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30 enero 2018

INDICE DE CONTENIDOS Y PRÓLOGO DEL NUEVO EBOOK, RELATOS Y ARTÍCULOS DE VIAJES (DE PRÓXIMA PUBLICACIÓN).

INDICE DE CONTENIDOS DEL LIBRO/EBOOK: RELATOS Y ARTÍCULOS DE VIAJES 

PRÓLOGO

LIBRO I: ALGUNOS VIAJES POR ESPAÑA
 UN LUGAR DE LA MANCHA
 LAS NOCHES TOLEDANAS
 TABERNAS, UN DESIERTO EN ANDALUCÍA
 ALMUÑECAR, UNA VISITA
 CÁDIZ, TIERRA MILENARIA
 MADRID, NO BASTA CON UNA VEZ
 BARCELONA ES LITERATURA






LIBRO II: LA VIEJA Y JOVEN EUROPA
VIAJE A PORTUGAL
LONDRES, UNA VISIÓN
 CUATRO CIUDADES BÁVARAS
 IRISH, EL PAÍS DE LOS CELTAS
 ROMA: LA CIUDAD ETERNA
 BERLÍN, LA CIUDAD DIVIDIDA

LIBRO III: ARTÍCULOS DE VIAJES PUBLICADOS EN PRENSA
LITERATURA DE VIAJES
LA MELANCOLÍA DEL OTOÑO
IMAGINARIO HOMÉRICO
DOS CUADROS, DOS MOMENTOS DE PINOS PUENTE
DOS FORMAS DE VER UNA CIUDAD
EL LUGAR DE LA MANCHA

ADDENDA REGALO: RELATO UN DISTINGUIDO VIAJERO




PRÓLOGO


         La literatura de viajes, como género, cada vez gana más fuerza, a pesar de que no es reciente. Muchos han sido los viajeros que han plasmado sobre el papel sus experiencias y sus impresiones acerca de los lugares que han visitado a lo largo de la historia de la literatura. Todos tenemos una deuda con ellos. Sobre todo, porque nos han mostrado con sus propios ojos los lugares que han recorrido y no con los ojos fríos, distantes y objetivos que nos podría hoy día ofrecer cualquier guía de viajes. Dicho esto, es probable que con el que tengamos una mayor deuda sea con Homero, que podría pasar por ser, quizá, el fundador de este género literario en sí, gracias a su obra La Odisea. De hecho, este género aún sigue muy vivo, a pesar de la globalización que ha supuesto el viaje en sí. Luego, ahí radica la importancia de que aún existan escritores que nos muestren las impresiones de los lugares que visitan, algo que cada vez cobra más sentido en este mundo globalizado en el que todo parece conspirar para que parezca exactamente igual, con independencia de la supuesta situación exótica del país o lugar en sí. Es un poco lo que se pretende modestamente con este libro, que, sin ser demasiado breve, tampoco es demasiado extenso.
            Cuando comencé a redactar y a corregir las crónicas de viajes que tenía escritas —muchas de ellas en mis propias bitácoras personales que he ido administrando—, me preguntaba constantemente por qué no existe una crónica por cada uno de los viajes que he realizado. Y la respuesta, aunque no sea contundente, podría radicar en que es el propio viaje, el propio lugar visitado, el que propicia que escribas sobre él. La razón no es fácil conocerla. No es fácil conocer por qué aparecen algunas ciudades o países y otros visitados no. Sin embargo, sí tengo claro que lo que aparece, lo que está escrito, es lo que debía ser reflejado sobre el papel; por su contra, lo no escrito, tal vez no se escribió porque no era el momento o el lugar o, quién sabe qué otra circunstancia. Por tanto, debo dar por válido lo aquí relatado, sencillamente, porque era lo que debía ser relatado, aunque parezca una redundancia.
              Esa falta de guión previo ha provocado —observará el lector atento— que los relatos sean muy dispares en cuanto a extensión, así como muy distintos entre sí, con independencia de la distinción de los lugares en sí mismos, sin que haya existido un patrón estándar a la hora de escribir acerca de los lugares visitados, que están circunscritos todos ellos a España y Europa. Y eso ha de ser así, porque considero que no es posible forzar un relato de viaje ni darle una extensión y contenido artificial que no demandan.  Éste ha de salir espontáneo —o no salir— y sobre el terreno, con independencia que posteriormente se redacte y mejore en la tranquilidad del hogar. Y eso es así, porque hay viajes que te incitan, sin saber por qué, a tomar notas, mientras que otros solo te incitan a la contemplación. Ambas cosas son necesarias y de ambas también se alimenta este género tan estimulante y prosaico.
              Espero que disfruten con estos relatos tanto como yo lo he hecho escribiéndolos y viviéndolos sobre el terreno. Y si tras visitar esos lugares —o habiéndolos visitados ya— coinciden en algo con lo que relato en este libro, me daré por satisfecho.
            Por su parte, en lo referente a los artículos de viajes, me ha parecido adecuado incrementar el contenido del libro con este otro subgénero, el del artículo de opinión. Para ese fin, he seleccionado varios de los artículos de opinión que he publicado en prensa y en alguna revista en los últimos años relacionados de alguna manera con los viajes. Espero que sea un complemento acertado. Asimismo, he optado por ofrecer al lector una especia de obsequio final consistente en un relato que tiene como trasfondo un viaje muy especial, incluido en mi primer libro Conversación en la taberna y 41 relatos.   



16 diciembre 2017

NOCHES TOLEDANAS

     Cuenta una leyenda toledana que hubo un hecho ocurrido en el año 797 de nuestra era, siendo emir de Córdoba Al-Hakam I, a la postre nieto del mítico Abd al-Rahman I, que se trasladó al lenguaje popular como noche toledana. Un hecho cruento de crímenes y venganzas. Optativamente, también se suele utilizar el término para definir una noche en blanco, bien por motivos desagradables o bien por motivos festivos y lúdicos. Sin embargo, las noches toledanas a las que me referiré nada tienen que ver con estos hechos, sino con la experiencia de un viaje a Toledo, en el cual —tal vez para escapar a los muchos relatos que habrá sobre la experiencia diurna en la ciudad-—, me centraré en su aspecto nocturno. Porque hay ciudades que por la noche pasan desapercibidas, ciudades que la noche no le ofrece nada especial, a no ser que decidas convertirla en una noche toledana especial de hedonismo. Sin embargo, la noche y Toledo si casan bien. Establecen una conexión indeleble auténtica y misteriosa, convirtiendo un paseo por la ciudad histórica en todo un acontecimiento, una experiencia que va más allá de lo viajero o lo turístico. La evocación de las estrechas calles de su judería, el misterio del perfil recortado en la luna de sus edificios antiguos e históricos, todo ese silencio que destila la ciudad como atrapada en el tiempo...De ahí que la experiencia viajera a Toledo no es completa si no se absorbe la noche paseando por sus calles y plazas, contemplando la quietud misteriosa de sus edificios, atributo que como decía es dable tan solo a pocas ciudades, pudiendo ser Toledo la que más realce el espíritu del viajero que procura dejar su imaginación a que vuele al mismo ritmo que transita por todo ese torbellino callejero, sin que apenas encuentre el momento de detenerse, a pesar de la soledad que fácilmente logrará apreciar.
           Este viajero lo ha hecho en una época idónea, porque considera que el frío otoñal —ya en puertas del invierno y por tanto de la Navidad— es, quizá, la mejor época para conocer ese entramado urbano. Pero no porque considere que el resto del año no lo sea, sino porque esa quietud de las calles, el frío y hasta es posible que el tenue y siempre melancólico alumbrado navideño, son elementos añadidos que pueden hacer la experiencia más enriquecedora. Pero es tan solo una apreciación personal. Para otros será la suave brisa nocturna de la primavera la que deba acompañar al viajero por su paseo nocturno. Es solo cuestión de gustos.

            Así que, con esas premisas, este viajero se adentró durante un par de noches por el Toledo nocturno. Antes, como mandan los cánones, había conocido la ciudad de día; había disfrutado de sus rincones, de sus museos, de sus edificios civiles y religiosos de distintas épocas históricas que se encuentran solapadas en la capital de Castilla-La Mancha. Un contacto diurno imprescindible para poder ubicarse en la noche y delimitar la ciudad diurna de la ciudad nocturna que, en esencia, no es la misma o, al menos, es eso lo que interpretó este viajero. 

(Párrafos de un texto más largo que formará parte del eBook "Relatos y artículos de viajes" de próxima aparición).

Microrrelato: Hijo Predilecto (libro Pérdida y olvido)

 De mi último libro Pérdida y olvido extraigo este microrrelato.