domingo, 11 de diciembre de 2011

LOS NEGOCIOS DE URDAGARIN Y LA CASA REAL



Desde que salieron a flote las primeras travesuras financieras de Iñaki Urdangarin (Ver entrada de 9 de noviembre) hasta hoy, el volumen de información por parte de prensa generalista, prensa del corazón (en ocasiones, no hay mucha diferencia), revistas, televisión, radio, Internet, redes sociales..., en fin, una avalancha hasta ahora desconocida cuando se trata de cosas de la Casa del Rey; desde esas primeras travesuras, decía, hasta las últimas apenas damos crédito a todo ese tejemaneje seudoempresarial que se traía entre manos el yernísimo.
Pero, aunque ahora la noticia esté aún en sí prosperará o no esa imputación (todo parece indicar que sí), la noticia por venir, mucho más delicada y, por lo tanto, no tan proclive a tanta divulgación es si la Casa del Rey conocía todas estos negocios del Duque de Palma.
El comunicado oficial del mismo protagonista es inquietante al desvincular a la Casa Real, por lo que habría que interpretar a "sensu" contrario que existe sospecha sobre esa vinculación.
En mi opinión -y es tan sólo una opinión, que intenta ser lo más objetiva posible-, no es fácil digerir que la Casa Real no conociera los asuntos privados del Duque de Palma; en primer lugar por ser miembro consorte de la Casa Real; y en segundo, porque está casado con la hija del Rey y algo debería de saber ésta por varios motivos: porque aparece ella misma en algunos documentos, figurando como integrante de algún órgano de decisión de alguna de estas empresas; porque el nivel de riqueza que su marido iba atesorando también pertenecía a ella y alguna pregunta debió de hacer o debieron hacerle a ella alguien de su familia.
Sí, realmente me parece descabellado que se quiera confundir a la opinión pública o, lo que es peor, engañarla.
La Casa Real siempre ha dado muestras de poseer información. Son muchas las personas que trabajan en esta institución y pocas cosas escapan a su control, luego, ¿cómo es posible que se les escapara la información sobre los turbios negocios de dos de sus miembros más activos? Una de dos o nada sabían o lo sabían y lo ocultaban. En el primer caso, la omisión es tan grave como la acción; en el segundo un presunto delito.
Y es en este punto en el que deberíamos de meditar sobre el verdadero papel de la monarquía y sobre la exención de responsabilidad del Jefe del Estado, algo que jamás podría ocurrir en el caso de que fuera elegido por el pueblo.

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