alemania, y hay otros gastos infinitamente más relevantes que se pueden eliminar. Además, los casos de corrupción resultan tan escandalosos, incluso en el propio Gobierno, que uno solamente puede llegar a una conclusión: el dinero de Europa no puede ser manejado por personas tan increíblemente corrompidas.

La pasada semana el ministro de Industria Soria -imputado también por corrupción urbanística en Canarias- acusó al ministro de Hacienda en el Consejo de Ministros de favorecer descaradamente a la empresa líder de renovables, Abengoa, de la que había sido asesor, en la nueva regulación de estas energías, que reciben más de 7.000 millones de euros de subvenciones anualmente. Y Rajoy, al que entregó una carta probatoria, ni dijo ni hizo absolutamente nada.
No puede permitirse por más tiempo este nivel de corrupción, y menos aún a 17 regiones funcionando como estados independientes, con todos los organismos multiplicados por 17, desde 17 servicios meteorológicos a 17 defensores del pueblo, con 200 embajadas, 50 canales de TV regionales en pérdida, 30.000 coches oficiales o 4.000 empresas públicas que emplean a 520.000 personas, creadas específicamente para ocultar deuda y colocar a familiares y amigos sin control ni fiscalización alguna. En conjunto, unos 120.000 millones, equivalentes al 11,4% del PIB, se despilfarran anualmente en un sistema de nepotismo, corrupción y falta de transparencia.

Y con esto se tiene que acabar, entre otras cosas, porque ya no hay dinero. Los últimos datos de las cuentas públicas conocidos la pasada semana son escalofriantes. El déficit del Estado a julio ascendió al 4,62% del PIB, frente a un déficit del 3,5% comprometido con la UE para todo el año (del 6,3% incluyendo regiones y ayuntamientos). Pero lo realmente inaudito es que España está gastando el doble de lo que ingresa. 101.000 millones de gasto a julio frente a 52.000 millones de ingresos, y precisamente para poder financiar el despilfarro de regiones y ayuntamientos, que no están en absoluto comprometidos con la consolidación fiscal.

El tema del déficit público es algo que roza la ciencia ficción, y que ilustra perfectamente la credibilidad de los dos últimos gobiernos de España.

En noviembre de 2011, el anterior Gobierno dijo que el déficit público era del 6% del PIB; a finales de diciembre, el nuevo Gobierno dijo que le habían engañado y que el déficit era superior al 8%, y que se tomaba tres meses para calcularlo con toda precisión. A finales de marzo, se dijo que definitivamente era del 8,5%, y ésta fue la cifra que se envió a Bruselas. Dos semanas después, la Comunidad de Madrid dijo que sus cifras eran erróneas y el Ayuntamiento de la capital igual… el déficit era ya del 8,7%.

Sin embargo, la semana pasada el INE dijo que el PIB de 2011 estaba sobrevalorado y, con la nueva cifra, el déficit era del 9,1%; dos días después, Valencia dijo que su déficit era de 3.000 millones más; o sea, que estamos en el 9,4% y las otras 15 CCAA y 8.120 ayuntamientos aún no han corregido sus cifras de 2011. Lo único que sabemos es que están todas infravaloradas. El déficit real de 2011 puede estar por encima del 11%, por lo cual en 2012 se está gastando el doble de lo que se ingresa. Como dice el Gobierno de Rajoy, “estamos en la senda de convergencia”. Y es verdad… de convergencia hacia Grecia.

Claramente, la joven democracia española tiene todavía muchos déficits de representatividad y de democracia que deberían interesar a la canciller Merkel y también a Europa, si queremos evitar una Grecia multiplicada por cinco y salvar el euro. Esto es lo que ha hecho posible el despilfarro masivo de las ayudas europeas, con una asignación disparatada de las mismas, a pesar de que estas ayudas han supuesto una cifra mayor que la del Plan Marshall para toda Europa.

Es frustrante que a causa de este sistema oligárquico nepotista y corrupto se destroce talento y creatividad y que ahora muchos jóvenes se vean forzados a trabajar fuera, muchos en Alemania. Esa situación nos ha llevado a una distribución de riqueza que es de las más injustas de la OECD. La antaño fuerte clase media española está siendo literalmente aniquilada.

Resumiendo: no es una falta de voluntad de trabajo, como se piensa tal vez en algunos países del norte de Europa, lo que hace que España sufra la peor crisis económica de su Historia. Es un sistema corrupto e ineficiente. La crítica del Gobierno alemán y sus condiciones para un rescate de España se deberían concentrar en la solución de esos problemas. En caso contrario, solo conseguirán que una casta política incompetente y corrupta arruine a la nación para varias generaciones.

*Stefanie Claudia Müller es corresponsal alemana en Madrid y economista.

23 julio 2012

EL ESTADO, UN ENFERMO EN FASE TERMINAL (I): LA MONARQUÍA

Tan terminal como esa sanidad que nos comenta Ramón, tanto en la Comunidad valenciana como en el resto de España. Dos comentaristas más de la entrada anterior denotaban desesperanza y cabreo, M. D. Guardia y Roberto; y muchos más que no han comentado, pero que estoy seguro se habrán alarmado por lo que decía. Así está la situación.   
Y lo que decía es alarmante por la crudeza de lo que se exponía, intentando apartarme de todo barroquismo o tecnicismo, que es la vía que utilizan los supuestos expertos para ocultar la verdad. Es esa la función de lo blogs y de las redes sociales: decir con palabras gruesas lo que el gobierno no se atreve a decir.  De hecho, a estos medios personales, los gobiernos les suelen prestar atención y contratan caros servicios para rastrearlos. Así que ya que intentamos documentarnos por otras fuentes no oficiales, vamos a seguir dando datos y opiniones veraces y personales. Lo haremos en esta entrada  y en otras sucesivas. Una especie de folletín dieciochesco por entregas ambicioso que intentará opinar sobre las instituciones del Estado que entiendo personalmente necesitan ser reformadas constitucionalmente. Reconozco que se trata de un arduo y probo ejercicio, pero diré en mi descargo que no pretendo que tenga rigor científico. Tan sólo análisis personal y opinión. Pero aprovechando que existe un movimiento que proclama la reforma de la Constitución y el cambio institucional del Estado abordaremos este asunto.
Comenzaremos por la Monarquía o Corona, igual da, que como sabemos, ,también es la Jefatura del Estado. 



Para muchos españoles -por suerte, cada vez menos- no es un asunto prioritario su reforma o desaparición. Siempre ha sido "la niña mimada" del sistema democrático y su estatus, aunque generalmente desaprobado por la población en general, siempre se ha admitido como mal menor. Principalmente, porque se ha tratado con indulgencia a la figura de Juan Carlos I; su campechanía le ha precedido. Además, salió muy reforzada la institución por el supuesto papel salvador que jugó el Jefe del Estado, papel que después de documentarme y leer mucho sobre ello, personalmente, no me convence demasiado, como no convence a un buen número de historiadores e, incluso, literatos, que han escrito sobre este asunto (aconsejo leer la magnífica novela de Javier Cercas, ' Anatomía de un instante', novela de la que hablamos aquí en su día). Es más, yo creo que fue una operación de maquillaje que contribuyó a reforzar el papel de la Corona, pero no tengo datos para demostrarlo, tan sólo lo intuyo. La irrupción de la Monarquía en la Constitución de 1978 fue un jarro de agua fría para muchos republicanos que fueron los perdedores del conflicto de 1936 y que vieron cómo la forma de Estado negada por la fuerza, no volvía a restituirse en el sistema democrático. Sobre todo este asunto habría mucho que decir, lógicamente, y no será motivo de más análisis aquí. Es un asunto muy complejo. 
Pero no es menos cierto que antes de la aprobación de la Constitución de 1978, debió haberse sometido a referéndum qué forma de Estado querían los españoles: Monarquía Parlamentaria o República Parlamentaria. Ambas formas ya estaban consolidadas en la Europa democrática de nuestro entorno, si bien, teniendo en cuenta la suspicacia que causaba una forma u otra en España dada la experiencia no lejana de la Guerra Civil, en la transición, todos los partidos -incluso el PCE de Santiago Carrillo, a cambio de su legalización por parte del Gobierno Suárez- optaron por una Monarquía Parlamentaria, en la que el Jefe del Estado -el Rey- no tuviera poderes ejecutivos. Se pasó por alto, no obstante, que ese Jefe del Estado consagrado en la Constitución de 1978, ya había sido nombrado sucesor por el Generalísimo Franco. 
El papel del monarca, en cuanto a mediación en el funcionamiento de la instituciones ha sido bastante desigual, desde mi punto de vista, entre otras porque a mí nunca me ha parecido un hombre demasiado preocupado por el Estado, pero lo que realmente puede precipitar la caída de la institución son los perversos efectos que ha tenido la manga ancha que ha habido por parte del 'poder establecido' y los medios de comunicación con esta institución. Esa manga ancha ha derivado en una protección que choca con los principios democráticos de un Estado de Derecho y ha culminado en una opacidad que, finalmente, se está volviendo contra la institución misma. Acostumbrados sus miembros a no tener que dar cuentas de sus sueldos, gastos, negocios u otros asuntos delicados a pesar de que se trata de una institución que como las demás ha de justificar su presupuesto, todo ese oscurantismo del pasado ahora les pasa factura, dejando a las claras que es una institución que le cuesta adaptarse a la democracia, a pesar de los ejemplos de transparencia que tiene esta institución en las demás Monarquías Parlamentarias europeas (Suecia, Dinamarca, Holanda, Noruega, Liechtenstein, Mónaco, Luxemburgo,  Bélgica y Gran Bretaña). Por tanto, la necesaria regeneración del Estado ha de pasar por su Jefatura a la par de otras instituciones, de las que iremos dando opinión.    
A día de hoy, existen aún extraños resortes que impiden que se juzgue a la Monarquía como al resto de las instituciones, gobierno incluido. Los consabidos casos de los negocios del Rey y el oscurantismo de sus actividades y el reciente asunto Urdangarin y de su esposa, la Princesa Cristina pone a las claras la total desmesura y falta de escrúpulos con el se guían los miembros de la institución, hasta el punto que cada vez produce más rechazo a la ciudadanía el tren de vida de esta familia, mayormente, en este periodo histórico de crisis. Hasta no hace mucho todos estos asuntos no eran conocidos por el pueblo, pero la irrupción de las redes sociales, los confidenciales y la presencia de partidos de ideología republicana en las Cortes Generales están denunciando los excesos y la opacidad de la institución, hasta el punto que su prestigio en el Estado está cayendo enteros.
Me mojo y digo que, desde mi punto de vista, el Título II de la Constitución ha de ser modificado en el sentido de la supresión de la Monarquía y la instauración de un Estado Federal, en el que tenga cabida todas las sensibilidades nacionalistas españolas dentro del Estado. Un modelo ideal desde mi punto de vista es el alemán. Lógicamente, para tal fin, también tiene que ser modificado el Título VIII de la Constitución, que es el consagra el sistema autonómico que es ya totalmente insostenible.      

21 julio 2012

SIENTO DECIRLO, PERO ESTO SE HUNDE


Yo sé que por estas fechas, esto lo estamos leyendo cuatro gatos, pero no encuentro mejor forma que ahuyentar algo mis temores por la situación económica que atravesamos que escribiéndolo. Amigos y amigas, siento decirlo, pero el batacazo que nos vamos a dar como país y como ciudadanos va a ser tremendo. Mucho mayor que el que ya se dieron los ciudadanos griegos, irlandeses y portugueses; sencillamente por unos cuantos motivos: 1. No son países tan grandes y, por tanto, sus economías es menos compleja y, además, no tienen tanto desempleo; 2. No tuvieron esas cosas al servicio de los políticos y sindicalistas llamadas cajas en la que se refugiaban Alí Babá y sus cuarenta ladrones y que ahora se ha demostrado que en absoluto era una cueva; 3. Aunque España ya lleva tiempo necesitando un rescate, al ser una economía tan enorme -la cuarta de Europa y la duodécima del mundo-, no hay dinero para rescatarla completamente, ya que se estima que podría necesitar entre doscientos mil millones de euros y quinientos mil millones -lo escribo en letra, porque en número no sé hacerlo-. Pensemos que España tiene una deuda de novecientos y pico mil millones de euros, como principal, cantidad que ya ha generado una cifra de treinta mil millones de euros (es decir, los intereses ya superan con creces al presupuesto anual del Estado), que sigue aumentando en la misma medida que cada vez los mercados exigen más intereses para comprar nuestra deuda; 4. Está el asunto de las autonomías, fuertemente endeudadas, en una proporción mayor al propio Gobierno Central. Una de ellas -Valencia- ya ha pedido formalmente el rescate y otra -Cataluña- ya lo ha anunciado. Imaginemos la cara que pondrán los mercados cuando sepan -que ya lo saben- que nuestro Estado, que ha de ser rescatado, tiene a su vez que rescatar a autonomías, sin contar el asunto de los Ayuntamientos, que técnicamente ya han sido rescatado con el fondo de pago a proveedores.  Y, hablando de ayuntamientos, no olvidemos el fuerte endeudamiento de estos. Nada más que Jérez de la Frontera, que cuenta con algo más de 200.000 habitantes, debe mil millones de euros y ya ha despedido a más de 300 EEPP; 5. España no genera empleo; todo lo contrario, lo destruye a marchas forzadas. Además, en el conjunto de las AAPP sobran aproximadamente 500.000 personas. La gran mayoría son empleados "intrusos" (sugiero leer mi artículo publicado en Ideal hace unos días "El intrusismo en la función pública"), contratados por el poder de los partidos como sistema clientelar y para evitar los controles administrativos y financieros que sí se garantizan con los funcionarios de oposición.
En fin que la situación es tan alarmante, que las palabras ya dificilmente pueden plasmar una situación tan dramática. Es más, en mi opinión inexperta, España tiene los días contados en la Unión Monetaria (y si no ha sido expulsada ya es porque no interesa a la economía alemana). Y, realmente, no sé que es peor, ya que volver a nuestra añorada peseta, podría ser una solución romántica o sentimental, vale, y dependeríamos de nuestro Banco de España, que tampoco es ninguna garantía visto lo visto, pero económicamente sería un desastre aún mayor, ya que toda nuestra deuda tendríamos que devolverla en euros, como ya se ha apresurado a decir la madrina europea. 
El problema es que este país ha estado -y está- lleno de golfos y golfas -siempre hay excepciones, claro-, que han gobernado los gobiernos, las instituciones, los bancos y cajas y las grandes corporaciones con el culo; que han gobernado esos miniestados en que se han convertido las CCAA como les ha dado realmente la gana (hablaremos de eso en otra entrada) y que han gobernado los ayuntamientos de manera megalómana más que responsable. En definitiva, que los padres y madres de la patria han hundido el país y que, para colmo, nunca se debió entrar en el euro porque el sistema de moneda única era el dictado por los mercados como ahora se demuestra; además, a ello se une que en España, por lo general, somos una ciudadanía dormida y complaciente y que durante muchos años nos han hecho creer que eramos los amos del universo, como aquel Sherman Mcoy de mítica novela de Tom Wolfe. 
En definitiva, que estamos en el fango y nadie nos echa una cuerda. Y quien puede hacerlo -el Banco Central Europeo- lleva ya tiempo mirando hacia otro lado ¿Que esperábamos de una institución económica que dirige el italiano, Mario Draghi, uno de los responsables de la crisis mundial? 
Sólo espero que nos confirmen que hay vida en Marte.   

13 julio 2012

AHUYENTAD A LA BESTIA


A lo largo de esta mañana, con ocasión de los diversos comentarios y debate en el mundillo de la función pública, en torno a mi artículo ' El Intrusismo en la función pública' publicado en Ideal, pero al mismo reproducido en diversos blogs -entre ellos el mio propio- del sector; esta mañana, decía, comentaba a varios compañeros y a un par de dirigentes de un sindicato sectorial de la función pública, que los recortes que estamos sufriendo los empleados públicos no es más que una excusa para buscar nuestra lapidación, como testigos incómodos que somos y que, por tanto, lo que hay que iniciar ya en España -principalmente, por parte de los garantes de la función pública, es decir, los funcionarios de carrera repartidos en los diversos sectores de actividad pública- no es otra cosa que una lucha frontal contra la casta política, que desde que comenzó la crisis está virando hacía el corporativismo y la autoprotección de sus intereses y prebendas. Hay que defender el Estado de Derecho porque los políticos ya no lo harán. Siempre las han tenido -las prebendas y los intereses-, pero en esta etapa de bestial crisis -principalmente provocada por ellos mismos- están siendo denunciadas y puestas al descubierto, lo que está provocando que la casta se haga un ovillo -como hacen los escarabajos peloteros ante la amenaza y el peligro- para no perder su estatus. De ahí que castiguen a los empleados públicos, ya que éstos se transforman en sus mayores enemigos al compartir un espacio público común, a pesar de que cada uno ocupe su lugar: los políticos, la dirección política; los empleados públicos: la gestión profesional de la administración. Si comprendemos ésto, también comprenderemos el por qué de la creación de las enormes administraciones paralelas al servicio de su clientelismo político, que es lo que que vengo a explicar en este artículo, si bien de manera más diplomática y técnica. Por tanto, si el sector privado económico y la ciudadanía misma sigue picando el anzuelo y cayendo en la red que éstos están diseñando para demonizar a la función pública, es porque no están informados, o bien, no les interesa estarlo. 
Hay que decirlo claro: la casta política está movida por unos hilos que nada tienen que ver con los intereses del pueblo -algún día me extenderé en esto- y su profesión consiste en mantenerse en el poder a toda costa y, lógicamente, a costa de los impuestos sumisamente pagados por el ciudadano, principalmente las clases medias, al que le venden la burra que todo es por su bien. Es una antigua mentira que, normalmente, es menos nociva en determinados países de mayor impronta democrática y sentido público, pero en España eso es una burda mentira, como lo es en Italia u otros países alejados del modelo de bienestar social puro de los prósperos países de la Europa del norte, donde esa mentira, ya digo, no es tan nociva. A ver, ¿que alguien me diga que sector de poder en España -desde monarquía hasta Poder Judicial- no está corrupto y podrido? ¿No ha sido esa corrupción la que ha llevado a Italia a ser dirigida por tecnócratas y no por políticos? Eso confirma mi tesis.  
Por su parte los globos sonda lanzados por la patronal hacia la función pública es diáfana: hay que acabar con la función pública, que es una estrategia muy bien diseñada para que los servicios públicos se conviertan en privados y ellos acaben haciendo caja y explotando al personal con jornadas maratonianas y sueldos míseros. De hecho, ya le han hecho a su medida una magnífica reforma laboral.   
Decía también a varios compañeros que ahora ocurre algo similar a lo que siempre ocurrió en la Edad Media: los señores feudales estaban todo el tiempo a garrotazo limpio entre ellos, pero se unían cuando el pueblo, los simples, la gleba, se alzaba contra su injusto poder. El derecho de pernada o  "la prima notte" un buen día dejó de ejercerse porque alguien se alzó en armas y, seguramente, perdió su vida por ello; de lo contrario, aún seguiría estando vigente y la monarquía absoluta acabó cediendo porque surgió la Revolución Francesa y antes de ésta las escaramuzas revolucionarias inglesas, de lo contrario los actuales monarcas -los borbones más que ningunos- seguirían usando sus privilegios sin cargo de conciencia o pudor. Siempre ha sido así. 
Por tanto, es necesario que los empleados públicos, como garantes del Estado de Derecho que somos, alcemos la voz y encendamos las antorchas metafóricas, esas que conseguían ahuyentar a la bestia en aquellas excelentes películas de terror en blanco y negro de los años 30 y 40. Pero es necesario el apoyo de la sociedad civil, esa que paga impuestos y no participa de decisión alguna (porque votar ya no es un ejercicio democrático como nos cuentan, sino  apoyar a quien te acabará liquidando. Una especie de medida higiénica que se da el propio sistema pretendidamente llamado democrático).
Soy consciente que estoy hablando de una especie de nueva revolución pero -creedme- sé de lo que hablo y sé lo que se nos viene encima porque está claro que estamos al final de un ciclo económico y social en el cual los Estados ya no se sostienen con los tributos al tiempo que se siguen favoreciendo los paraísos físcales y el negocio turbio y mafioso porque supone sobre un 25% del PIB mundial, según algunos expertos. Eso es una mezcla explosiva, inconciliable. Al mismo tiempo, los países llamados ricos ya no pueden detener la invasión de los países del tercer mundo porque los habitantes de estos países consideran que esa prosperidad también les pertenece y ya no pueden esperar más represión y pobreza y, lógicamente, todo se hace insostenible. Ante esta situación sumamente compleja y peligrosa, la casta política -élite dirigente mundial, monarquías y grandes corporaciones comerciales y económicas- buscan su refugio y dejan a la ciudadanía a su pairo hasta que se concrete un nuevo orden mundial. Ese nuevo orden mundial hasta el siglo XX lo establecían las guerras mundiales, pero ahora en plena etapa nuclear eso no es posible. Por tanto, las armas que se utilizan son las económicas. De hecho, ¿cómo se explica que el Presidente del Banco Central Europeo, sea Mario Draghi, Vicepresidente de Golmand Sachs en Europa entre los años 2002 y 2006 -años en que se estaba gestando el batacazo financiero- cuarto banco financiero y uno de los artífices de la crisis mundial de 2008; que el Secretario del Tesoro norteamericano en ese año fuera Henry Merritt Paulson  el Presidente de Golmand Sachs un año antes (dicen que se retiró con cincuenta y tantos millones de dólares) del estallido financiero; o el que el mismísimo Ministro de Economía y Competitividad español, Luis de Guindos, fuera poco tiempo antes, Presidente Ejecutivo de Lehman Brothers -una de las Corporaciones que tuvieron una responsabilidad activa en la crisis financiera mundial- para España y Portugal. Muchas casualidades ¿no?.    
¿Una teoría de la conspiración? ¿Una simple y modesta opinión? Es probable, pero tendríamos que detenernos a reflexionar sobre ello antes de que comiencen las Olimpiadas de Londres y la Liga Española de Fútbol.            

12 julio 2012

UNOS CUANTOS DATOS ECONÓMICOS QUE HABITUALMENTE NO NOS CUENTAN

Hoy, que hemos conocido oficialmente que los empleados públicos dejaremos de percibir la extra de Navidad este año y los siguientes años, pudiéndose reactivarse la misma a partir de 2015, si la economía fuera sobre raíles, me he dedicado a estudiar los sueldos que cobran las altas personalidades del Estado que no disponen -¡qué tragedia!- de pagas extras. Es decir, los altos cargos de órganos constitucionales, sin entrar en otros miles de altos cargos, que cobran cantidades similares, pero que al tener pagas extraordinarias, en teoría, también se verán recortados, como son los casos, por ejemplo, de los Secretarios de Estado. Sólo cito los órganos estatales, pero muchos de éstos se reproducen en las 17 CCAA y algunos de ellos también en las ciudades autónomas de Ceuta y Melila. Lógicamente, no abordo la Administración Local, en cuyo seno hay muchos altos cargos que no serán recortados al contar con tan "sólo" 12 mensualidades, principalmente Alcaldes de grandes municipios, Presidentes de Diputaciones, etc.     
Y traigo aquí estos casos porque sobre ellos nada se ha dicho de recortar al no disponer de pagas extras.  Está calculado en nómina mensual, excepto en el caso de la Casa Real y el Defensor del Pueblo Estatal. Estas cantidades eran las previstas para 2011 y que son exactamente iguales para 2012 ya que se congelaron las retribuciones.Son cantidades brutas, claro: Veamos: 

GOBIERNO DE LA NACIÓN 

Presidente del Gobierno: 6.515,42 €
Vicepresidente del Gobierno: 6.123,86 € 
Ministros: 5.748,49 € 

CONSEJO DE ESTADO 

Presidente: 6.484, 08 € 

CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL 

Presidente: 7.083,69 €

PODER JUDICIAL 

Presidente del CGPJ -que es a su vez del Tribunal Supremo-: 10.531,19 €(es el mejor pagado del Estado a excepción de algunos Alcaldes y del Rey) 
Vocal (hay 20 vocales): 9020,72  € 
Secretario General: 8.819,15 

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL 

Presidente: 10.279,43 €
Vicepresidente: 9.662,29 € 
Presidente Sección -hay varios: 9.189,81 € 
Magistrados -hay un pequeño ejército-: 8.716,81 €
Secretario General: 7.641,49 € 

TRIBUNAL DE CUENTAS (cuentan con 14 remuneraciones, pero no se especifican si son doce mensualidades más dos pagas extras) 

Presidente: 8.041,31 €
Presidente Sección -hay varios-: 8.041,31 € 
Consejero de Cuentas- hay varios-: 8041,49 € 
Secretario General: 6.922,98 € 

DEFENSOR DEL PUEBLO ESTATAL

No he podido obtener los datos de lo cobra éste y sus adjuntos, pero la cantidad que tenía asignada esta institución inútil y prescindible en el Presupuesto de 2012 es de 14.492.000 €.

CASA REAL 

Decir que el Presupuesto que aparece en la página de la Casa Real parece hecho para colegiales de párvulos, por su trivialidad, pero de él se puede deducir más o menos lo que cobra el Rey y el Príncipe: 

Jefe del Estado -Rey-: se le asigna una cantidad anual de 140.519 + 152.233 de gastos de representación. 
Príncipe Heredero: se le asigna la mitad que a su padre. 
Lógicamente, estas cantidades, principalmente la primera, es en concepto de sueldo, pero en realidad, no tienen ningún tipo de gasto, ya que todos los gastos de la Casa, tanto a nivel de personal como manutención se paga con cargo a los 8.260.000 € que tiene asignados este año. Pero todo en esta institución es oscuro porque se esbozan unas cifras de representación de los demás miembros de la Casa -¡incluido el Urga¡ que a pesar de que tiene un pie en la cárcel, si fuéramos un país serio, sigue chupando de la raquítica teta estatal- y, al parecer, también el Rey remunera a las Infantas con cargo a esos ocho millones de euros largos.  
Incluso, la oscuridad es mayor, ya que los miembros de la Casa Real son costeados por las partidas de los distintos ministerios en sus actividades, sin que sepamos cuando son públicas o cuando privadas. Por ejemplo, si el Príncipe acude a ver la final de la Eurocopa, se le pone la etiqueta de actividad oficial, lo publican en la agenda de la Casa y ya es suficiente para que no abone un euro de su bolsillo porque va con carácter oficial a cargo del Ministerio de Asuntos Exteriores. 

Todo lo que aquí anotado, corresponde a cifras oficiales de 2011 -igual cantidad para 2012-, excepto la de la Casa Real y Defensor del Pueblo Estatal, que es de 2012. 
Si sacamos la calculadora y sumamos todo este dinero más todo lo que perciben los altos cargos de las CCAA autónomas que en teoría no perciben pagas extras, en cuyo ámbito respectivo se repiten muchos de estos órganos (Gobierno, Cámara de Cuentas, Defensor del Pueblo, Tribunal Superior de Justicia de la CCAA, Consejo Consultivo, entre otros) la cantidad más que mareante es insultante. Pero, claro, son los arrogantes padres de la patria y hay que sostenerlos por imperativo legal.

Queda fuera la remuneración de Diputados, Senadores y Parlamentarios Autónomos, pero esta oscila entre 4.000 y los 6.000 € mensuales entre sueldos, dietas y, en función, de que presidan alguna comisión o el órgano mismo. 
Como sabemos, muchos de estos órganos constitucionales no sirven absolutamente para nada.

Hasta día de hoy, que se sepa oficialmente, estas remuneraciones no se tocan porque no poseen pagas extras. Saquen ustedes sus propias impresiones, que habrá para todos los gustos. 
Lógicamente, como es de suponer, estas cantidades -excepto en el caso de la Casa Real, que no tenemos ni idea de cómo las emplean- sólo son en concepto de nómina, quedando excluidas las cuantiosas dietas, gastos de representación, coches oficiales y retribución en especie, ya que a la mayoría de estas autoridades se les costea la vivienda, los gastos de energía, la manutención, los gastos corrientes, etc. Es decir, en igual medida, que a cualquier empleado público que destinan a 500 kilómetros de su domicilio, al que le dan su sueldo neto y no tiene que preocuparse por vivienda y manutención de la misma. Y luego dicen que esto es una democracia igualitaria.   
Luego dirán, que la crisis financiera de España nada tiene que ver con estas cantidades, pero no dicen que estamos costeando una casta de privilegiados, unos mercaderes de la democracia, que en lógica, debería de llevar al estallido social.              



12 junio 2012

LOS CARGOS Y LA FALSEDAD

De todos los vicios de los que adolece la condición humana, la falsedad es uno de los más miserables. Y cuando se trata de la falsedad en el mérito, la abominación es nauseabunda. Viene a cuento esta introducción por las testimonios directos que te van llegando sobre personajes o personajillos de esta mísera Administración en que se ha convertido la Junta de Andalucía, en la que existe gente honrada y trabajadora a grandes dosis, pero también a grandes dosis, gente farsa y pretenciosa. Me explico. 
Todos hemos asistidos a leer curruculum de consejeros, directores generales, delegados provinciales y otros cargos elegidos a dedo -es decir, cargos políticos o seudoadministrtivos- provistos de una pompa y unos méritos muy dudosos, confundiendo la ocupación de cargos políticos dados a dedo y por motivos partidistas con méritos que quieren hacernos creer entroncan con laureles académicos de todo tipo. 
Hubo una Consejera de la Junta de Andalucía que la retrataban en un curriculum como gran jurista porque había sido no sé que del Consejo General del Poder Judicial y Letrada de una Diputación Provincial, pero nada de eso era cierto. Simplemente que había acabado la carrera de Derecho, como tantos otros y otras y el partido se había encargado de colocarla en órganos en los que los partidos le corresponde nombrar a un representante. Lo de Letrada de una Diputación no era más que una farsa aún más ridícula ya que pude obtener información sobre esa supuesta oposición libre y jamás existió. Lo que suele existir en estos casos no es otra cosa que un contrato a dedo y un posterior concurso-oposición a la medida y ya está conseguida la plaza de por vida. Es muy común en esta triste tierra ese tipo de cosas. Es decir, que se entienden como méritos cosas que no son más que intereses y prebendas de partidos políticos. Esa persona ahora ocupa un puesto de envidia que no diré porque de decirlo ya no es necesario ni dar el nombre. En fin. 
Lo realmente meritorio es la oposición libre que gana una persona, aunque sea de celador de necropsias, cuerpo que consta de unos cuantos temas que hay que estudiar a fondo y competir con un buen puñado de otros aspirantes, no los méritos que esa caterva de vagos y facendosos se dan o les dan. En sentido, siento verdadera tristeza por la cantidad de gente joven o no tan joven que con esfuerzo personal económico suyo y de su familia y estando realmente preparados ven cómo van denegando sus exámenes una vez y otra porque hay políticos imbéciles y corruptos de nuestra región que prefieren meter por la cara a sus amigos, familias o colegas del partido. Dan ganas de hacerse minero de Asturias o al menos actuar como ellos en las manifestaciones. De veras. 
Otro caso similar ha llegado a mi oído porque uno está en contacto -por su pasado, por su presente, por su futuro- con muchas personas en esta ciudad; pues bien, decía que me ha llegado al oído el caso de un concejal electo de un pueblo del cinturón de Granada que fue nombrado Jefe de Servicio de una Delegación Provincial. Ese individuo es agasajado en su pequeño pueblo como gran funcionario por aquello del país de los ciegos y el tuerto amo y tal; pero la realidad es la siguiente: ha sido nombrado Jefe de Servicio porque es un puesto de libre designación, pudiendo ser elegido por ser empleado público superior de otra Administración Pública, que es una opción que permite la libre designación en la Junta de Andalucía; y es empleado público superior de otra Administración Pública porque en esa Administración Pública el partido te introduce como personal eventual o contratado y luego te hace, igualmente, un concurso-oposición a la medida. Por tanto, una nueva farsa de esas que te indignan. Pero no son los únicos casos. Hay tantos en esta Andalucía, que sangra por todos los poros, que dan ganas de echar la pota. Como el caso del ni-ni que ocupa un importante cargo en la Junta de Andalucía, por el mero hecho de que su papi ha sido y es un dirigente destacado del partido. Existen trescientos mil jóvenes más preparados que este pollo pero ninguno cuenta con esos soportes políticos. O sea, que ya existen como en las mejores dictaduras o monarquías autoritarias, o no, puestos hereditarios. Sin duda, la democracia ha sido un buen negocio para gente vivaz y sin alma al mismo tiempo que mal negocio para gente honrada.  
Por suerte, uno convive y comparte trabajo con miles de compañeros que un buen día se encerraron en la soledad de su habitación y rodeados de fantasmas, inquietudes e incomprensiones de familia y amigos, dedicaron horas y horas a aprobar unas oposiciones y buscarse un porvenir a pesar de que sabían que una vez conseguido el puesto de trabajo no se iban a enriquecer. Lo que nunca barruntaban es que por la puta envidia de este mísero país y por pertenecer a un Estado repleto de vagos, sinvergüenzas, ladrones y aves de rapiña, ahora iban a sufrir un bestial recorte en sus remuneraciones porque hay que cubrir el agujero que han dejado políticos, banqueros, monarcas, alcaldes y urdangarines. Y luego nos quejamos que nuestra prima de riesgo esté ya rozando las nubes.       

06 marzo 2012

RAZÓN DE ESTADO

Mucho me temo que en el caso Urdangarin esté instalándose la "razón de Estado" para dejarlo estar, que es una de esas cosas retrógradas y decimonónicas que en los estados poco transparentes se decía para intentar argumentar que es preferible asumir el ilícito que desmontar estructuras e instituciones consolidadas. 
Pero esa razón de Estado hoy no es sostenible. O, al menos, no lo puede ser en una democracia, por muy imperfecta que esta sea. 
La consagración de un Estado de Derecho se entiende superada cuando cualquier persona es igual ante la ley y para ello el propio sistema jurídico cuenta con instituciones jurídicas pensadas para la protección de personas elegidas en las urnas, que es lo conocido como aforamiento. Pero éste no puede ser aplicado, por ejemplo, a la Casa Real tal y como pretende el Partido Popular, actualmente en el Gobierno. Sencillamente, porque no se trata de personas elegidas por el pueblo y no pueden estar aforadas. 
Más allá de ese aforamiento, aún existe la institución de la irresponsabilidad personal del Jefe del Estado, que no puede ser otra cosa que una tara de la democracia que debería de tener sus días contados. Todo lo demás sobra.
Y como el caso Urdangarín afecta a un individuo que ni está aforado ni es irresponsable, se podría esgrimir la razón de Estado que es la manera más sucia de defender lo indefendible. 
Pero ocurre que estamos en la época de las redes sociales y las demás herramientas que ofrece Internet; y estamos también en una etapa en la que algunos medios de comunicación -pocos aún, y la mayoría de ellos digitales- aún no se han sacudido el velo de silencio a la Casa Real y con todos esos elementos en marcha amordazar la opinión del pueblo es difícil, por no decir imposible.
En época de vacas gordas, que es lo vivido en España hace pocos años, todos los desvaríos, corruptelas, chorizadas y demás tropelías eran miradas de otra manera. La gente, por lo general, tenía para vivir dignamente y no entraba en otras monsergas, pero está claro que de aquellos barros vienen estos lodos y el ciudadano arruinado y hastiado ya mira con lupa cualquier atisbo de corrupción pasada o presente; muy tarde por cierto. Y con esas premisas irse de rositas una vez cometido el presunto delito es harto difícil. Sin duda, estamos a punto de que se produzca una seria fractura entre la población civil y el poder organizado y todo eso traerá sus secuelas antes o después. Se quebrantará la democracia.
Para el bien de este país, de sus ciudadanos, de sus instituciones y de sus representantes más vale que en el caso Noós, Urdangarín y la Infanta si fuera necesario pagaran por sus presuntos delitos y que se refuerce la imagen del Poder Judicial, hoy día, por los suelos. No creo que el pueblo entienda otra solución que no sea ésta.   

20 febrero 2012

"SÍMBOLO DE LA CORRUPCIÓN Y LA DESHONRA"


Me refiero a San Telmo. O más bien nos referimos, porque en puridad esa frase que da título a esta entrada no es mía, sino del comprometido manifiesto que fue leído al final de la manifestación que volvieron a protagonizar los funcionarios y laborales de la Administración General de la Junta de Andalucía el pasado sábado, 18 de febrero. 
Y fue en ese manifiesto en el que se tiró de las orejas a quien ("aquí sigue faltando mucha gente") debía de estar allí y no estuvo. Una ausencia de más de veinte mil almas, que se dice pronto. Las mismas que sí estuvieron en aquella macromanifestación del 13 de noviembre de 2010 y que ridiculizó a Canal Sur, nuestro ente público (eso me ha costado escribirlo), porque esta excelsa cadena de televisión y radio que pagamos -y bien- los andaluces se dedicó en aquella ocasión a desinformar menguando -como ya denuncié aquí en su día y en una carta aparecida en el diario El Mundo- la asistencia a la manifestación y dando la noticia en un modesto cuarto lugar tras informar sobre lejanos sucesos que en esos días ocurrían en una país de la Asia profunda. 



Pero para no perdernos en detalles escabrosos, sigamos glosando el correctivo que si infringió en esa buena arenga a todos esos compañeros -y compañeras- que faltaron en la primaveral mediodía del sábado y, de camino, preguntémonos sobre el porqué de su ausencia. Veamos. 
Los menos de diez mil que sí estuvieron han comprendido un mensaje que probablemente no lo hayan hecho los veinte mil que allí no estaban. Un mensaje que desde noviembre de 2010 hasta nuestros días -más de un año, evidentemente- no ha hecho más que manifestarse, agrandarse y hasta emponzoñarse. Probablemente sea un mensaje que haya tenido variantes a lo largo de ese año y pico pero que deja su esencia al descubierto: mucho nos tememos que estamos gobernados por un gobierno autónomo presuntamente delincuente (añado lo de presunto, que es la vía más garantista de no verme enchironado, que sé que esto se lee en toda Andalucía y nos tienen ganas). Presuntamente delincuente no solamente en nuestro sector de la función pública, donde las definiciones de autoridad, independencia, legitimidad, fiscalización de fondos públicos y todos esos conceptos jurídicos que estimábamos consagrados, han sido tratados como se trata a la materia orgánica al tirar de la cadena, algo que en palabras más técnicas y precisas ha dicho ya la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía: desprecio absoluto al Estado de Derecho. Pero no queda ahí la cosa. 



Todos sabemos que hay una jueza de nombre Alaya que cuando sale en televisión o en prensa va siempre arrastrando un troiler. Es la jueza de los ERES y la de los fondos para el empleo, la jueza que está tirando del hilo de esos fondos de réptiles que al parecer han servido para hacer de esta parte de España una recreación muy precisa y amplificada de la costa sur italiana. Un lugar común de corrupción y podredumbre que mucho me temo será más amplio de lo que sospechamos. Y también por ese motivo los menos de diez espartanos de la función pública se encontraban el día dieciocho en Sevilla. Los menos de diez mil espartanos que comprendieron el mensaje que los otros veinte mil no han parecido comprender ocupados en su cotidianidad y sin ánimo de romper en mil pedazos un magnífico sábado de compras, de comida, de familia o de deporte. Aunque, como espartanos que son, a esos menos de diez mil eso no les importa demasiado, como no importó a Leónidas I y sus trecientos guerreros de Esparta, allá en la Grecia antigua, defender con sus vidas en el angosto desfiladero de las Termópilas la patria de todos sus compatriotas en aquella cruel Segunda Guerra Medica ante el sátrapa Jerjes I. Aquella gesta sirvió para que la naciente Europa no se postrara ante un tirano igual que servirá esa lucha de unos pocos para que Andalucía entierre a sus corruptos.    
Porque al final comprendes que el número de personas que luchan contra algo no es lo importante, sino la convicción continuada de unos pocos. De hecho, de poco sirve congregar a miles de personas en torno a una reivindicación si la mayoría no sabe -o no cree- lo que se reivindica, más bien al contrario: siempre se moverán más cimientos si unos pocos convencidos empujan en una misma dirección. Para ejemplo de ello no hay que irse mucho más lejos. Veamos lo que ocurrió al día siguiente. Todos sabemos que CCOO y UGT convocaron manifestaciones en contra de una aborrecible y nefasta reforma laboral y también todos sabemos que la gran capacidad movilizadora de ambos sindicatos llenaron las calles sin que, necesariamente, miles de manifestantes supieran a ciencia cierta qué hacían allí y ni tan siquiera hayan leído una línea de esa reforma. De hecho, ver en la cabeza de la pancarta a algunos líderes del PSOE ratifica muy claramente lo que vengo a exponer como ejemplo, los cuales se acodaban con ciudadanos honestos que sabían lo que reivindicaban y luchaban contra una reforma laboral tan salvaje como ésta, cuya explotación política y mediática están tratando de explotar unos cada vez más desacreditados líderes sindicales, animosos en sus proclamas y protestas sólo en función de quién gobierne.   
  

25 enero 2012

CORRUPCIÓN: MARCA ESPAÑA



Hay días –los más- que te desayunas con asuntos tan intragables que, como diría Pérez-Reverte, dan ganas de echar la pota. Porque de que otra forma se puede interpretar lo que está pasando en este país en todos los estamentos del poder, sin excepción alguna. Y para colmo se cierne sobre tu cabeza de ciudadano una permanente amenaza de bajarte el sueldo, subirte los impuestos y, en definitiva, casi pedir perdón por tener un trabajo el cual has conseguido por oposición después de dejarte las cejas ante un flexo en algunos casos y en otros tras años y horas de trabajo en una empresa privada en condiciones lacerantes y con la amenaza permanente de irte a la puta calle. Y todo eso, en el mejor de los casos.
            Por contra, abres cualquier página de un periódico, real o virtual, o escuchas cualquier noticia y  compruebas que todo son golferías ejecutadas por representantes de las más altas instituciones del Estado, llegando a la conclusión de que todo está podrido y que, además, estamos siendo estafados por esa clase política y dirigente que sólo vive para cubrir sus intereses y los de los suyos. Esa ha sido la historia de este país en los últimos lustros. Lo han tenido tan fácil que causaba risa.
            Te desayunas, por ejemplo, con el asunto Urdangarín, que lejos de ser un asunto particular como lo quiere hacer ver la propia Casa Real y los partidos mayoritarios, en mi opinión, no es más que la cabeza visible de algo de mucho más calado que se está ocultando a marchas forzadas porque ya se comienza a sospechar que ese tipejo no podía estar sólo ante la magnitud de lo que ha montado. Y, al mismo tiempo, te desayunas con la aseveración de que su mujer la Infanta Cristina no se  le imputa porque nada sabía pero sí se lucraba y te cuentan que nada tiene que ver que sea la hija del Rey.
            Por su parte, cuando llevas dadas tres bocados a la tostada con aceite de oliva te cuentan lo de los ERES, las ayudas al empleo y toda esa corrupción institucional generalizada en la que está inmersa la Junta de Andalucía, que va camino en convertirse en una especie de organización al servicio de la delincuencia organizada. Te cuentan lo de la coca del chofer del ex Director General de Empleo  y lo de las comisiones del hijo de Chaves, ese prohombre de la causa andaluza que ha hecho de la autonomía y  la democracia su gran negocio y te sientes gobernado por presuntos delincuentes, por una casta política que es capaz de matar antes de perder privilegios.
            Luego te cuentan lo del caso Gürtel y el asunto de los trajes de Camps y Costa y te preguntas que cómo es posible que exista gente tan dispuesta a sufrir el más espantoso ridículo en un juicio mediático a cambio de unos trajes, pero acabas cayendo en la cuenta que seguramente no se trate de unos tristes trajes y estemos hablando de cosas de más calado, por lo que ese cáliz del ridículo en la sala de juicios con las cámaras de televisión reflejándolo todo no es más que el alto precio que hay que pagar por unos supuestos suculentos negocios de los que no conocemos las ramificaciones profundas que tendrán.
            Pero abundando más, te detienes a pensar sobre qué estará también pasando en la justicia cuando miles de ciudadanos salen a la calle porque el sentido común no admite que el proceso de una chica asesinada en Sevilla acabe tan sólo con una pena cuando eran varios los implicados; o que el juez Garzón, con todos sus errores, carencias, megalomanías y todo lo que se quiera acabe juzgado antes que los miembros de esa red de delincuencia organizada que investigaba y que está en el entorno del actual partido en el gobierno.
            Y sí, antes de acabar la tostada con ese rico aceite de los Montes Orientales sientes unas nauseas que van invadiendo tu estómago, acumulándose toda esa pota que estás a punto de echar si no apagas la radio a tiempo. Te acabas sintiendo sodomizado ciudadano de una país que sólo ha sabido subsistir a base de corrupción, privilegios y prebendas, un país en el que la pretendida prensa libre ha ocultado o ha plasmado lo que sus intereses empresariales le han dictado, un país en el que las leyes, el poder y la influencia han dado alas a esos turbulentos vientos de la corrupción y la podredumbre.  



19 enero 2012

UN IMPORTANTE DILEMA EN LA FUNCIÓN PÚBLICA ANDALUZA



Os cuento.
Varios compañeros que trabajamos como empleados públicos en la Junta de Andalucía tenemos en estas fechas grandes dudas y un importante dilema que pronto hemos de resolver, toda vez que el 25 de marzo se celebrarán las elecciones al Parlamento de Andalucía -del que saldrá el gobierno para los próximos cuatro años- y hemos de inclinarnos por una opción política que no nos perjudique como ciudadanos ni tampoco como profesionales de la  Administración autonómica.
Todos esos compañeros ostentadores de tales dudas y ese importante dilema que corre por las oficinas públicas somos, mayoritariamente, funcionarios de carrera y algún personal laboral fijo con muchos trienios de experiencia a sus espaldas. Además, particularmente, estamos demostrando mucha sensibilidad y crítica feroz hacia ese desaguisado que ha montado el gobierno andaluz del PSOE en torno a esa pretendida reordenación del sector público, que no obedece a otro fin que intentar introducir en la Administración General de la Junta de Andalucía a un buen número de personas pertenecientes al partido en el poder y a su entorno, todo ello sin necesidad de pasar sistema selectivo alguno. Además, desde el principio están contando con la ayuda de los dos sindicatos más importantes del Estado, CCOO y UGT, algo que ha desalmado las entendederas de propios y extraños. Es decir que la Administración -y el partido que la sustenta- actúa de espaldas a la legalidad alejándose de los intereses generales para centrarse en los particulares. Todo lo contrario al cometido que le otorga a la Administración Pública el artículo 103 de la Constitución de 1978, si es que ésta tiene predicamento alguno en los tiempos que corren.     
Para llevar a cabo ese malvado y torticero fin, los prohombres -no utilizo el término promujeres porque jamás he escuchado tal término y la Pajín ya no se encuentra en los altos palacios públicos- de la Administración Autonómica, han montado todo un entramado seudojurídico consistente en empresas públicas, sociedades instrumentales y otras seudoformas que engarzándose en unas denominadas agencias se confundan con el follaje de los empleados públicos verdaderos, que son los que entraron en la Administración por la vías legales de acceso a la función pública. Se trata de una vía basada en hechos consumados muy frecuentada en países bananeros, qué al parecer por esos lares funciona muy bien. Y, claro, todo ese intento al ser seudojurídico está deteniéndose en los altos palacios del Poder Judicial, gracias a la iniciativa onerosa y demandante de los empleados públicos y de sindicatos contrarios a esa reordenación.
Por lo que ahora, casi llegada la fecha de decidir en las urnas, nos encontramos ante ese gran dilema. Principalmente lo tienen compañeros y compañeras que jamás han votado a la derecha en elección alguna. Lo han hecho a opciones de izquierdas e, incluso, muchos de ellos al mismo PSOE. Pero ahora perciben que se la están jugando. Como ciudadanos y como profesionales. 
Y saben que de seguir gobernando el PSOE podría darse el tiro de gracia a su carrera profesional e, incluso, a su profesión en sí, por no hablar ya de la paulatina eliminación de los servicios públicos. Por su parte, hay quienes están contemplando con inquietud la forma de hacer del PP en el Gobierno Central y desconfían de los severos recortes que está llevando a cabo Rajoy y su gobierno. Hay otras opciones políticas, pero no parecen convencer, bien porque son seguidistas del partido en el poder o bien porque, a pesar de sus buenas intenciones con los empleados públicos, no tendrán la suficiente fuerza para desbancar al actual partido en el poder y acabarán restando opciones al que parece comulgar con la desazón de los empleados públicos y que, según las encuestas, está destinado a gobernar en Andalucía. De hecho, ya lo está haciendo en casi todo el Estado. 
Por tanto, existe cierto clima de desasosiego, el dilema es mayúsculo y las dudas asfixiantes. 
Un poco lo que debió sentir el personaje que interpreta James Franco en la película 127 horas: o perder el brazo derecho o perder sencillamente la vida.      




RELATO CORTO: UN DISTINGUIDO VIAJERO

“Luego la Reina mandó que fuese un alguacil de corte, por la posta, tras Cristóbal Colón, y de parte de su Alteza le dijese cómo lo mandaba ...