domingo, 30 de agosto de 2009

IMAGINARIO HOMÉRICO (IDEAL 29 de agosto de 2009)


La Odisea y la Ilíada. Dos grandes poemas que forman parte de nuestro legado cultural occidental. El mundo griego con sus mitos y sus héroes. Y un gran poeta, Homero, -real para algunos, inexistente para otros- que nos detalla las aventuras de aquellos héroes humanos y sus complejas relaciones con sus vengativos dioses. Un viaje, una travesía, una "odisea"...Y un personaje ubicado en nuestro inconsciente cultural: Ulises.

La llegada del cristianismo, muchos años después, trastocó y solapó todo aquello, pero lo importante sigue en nuestro imaginario actual; y siempre tenemos la posibilidad de ir conociendo, gracias a la arqueología, que algo de todo aquello cantado por Homero, existió en la realidad.

De todo eso escribo en Ideal. Un artículo publicado en la edición de Granada - y, al parecer, también Jaén, según el mensaje envidado por Emilio desde Úbeda-, que a Jesús Lens le sugirió una acertada comparativa con el nuevo héroe actual Usain Bolt.

Si no tuvisteis la ocasión de leer el artículo en formato papel os lo reproduzco a continuación:

IMAGINARIO HOMÉRICO

El lector siempre queda confundido tras leer la Odisea y la Ilíada de Homero. Una confusión que es mitad real mitad irreal como el autor clásico que tan poéticamente glosó a dioses, semidioses y hombres extraordinarios. Uno no sabe si dar crédito o no a todas esas historias épicas narradas con tanto fervor y entusiasmo, algo que se acentúa mucho más a la luz de nuestro momento histórico tan real y tan irreal al mismo tiempo. Mejor dicho: no es tanto cuestión de crédito como de imaginación poética, más allá – o más acá- del terreno abonado por la historia.

Vienen a decir los estudiosos que con Homero se plasmó literariamente lo que representaba la larga tradición oral clásica griega, repleta de dioses, hechos extraordinarios y un gran sentido poético de la existencia. Y es por eso por lo que le debemos tanto al literato griego, sobre el que se ha especulado acerca de su existencia, o lo que es igual en este caso, acerca de su inexistencia.

Lo importante, desde mi punto de vista, no es tanto la existencia real o no de Homero, dioses, semidioses y hombres extraordinarios, sino todo ese legado que estableció los pilares de la cultura occidental, diferenciándola de otras culturas pero complementándose todas al mismo tiempo, como no podía ser de otra forma. Los dioses griegos, como los dioses romanos, que derivan en gran parte de aquéllos, forman parte de nuestra identidad, sin que tenga mucha importancia que lo glosado por Homero fuera real o irreal. Tal vez, formen parte de nuestra identidad tanto como el dios de los cristianos aunque no seamos conscientes de ello.

Excavaciones arqueológicas muy posteriores llevadas a cabo, principalmente, por el alemán Heinrich Schiliemann y el inglés Sir Arthur Evans, demostraron y constataron que la arqueología daba carta de naturaleza y bastante credibilidad a lo que ya citaba la literatura homérica, pero siendo importante el dato que atestigua que existió Troya –y probablemente Ulises-, lo que realmente importa es la tradición clásica y poética que hizo posible crear un ideario occidental mucho antes de que el cristianismo –con sus virtudes y defectos- impusiera su doctrina por Europa y medio mundo.

Pero lo importante y significativo nunca desaparece. Efectivamente, el cristianismo con su profeta y apóstoles estableció su impronta casi mil años después de que Homero –supuestamente- escribiera la Odisea y la Ilíada e, igualmente, un excelente libro como es la Biblia consiguió calar en el ideario de la sociedad de una manera efectiva. Quizá de la misma forma que caló en su momento la obra homérica. Y, curiosamente, tanto los autores cristianos como el autor de la Grecia clásica plasmaron un entendimiento entre hombres y dioses, por lo que habría que entender que el juego entre esos hombres y esos dioses, bien contado, produce una fuerte impresión en el pueblo. Como diríamos ahora: es un tema que vende.

Más allá de la realidad y de los hechos, tanto en la Biblia como en la Odisea y en la Ilíada, se cuentan historias a mitad de camino entre lo real y lo irreal, que probablemente sean los únicos caminos útiles para la poesía, la imaginación y la metáfora. Todas estas obras son patrimonio de la humanidad y se convierten en su legado, al tiempo que proyectan un gran sentido poético de la existencia. Ahí estriba su valor.

Que posteriormente, como antes decía, tanto la arqueología cristiana como la griega hayan demostrado que existieron lugares y personas citadas tanto en la Biblia como en las obras de Homero no significa otra cosa que lo irreal, lo imaginado, lo poético, siempre derivan del mundo real, a pesar de que no siempre encuentren fácil acomodo en éste.

6 comentarios:

  1. La Iliada y Odisea dos de los libros de mi ya lejana juventud que sin duda dejan huella. Al hilo de tu artículo los he repescado de la biblioteca casera y pronto volveré a releerlos.
    Felicidades por esa estupenda bicicleta que has comprado , espero que te haga disfrutar grandes ratos deportivos aunque sin perder tu aportación y presencia en las carreras populares.
    Dos preguntas Jose Antonio, sabes si el libro de Murakami en el que refleja sus ideas y pensamientos sobre el mundo del correr está ya pulicado en castellano?, segunda, es cierto el rumor que cada vez más populares van contando de que este año no hay Media de Granada? según se oye por las obras y el caos de tráfico que originaría; si esta es la causa es que no se puede hacer una ruta alternativa aunque cambie todo el recorrido, ningún lumbreras del alcalde cateto da para eso?
    Un saludo cordial.

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  2. Creo que ese libro, que se ha titulado en Japón como 1Q84, si no me equivoco, se ha editado en tierras niponas a finales de mayo y según he leído en Internet allí se está vendiendo muy bien. Yo creo que no estará en España hasta que no se traduzca al inglés, un año mínimo.
    No sabía lo de la Media, pero claro que hay recorrido alternativo. Incluso yo me atrevería a diseñar ese recorrido alternativo (lo podríamos diseñar incluso a través de este blogs u otros), evitando las obras del metro. Todo es cuestión de voluntad.
    Mi mayor deseo sería estar en esas carreras populares que tanto me divierten Alfredo, pero ya sabes lo joías que son las tendinitis. Por lo pronto, deseando entrenar y estrenar la bici, que espero me llegue mañana o pasado. Saludos.

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  3. Habría que decir que el Nuevo Testamento es muy posterior a la Ilíada o a esas grandes obras de los griegos clásicos.

    Si en la Grecia del apogeo de oro hubo genialidades tanto en las letras como en las ciencias, pues no es de extrañar que en los siglos posteriores surgiesen esos "profetas" de la nueva vida y conforme a los "dictados del Dios" omnipresente.

    Si te digo la verdad, yo me quedaría con otro Homero: con Homer... Simpson.
    Cuestión de gustos.

    Abrazos republicanos. Toni Sagrel.

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  4. ¿Qué serçia de la vida sin dioses y héroes que nos hicieran la vida más dicvertida? Bolt es hoy uno de esos semidioses que nos divierten y producen admiración.

    Lo mismo es muy osado, pero la Iliada de hoy está, también escribiéndose en el Marca...

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  5. Toni, esa es mi línea de pensamiento. El cristianismo, en realidad, no inventó apenas nada. Los mitos y los dioses estaban ahí en la antigüedad. El pueblo apenas conocía de su existencia pero la iglesia siempre ha gozado del privilegio del saber.
    Quién sabe si ese Homer no es un Homero moderno jeje. Saludos.

    Interesante línea Álter. Los dioses, los mitos si no existen hay que inventarlos y,efectivamente, nadie tan cerca como esos nuevos héroes del deporte, a falta de guerreros épicos. Homero los sacralizó ¿por qué no el Marca, que además goza de la aprobación del pueblo?

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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