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15 julio 2012

XIV PRUEBA DE FONDO RÍO DÍLAR (15/7/2012)



Sin duda, hay hambre por correr, por competir. Porque no de otra forma se puede explicar que llegaran a meta 597 corredores y corredoras, siendo 15 de julio y no estando ante una de las pruebas más asequibles. Una prueba que te arrastra por terrenos malencarados y que te regala una subida verdaderamente dura hasta el bonito pueblo de Dílar. Pero mucho es poco si se trata de practicar un deporte que tiene mucho de adicción y que cuenta con la virtud de dejar el disco duro del sufrimiento a cero, una vez acabada la prueba. Es más, es probable que esa adicción se deba al sufrimiento y que los corredores acabemos aullando por las esquinas cuando no tenemos una prueba de este estilo que echarnos a la boca. Es todo un misterio: las endorfinas, la constancia física, la preparación psicológica...muchos ingredientes necesarios para saber que para la gran mayoría, tras madrugar un domingo, acabarás subiendo cuestas de caballo bajo un sol africano y que para colmo nada ganarás, tan sólo -si hay suerte- una camiseta técnica y algún refrigerio. Pero no es eso lo nos mueve, luego ¿que es lo que nos mueve? 

Pero ¿que pasó en lo personal? Una cosa que pudo ser decisiva: haciendo una ruta rutinaria -valga la casi cacofonía-, el pasado viernes, el gemelo derecho se contrajo como suele hacer cuando está a punto de anunciar una pequeña microrotura fibrilar. Eso me asustó, y casi aconsejó, no intentar heroicidades. Pero había un problema: quería hacer esta prueba; y quería hacerla en estas fechas que, para mí, son buenas para correr, a pesar del fuerte calor. 
El gemelo, finalmente, no dolió corriendo, aunque sí la tarde anterior cuando andaba. Misterios de la fisiología. Pero aunque no doliera, está claro que eso condiciona. Y lo hizo durante los primeros cuatro kilómetros, que fueron tranquilos y lentos, en la cola del pelotón, mirando de reojo el coche escoba o la ambulancia por si tenía que servirme de él o de ella, más atento al gemelo que a la carrera. Por suerte, nada de eso sucedió.
Pero, ¿qué sucedió? Un poco lo que nos sucedió a todos: sufrimiento, principalmente, en la fuerte subida a Dílar. Un sufrimiento que, en mi caso, no fue excesivo he de decir, probablemente, fortalecido por esos cuatro primeros kilómetros sosegados. Pero hay que decir que sí vi a mucha gente sufrir en exceso y andar por la zona de subida, porque, lógicamente, este mes no nos coge a todos en la misma forma. Hay gente que por estas fechas se relaja aprovechando las vacaciones y las piernas y los pulmones se tornan vagos. Ya digo, no es una prueba propia para estas fechas, aunque sí lo será para quien afronte en menos de tres semanas la subida al Veleta, prueba a la que decidí apuntarme el año anterior justo tras finalizar esta prueba, si bien este año, los objetivos son muy otros. 
En cuanto a la logística de la prueba, hay que decirlo alto: mal en organización en lineas generales, como es habitual cuando sale o pasa por Otura. Está claro que este municipio no tiene mucha fe en este deporte. Sigue persistiendo la afluencia de coches por las zonas de paso, a pesar del buen hacer de Guardia Civil de Tráfico y Protección Civil. No vi excesiva Policía Local. Seguramente que los recortes en muchos ayuntamientos está haciendo estragos.  
El avituallamiento fue pobre y con pocos voluntarios -no es culpa de ellos, claro está- y el agua parecía no haber visto un frigorífico en su vida. Desconozco si faltó como en alguna otra ocasión; al menos no, cuando me tocó pasar por éstos. No obstante, hay que celebrar que la camiseta haya sido técnica. Bastante repetida ya, pero técnica al fin y al cabo.  

¿POR CIERTO, QUIÉN ES ESTE INDIVIDUO DE VERDE, QUE APROXIMÁNDOSE COMO UN TORO MIURA PARECE DISPUESTO A ENMPITONARME LLEGANDO A META?  

Foto debida a  Paqui

Foto debida a Paqui 

Foto debida a Paqui


      

18 junio 2012

PRUEBA DE FONDO "VALLE LECRÍN" Ó EL INFIERNO DE LA VÍA DE SERVICIO

 Realmente no se trata de un infierno orográfico, para eso tenemos el Veleta, la prueba de la Ragua, cualquier prueba de montaña o un maratón; el infierno es psicológico -que repercute en lo físico-, porque esa vía pareciera que no acabara y esos toboganes de las realengas cambian el rostro del corredor. Para colmo hay que pasar en dos ocasiones, siendo la segunda mucho más tortuosa: por tener más kilómetros en las piernas; por el mayor calor. Porque,  efectivamente, como bien escribe mi amigo y Álter, no se trata de transcurrir por un Valle entre naranjos, que haría honor al producto típico de la zona, al contrario, se trata de la prueba más desprovista de vegetación del calendario aunque ayude ese paso doble por las calles de Dúrcal y ese descanso del favorable terreno que conduce al pueblo y el ánimo del concurrido público que siempre hay en esta prueba.
Pero tal vez por ello, esta carrera a su forma es interesante. Fea en cuanto a recorrido, pero especial en cuanto a lo épico del calor y esa vía de servicio, a pesar de que tan sólo se traten de once kilómetros. 
Lo importante en esto de las carreras es que cada una tenga su idiosincrasia; y la que no la tiene -como casi todo en la vida- acaba por ser desmerecida, abandonada a su suerte y, finalmente, eliminada. 

Corrí demasiado bien para mi larga y prolongada inactividad -los tres primeros meses por una lesión y las tres últimas semanas por una afección-, a pesar de que yo mismo no creí demasiado en mis posibilidades de poder correr por debajo de los 4'45'' y acabé saliendo en el furgón de cola, algo que se significa mucho cuando coges ritmo, principalmente, porque se te va la olla de tantísima gente a la que acabas rebasando. Realmente, salí para correr a 5' el mil, pero lo hice a 4'40'', demasiada desproporción y de ahí todo ese tiempo adelantando a gente, excepto en los dos últimos kilómetros en los que las fuerzas ya estaban muy igualadas e, incluso, diezmadas con relación a algún corredor que finalmente me acabó rebasando. Optimista pues para las próximas pruebas...si no hay otra recaída. 


The runner MIB


      
   

28 mayo 2012

XXIV CARRERA DE FONDO "CIUDAD DE ÓRGIVA" (27/5/2012)

Cuando subía las primeras rampas, antes de llegar a Tablones, en la siempre dura prueba de fondo de Órgiva, sabía que mi concurso iba a ser mediocre, principalmente, con relación a participaciones pasadas. Cuando llevas un tiempo corriendo interpretas las sensaciones, que son como una especie de información sofisticada que la mente transmite al resto del cuerpo. En ocasiones, esa información nos anima a forzar porque existe margen de mejora en el ritmo; en otras, es todo lo contrario. Y hoy ha sido todo lo contrario. 
Demasiadas cosas en contra: poco rodaje (a pesar de estar casi en junio es la primera prueba dura que hago en 2012), el cansancio de las rampas en el entrenamiento de Tiena del pasado jueves (no he logrado recuperar bien) y el fuerte calor, que lo es para todos, pero a mí me afecta de modo especial.  Es uno de mis muchos defectos como corredor. Prefiero el frío, la lluvia, la nieve e, incluso, el viento. Debí nacer en Noruega. Porque mucho ha sido el calor en esta mañana oficiosamente veraniega en plena Alpujarra granadina. 
Por tanto, la mejor opción era dosificar y reservar mucho más de lo que exige la sensatez. De esa manera, la llegada estaba asegurada por debajo de la hora y media, pero forzando más, el sufrimiento podría haber sido muy alto; y arriesgando sin sensatez alguna, la pájara en la bajada hubiera estado asegurada. Eso ya ocurrió un año y os aseguro que se pasa muy mal. 
Lógicamente, tanta dosis de sensatez a veces se transforma en conformismo  y son muchas las ocasiones en las que piensas a lo largo de los dieciocho kilómetros y medio que podrías forzar algo más porque llevas margen de mejora. Podrías subir más rápido o podrías bajar con más intensidad, pero esta carrera podría encuadrarse dentro del grupo de las que traicionan y son muchos los corredores que sucumben en la bajada por no dosificar bien en la subida o, incluso, en la bajada misma. Además, ocurre que un corredor si presta atención a sus sensaciones sabe desde el primer kilómetro que no está corriendo bien, pero que con paciencia y más entrenamiento llegarán mejores sensaciones. Siempre llegan. 
La prueba de Órgiva, decía, son de las que traicionan. Puede llegar un momento en que te encuentras bien en la subida y decidas dilapidar toda la energía, pero lo sueles acabar pagando. De ahí, que sea una de las pruebas en las que más corredores desfallece, precisamente, en los últimos kilómetros. Y así se lo decía al responsable de la web del Ayuntamiento, cuando me invitó amablemente a que opinara sobre la prueba: "mucha gente piensa que en esta prueba la dureza está en la subida, pero no, está en la bajada", dije, y "también sería conveniente que comenzara una hora antes porque es una época de mucha calor", concluí. 
Pero no me gustaría dejar de destacar un factor fundamental en esta prueba, además, de la excelente organización y la posibilidad de contar con toda la carretera para nosotros, los corredores; me refiero a la bolsa del corredor. Una de las mejores. Probablemente, la mejor de todas las pruebas del circuito, lo que demuestra que cuando hay motivación en hacer bien las cosas, se hacen. Compuesta de -tomen nota-: camiseta técnica de excelente calidad (con relación a la camiseta, sugiero a la organización que para el próximo año lleve la inscripción de la prueba en la espalda, que es algo que nos gusta a los corredores), tarrina de riquísimos tomates de la modalidad cherry, frasquito de aceite de calidad, tarrina pequeña de miel de flores, un producto alpujarreño por excelencia. Incluso, han tenido el detalle de aportar unas tiritas, muy necesarias para los dedos del pie del corredor y una muestra de protección solar, que nos ha servido para recordar que hoy hubiera sido sensato haberla utilizado. Por no hablar de los excelentes regalos que se sortean, eso sí, excesivamente tarde, tras una entrega de trofeos demasiado ceremoniosa y autocomplaciente. 
Como también dije en esa invitación a hablar de la prueba: esta prueba va camino de convertirse en una de las mejores del circuito. Que tomen nota algunos ayuntamientos.  

13 mayo 2012

PRUEBA DE FONDO DEL ESPÁRRAGO (HUÉTOR TAJAR, 12/5/2012)


Cuando en el kilómetro cuatro  miré el Forer y comprobé que estaba por debajo de los 17 minutos casi me arrepentí de forma espontánea. Sabía que iba demasiado forzado para mis capacidades actuales. Una cosa es lo que te aconseje la mente y otra muy distinta la respuesta del físico, de los pulmones, de las piernas. Así que de forma voluntaria -y obligada- bajé el ritmo hasta acaba el último kilómetro en una media de 4'46''. No había más de donde sacar fuerzas y el intenso calor -mucho más intenso en una zona geográfica tan particular como es Huétor Tajar, donde el terreno es una especie de hoya, con inviernos muy fríos y veranos muy calurosos- tampoco contribuyó a que fuera de otra forma. Incluso, pensé en parar, influenciado por el fuerte impacto emocional que supone ser consciente de que vas bajando el ritmo de manera lamentable, pero fui positivo y comprendí que podía mantener ese 4'47'', eso sí, con mucho esfuerzo. Y de esa manera llegué a meta, consciente de que estaba siendo rebasado por una miríada importante de corredores que, habiendo reservado las fuerzas en los primeros kilómetros, ahora se encontraban con fuerzas para llegar por debajo de los 44 minutos. No fue mi caso, ya que casi llegué a los 45, 44'47'' para ser exactos, a una media de 4,29'' el mil, lejos aún de los 4'08'' el mil que atesoro en esta prueba.   
Casi tres meses de lesión, tiempo en que se pierde forma y ritmo de competición y una escasez de entrenamientos rápidos no dan para más que para esos apenas 4'30'' el mil, lejos, por ejemplo, de esos 4'24'' de la Media Maratón de Granada, por poner un ejemplo no demasiado lejano. Es evidente que somos lo que entrenamos, con independencia de las cualidades genéticas de cada uno, que también cuentan y mucho. 
También es importante en la competición la predisposición psicológica. Por ejemplo, en mi caso particular. Desde la mañana de la prueba no encontraba la convicción necesaria para correr por la tarde Huétor Tájar, e incluso, pensé en no ir, pero había quedado con Emilio -que ha hecho una magnífica carrera- y voy muy justo para completar las diez mínimas. Me apetecía mucho más un entrenamiento suave y algo más tarde por la Vega de Pinos Puente. Y eso influye de manera decisiva a la hora de afrontar una carrera. Demasiados elementos contrarios para encontrar para salir airoso. 
Por tanto, habrá que esperar a que vayan llegando las sensaciones, que asomaron de manera tímida tanto en Alhama como en Salobreña. Lo de hoy habrá que interpretarlo como un espejismo o como el precio pagado por ese alto ritmo de los primeros cinco kilómetros, que mi organismo aún no tolera.
En cuanto a la parte logística y organizativa de la prueba, hay que decir que la prueba de Fondo del Espárrago está bien organizada. Un año erraron en cuanto a la señalización de un punto (fui víctima junto a otros sesenta o setenta corredores), pero fue culpa en particular de la persona que estaba al cargo del cruce más que de la organización en sí. Existe un buen número de voluntarios en los avituallamientos -algo lentos en repartir el agua, eso sí- y cuenta con todos los niveles de autoridad: Policía Local, Guardia Civil y Protección Civil. Pero erran como casi todos los pueblos y ciudades en cuanto a la entrega de la bolsa del corredor -compuesta por camiseta técnica y manojo de espárragos en esta ocasión-. Erran en varios sentidos: muy poco espacio para tal acumulación de corredores y nulo control de las tallas de las camisetas (no había posibilidad de elegir una talla. Remitían a un cambalache entre corredores, algo muy difícil, como todos sabemos). Además, se da la circunstancia que no siempre delegan en las personas más adecuadas. Sé que son voluntarios y que, por lo general, hacen un trabajo no remunerado, pero hay que tener cierta psicología para atender a corredores que vienen de hacer diez kilómetros bajo un calor infernal. En esta ocasión una chica gritaba a la multitud de corredores que si se apelotonaban no recibirían su camiseta, que es algo que se escucha a diario en cualquier guardería. Se lo reprendí diciéndole que se pusiera en el lugar de quien viene destrozado de correr diez kilómetros bajo este calor y que no había espacio para no apelotonarse; que no era la forma de decirlo. Otros corredores le advirtieron que estaba dando voces y utilizando un tono poco adecuando. Por tanto, una tarjeta amarilla -casi roja- a esta persona. Pero tampoco se lo podemos imputar a la organización que, ya digo, ha estado correcta y ha cumplido con lo esencial de la carrera: los cruces y el agua, básicamente.
Seguramente se me olvidará gente -les pido disculpas- pero saludo nuevamente a Ángel, que es seguidor de este blog y que lo fue de su hermano mayor, Diario de un Corredor, a Roberto, siempre fiel a la cita atlética, a Fernando Medina, a Manu y a Joaquín que vienen de correr el Maratón de Madrid, a Luis, también compañero del club como los otros tres anteriores, a Alberto, que me adelantó solvente faltando un par de kilómetros, a Francis Tovar, al que vi descalentando tras su prueba, delgadísimo como siempre, al triatleta Victor que llegó a Huétor Tájar a lomos de su estupenda bicicleta. En suma, saludos a todos quienes tenéis la paciencia de dedicar unos minutos para leer este blog.
Nos veremos en Órgiva, si los Dioses nos son propicios.     

En absoluto llegué tan fresco como en Salobreña. Sufrí mucho más.
  

07 mayo 2012

III PREMIO DE FONDO "VILLA DE SALOBREÑA" (6/5/2012)

Antes que nada, esta crónica me gustaría dedicársela a mi amigo Roberto Gil por su enorme carrera en Salobreña (probablemente la mejor de su trayectoria como corredor) y por esa progresión metódica que está experimentando. Verlo a punto de coger la anticamiseta, cuando yo apenas si acababa de llegar fue toda una alegría, porque alegría se experimenta cuando alguien se esfuerza y obtiene sus frutos. Así de honesto y puro debería ser todo en la vida: esforzarte y obtener los frutos. Y Roberto en ese aspecto es un inmejorable ejemplo. No ignoro que una parte importante de su ánimo y progresión se debe a ese fiel acompañamiento de Paqui, siempre atenta con su objetivo en el punto de mira.
Roberto en la llegada, celebrando su merecida marca
Dicho esto intentaré enlazar algunas cuántas palabras sobre esa prueba de trazado llano que ayer nos llevó a la costa granadina, porque Salobreña, por si alguien no lo sabe es uno de los pueblos costeros con más proyección turística de Granada, pero que sabe obtener frutos de sus dos ambientes totalmente diferenciados: el costero y el cultural-arqueológico de ese racimo blanquísimo de casas andaluzas en torno a un castillo árabe bien conservado que tiene su origen en el Siglo X, anterior, incluso, a la Alhambra de Granada. Castillo que pudimos casi tocar gracias a la perfecta ubicación de la  extraordinaria casa de Colin, artista belga afincado casi toda su vida en Salobreña, a la que acudí acompañando a mi amigo y Alter, Jesús Lens, una vez ambos hicimos los deberes correteando por las calles de Salobreña. 

Podría hablar durante un buen rato sobre mi prueba, pero no creo que merezca el empeño, ya que ésta se puede resumir en muy poco: una actuación discretísima, más de trámite que de esfuerzo, mirando aún de reojo esa reciente recuperación de esa lesión que me ha postrado durante más de dos meses. 
Cabría un mayor esfuerzo e, incluso, una mayor ambición, pero nada de eso estaba en mi mente y he de decir que sentí satisfacción personal cuando cruce a linea de llegada. 
Satisfacción por poder haber completado mi segunda prueba del circuito este año y satisfacción porque observo margen de mejora ahora que la lesión -y su efecto psicológico- va alejándose en el tiempo. Lugar habrá de apretar los dientes y acabar las carreras con la sensación de haberlo entregado todo. Mientras tanto baste con seguir atrayendo las buenas sensaciones y sentirse partícipe de esa gran fiesta del atletismo en que se están convirtiendo las pruebas del circuito. 
Pero ocurre que uno se relaja corriendo y eso también puede ser negativo. Uno acaba saliendo dos metros antes que el coche escoba y eso también puede ser negativo, principalmente cuando en pruebas como ésta de Salobreña, lo angosto de las calles puede hacer que perdamos un tiempo basura y, lo que es peor, no encontrar el ritmo adecuado hasta que no se han corrido más de dos kilómetros. Es lo que tiene de negativo la alta participación en salidas diseñadas para no más de quinientos corredores. Lo decía mucha gente: salir muy atrás hace que ir adelantando sea oneroso e incluso cansino, algo que podría evitarse con los llamados cajones o globos de marca, eso sí, siempre que eso se respete. 
Recuerdo que en las pocas pruebas que he corrido con referencias, el recorrido ha sido plácido y no accidentado. En esas pocas ocasiones todo el mundo respetó su tiempo y el único enemigo para tu marca eras tú mismo. Será muy difícil que esa mejora se imponga en las pruebas del Circuito de Diputación, pero sería perfecto que así fuera. 
En el plano personal, en la prueba de ayer, como decía, tuve buenas sensaciones, incluso en los tramos de más viento. Es lo positivo que tiene el ir sin forzar demasiado: que llegan las buenas sensaciones. Pero para ello hay que tener muy claro qué tipo de carrera quieres hacer y más vale tenerlo claro desde el principio. 
"Es lo positivo que tiene el ir sin forzar demasiado: que llegan las buenas sensaciones"
Sabemos que estamos en crisis. Sabemos que lo están los Ayuntamientos, pero quizá éstos deberían de pensar en la ilusión de los corredores noveles. Lo digo por lo de las camisetas o a decir con más precisión, la falta de ellas. Es cierto que a todos nos gustan, principalmente las técnicas. En mi caso, me suele ilusionar entrenar cada día con una de ellas para recordarme que corrí en Baza, en Motril ,en Guadix, en Córdoba, en Málaga, en Sevilla, en Madrid... en varios puntos geográficos (y me pregunto: ¿no debería ser también motivo de orgullo para esas ciudades?). Sales a entrenar y rebuscas en tu infinito armario y el color de una camiseta concreta te atrapa; la coges, lees su inscripción, recuerdas por unos minutos esa carrera y sales a entrenar con ella. Eso es bonito. Lo es para quienes ya somos veteranos en esto del correr, pero para quien está comenzando a hacerlo más que bonito le es fundamental tener una camiseta que le recuerde sus primeras carreras. Es en ellos en quienes deberían de pensar los Ayuntamientos que de manera desafortunada les restan ese privilegio a quienes comienzan a correr con ilusión. No todo está justificado en esta pertinaz crisis. No todas las líneas rojas son traspasables.  

01 enero 2012

¡VAYA AÑO!


Nos deja 2011. E igual que los dos anteriores marcado por la crisis. Un año extraño. Un año atípico. Un año marcado por muchos cambios estructurales en España y en el mundo. Las insurgencias árabes, la "spanish revolution", la caída de dictadores y de presidente electos, el año del cambio político en España, los escándalos y corruptelas de personalidades relevantes en España y en el mundo, el cuestionamiento y primeras señales de transparencia de la monarquía española tras los problemas judiciales de uno de sus miembros. Un año magnífico en lo deportivo para nuestro país: campeones del mundo en fútbol y nueva reválida europea en baloncesto, así como los éxitos individuales de muchos de nuestros deportistas... Pero, a pesar de las luces, un año extraño, ya digo, con muchas sombras y en el que ya nada se muestra intocable ni eterno. Un año indiciario, quizá, de grandes cambios, de nuevos planteamientos en la economía, en la política, en la sociedad. Un año en el que las redes sociales, los foros, Internet en definitiva, han ido por delante de los medios de comunicación de masas, denunciando los abusos, las corruptelas, los sobornos, todo lo nefasto que ofrece el poder...
Pero también un año fructífero en cuanto a la literatura, haciendo justicia en la concesión del Nobel de esta rama a Vargas Llosa, el escribidor por excelencia. Y también fructífero en el cine -no tanto el nacional como el internacional-, quedándome con el gran año creativo de Woody Allen, en particular.
¿Cómo será 2012? Nadie lo sabe, pero ya se vaticinan algunas cosas. Por ejemplo, seguirá instalada la crisis y esperemos que baje el número de parados, que es la mayor lacra y más lacerante afrenta a un ser humano. También esperamos que la corrupción -que se aprecia casi generalizada- vaya desapareciendo de las instituciones y que se acaben los paraísos físcales y las cajas b, que casi siempre son la causa de tanta corrupción y despropósito y, en ultima instancia, refugio de esos especuladores que conforman en gran parte lo conocido como mercados que tanto atenazan a los países, provocando que baje el nivel de vida de los ciudadanos. Que se acaben, por supuesto, los privilegios de los políticos, de la monarquía, de las altas instancias mandatarias y que la democracia se vaya pareciendo cada vez más a ese concepto creado por la antigua civilización griega ¿Es mucho pedir?

Particularmente este blog también ha tenido bastante movimiento. Ha intentado tocar nuevos temas y jamás ha olvidado nuestro mundo de corredores esforzados y voluntariosos. Pero como mejor se entiende lo que ha dado de sí un año hay que acudir a las cifras. Decir que en el plano personal han sido 2000 aproximádamente los kilómetros corridos durante 2011, lo que supone una media de casi cinco y medio cada día, lo que ha supuesto correr en torno a las 165 horas, utilizando para ese fin, alternativamente, cinco pares de zapatillas y una buena cantidad de ropa y otros complementos técnicos para llevar a cabo todos esos kilómetros. El año más flojo en cuanto a kilómetros fue febrero y el mes más activo, diciembre y, por suerte, las lesiones este año han pasado casi de largo. 
También ha sido el año de la primera subida al Veleta, que dicen consagra a un corredor, pero no ha habido maratón alguno, aunque sí un total de cinco medio maratones, llegando este año a conseguir mi mejor marca en esta modalidad. Un año que cierro con menos peso que el anterior -alrededor de 82 kgrs., para 186 cms., que según el Centro de Medicina Deportiva me mantiene en el peso adecuado-, lo que puede venir motivado por la realización de más kilómetros que en 2010 y un mayor control de la nutrición. 
Por lo que respecta a este blog, 170 han sido las entradas escritas lo que supone casi una entrada cada dos días que, creédme, no es fácil, repartidas éstas en muy variados temas, desde correr hasta cine, pasando por política, libros, música, actualidad, reflexiones y artículos y relatos publicados en prensa escrita y virtual, lo que ha supuesto algo más de 32.000 visitas y muchos comentarios, aunque menos de lo que uno quisiera, por supuesto (a los autores de blogs no agradan sobremanera los comentarios, qué duda cabe). 
¿Y cómo se planteará 2012 para este blog? Pues seguramente que seguiremos escribiendo por que es nuestra pasión, con el mayor empuje creativo posible. Y, particularmente, cómo no, seguiremos corriendo, que es nuestra otra pasión, algo que se reafirma con los años. 
Pero, en fin, son sólo propuestas, pues el mundo se ha vuelto muy cambiante.   

TODO UN AÑO LLENO DE CARRERAS....  
PRUEBA FONDO LA INDUSTRIAL. ARMILLA. YA CON LA
 MIRADA PUESTA EN LA LLEGADA

CARRERA ESPÁRRAGO.HUÉTOR TAJAR. EN ESTA OCASIÓN
 NO NOS CONFUNDIERON EN LA RUTA
MEDIA MARATÓN DE GRANADA. PASO POR EL PARQUE
ALMUNIA, KM. 12 
SUBIDA AL VELETA. A APENAS "CINCO KMS" DE LA META.
PRUEBA DE FONDO SALOBREÑA. SIN PIZCA
 AÚN DE SUFRIMIENTO
SALIDA MEDIA MARATÓN DE GUADIX.
UNA DURA PRUEBA NOS ESPERABA

MEDIA MARATÓN DE ALMERÍA.
EL GESTO LO DICE TODO.
PADRE MARCELINO.GRANADA. 10 KM.POR DEBAJO
DE 44', NO ESTUVO MAL.

PRUEBA DE FONDO DE ÓRGIVA. FRESCO A PESAR
DE LA DUREZA.
MEDIA MARATÓN DE MOTRIL. EN MOTRIL TUVE DE LAS
 MEJORES SENSACIONES DE TODO EL AÑO.
MEDIA MARATÓN DE BAZA. LLEGANDO A META.
ES UNA PRUEBA QUE ME GUSTA.
PRUEBA FONDO LECRÍN. DÚRCAL. UNA PRUEBA QUE SE
CARACTERIZA POR LA IRREGULARIDAD KILOMÉTRICA.  
LAS DOS COLINAS. GRANADA. EN ESTA
PRUEBA SE SUFRE MUCHO.
PRUEBA DE FONDO DE ALMUÑECAR.
ES UNA PRUEBA LLANA Y VAS A TOPE; LUEGO, SUFRES.
CON JAVI Y JESÚS. ALMUÑECAR.
 ROSTROS SONRIENTES ANTES DE COMENZAR.
CON LUIS Y JESÚS. VELETA. NO ÉRAMOS CONSCIENTES
 DE LO QUE NOS ESPERABA.




CON JOSE MANUEL, RAFA BOOTELLO Y OTROS HABITUALES
 DEL CIRCUITO, EN ÓRGIVA. ESPERABAN UNAS DURAS RAMPAS

PRUEBA FONDO RÍO DÍLAR. OGÍJARES.
AL CONCLUIR ESTA PRUEBA DECIDÍ CORRER
EL VELETA. SEGURAMENTE PORQUE TUVE
MUY BUENAS SENSACIONES. 

MEDIA MARATÓN DE ALMERÍA.
 LOS ÚLTIMOS KILÓMETROS
SE ME ATRAGANTARON.  
CON MARIO. MEDIA MARATÓN GUADIX.
 MARIO LLEVA UNOS AÑOS HACIENDO MUY
BUENA MARCA EN GUADIX. YO, REGULAR. 

SALIDA. MEDIA MARATÓN DE MOTRIL.
 YA SE NOTABA EL CALOR.

ECUADOR DE LA CARRERA. MEDIA MARATÓN DE MOTRIL.
 FUE NECESARIA MUCHA AGUA PARA COMBATIR
 EL FUERTE CALOR DE LA COSTA.

¡Que los mejores deseos se os cumplan en el 2012 y que la crisis os pase la menor factura posible!   

08 noviembre 2011

ULTIMO TRAMO DEL AÑO PARA NO RELAJARSE

Quedan apenas dos meses para que acabe el año, pero no podemos relajarnos en lo que a correr se refiere.
Particularmente, en estos meses suelo correr bastante afrontando fríos y lluvias y, particularmente, en Navidad -apenas ya mes y medio- la acumulación de kilómetros que suelo hacer cada año es alta ya que no suelo dejarme arrastrar por los fastos y ágapes de estas fechas. Así que el tiempo extra de estas fechas es de bastante entreno a pesar de que la luz del día se escape de las manos como una pompa de jabón.
De ahí que esté buscando alguna competición en diciembre para no perder el ritmo, a pesar de que deba desplazarme a provincias limítrofes o no tan limítrofes. Y eso es porque me temo que Córdoba, casi con toda seguridad, volverá a ser una opción fallida este año por motivos personales, pero mucho me gustaría estar en la ciudad califal porque estratégicamente es una buena opción para rebajar en algún minuto el tiempo cosechado en Granada dado su trazado más llano. Pero me temo que habré de esperar a Almería a no ser que en diciembre haya algo por ahí interesante y de perfil similar al de Córdoba.
Por lo pronto sé de la programación de aquella para olvidar Sevilla-Los Palacios a mediados de diciembre y la Media Maratón de Cieza en Murcia que, al parecer, tiene un recorrido llano. Bueno... son dos opciones que habrá que barajar.
Por lo pronto seguiré rodando como hasta ahora: alrededor de 50 kilómetros semanales, incluyendo los kilómetros basura de las series, e incluso, barajando la posibilidad de ir aumentando progresivamente el kilometraje semanal de cara al maratón que haré en 2012 que podría ser Madrid o, incluso, Sevilla. Desde ya descarto Málaga.
Otro factor a tener en cuenta en estas fechas es el de la alimentación. Lo digo por las fechas que llegan. Los corredores estamos en el mundo como cualquier ciudadano y, aunque, intentemos no pecar de exceso de calorías siempre es inevitable ingerir lo que no debemos ya que hay estímulos por doquier: en el trabajo, en los comercios, en la casa de familiares y amigos, en el propio hogar... Sin duda, hay que redoblar la contención aunque sin pasarse, que lo nuestro es afición y no profesión.
Pero ocurre que a mucha gente -lógicamente quien no corre- le cuesta comprender que rechaces una bebida espirituosa o algún dulce muy refinado y, sinceramente, es una tarea bastante ingrata -por lo menos a mí me lo parece- explicar que una dosis añadida de calorías basura nos perjudica a nosotros -los corredores- más que a ellos por una sencilla razón: nuestro organismo está acostumbrado a quemar las calorías buenas (hidratos de combustión rápida que apenas necesitan digestión, principalmente), de manera que en el momento que introduzcas calorías basura sufre un mundo para deshacerse de ellas, además de que suelen ser alimentos muy molestos para rodar a nivel de digestión. No se trata meramente de ganar más peso.
Sin embargo, hay opciones intermedias que pasan por buscar dulces no tan refinados y basados en alimentos más integrales y dietéticos que cada vez el mercado lanza con más insistencia, aspecto que hay que aprovechar junto a evitar comidas copiosas sobrecalóricas. De hecho, yo suelo comer chocolate negro todo el año y pocos días recuerdo que no haya tomado un par de cervezas, pero eso sí, son alimentos que metabolizo bien porque son naturales y no tienen las calorías indeseables de otros alimentos.

06 noviembre 2011

XIX MEDIA MARATÓN "CIUDAD DE GRANADA" (6/11/2011)


En homenaje a mi "compae" Paco -con A.Faucón, de corto- que ya observa mi llegada para animarme al paso por el kilómetro 12 en Parque Almunia. Es único... (Foto de Mati, erigida en muy buena fotógrafa).

Se trataba de comprobar si sería capaz de mantener en media maratón el ritmo que últimamente estoy manteniendo en pruebas de diez kilómetros y, principalmente, si estoy asimilando los intervalos de 1000 metros que, aunque pocos aún, ya están bajando entre quince y veinte segundos sobre el mejor tiempo de competición en los diez kilómetros sin llegar a la extenuación.
Por tanto, era un nuevo reto. Es cierto que en una anterior Media de Granada -hará unas tres o cuatro ediciones- rodé a algo menos de 4'30'' sin hacer apenas entrenamientos de calidad, pero de eso hace ya algunos años.
A principios de 2011, en la Media de Almería, conseguí un tiempo similar al de aquella Media de Granada de hace algunos años, pero hay que decir -y lo saben todos los que la han corrido- que la Media de Almería tiene un trazado más asequible que el de Granada y siempre es posible arañar unos cuantos minutos.
Y no es por que la de Granada te obsequie con inescrutables rampas, pero sí tiene sus dificultades que acaban por romperte el ritmo si no recuperas bien como ha sido mi caso. No recuperé tras las subidas y en la segunda parte de la carrera perdí algún tiempo.
Se tratan de unos tres kilómetros aproximados de dificultad, entre el diez y el trece, lo suficiente para que en esos apenas tres kilómetros pierdas de entre veinte y veinticinco segundos por kilómetros, dependiendo de la forma de cada uno.
Por tanto, me conformaba con arañar un par de minutos al tiempo de Motril, Media Maratón en la cual cedí de manera muy notable en los últimos cinco kilómetros, principalmente por la humedad y el calor, que no sería el caso de Granada. Sin embargo, en esta mañana de domingo otoñal, con buen tiempo para correr -algo de frío sí hacía- he conseguido arañar cuatro minutos a ese tiempo de Motril, rodando a una media de 4'23'' el kilómetro. Finalmente, en los últimos kilómetros -algo picados también- me desfondé algo, rodando en el diecisiete y dieciocho a unos veinte segundos por encima de esa media global. Sin embargo, ese aspecto no ha sido demasiado significativo para el tiempo final de 1:33:14, que es lo que marcó mi GPS en línea de meta.
Ahora el reto está en acercarse más a los 90 minutos, para lo que habrá dos oportunidades idóneas: Córdoba y Almería.
La Media de Córdoba, está programada para el día 27 de noviembre y no sé con exactitud sí acudiré. Pero sí acudiré a Almería el último domingo de enero para intentar acariciar ese promedio de 4'16'' que ya no está tan lejos, tan sólo es necesario un terreno más llano que el de Granada y seguir con entrenamiento de calidad.
Una cosa final en cuanto a la organización de la prueba granadina: sería muy importante que los organizadores esta Media, que ya está adquiriendo maneras de gran competición, volvieran plantearse los cajones, por dos motivos: el primero, para evitar los atropelladeros que se producen en la salida toda vez que mucha gente que va a ir más lenta sale en posiciones muy adelantadas y hace perder tiempo al que va más rápido y ha de ir sorteando; el segundo, como referencia para rodar al ritmo propuesto, tal y como hacen en la Media de Málaga y otras. Sugerido queda.

16 octubre 2011

28ª MEDIA MARATÓN DE MOTRIL (16/10/2011)



Cuando a la llegada de la prueba, Francis Rodriguez Tovar, excepcional corredor, desde lejos, me preguntaba que cómo me había ido, le respondí sin dudar que había que entrenar más. Y él que es un corredor concienzudo no pudo estar más de acuerdo conmigo.
A Francis le respondí que había que entrenar más porque, precisamente, esa era la idea que llevaba en la mente al entrar en meta. Durante una hora y treinta y siete minutos había sufrido y aprecié en todo momento a lo largo de la carrera que un entrenamiento más específico -y más largo- me posibilitaría ir mejor y acercarme a esos noventa y cinco minutos.
No obstante, los noventa y siete minutos y medio estaban dentro de lo que podría considerar, a priori, un tiempo aceptable, según mantuve en la anterior entrada. Haber hecho cien minutos -también mantuve- me habría defraudado algo más.
Pero la realidad es que aunque acaricié en algún momento de la prueba llegar por debajo de los noventa y cinco minutos, la carrera me puso en mi sitio -principalmente, a partir del kilómetro quince- y opté por despedirme de ese tiempo. Iba de más a menos y en esos seis últimos kilómetros desperdicié bastante de la renta que había adquirido hasta ese momento, si bien ésta la obtuve básicamente hasta el kilómetro trece porque a partir de ahí comencé a perder tiempo de manera acusada. Basta echar un vistazo al Forer para descubrir que en los primeros trece kilómetros le media por kilómetro era en todos los casos inferior a 4'30'' el mil -en algunos kilómetros, incluso, inferior a 4'10''-, para ir aumentando progresivamente hasta los 5'02'' en el último kilómetro de carrera. Por tanto, no es baladí considerar objetivamente la falta de entrenamiento, principalmente, en distancias superiores a los catorce o quince kilómetros.
Y, claro, a partir del kilómetro quince, sin llegar a sentir pájara en sentido estricto, si comencé a sucumbir al cansancio, al calor y a la fuerte humedad de la costa y ya preferí dejarme llevar sin forzar demasiado para no sucumbir a una posible bajada de forma.
Como bien dije en mi entrada anterior, en esta prueba -que no es nada fácil, digámoslo claro- la carrera verdadera se dilucida a partir del kilómetro quince y así lo pude comprobar en los rostros de los demás corredores, siendo bastantes los que optaron por parar y andar en los tres o cuatro kilómetros últimos.
Para ejemplo un dato: en los primeros seis kilómetros -aún fresco y sin tocar apenas la costa- marqué veintiséis minutos, mientras que en los últimos seis tuve que emplear tres minutos más. Pero ocurre que ya a estas alturas estábamos en otro tipo de carrera, no sólo por los kilómetros superados sino por el aumento del calor y, por tanto, de la humedad.
Esos primeros cálculos optimistas me hicieron abrazar en algún momento la posibilidad de atravesar la meta en noventa y cuatro minutos, objetivo que se fue esfumando sin remedio.
Sin embargo, sería ingrato decir que estoy defraudado ya que la prueba de media maratón tiene vida propia y nada es lo que parece. Por ejemplo, en esta Media de Motril, a pesar de ser llana -apenas hay una picada, al final-, se manifiestan otras dificultades añadidas, como es el caso de la humedad y el calor. Cuando la prueba se hacía en el mes de septiembre era verdaderamente temida pero en este octubre de 2011 los efectos han sido similares dadas las altas temperaturas que estamos sufriendo, anormales, para esta época.
Y decía, que sería ingrato estar defraudado porque esta prueba puede azotarte a lo bestia y dejarte tirado en las amplias playas del recorrido. En otras palabras, es una media maratón traicionera porque un golpe de calor o una excesiva deshidratación debida a la humedad puede dejarte listo a falta de unos pocos kilómetros y lo que se presumía pudiera ser una marca aceptable se puede convertir en una marca calamitosa. De eso pueden dar buena fe muchos corredores que han participado en esta prueba. Corredores que fácilmente están en los noventa minutos en otras medias sucumben ante esos factores y acaban en cien minutos o, incluso, más y de nada sirve una planificación previa porque esta se puede ir al garete.
En mi caso particular, luché de forma denodada porque esa planificación previa no sucumbiera. El propósito estaba en no alejarme en cada kilómetro de los 4'35'', y aunque no es fácil hacer la media en plena carrera, intenté por todos los medios no está por debajo de los 4'15 ni por encima de los 4'50'', si bien en algunos kilómetros no pude evitar bajar o subir esas medias respectivamente.
Sin duda, hay otro tipo de medias maratones -Córdoba, Almería y es posible que hasta Granada- que no existiendo grandes rampas y tampoco humedad, se puedan asumir esos últimos cinco o seis kilómetros de manera más solvente, pero no es el caso de Motril, a no ser que se cuente con una preparación muy específica que incluye entrenar en la costa, al menos, en un par de ocasiones.
En otra línea argumental, hay que reconocer que la Media Maratón de Motril, por su organización, ciudad, asistencia y circuito, se está convirtiendo en una de las más importantes de Andalucía. Existe un superávit organizativo destacable y su apuesta de futuro es decidida al contar con atletas africanos de nivel en la mayoría de las ediciones anuales. Sin lugar a dudas, en mi opinión, su nivel está bastante por encima de las otras tres medias maratones de la provincia, incluida Granada- y a niveles muy similares a las organizadas en Málaga y Almería.

03 octubre 2011

XXIII PRUEBA DE FONDO "COSTA TROPICAL", DE ALMUÑECAR (2/10/2011)


Lo importante de haber corrido este pasado domingo en la prueba de fondo de Almuñecar es tener la sensación de haberme reencontrado con el yo del año de 2010 (no, no estoy refiriéndome a la sin par Regreso al Futuro); y es que, precisamente, en Almuñecar comencé a dar signos de mayor ritmo aeróbico en distancias superiores a 10 kilómetros. De hecho, en el crono medio de este año he arañado unos segundos con respecto al del año pasado, toda vez, que en esta ocasión sí ha habido una distancia exacta de 14 kilómetros, pero no el año anterior que faltaron más de 500 metros.

Me he reencontrado, pero de una manera no demasiado memorable, ya que se han ausentado las buenas sensaciones y ha sobrado el sufrimiento, principalmente en los últimos kilómetros, precisamente los de más calor.

La decisión de salir rápido en los primeros kilómetros ha podido resultar algo insensata porque me he ido desinflando a partir del kilómetro 10 de una manera muy apreciable. Se podría decir que en estos últimos kilómetros he vivido de las rentas de los anteriores.

En esta prueba de Almuñecar hay que dosificar, en primer lugar porque no es una prueba corta y, en segundo, porque no se puede contar con la garantía de que octubre sea un mes fresco y que el calor y la humedad no sea tan agobiantes. De hecho, este octubre no lo ha sido y la humedad ha sido muy palpable, principalmente, en los largos tramos junto al mar, aspecto éste que hace que la dosificación sea muy difícil. Bastó con comprobar el grado de empapamiento de la camiseta e, incluso, el pantalón.

Si el circuito estuviera diseñado al revés, es decir, que los primeros kilómetros transcurrieran junto al mar y los últimos por lugares más frescos en la Vega tropical, sería mucho más factible hacer más rápidos estos primeros kilómetros, sabedores de que los últimos serán menos calurosos y la humedad menor. Pero es justo al contrario, circunstancia ésta que hace que la mayoría de los corredores vayan de más a menos, desde los más rápidos a los más lentos. El sufrimiento por la zona de Velilla se palpaba en los rostros.

Ese ha sido mi caso, aunque no solamente por el diseño de la ruta. La realidad es que en los primeros diez -o tal vez antes- el ritmo que imprimí fue excesivo para mi forma actual y los últimos entrenamientos no avalan el hecho de rodar a ritmos inferiores -en algunos kilómetros- a 4'15'', e incluso a 4'07'' en uno de ellos, según registra el Forer. Lógicamente, en una carrera de 14 kilómetros esto se paga, porque rodar a ese ritmo en competición cuando no se hacen entrenamientos específicos de calidad, no estando los rodajes más rápidos por debajo de 4’40’’ el mil, es bastante arriesgado. Y lo pagué a precio de oro. De hecho, en la corta cuesta que da acceso al entorno del estadio "Francisco Bonet" barruntaba la posibilidad de detenerme y subir andando (me decía a mí mismo con cierta ironía que Almuñecar no era el Veleta).

Pero no lo hice y ahora me alegro. Sin embargo, no tuve fuerzas para forzar en la pista en esos últimos trescientos metros de la misma. Pero eso ya me daba igual porque sólo fuerzo cuando voy con buenas sensaciones, de lo contrario me dejo llevar.

Curiosamente a mucha gente se le va la olla en la pista. Es más, no comprendo cómo corredores que van al límite de sus posibilidades casi desmayan por llegar en sprint al arco de llegada. Supongo que será por la foto. Llegar muy rápido a meta, en mi opinión, no debería ser más que el premio que uno se otorga cuando se llega con buenas sensaciones y fuerza, pero no en el caso de llegar al límite. De hecho, a lo largo de las muchas competiciones realizadas he visto a gente casi caer de rodillas al llegar por cometer esa locura, ¿merece la pena ese esfuerzo? Probablemente para ellos, sí.

No hay duda: somos lo que estrenamos. Ahora bien, cada corredor es dueño de su plan de entrenamiento y en función de que se tenga un plan más o menos ambicioso los resultados en competición serán congruentes con el mismo, porque al margen de poseer una buena genética para correr, ser más joven o menos joven o tener una mejor o peor adecuación física, no existe otro secreto que el entrenamiento.

De hecho, nos ocurre a todos que cuando rodamos a un buen ritmo en alguna competición, rebosamos de optimismo y nos planteamos acrecentar el entrenamiento –sobre todo el de calidad- pero ocurre que las circunstancias del día a día a cada cual nos pone en nuestro sitio y es difícil buscar el tiempo necesario y las ganas para llevar a cabo una planificación teutona de nuestros entrenos que incluya: pista, fisioterapia, tiradas largas fijas, nutrición estricta, descanso suficiente... es cierto que mucha gente hace todo esto, y ahí están sus resultados; otros lo intentan y lo llevan a cabo durante algunas semanas, pero acaban abandonando.

Y es que finalmente siempre hay que hacerse las siguientes preguntas: ¿Qué marca quiero conseguir? ¿Qué sacrificios estoy dispuesto a hacer para conseguir la marca que quiero? En definitiva, ¿Qué supone para nosotros, corredores sociales, correr? En mi caso, las respuestas cada vez están más claras. En realidad, se concretan a una sola: quiero seguir corriendo, sin aditivos.

Pero, en fín, para no irme por senderos existencialistas, en lo personal, lejos de conseguir otros objetivos imposibles o muy onerosos, he de afirmar que me encuentro satisfecho con lo conseguido, satisfecho por constatar que pasan los años y uno sigue siendo capaz de correr un puñado de kilómetros sin detenerse, satisfecho por poder justificar aunque sea un poco esa vestimenta atlética que llena de colorido las calles y plazas de pueblos y ciudades, en definitiva, satisfecho por seguir estando ahí.


18 septiembre 2011

IV MEDIA MARATON CIUDAD DE GUADIX (18/9/2011)


Con Mario (que ha vuelto a clavar su buen tiempo del año anterior), minutos antes de la salida.



Cuando el joven camarero del restaurante Ruta del Sur de Purullena me preguntó cómo había quedado no supe que responderle. En algún lugar indeterminado, balbuceé. Posteriormente el joven camarero, con aspecto de corredor, aunque no corría de manera habitual (aunque sí le gustaba correr), probablemente, a modo de excusa comenzó a hablar de la dureza de este terreno.
Podría haber utilizado su propio argumento para, aferrándome a modo de excusa, justificar mi más que discreto crono, pero eso hubiera sido más un argumento mas exculpatorio que veraz y, además, poco podría interesar ese tema al joven camarero que lo único que pretendía era ser amable y de camino conocer algo más de la prueba.
Sí, es dura. La más dura de las cuatro medias maratones que tiene la provincia de Granada, sin duda, acabé confesándole antes de bajar la cabeza y seguir ojeando Ideal mientras tomaba una fresquísima cerveza.
Lo cierto es que no he tardado más, pero tampoco he tardado menos que el año anterior. He clavado el mismo discreto crono, corriendo a una media de cinco minutos el mil (el año pasado la organización me daba 4'59'' el mil), sin que tenga importancia que haya tardado treinta segundos en atravesar la salida ni que la prueba tuviera casi trescientos metros más de los indicados.
El caso es que estoy a un año vista tal como estaba. Mantengo el mismo peso y mantengo ritmos idénticos en pruebas idénticas. Por medio ha estado el Veleta y los test realizados, pero éstos no aportan velocidad aunque sí es posible que resistencia y fuerza, que habrá que intentar hacer explotar.
¿Pero cómo me he visto en cuanto a resistencia y fuerza? No mejor que el año anterior. De hecho, la falta de rodajes largos en el último mes y medio se ha dejado notar desde el kilómetro 17 y coger un ritmo por debajo de 4'30'' sólo ha sido posible en el escaso terreno picado para abajo. En verdad, no esperaba otra cosa, como ya venía observando en los últimos y escasos entrenamientos.
La Media Maratón de Guadix no es una prueba fácil para demostrar que se está en forma, sin lugar a dudas. Su abundante trazado roto, repleto de vaivenes, la dificultad del terreno en los cinco o seis kilómetros antes de llegar a Guadix e, incluso, esas insensatas cuestas antes de la meta, hacen de esta prueba una carrera difícil, mucho menos asequible que la Media Maratón de Granada, por poner un sólo ejemplo.
Como bien me decía Francis Rodriguez Tovar (cuarto en esta prueba), al que agradezco que se asome por aquí de vez en cuando, todo el mundo habla de la subida a Purullena, pero es mucho más dura la segunda parte de la carrera. Es cierto.
Sin embargo, a pesar del mediocre crono, el objetivo personal está más que cumplido, que no es otro que buscar ir afinando de cara a las próximas medias maratones y, principalmente, cerrar la etapa del Veleta que deja algo desgastados los músculos.
Por ahora, el objetivo de acercase a los noventa minutos está algo lejano por lo que el entrenamiento específico de velocidad en las próximas semanas será decisivo para acercarse a ese tiempo.
Sin embargo, a pesar de todo, he vuelto a disfrutar corriendo, que es lo importante.

23 junio 2011

AL PARECER, SOMOS IRREDUCTIBLES


Estimados amigos-as corredores, todo parece indicar que en estas condiciones que refleja el grabado correremos la dura prueba del Río Dílar el próximo día 10 de julio (se retrasa una semana). Al parecer, nadie ha tenido en cuenta las condiciones climatológicas en esas fecha...esperamos que al menos haya agua (algún año se agotó para muchos corredores, justo en la subida a Dílar) a lo largo de esos 15,5 kms., que incluyen cuestas varias.
Seguramente que alguien de la organización piensa que somos seres irreductibles.

20 junio 2011

UN DOMINGO DE LOS CIUDADANOS



Lo dije hace poco en uno de mis artículos de Ideal: en una sociedad avanzada la clase política debería de estar en un segundo o un tercer nivel, algo que la sociedad parece estar comprendiendo a tenor de lo que pude vivir el pasado domingo a través de tres aspectos muy poco relacionados entre sí, pero al mismo tiempo dotados de una singular explosión ciudadana.
El domingo se iniciaba con una amplísima eclosión atlética en Dúrcal, el pueblo más importante de singular Valle de Lecrín (Granada) en el que participaron casi ochocientos corredores y corredoras –no vaya a mosquearse la Pajin- que afrontamos los casi 11 kilómetros de un circuito feísimo y algo duro, principalmente por el calor que era fuerte en el Valle a lo que se sumó el hecho de no pasar por lugares de vegetación por aquello de poder resguardarse algo del sol. Mario se fue raudo desde los primeros metros y yo me quedé hablando de la situación política del país durante los tres primeros kilómetros con mi amigo Roberto a un paso tranquilo. Luego él decidió seguir ese ritmo tranquilo y yo me fui alegrando a medida que transcurrían los kilómetros, si bien en ningún momento busqué un ritmo asfixiante ya que me conformaba con acabar la carrera con las mejores sensaciones posibles, como así fue, pues desde el pasado miércoles me encontraba algo cansado.


Por la tarde, a las seis, acudí a la manifestación de los indignados que aglutinó a más de 20.000 personas en Granada. De nuevo el asfixiante calor estuvo presente pero era necesario manifestar esa indignación que no tiene porqué ser la misma en todos los casos. En particular, cada ciudadano debe de tener un catálogo de puntos de indignación y, en mi caso, la indignación comienza por los privilegios de políticos y de la monarquía pasando por la bajada de sueldo a los funcionarios, el sometimiento de los políticos al gran capital y la burda utilización mercantil que la Unión Europea está haciendo de las personas. Ya lo dijo Anguita hace lustros y nadie le hizo caso: se está construyendo una Europa de los mercaderes, no de las personas.


Y, posteriormente, de forma involuntaria, dada la cercanía entre la finalización de la manifestación –en la Plaza de Isabel La Católica de Granada- y la aglomeración final de la celebración por el ascenso del Granada a Primera –en la Plaza del Carmen, sede del Ayuntamiento granadino-; de forma involuntaria, decía (ya que soy ajeno a participar en este tipo de celebraciones, aunque me alegra sobremanera el ascenso del equipo de mi ciudad), me encontré en la vorágine de esta última eclosión ciudadana cuando salía con un amigo de tomar dos verdes en la Calle Navas, a unos metros de la Plaza del Carmen. Así que me quedé unos minutos para presenciar esa nueva eclosión de personas, sus cánticos, sus alegrías..
Por tanto, un domingo tomado por la ciudadanía, al margen de los políticos –por cierto, fue amplio el rechazo que produjo en los aficionados del Granada la presencia del alcalde en el balcón municipal-, lo que me da esperanzas de que la casta política se quede en un lugar muy alejado de las manifestaciones ciudadanas porque son una de las preocupaciones más importantes cuando se pregunta por ellos en las encuestas.
En fin, un domingo de las personas. Un domingo sin dar importancia alguna a la privilegiada clase política, que ya es hora de que comiencen a comprender que la sociedad está cambiando.

05 junio 2011

VI CARRERA FUERZAS ARMADAS "LAS DOS COLINAS" (5/6/2011)




EL RECORRIDO


Esa imagen que preside esta entrada es bucólica. E histórica. No en vano en ella aparece una de las maravillas de la humanidad-la octava-. Me refiero a la Alhambra. Y justo enfrente, uno de los barrios más simbólicos de España -tal vez del mundo-, habitado durante siglos por la civilización musulmana. Me refiero al Albaicín. La Alhambra se construyó en el siglo XI, pero la datación del Albaicin se alarga desde la época ibero-romana, según vestigios arqueológicos hallados, aunque fue en la época Nazarí cuando alcanzó su mayor esplendor.

Sinceramente, si el hipotético lector no es de Granada y aún no ha visitado ambos elementos arquitectónicos no debería pensarlo dos veces. Un buen plan, sin duda, podría ser elegir la fecha de celebración de la prueba de fondo "Las dos colinas" organizada por las Fuerzas Armadas y que se celebra anualmente. No obstante, aconsejando esas visitas obligadas, no seré yo quien aconseje hacer esta prueba porque jamás aconsejo a nadie correr nada ya que dependerá mucho de la forma física de cada uno, si bien alguien se anima a hacer esa ruta turística-deportiva he de advertir que se trata de una prueba muy dura. Durísima.

Me lo decía Mario mientras recogíamos el dorsal. Pero Órgiva es más dura, le espetaba yo, a pesar de que sí he hecho Órgiva en tres ocasiones y aún no había hecho ni una sola vez ésta de las dos colinas (porque ¿cómo iba a ser más dura que Órgiva pensaba yo para mí mismo). Pero Mario con su objetividad y laconismo habitual, sin barroquismo alguno, sonriendo dijo: sí, ésta es mucho más dura.

Y ahora comprendo que no debí infravalorar su aseveración tajante. Es lo que tiene no haber corrido nunca una prueba y sin embargo opinar de ella.

Amigos corredores aprended mi lección: ¡jamás valoréis una prueba hasta que no hayáis pisado la meta!



SUBIDA A LA ALHAMBRA POR LA CUESTA DE GOMÉREZ


La dureza de esta prueba no estriba tan sólo en las terribles cuestas de la Alhambra, Sacromonte y Albaicin sino en la imposibilidad de vaticinarlas.

Uno corre en Órgiva o en Alhama, incluso, en La Ragua, y sabe que toca subir y toca bajar y, normalmente, toda esta adversa orografía de subidas y bajadas está ordenada y organizada. Pero en la prueba de fondo de "Las dos colinas", no es posible vaticinar cuando subes ni cuando bajas porque es algo que conoces segundos antes de iniciar el ascenso o el descenso.

Además, los ascensos son verdaderos ascensos y los descensos verdaderos descensos. Sin medias tintas. Y entre medias toda una pléyade de cortas pero durísimas subidas y de cortas pero vertiginosas bajadas. Es decir que en un tramo de un kilómetro es posible subir tres o cuatro cuestas y bajar ese mismo número, sin que exista terreno llano en ningún momento. Así es el Albaicin. Así es la Alhambra. De hecho, tal y como reclama el nombre de la prueba, corres en dos colinas, urbanizadas, pero colinas a fin de cuentas.


MI CONCURSO

Como decía era la primera vez que corría esta prueba y, como ayer decía a mi Álter por SMS, es algoimperdonable siendo de esta tierra y viviendo en esta tierra. Probablemente, en años anteriores existiera coincidencia con otras pruebas del Circuito, pero es probable que en algún lugar de mi interior me resistiera a hacerlo.

La organización afirmaba que existían 12900 metros, pero una ligera consulta de varios forerunner nos convenció que ninguna marcaba más de 12600. El mío marcó 12400, por lo que, en mi caso, debería ir lo más rápido posible para no traspasar el umbral de la hora, y aunque eso no era importante, al final pude conseguirlo. Comprendí que lo conseguiría cuando un poco antes de afrontar la bajada de Calderería Nueva el cronómetro estaba por debajo de los 50 minutos al paso por el décimo kilómetro, algo que me sorprendió toda vez que no era muy factible, dado el terreno ascendente, conseguir una media inferior a 5 minutos el mil. Finalmente el ritmo fue de 4'48'', gracias, principalmente, al descenso de esa media en tramos más asequibles.

De todas formas he de admitir que no he tenido en ningún momento las buenas sensaciones de Órgiva, principalmente, por el terreno tan cambiante y escarpado, si bien las buenas o las malas sensaciones tienen más relación con las sensaciones puramente interiores y hoy no han sido demasiado buenas. Probablemente debido a que no soy un corredor que acostumbre a trabajar las cuestas de manera específica. Las supero con garantías si se encuentran en algún lugar de la ruta y, en ocasiones, suelo buscar rutas que las contengan, pero no es un terreno en el que me sienta especialmente cómodo.



LA CUESTA DE LOS CHINOS


Aunque tampoco en las bajadas. Éstas, son generalmente bienvenidas -sobre todo si antes ha habido alguna subida-, pero no es un terreno que me emocione. De hecho, la bajada de la Cuesta de los Chinos -que deja la Alhambra para penetrar en el bajo Albaicin- ha podido ser, sin ningún lugar a dudas, la más desastrosa que haya podido hacer jamás. Seguramente que me adelantaron hasta los sorprendidos turistas que encontramos por el camino. Y, lógicamente, si no bajas bien pierdes tiempo, sin que eso signifique que recuperes lo sufrido en la subida anterior.

Pero hablando de recuperar, huelga decir que la recuperación en esta prueba es un elemento clave. Una subida agónica puede dar al traste con un mejor ritmo en el siguiente terreno, sea llano o sea descenso. Llegar muy tocado al final de una de las múltiples cuestas, en esta prueba puede ser la tumba del corredor.



LA CUESTA DE GOMÉREZ


Sin embargo, he de decir que a pesar de la subida agónica en algunos tramos, recuperé bien en todo momento, con la excepción de la subida a la Alhambra a través de la cuesta de Gomérez, en la que me costó algo más recuperar.

Prueba muy bien organizada, gracias a aluvión de personal de la organización, compuesto por militares, protección civil y policía local del Ayuntamiento de Granada. Esa organización es clave en esta prueba ya que pocas cuentan con tantos atajos y encrucijadas. Sin el posicionamiento de personal en todas esas encrucijadas el corredor podría perderse sin remedio por ese mal de callejuelas de que está compuesto, principalmente, el Albaicin.

Por tanto, corriendo en esta prueba nos encontramos ante: belleza, historia, arte, sudor, sufrimiento, y es posible que algunos casos lágrimas. Sin embargo, es una prueba que hay que hacer. Sin más remedio. Pero correr o no, a pesar de esa belleza, es algo que dejo a la elección del corredor porque hay que estar en un buen nivel físico si se quiere alcanzar la meta.

21 mayo 2011

XIV PRUEBA DE FONDO "EL ESPÁRRAGO" VILLA DE HUÉTOR TÁJAR (21/5/2011)



Poco que contar sobre la prueba de Huétor Tájar. Pero sí mucho que reflexionar.
Poco que contar en lo personal, porque sabía que el cansancio de los últimos entrenos (somos lo que entrenamos) unido a ese dolor en el abductor izquierdo harían de esta prueba un trámite. Un entrenamiento cualificado, eso sí. Pero sí, mucho que reflexionar porque es muy meritoria la congregación enorme de corredores en esta prueba (unos 800 la finalizaron) -algo que se está produciendo desde los últimos años-, a pesar de celebrarse en un día y una hora un tanto heterodoxa, que dicho sea de paso a quien esto suscribe le gusta más que el domingo por la mañana.
Sin duda, muchos son los motivos que convierten a esta prueba en peculiar dentro del Circuito de Diputación. El día y la hora, el curioso recorrido, la sorpresa de la climatología debida a las fechas en las que estamos y debida, también, a la peculiar zona. De hecho, Huétor Tájar, un pueblo que gracias a la alta producción de espárrago es próspero, se encuentra incrustado en una especie de hoya, que, como bien decían los alumnos de los cursos que impartí allí hace no mucho tiempo, provoca que el frío sea muy gélido y el calor muy caluroso, algo húmedo por la presencia del río Genil que cruza amplio y hermoso la localidad del poniente granadino.
En lo particular, tan sólo decir que corriendo a un ritmo aeróbico tranquilo de 4'29'' el mil de media me sentí bastante cómodo, a pesar de las persistentes molestias en el abductor izquierdo, que iban a más a medida que pasaban los kilómetros o forzaba (de hecho, algún kilómetro con mejor terreno el ritmo se fue a 4'16''). De ahí que a nivel consciente -y probablemente también a nivel inconsciente- fuí prudente a lo largo de los diez kilómetros, bien medidos, de la prueba. Pero también sentí debilidad y cansancio. La misma debilidad y cansancio que estaba ya percibiendo en los últimos entrenamientos. Mucho más acusada a partir del kilómetro ocho. Claros síntomas de necesitar un descanso que provocará, probablemente, el sacrificio de la dura prueba del próximo domingo en Órgiva. Habrá que observar cómo transcurre la semana y sólo decidiré a partir del viernes. Por lo pronto no correré hasta el jueves, aunque sí estiraré y electroestimularé. Decía al principio que mucho que reflexionar. Y anunciaba que el primer motivo de reflexión era la enorme aluvión de corredores como comentábamos Ángel - de Caja Rural- y yo antes de la prueba.
Además otra honda reflexión, que al menos a mí me sugiere comprobar cómo el corredor habitual muestra la capacidad de centrarse en su mundo, a pesar de que el mundo que existe a su alrededor como ciudadano es tan intenso, cambiante e inquietante: una jornada de reflexión muy particular la vivida en España, con miles de personas ocupando calles y plazas de las grandes ciudades.
Lógicamente, el corredor no puede ser ajeno a ello (es más, es parte de ello: como ciudadano) y, sin embargo, nada consigue distraerle de su tarea, de su carrera, de sus entrenos, de su pequeño gran mundo.
En todo ello pensaba cuando me dirigía a la zona de salida. De hecho, escuché a corredores comentar entre ellos lo que está ocurriendo en España en estos días, pero lo hacían mientras calentaban o preparaban el cronómetro para iniciar la salida. Sin duda, algo muy extraordinario.
Y es que en esto de correr existen muchas cosas extraordinarias. E, incluso, a veces, surrealistas.

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