miércoles, 23 de febrero de 2011

NUTRICIÓN Y SALUD


Bajo el subtitulo de "Mitos, peligros y errores de las dietas de adelgazamiento", acabo de terminar a salto de mata (que es como hay que leer los ensayos) el ameno estudio sobre la relación entre la nutrición y la salud escrito por uno de los más conocidos especialistas en nutrición de nuestra ajada piel de toro, Francisco Grande Covián, insigne médico e investigador fallecido en 1995.
Un libro con un marcado carácter científico pero explicado de forma amena y sencilla que debería ser de obligada lectura para los corredores y toda aquella persona que necesite conocer los principios más elementales de la nutrición.
Hoy día, estamos permanentemente bombardeados por noticias diversas sobre alimentos imprescindibles y dietas milagro, pero todas esas noticias tienen más de sensacionalismo que de ciencia.
Con la lectura del libro de Grande Covián aprendemos que, en absoluto, existe la dieta milagro, sino el producto de marketing que gente incauta o confiada consume sin que los resultados sean evidentes en cuanto a la eliminación de esos kilos de más. Es más, en muchos casos esas dietas son contraproducentes.
Los corredores sabemos lo difícil que es bajar de peso o mantenernos en un peso-estado de forma. Lógicamente, me estoy refiriendo a los corredores aficionados que solemos frecuentar con bastante dilección el mundo de la buena mesa y la buena bebida como cualquier mortal, al contrario de lo que suele ocurrir con el corredor de élite, que no suele visitar esos manjares con que tienta la vida.
De ahí que quienes corremos al margen de la profesión, sino en favor de la afición, nos preocupe sobremanera no aumentar un gramo nuestro peso ideal e, incluso, que acariciemos constantemente la idea de perder algún kilo más. En definitiva, necesitamos saber qué comemos y que alimentos nos van bien para devorar kilómetros por esos caminos de Dios. Lógicamente, buscamos mejorar la forma e ingresar en el club de los corredores delgados porque sabemos que el peso se dispara y que haber corrido un maratón no es sinónimo necesariamente de estar delgado.
Por tanto, este libro nos será de mucha utilidad. Conocer el papel de las distintas clases de grasa, el valor de las vitaminas, de las proteínas, los hidratos o los minerales nos ofrecerá una visión real acerca de los muchos mitos que atesoramos en cuanto a los alimentos.
Sin embargo, hay una idea que sobrevuela durante todo el libro que viene a decir más o menos que: comer en exceso necesariamente llevará al sobrepeso o a la obesidad si no ejercemos una actividad que desgaste esa energía -que luego se convertirá en grasa- que ingerimos.
Un libro escrito desde una óptica científica, alejado de especulaciones de mercado y que debería ser de obligada lectura en las escuelas.
Además, es fácil de localizar, ya que es muy común que esté en ferias del libro o mercadillos.

4 comentarios:

  1. Voy a hacerme cargo de tu recomendación. Pero una cosa está clara, comer excesivamente es lo peor.

    Aleandro.

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  2. Estupenda recomendación amigo, además la comparto. Me voy a hacer con él.
    un abrazo

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  3. pues un buen bocata de morcilla o uno de calamares o unas papas con huevos y un chuletón... que quieres que te diga. Sino vamos a ganar ni con dieta ni sin dieta, mejor darse un homenaje.
    Para acompañar esas viandas un Señorío de Nevada o un Protos o un rico Emilio Moro o unas birras , verdes o no y se queda uno tan pancho.
    Y de postre unas natillas caseras....hummmm
    SaludoSS.

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  4. Amigos, la lectura de este libro serio y científico nos ayuda a evitar tanta "literatura" barata sobre alimentos.
    Aleandro, una de las grandes pautas es lo que comentas de comer poco, sobre todo cenar como un mendigo.
    Paco, excelente el nuevo "look" vitual. Significa que va la cosa bien. Te podrás hacer con el libro con cierta facilidad porque es bastante divulgativo.
    Alfredo, Grande Covian, como buen científico independiente, apostaba por comer de todo con moderación. A nada de eso renuncio, por supuesto. ¡Que corra la élite, que para eso cobran!

    Saludos dilectos amigos.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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