domingo, 23 de mayo de 2010

MURAKAMI EN LA ORILLA (IDEAL 23/5/2010)


Tras leer el libro de Murakami y hacer aquí una crítica, y a pesar de reconocer que el libro bajaba de nivel en su segunda mitad, es tan grata la publicación de este libro y tan común entre nosotros, los corredores, el lenguaje del novelista y corredor japonés, que no pude resistirme a escribir algo sobre la relación entre el correr y el escribir, según me inspiró la obra de Murakami.

Así que decidí enviar un artículo a Ideal, que ha salido publicado hoy domingo.

Si no habéis tenido oportunidad de leerlo, tal y como ha hecho y comunicado mi amigo y Álter, Jesús Lens, os lo pongo en esta entrada, esperando que disfrutéis con él, tanto como yo disfruté escribiéndolo.

El título, como habréis podido comprobar, parafrasea una de las obras más famosa del autor: "Kafka en la orilla".

Os dejo con el artículo:


MURAKAMI EN LA ORILLA


Sabíamos hasta ahora que el novelista japonés escribía de un mundo solitario, onírico y surrealista, algo parecido a lo que identificamos con un mundo interior, que más veces de las necesarias busca las fisuras que le permitan mirar y salir al exterior, por no decir que, en ocasiones, ese mundo interior se escapa sin permiso y busca a plena luz lo que imaginariamente intuye que existe.

Tal vez por eso el escritor japonés corre a diario y participa en maratones al menos una vez al año. Y así nos lo ha contado en su último libro, "De qué hablo cuando hablo de correr", parafraseando la obra de su admirado y traducido Raymond Carver ("De qué hablamos cuando hablamos de amor").

Y quienes gustamos de la obra de Murakami, e igualmente nos subyuga esa tarea física y mental que consiste en calzar unas zapatillas técnicas y acumular kilómetros sin más, esperábamos desde hace tiempo -porque desde hace tiempo lo sabíamos- que el escritor corredor -o viceversa- nos informara desde sus altos palacios literarios de el qué y el cómo del correr literario, que aunque jamás lo haya dicho de esa manera, es la forma de correr que concibe. De hecho, las grandes distancias para Haruki no son más que el ensayo mental y físico que le preparan para adentrarse en las grandes distancias literarias. No parece concebir el hecho de escribir como algo aislado del hecho de correr.

Pero ¿qué nos ha aportado Murakami sobre la literatura y su relación con el correr? Probablemente lo que ya intuíamos cuando leíamos sus obras: que escribir y correr pueden ser mundos ajenos en el mundo real, en el mundo exterior, pero quizá no tanto en el mundo irreal, en el mundo interior. Dos mundos que comparten muchas de esas cosas que se experimentan corriendo o se experimentan escribiendo: lo onírico, lo irreal, lo solitario, la incertidumbre, el miedo, el fracaso. Demasiadas cosas en común para no pensar que en algún momento debieron de partir de un mismo punto; demasiadas cosas para no pensar que son facetas que pueden ir cómodas de la mano aunque no siempre vayan ni parezcan necesitarse.

Está demostrado que un corredor de fondo se adentra en parajes solitarios, que corre en soledad, que se funde con el paisaje y que es probable que su mundo onírico e interior sea el que conduzca sus pasos y que en su trote diario esté escribiendo ya, en su interior, su obra.

El mérito de Murakami es haber captado el sentido de todo esto y haberlo relatado en una novela-ensayo que tenía en mente desde hacía diez años.

6 comentarios:

  1. Un libro que, personalmente, me ha llevado a volver a tener ganas de competir y mejorar, de crecer y de trabajar, en una época en que, por desgracia, necesito estímulos externos para ello.

    Un gran artículo y un gran libro.

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  2. Un GRAN artículo, amigo. Palabras precisas que condensan a la perfección la esencia de este libro de Murakami.
    Comparto la opinión de Jesús: yo he estado bastante tocado y dos lecturas me han hecho resurgir con ilusiön: Murakami y La Columna de Andrópolis, de Toni Lastra. Leer vivencias atléticas ajenas ayudan a encontrarse a uno mismo y sobre todo a empezar de cero.

    Enhorabuena, reitero. Un abrazo

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  3. Termino la tercera parte de la trilogía de Milenium en breve (sólo me quedan una 100 páginas) y me pongo con éste, que le tengo ganas.

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  4. Gracias amigos, celebro que os gustara el artículo. Yo también disfruté mucho escribiéndolo.
    Un libro que habrár que releer, sobre todo cuando nos encontremos tocados.
    Au voir, lechones.

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  5. Correr y escribir como formas, no de llegar a uno mismo, sino de conocerse un poco más por dentro. Me ha gustado mucho el libro. Acabo de terminarlo, hace cinco minutos. Para los corredores la precisión con el cronómetro es muy importante. Un saludo

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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