miércoles, 5 de agosto de 2020

DIARIO DEL ESTADO DE ALARMA: UNA NUEVA PUBLICACIÓN EN BREVE

Verificador de síntomas COVID-19


Amigos, ayer, cuatro de agosto, acababa mi primera revisión de mi Diario de Alarma, que cuenta con un nuevo título como anunciaré en breve. Y justo hoy comienzo la revisión definitiva (que nunca lo es del todo). 

Inserto el primer día del diario, que es una especie de prefacio, horas previas a la entrada en vigor del Estado de Alarma oficial, que se alargó durante noventa y ocho días, sin contar este sábado, 14 de marzo previo, toda vez que entró en vigor en la medianoche del 15 de marzo. Por tanto, son 99 nueve diarios escritos hasta el 21 de junio, último día oficial de la última prórroga.



Sábado, 14 de marzo, cayendo la noche. Horas previas del Estado de Alarma

 

 

El gobierno de España ha declarado el Estado de Alarma. Es el de perfil más bajo de los tres regulados en el artículo 116 de la Constitución española de 1978, junto a los de Excepción y Sitio, este último más propio de situaciones bélicas. Estos dos últimos (sobre todo el de Sitio) son muy estrictos y solo se pasaría a Excepción si tras la prórroga del de Alarma, este, fuera insuficiente. La prórroga del Estado de Alarma exige autorización del Congreso de los Diputados, mientas que el inicial nace del gobierno, que lo publica bajo la forma jurídica de Real Decreto y tan solo es necesario comunicarlo al Congreso. Estos tres estados se han regulado por medio de Ley Orgánica, una norma que exige ser aprobada por mayoría absoluta en las Cortes Generales. En la España democrática es la segunda vez que se declara. La primera se debió a la huelga de los controladores aéreos y duró muy pocos días, además de ser muy polémico. Este no ha sido polémico y se agotará con toda seguridad, hasta es posible que pueda ser prorrogado. Todo dependerá de la evolución del COVID-19 o la entrada en el mercado del fármaco que lo combata.

Dicho esto, es impresionante la respuesta positiva del país, sobre todo la del comercio, establecimientos y locales a los que en el Real Decreto se les obliga a permanecer cerrados por no pertenecer al grupo de prioritarios. Esto es fundamental para que nadie tenga la tentación de acudir a ellos, sobre todo en lugares turísticos, que en España son muy abundantes (madrileños y demás población con segunda residencia, tomad nota y dejad de miraros vuestro propio ombligo). El aplauso de homenaje al personal sanitario desde terrazas y balcones, el sábado, 15 de marzo a las 22 horas, horas antes de que se hiciera efectivo oficialmente el Estado de Alarma, fue algo singular. Ayudará a elevar las buenas vibraciones.

     En el momento en el que escribo esto ya es casi medianoche y el silencio es hiriente.

 

martes, 4 de agosto de 2020

LOS BLOGS NUNCA MUEREN

He comprobado (o me he ratificado) que los blogs aún no han muerto y tienen su importancia. Es posible que aún más importancia. 
Resulta que –como muchos amigos conocéis– yo vengo del mundo del blog y que, tras la irrupción de las redes sociales, como nos pasó a muchos, lo abandoné (aunque nunca del todo). Así que hace un mes decidí retomarlo, haciendo lo contrario a lo que había hecho: dar un paso atrás en las redes sociales. Y el resultado no ha podido ser más interesante. Cuando decidí retomarlo, justo el treinta de junio, las estadísticas de visitas eran algo más de 2500 al mes, resultado de las búsquedas aleatorias en Google casi siempre de temas que el blog incluye (cine, música, reflexión, etc.). 

8574 (número), la enciclopedia de los números
Tras un mes de actividad y 17 entradas julio ha arrastrado una estadística de más de 8574 visitas, más del tiple de los datos que arrojaba hasta entonces, un dato exponencial que demuestra que cuando un blog se actualiza las visitas se disparan. Nunca fue mi fin competir en este aspecto y escribir para que las visitas se disparen (de lo contrario escribiría sobre Belén Esteban y los hermanos Matamoros) sino de intentar introducir contenidos originales e imprimirles la máxima calidad de la que sea capaz. Cuando me siento a escribir una entrada en el blog, me muestro igual de concienzudo que cuando me pongo a escribir un libro. Eso no puede ser artificioso en absoluto. O escribes en serio o no escribes, no hay otra opción. Al menos, en mi caso. Porque intento ser concienzudo, incluso, hasta para escribir un guasap. 
No obstante, dejé abierto el canal de mi página de autor en Facebook para compartir los contenidos del blog, que suelen ser del orden de dos a cuatro semanales, porque a diferencia de las redes sociales los contenidos en los blogs permanecen y suelen ser más largos y trabajados, por lo que no conviene ser demasiado prolijo en entradas, si bien es cierto que hay veces que escribo una cada día, todo depende de la temática, la extensión, la inspiración, el tiempo disponible y las ganas.
Tampoco ha sido mi fin último que los comentarios en el blog sean infinitos. Es cierto, que en esta etapa son muchos menos (aunque los que hay son extraordinarios) que en la época dorada de los blogs en la que los comentarios mismos, en ocasiones, oscurecían la entrada, creándose verdaderos debates de alto nivel, pero espero que poco a poco vayan llegando más. Es decir, ir consiguiendo atraer a amigos de las redes sociales hacia el blog porque creo, sinceramente, que a quienes nos gusta escribir y leer con mayor profundidad, el blog nos brinda verdaderas experiencias de conocimiento y comunicación. 
Por lo tanto, satisfecho por la decisión tomada ese treinta de junio pasado. 
Y muchas gracias por vuestro seguimiento.

lunes, 3 de agosto de 2020

EL CANAL DE YOUTUBE DE PACO MONTORO. UNA MAGNIFICA IDEA MUY NECESARIA.

Cuando mi amigo Paco Montoro, el vocacional corredor malagueño, amante del cine, de los libros, de la música y, obviamente, del correr, y de tantas cosas más, me comunicó que iba a crear un canal en Youtube en el que incluiría, entre otras cosas, reflexiones del gran filósofo de este deporte, el prestigioso Dr. Sheehan, del gran Toni Lastra, otro filósofo español del correr que vivió toda su vida apasionado por este deporte, practicándolo y escribiendo sobre él, y que también incluiría reflexiones de servidor, no pude más que sentirme abrumado a la par que de dichoso. Y como sé que Paco es persona de principios y hacedor de ideas –como ya demostró en su muy seguido blog Correr para vivir mejor dedicado al mundo de correr– coetáneo a este o bien al que antecedió a este, sabía que pronto tendríamos una primera reflexión de un servidor, incluida en el libro Corriendo Entre Líneas, iniciativa de la que estoy sumamente agradecido. 
Sobre todo porque la conexión de lo que uno escribe con lo que escribe y piensa Paco siempre ha sido muy estrecha, y esa misma conexión se intercala como si tratara de un puzzle universal con las de los grandes escritores citados ya desaparecidos, cuyas obras siempre perdurarán entre nosotros. 

Conocí a Paco virtualmente en la época de los blogs, no recuerdo bien en qué primeros años de la década del dos mil. Como era habitual, quienes corríamos y escribíamos sobre ello lo hacíamos en nuestras bitácoras porque aún las redes sociales no existían. Ambos de la misma generación, posteriormente, tuvimos la ocasión de conocernos físicamente, lógicamente, en una de las carreras a las que ambos acudimos, no recuerdo si en la durísima Media Maratón de Montaña de Calahorra-La Ragua o, si por el contrario, ya nos habíamos saludado antes en Órgiva o, tal vez, en alguna otra carrera. Pero bastaron esos breves encuentros para sellar una gran amistad, que aún perdura, a pesar de que tenemos pendiente esa gran charla con unas cervezas tras devorar unos lúdicos kilómetros que mucho me gustaría pudieran ser en la Vega granadina o, tal vez, en Los Montes malagueños, lugares tocados por la naturaleza que, respectivamente, ambos adoramos y por los que han transcurrido muchos de nuestros entrenamientos y nuestras reflexiones. De hecho, ya me referí a él y a su blog en una entrada de mi blog titulada El correr como vida,  el día 17 de noviembre de 2010. Pero no fue la única que hablé de él, hubo más ocasiones en mi blog y en las redes sociales.
Era muy necesario que la gran orbe virtual contara con un canal en el que tuvieran encuentro estas reflexiones, que no son tan habituales en nuestro mundo como corredores, aunque una cosa es cierta: todos los corredores y no corredores las disfrutamos por una sencilla razón: están escritas desde la experiencia y desde la emoción que nos ofrecen las zancadas que damos por caminos, carreteras y veredas, casi siempre en solitario, porque es muy necesaria la soledad como corredor para que surjan reflexiones que nacen necesariamente de la introspección. 
¡Larga vida a este canal de Paco Montoro! Del que soy seguidor desde el primer minuto de su creación. 




sábado, 1 de agosto de 2020

MÚSICA: Judas Priest (UK, 1969-Actualidad) - Nostradamus (2008)

Mientras reviso los últimos días de junio de mi diario sobre todo el periodo que ha durado el Estado de Alarma y sus sucesivas prórrogas escucho el álbum conceptual Nostradamus, de Judas Priest. 
Judas Priest es una banda británica que cultiva el heavy metal con más de cincuenta años en el escenario. Es decir, que se trata de una banda mítica del género, que en 2008 irrumpieron con este maravilloso trabajo conceptual grabado en dos cedés dedicado al visionario francés que vivió en el siglo XVI. 
     Se trata de una música que me ha servido tanto para correr como para escribir. Posee ese toque melódico que no te dispersa en la actividad que estás llevando a cabo, a pesar de las incursiones metaleras que siempre ha de tener toda banda que cultive el género y se precie y que yo celebro. Es posible que me sugestione bien para estas actividades solitarias tanto por el equilibrio de sus duras guitarras como la vitalista voz del veterano solista de la banda Rob Haldford, que cuenta con sesenta y ocho años y es fundador de la banda, a pesar de que estuvo algún tiempo alejado de ella. 
Escribir con música siempre ha sido una decisión para mí muy equilibrada y en función de lo que esté escribiendo así será el sonido elegido. Si escribo una novela, que necesite de la vitalidad necesaria para intentar que el ritmo no decaiga, siempre opto por música de fuertes decibelios, y si necesito algo más de introspección, siempre estará la música clásica o étnica suave. Pero la música aparenta muy distinta en función de en qué tipo de aparatos de reproducción la escuches. Una excelsa melodía de música clásica puede sonar como una lata rodando cuesta abajo por mor de un fuerte viento si se escucha en un aparato de reproducción barato o con unos auriculares de esos que te dan el AVE. En cambio, un sonido mediocre puede sonar a las mil maravillas si utilizas aparatos de alta precisión. Yo procuro escuchar todo lo que escucho con unos buenos auriculares concebidos para la música HI-FI, pero no siempre escribo con música reproducida en mi cadena HI-FI sino la que está en el disco duro del ordenador, cuya calidad de la tarjeta de sonido no se puede igualar al de reproductores especializados. Por suerte, el mercado cuenta con soluciones magistrales: los DAC, que son pequeños aparatos portentosos (y caros, si queremos que sea de calidad), que convierten la música digital extraída del ordenador en analógica, sonando como si estuvieras escuchando esa música en un aparato especializado concebido para la música de alta fidelidad. Es una suerte que así sea porque, en mi caso, que necesito escuchar música para escribir, la solución perfecta es escuchar la que sale del ordenador, que no solo será la que esté enlatada en el disco duro sino la proveniente de las plataformas de música en streaming, que cada vez son más y más avanzadas. 
Por supuesto, dedico otros ratos a escuchar esa música u otra en mi aparato de alta fidelidad, para lo que uso un par de auriculares también de alto nivel. En esos ratos me detengo más en las notas y en los sonidos que cuando escribo (porque ya no corro con música), que suelo estar más concentrado en el texto. 
A continuación os inserto algo del Nostradamus de Judas Priest en directo, por si no conocéis el trabajo y os pudiera interesar. 




viernes, 31 de julio de 2020

CINE: JERSEY BOYS (EE.UU., 2014)

El cine de La 2': 'Jersey Boys'Desde hace ya bastante tiempo, las películas dirigidas y producidas por Clint Eastwood son para mi una referencia importante. Porque me gusta el cine que suele llevar el sello de su autor. Los entrenos de las suyas y las de Allen siempre son para mí una gran noticia porque ambos cineastas imprimen un cine distinto a lo visto hoy día.
Clint Eastwood, antigua estrella del spaguetti western, siempre ha mostrado compromiso en su cine, ya se trate de sacar a luz pública alguna historia real desconocida para el gran público o ensalzar  a personajes importantes en una determinada época, ya sean de la música, del deporte o de otras disciplinas, aunque en muchos casos sean bastantes desconocidos para la mayoría, bien por el transcurso del tiempo o por que estén circunscritos tan solo a Estados Unidos y hayan tenido poca proyección internacional. Particularmente, es muy dado a dirigir y producir películas relacionas con la música, entre otras cosas porque se trata de una persona muy conectada con este campo artístico. En este caso, se trata de una película que no es actual, pero que yo no conocía (no es de las más conocidas de este cineasta): Jersey boys, una película de 2014, que pasó bastante desapercibida, aunque me parece una excelente película. Se trata de una visión de la carrera exitosa de un grupo de pop y rock de los años sesenta  y setenta: Four Seasons, liderado por un tipo con una gran y peculiar voz Frankie Valli, chico humilde de Jersey de origen italiano, como la mayoría de los componentes del grupo. La banda aún está activa, lógicamente muy renovada, pero se da la particularidad que su solista aún permanece en esta, a pesar de que cuenta ya con 86 años de edad, sin embargo, cuatro años aún más joven que el propio Eastwood. 
La película está inspirada en el musical de Broadway dedicado a este grupo, para la que el afamado director californiano ha contado con la mayoría de los protagonistas del musical, de ahí los excelentes momentos musicales que podremos ver a lo largo de toda la película.
Se trata de una película que en absoluto me ha aburrido, a pesar de sus más de dos horas de duración, algo que me viene pasando con bastante frecuencia últimamente. Todo lo contrario, ha sabido mantener mi atención, arengado por este tipo de películas biopic que me suelen gustar sobremanera. 
Pero no se piense que estamos ante una película musical, de esas en la que los actores se comunican por medio de canciones y baile, nada de eso. La gran virtud en la dirección estriba en que Clint Eastwood ha sabido contar la historia interior desde su formación hasta su declive, intercalando actuaciones musicales, porque estas también forman parte de la historia. No debemos olvidar que Four Seasons estuvo en primera línea en cuanto a actuaciones en directo, radio y televisión a lo largo de los años sesenta y setenta y, obviamente, ese hecho es fundamental para contar esta historia. Cantó el tema central "Grease" de la película de igual nombre, compuesta por Barry Gibb, uno de los hermanos del grupo Bee Gees. 
Una historia que también son muchas historias dentro de la mayor. Las que viven cada uno de sus protagonistas, en ocasiones felices y en otras muchas dramáticas, porque el precio de la fama siempre es muy alto y suele llevarse por delante más de una estructura que solo resiste una vida normal y hogareña.
Aconsejo verla si os gusta este tipo de cine.

miércoles, 29 de julio de 2020

NO CORRO PORQUE ME DUELEN LAS RODILLAS Y OTROS TÓPICOS

Tendinitis de AquilesCuando alguien me dice –y me lo dicen con mucha frecuencia– que le duelen las rodillas y eso le impide correr, ya no suelo contestar. Antes lo hacía. Les decía que se trata de una zona muy fuerte y que el problema del dolor no es importante; que le duelen porque no están habituadas a correr; que necesitas comenzar poco a poco; que es posible que no se trate de las rodillas sino de una rigidez excesiva de los músculos isquiotibales o incluso de los gemelos... Pero como digo, ya no contesto. Porque si lo hiciera tendría que hablarles de la amplia gama de dolores por los que he pasado y sigo pasando desde que corro de manera habitual. Hubo una época en que me dolieron las rodillas. Es más, hasta un poco antes de que nos tocara confinarnos me dolían en exceso cuando corría y tras correr, pero el dolor..., desapareció, sencillamente porque me centré en eliminar ese dolor, que finalmente pude comprobar yo y el fisio que visité derivaba de una carga excesiva de los isquiotibiales. Y no contesto porque tendría que hablarle de mi lesión crónica denominada tendinitis aquilea o tal vez fractura del calcáneo, porque no tengo un diagnóstico aún, si bien ambas cosas pueden estar conectadas. Esa lesión siempre ha estado ahí y hasta recuerdo el día en el que la provoqué por falta de información o de prudencia, que en ocasiones es casi lo mismo. Repaso entradas antiguas de este mágico mundo que es el blog, donde todo permanece (no como en las redes sociales, que todo se evapora) y desde que corro y escribo sobre correr siempre he aludido a ella, sencillamente, porque siempre ha estado ahí. Recuerdo en una ocasión, hará unos diez años, que, incluso, ya había renunciado a correr. Sí, recuerdo como anécdota que por aquel entonces viajé a Londres con mi pareja y la ilusión que llevaba por comprar allí unas New Balance, fabricadas en aquel país se disiparon. Entré en Harrods y vi el modelo que quería (no recuerdo si eran las 1080) a un precio bastante competitivo. Una vendedora con pericia pudo ver en mi aproximación que era corredor y que las buscaba e intentó que me las probara y le dije con un horrible inglés que estaba lesionado y que el correr para mí había acabado. Lo comprendió y dijo Sorry. Esa era mi determinación por entonces. Estaba convencido que no volvería a correr. A los pocos meses me compré una MTB preparando ya la retirada de patear caminos y calles. No recuerdo si había participado ya en la Subida al Veleta o no, pero lo que sí es seguro es que después de esta fatal lesión volví a correr mucho, participando en un maratón, muchos medios maratones, por no hablar de cientos de carreras de todo tipo, incluso montaña y trail. Por tanto, a ese dato me aferro, si bien hay días en los que no tengo fe ni tan siquiera en esos halagüeños datos del pasado, días en los que tras correr el dolor reaparece y resulta horrible, sobre todo cuando tras un tiempo de inmovilidad se enfría la zona. Días en los que tengo que espaciar durante varias jornadas correr por mor de ese dolor. 
Corrí el pasado sábado y no he corrido hasta hoy, miércoles. He dejado pasar tres días, los suficientes para que con el tratamiento adecuado (crioterapia, ultrasonidos, roller, estiramientos, automasaje y Traumeel) el dolor desaparezca en gran parte, aunque nunca del todo. Cuando comienzo a correr el dolor siempre está presente en los dos primeros kilómetros, pero cuando la sangre riega bien la zona por el efecto del trabajo muscular el dolor desaparece y tan solo quedan pequeñas molestias, que no me impiden correr. Y así siempre. Siempre se trata de una rueda que no parar de girar: correr, dolor durante varios días, tratamiento, recuperación y vuelta a correr. Siempre es así.
Y por eso cuando alguien me dice que no corre porque le duelen las rodillas, ya no contesto. 

martes, 28 de julio de 2020

¿ESTÁ ALGUIEN GIRANDO LA RUEDA DEL MUNDO A SU ANTOJO?

Teorías de la conspiración asociadas a la pandemia - Periodismo de ...

Ayer hube de acudir a una zona cercana al centro de la ciudad durante un par de horas y tuve sensaciones contradictorias. No visitaba esas calles desde bastante antes del comienzo de la epidemia que aún nos atrapa. 
Por una parte agradecí volver porque afloraron buenos recuerdos vividos en diferentes épocas y por motivos diferentes, pero al mismo tiempo sufrí desazón al comprobar cómo había cambiado todo. No se trataba solo del panorama aún apocalíptico –al que no llego a acostumbrarme– que muestran las mascarillas de toda la gente con la que me crucé –bastante, a pesar de ser julio–, sino por el aluvión de persianas de locales echadas, no por mor de las vacaciones, sino acompañadas del siempre dantesco cartel de se alquila, se vende, se traspasa. Pensaba que eso solo ocurría en una zona mucho más comercial, en una zona del centro más neurálgico de la ciudad, pero no, parece habitual en toda la ciudad, de hecho, parece habitual en todas las ciudades de España, según nos informan.
No sabemos exactamente cuáles serán los resultados económicos de esta pandemia y su consecuente Estado de Alarma, pero a tenor de lo visto, el sector del pequeño comercio los hace evidentes. Es probable que este pequeño comercio ya acusara la crisis que arrastra este país desde que pinchó la burbuja del ladrillo, artificiosamente inflada, y que esto no haya sido más que la puntilla para que se fuera al traste, pero el caso es que, efectivamente, se ha ido al traste. Los locales que parecen haber aguantado más han sido los bares o, tal vez, eran los más numerosos, pero también vi muchos con ese fatídico cartel. 
Es probable que la cosa no pinte tan mal como parece y que lo que haya pasado es que la mayoría del consumo haya derivado hacía el comercio on-line (excepto para el caso de los bares, porque aún no se ha inventado acudir a un bar on-line), al que fuimos obligados los consumidores en parte por mor del confinamiento y al que ya nos hemos acostumbrado y que por eso hemos dado la espalda al comercio físico. Es una posibilidad, pero no creo que pueda ser completamente la única ni mucho menos constatable. Sin embargo, fuere lo que fuere, el panorama que ofrece el pequeño comercio es altamente desolador. 
No obstante, aún estamos en un periodo de letargo debido al verano y las consecuentes vacaciones de la mayoría. La realidad, sobre todo la económica, se conocerá en el próximo otoño, que es cuando se darán los datos reales de despidos reales, de ERTES transformados en ERES, de engrosamiento de las listas del paro de la población activa real, amenazando como lo está el recrudecimiento de los brotes de casos de COVID-19 en casi todos los rincones de España, y por lo tanto, la amenaza cierta y real de una nueva situación, quizá no de confinamiento similar al de los meses de marzo y abril sino a un proceso similar al mes de mayo y junio. Todo es posible mientras no exista un antídoto real contra el virus, que parece podría llegar a finales de año.
O eso o es que alguien anónimo y con mucho poder está girando la rueda del mundo a su antojo. Sí es así, ya no se tratará tan solo de un virus que no extraordinariamente mortal sino más bien que éste ha sido la excusa para seguir girándola. Daría igual que fuera este virus ahora u otro en el futuro porque casi siempre la causa no siempre tiene mucho que ver con los motivos. Como también podría darse un colapso informático provocado y los efectos podrían ser aún más devastadores. Virus hay millones y las posibilidades de boicotear el mecanismo informático hiperconectado es tan viable como provocar un colapso en una autovía en plena operación salida o regreso de vacaciones. Lo importante es saber si ese o esos que mueven la rueda del mundo a su antojo pueden ser controlados o detenidos por los poderes constituyentes o si son estos mismos cómplices o, incluso, responsables de estos giros. 
No lo sabemos y mucho me temo que no lo vamos a saber jamás. 

domingo, 26 de julio de 2020

"RECUPERAR" EL BLOG: GRAN DECISIÓN

Blog La Palabra Texto - Imagen gratis en Pixabay"Recuperar" el blog ha sido una de las mejores decisiones posconfinamiento (considerando quizá este como una nueva era). Alejarme de las redes sociales, a excepción de lo imprescindible y orgánico, ha sido otra; o tal vez, el requisito previo. Las redes sociales son una cosa y los blogs son otra, y yo siempre he optado por esto último. Es ahí donde comenzó todo, donde se fue desarrollando toda mi obra literaria y a eso jamás se le puede ser desleal. Las redes sociales no me han perjudicado, he de decir, porque siempre he sido cuidadoso en cuanto a qué amigos elegir y en qué "jardines" meterme. He conseguido llegar a gente que sin estas no hubiera conocido y mi obra ha llegado a territorios que sin estas hubieran sido inexplorados. Pero las redes sociales son más bien de usar y tirar, concebidas para otras cosas que a mí, particularmente, me interesan menos. Cumplieron su función y ahí están; y perdurarán los buenos amigos atesorados. A quienes conocía físicamente, siempre estarán ahí porque no han necesitado de nada virtual para que lo sigan siendo; a quienes no, se convirtieron en una versión muy similar a los primeros y también estarán siempre ahí. Espero.
Pero decidí volver a centrarme en el blog de toda la vida, que nunca llegó a morir, y estoy muy satisfecho por ello.
Principalmente porque lo que escribí hace cuatro, cinco, diez o trece años o más aún perdura, y aún perduran los comentarios sensatos y trabajados de toda aquella gente que me siguió durante tantos años. Con algunos sigo en contacto, con otros no, pero seguirán ahí...
La gran importancia que tienen los blogs, tal y como hoy día están concebidos –que es como siempre lo han estado, eso no ha variado–, es que aún hay gente que lee lo que escribiste hace tantos años desde cualquier lugar del mundo. El buscador de Google y otros buscadores son así de generosos. Por tanto, aprovecho yo también para leer esas lecturas que aún se hacen de entradas de años atrás. Y con las lecturas de estas entradas vuelvo a vivir lo que creía ya olvidado. Aquello que yo escribía sobre tantos asuntos fueron plasmando mi ideario. Algunas de las cosas no las comparto ya, o no las comparto de la misma forma, pero en otras me ratifico y hasta añado. Leo comentarios de gente que siempre estuvo ahí y vuelvo a agradecer la enorme dedicación que muchos mostraron hasta el punto de que en opinión de muchos la bitácora se convirtió en una herramienta vital de comunicación y exposición de ideas y puntos de vista, ya se tratara sobre correr (que fue el origen), política, música, cine, literatura o reflexión pura y dura. Es mágico que todo eso aún esté ahí, un privilegio que las redes sociales, efímeras y pasajeras, no poseen. Y por eso, entre otras razones, decidí abandonarlas. 
También es un privilegio poder exponer en el blog mi obra ya publicada o por publicar.
Como muchos autores, consideré que las redes sociales eran la única correa de transmisión entre mis obras y los lectores, pero resulta que no es así. Miro las estadísticas y datos de mis libros en Amazon cada tiempo y observo que lo poco o mucho que se puedan descargar mis libros, nada tiene que ver con una continua presencia de estos, y de yo mismo, en las redes sociales. Los libros siguen teniendo sus descargas (modestas en mis casos) y opiniones tanto en España como en otros países –sobre todo México, gran aliado de España en cuanto a permeabilidad literaria–, al margen de la promoción en redes, con la cual jamás me sentí cómodo. El resultado final es que ya no promociono nada, tan solo hablo de contenidos de mis libros en mi blog. Es suficiente para estar ahí, aunque sea mínimamente, comprobando que cada día va a más en cuanto a número de visitas. Es un nuevo trabajo de reconstrucción que asumo gustoso.
Sí, amigos, una gran decisión la que tomé a los pocos días de la terminación del Estado de Alarma; una decisión que necesitó su tiempo y su momento –que no son la misma cosa–. Pero el momento llegó cuando tuvo que llegar.  Y, por cierto, refiriéndome al Estado de Alarma en España, de más de tres meses, el diario que he escrito cada día, desde el quince de marzo hasta el treinta de junio de 2020, será mi próxima publicación en Amazon, la cual estará colgada dentro de unos quince días, a disposición de cualquier lector interesado de cualquier parte del mundo.

viernes, 24 de julio de 2020

NOVELA: EQUÍS QUERÍA CORRER (AMAZON, 2019)


Esta novela está en promoción, gratis, durante los días 24, 25 y 26 de julio de 2020 en todos los países donde opera Amazon. Puedes descargar su versión digital AQUÍ
Pero antes puedes leer su sinopsis y algunas opiniones que se han escrito sobre ella.
SINOPSIS:

     Equis es un tipo normal que un buen decide comenzar a correr. Lo ha intentado en varias ocasiones sin éxito, por una razón o por otra. Curiosamente, siempre desea comenzar a correr cuando decide cambiar algún aspecto de su vida, que no le satisface. Su estrecho entorno no comprende que desee correr ni cree que esté preparado para ello, y menos que nadie su esposa, la cual prefiere que siga en el bar maltratando su hígado a que corra. La aversión de ella a esa práctica deportiva es casi enfermiza. Eso produce una tremenda crisis en el aparente tranquilo matrimonio. Pero, siempre hay un pasado sorprendente, y se vuelve a constatar que las cosas no son como parecen en esta historia de encuentros y desencuentros.

OPINIONES EN AMAZON:


Adaptando una de las mejores frases del libro a este medio, espero que al comentar no se me queden muchas palabras perdidas en algún lugar remoto entre mis dedos y este ruidoso teclado desde el que escribo.

A primera vista podría parecer que sea una novela sobre correr, que lo es, pero va un poco más allá dejando como telón de fondo esta noble actividad atlética, adentrándose en el verdadero argumento de la historia que no es otro que correr; pero correr tras la realización de nuestros sueños a lo largo de nuestra lábil vida. Unos sueños tan anhelados como tantas veces perdidos y que una vez alcanzados nos dejan unos breves momentos de loca felicidad.

Un relato narrado de forma soberbia a la vez que sencilla sobre una estructura perfecta que supera con creces las expectativas puestas en él, que ya de partida no eran fáciles de alcanzar. Se trata de una instantánea certera y precisa de nuestra sociedad moderna, muy bien escrita, preciosamente adornada y tejida en una trama exquisitamente urdida. Con un final que no te dejará indiferente invitándote a que cruces de nuevo bajo el pórtico del arcoíris en pos de los sueños. Una bella historia que, aunque tú aún no lo sepas, hará que suenen unas campanillas una vez que poses tus ojos sobre su punto final.


Estamos ante una novela de dos personas a quienes une la afición que tienen por correr. Dos personas que se conocen, "¿por casualidad?" No diría yo que es una novela sobre correr; sino que es una novela que trata del mismo ser humano, de sus sentimientos, de su valores... Que trata de esa "humanidad" del ser humano. Y el deporte, correr en este caso, es el instrumento que ha utilizado José Antonio para transmitirnos lo que quiere. Lo cual hace muy bien. Tampoco podremos olvidar al mejor amigo de Equis, con unos valores intachables... Y como el verdadero amigo y consejero de Equis. Un personaje, aunque secundario, también entrañable. Pero sería a los personajes, no ya aJosé Antonio que, al fin y al cabo, no hace más que plasmar en palabras escritas lo que sus personajes le dictan, a quienes tendríamos que preguntar qué les impulsaba a actuar como lo hacía. Qué sentimientos les impulsaban a ello... Qué "sentían" para actuar de una forma, y no de otra...



Un viaje por las emociones de las personas, como podemos cambiar cuando los demás esperan que lo hagamos y como olvidamos nuestros propios deseos buscando la complacencia de los demás. Una lectura emotiva con cambios de sentimientos a los protagonistas, con los que te das cuenta de que nada es lo que parece.


Gran relato!, me parece genial la idea del autor, mediante el deporte, cruzar la vida de dos personas de polos opuestos, llegando al centro de su polaridad, uniendo esos sentimientos en uno, la vida misma!, Genial, enhorabuena!


Lo recomiendo. Te tiene expectante hasta el último momento.


Novela muy entretenida, que aborda la relación de una pareja, que a pesar de pertenecer a diferentes clases sociales se cruzan el uno con el otro por la aficion por correr, afición y pasión del propio autor, narrada con ágil ritmo narrativo que te atrapa y con un final que no te esperas.


El autor combina magníficamente su pasión por correr, en la narración de una novela que engancha desde la primera página. Parece que sea fácil, pero lo que hace José Antonio no es nada sencillo. Un libro muy recomendable.


Muy buen libro, la historia engancha mucho y te deja con ganas de leer el siguiente capítulo. Muy recomendable.

CRÍTICA LITERARIA DE HEYDEVENIR:

¿Quién no ha intentado alguna vez empezar a hacer ejercicio y desiste a los dos días? Equis quería correr cuenta la historia de Equis, una persona aparentemente normal que, cansada de ciertos aspectos de su vida, trata de cambiarlos corriendo. Es una novela con encuentros y desencuentros, de amores y desamoresEs un libro muy humano que hace que el lector se sienta identificado en algún momento conforme devora las páginas, porque sí, quien se anime a leerlo, las devorará. Equis quería correr posee una estructura sencilla y una narrativa muy amena, lo que facilita su lectura, y bajo una apariencia trágica debido a los blancos y negros, amores y desamores, éxitos y fracasos, etc., cuenta con unos toques de humor que consiguen que la lectura sea divertida. A primera vista puede parecer una novela que trata sobre el deporte, sobre correr. Pero como bien nos contaba su autor, José Antonio Flores Vera, en la entrevista que le hicimos, realmente se trata de un tapiz de fondo sobre el que se desarrolla la historia, que no quita que un aficionado a correr vaya a disfrutar más o menos del libro, pues como os decíamos, la historia es tan humana que cualquiera se siente identificadoEquis quería correr es una novela sencilla, entretenida, triste, alegre, divertida y sorprendente, pues el final no dejará indiferente a nadie. Desde Devenir recomendamos encarecidamente su lectura. Enhorabuena a José Antonio por este gran libro.

martes, 21 de julio de 2020

MÚSICA: FRANCO BATTIATO (ITALIA, 1945)


Mientras repaso mi próxima publicación en Amazon, escucho a Franco Battiato con mis auriculares Grado SR80 y vuelvo a ratificarme en que hay músicos contemporáneos que ya son clásicos.
La gran virtud del grandioso músico italiano es mostrar una esencia intelectual en sus letras compatible con una música atractiva y agradable a todos los oídos, como si se tratara de un juglar moderno que todos los habitantes de la aldea quisieran escuchar siempre que pasa por ella. 
Franco Battiato pertenece a una escuela única y propia. Bebe de influencias musicales universales y no se enclaustra en la melódica canción italiana, de la que tampoco deserta. A lo largo de su carrera le ha interesado desde la musica oriental hasta la africana, pasando por la contemporánea y más europeizada y el rock. 
Este siciliano vegetariano no es un individuo demasiado dado a la vida social, algo bastante extraño en una persona nacida en el sur de Italia, sino más inclinado a la introspección, la cual ocupa con su faceta no solo de músico y cantautor sino también con la de escritor y cineasta.
Su carrera artística es muy dilatada, con una gran creatividad musical y artística. En 2019 anunció el que sería su último disco, no en el sentido de que sea el último que publica sino el último de su amplia carrera: Torneremo ancora.
Eligió nuestra lengua para grabar varios de sus muchos éxitos, pero a servidor le gusta escucharlo en italiano, muy entendible para nosotros, si bien agradezco escuchar algunas de sus letras en español para empaparme de su poesía y sabiduría. 
Sus seguidores que son legión, sobre todo en Europa, siempre han valorado que sepa mantenerlos en sus butacas (normalmente sus conciertos son en lugares cerrados o abiertos pequeños) con deliciosos temas introspectivos e íntimos como La cura, así como hacerlos levantarse con temas tan vitales como Cuccurucucu o Centro de gravedad permanente. 
Me costaría elegir un tema, pero siempre me he sentido muy bien escuchando Mal d'Africa, Prospettiva Newskij o Un'altra vita.
Al principio de esta entrada lo vemos interpretando su hermoso tema La cura acompañado por una orquesta sinfónica.

domingo, 19 de julio de 2020

CINE: DÍAS SIN HUELLA (EEUU, 1945)


Me cuesta creerlo, pero hay que admitir mi error histórico: hasta hace poco no había visto Días sin huella. Será porque el cine clásico siempre está ahí, como la Alhambra: siempre podrás verla.
Y es que el cine de calidad hay que verlo, y lo antes posible, porque luego vendrán días en los que querrás volver a ver esa película e integrarla en tu vida para siempre y a más esperes menos oportunidades tendrás de volver a verla.
Y sí, Días sin huella es una de esas películas imprescindibles para comprender muchas cosas que nos ocurren a los seres humanos, por ejemplo, la enfermedad del alcohol, que no es física sino perteneciente al negociado del alma. 
Mientras la veía no dejaba de sorprenderme la desnudez inquietante de su argumento, la brillantez de lo expuesto y me decía que el cine moderno ha llegado a un punto de comercialización en el que ya es imposible que muestre estos productos. Lo muestran películas europeas, asiáticas y africanas; y alguna extraña y rara indie norteamericana, pero raramente o nunca el cine de Hollywood, y si bien esta extraordinaria película pertenece a una época ya lejana, no debemos olvidar que corría el año 1945 cuando se rodó y se trataban de otros tiempos, de otra forma de concebir el cine y la vida. De ahí que surgieran esas maravillosas películas en esa década, en la anterior y también, en parte, en la posterior. Tal vez a partir de ahí dejaron de tener cabida este tipo de películas.
Y por eso se trata de un clásico imperecedero. 
Actualmente vivimos en una época demasiado poco dada a lo politicamente incorrecto y aunque es cierto que Hollywood produce cada año películas de apariencia incorrecta las suele maquillar en comedias u otro género o subgénero que procure despistar y que se manifieste el verdadero mensaje. Sin embargo, si ves Días sin huella comprobarás que todo lo que se expone ahí es franco y dramático, opresivo si cabe. Pocas películas podrán narrar con mano firme como lo hace la película de Willy Wilder el drama del alcohol y cómo puede afectar a la vida no solo del alcohólico sino de quienes le quieren y rodean. Curiosamente, dirigida por un director muy entregado a la comedia, que ha sabido como pocos enervar el drama que conlleva esta película, que no solo aborda la adicción al alcohol, sino también el fracaso, la frustración y, sobre todo, esa falta de huella a la que cada persona debe de agarrarse cada día para seguir viviendo, ese especie de leitmotiv que permita responderse cada mañana para qué existir. La frustación en este caso atenaza a un escritor, pero nada impide que también la pueda sufrir cualquier ser viviente con un mínimo de lucidez –o ambición, nunca se sabe–, en esta experiencia errática que supone vivir cada día. 

DIARIO DEL ESTADO DE ALARMA: UNA NUEVA PUBLICACIÓN EN BREVE

Amigos, ayer, cuatro de agosto, acababa mi primera revisión de mi Diario de Alarma, que cuenta con un nuevo título como anunciaré en breve. ...