lunes, 10 de mayo de 2010

RUTAS RECUPERADAS


Justo este vado por el que nos disponemos a pasar mi amigo Paco y yo suele estar inundado los meses de invierno y otoño.

Por fin, el sábado pude pasar por ese vado del río Velillos completamente inundado de agua durante la mayor parte de los meses de invierno y otoño. Las fuertes lluvias de finales de 2009 y principios de 2010 han traído mucha agua a los ríos y las obras del AVE también ha contribuido lo suyo.
No poder atravesar ese vado inundado por el río, significa ni más ni menos no poder completar dos de las rutas a las que les tengo particular apego. Una de quince kilómetros. La otra de trece.
Pero por fin el sábado la cosa ya volvía a su normalidad por completo, a pesar de que ya estaba mentalizado a atravesar el vado sumergiendo las zapatillas en el agua por completo. Agua limpia, exenta de barro, ya que se trata de un vado de cemento.
Por ello, cuando el sábado comenzaba a mentalizarme con ese refrescante baño (una de las virtudes que tiene la ropa y zapatillas técnicas es que se secan en seguida), no pude evitar una exclamación de alegría en medio del silencio de la Vega, en medio de la nada. Algo así como: "Coño, ya era hora", que de haber sido escuchado por algún agricultor de los pocos que acostumbran a estar por las hazas colindantes al río, hubiera podido interpretar sin lugar a dudas y con toda la razón del mundo que aquel tipo que iba corriendo había perdido el juicio. Y, en realidad, probablemente lo había perdido al comprobar que esas rutas, olvidadas durante los meses fríos y lluviosos, las volvía a recuperar.
En particular, la ruta de los trece kilómetros -que fue la que hice el sábado- me es especialmente grata y divertida. Penetra por los caminos más allá de Ánzola y regresa por la carretera local de Zujaira y Casanueva, de nuevo hasta Ánzola. Me gusta porque tiene los suficientes atributos que gustan al corredor: distancia adecuada, llano, algo de cuesta no demasiado dura y mucha naturaleza.
Es la que más frecuento en verano.

3 comentarios:

Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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