martes, 7 de junio de 2011

LA MONARQUÍA BAJA A LA ACERA


Caricatura debida al genial Kikelin

Hace unos días, la mayoría de la prensa, alineada o libre, se hacía eco de un hecho muy extraordinario e inusual: el pleno debate que el príncipe tuvo con una ciudadana en algún lugar de Pamplona, que lejos de ir a aplaudir a los herederos y gritar guapa a la princesa súbdita (algo que seguramente desconocía porque, probablemente, porque no suele ver TeleCirco), solicitó un referéndum para poder decidir si optamos por la monarquía o por la república.
Yo, particularmente opino que esta ciudadana no estaba exenta de razón porque siempre he defendido que con anterioridad a votar a favor o no de la Constitución de 1978, se debería de haber preguntado a los ciudadanos sobre qué forma de Estado se elegía: monarquía o república, ya que la primera iba en el paquete constitucional, curiosamente, junto a muchas instituciones herederas de la Constitución republicana de 1931, como es por ejemplo el Título I y VIII de la Constitución o el Tribunal Constitucional -que fue llamado en la II República Tribunal de Garantías Constitucionales-. Sin embargo, no es objeto de esta entrada analizar estas cuestiones sino comentar esta noticia ciertamente curiosa.
Y digo curiosa porque la visión de la monarquía bajándose a hablar con el pueblo en plena calle no es una imagen que pudiéramos imaginarnos algunos años atrás, por lo que algo está cambiando, aunque no sabemos muy bien en qué dirección.
La primera impresión que tuve cuando tuve acceso a esta información -lógicamente en un confidencial- es que todo aparecía invertido: la súbdita se dirige cómodamente al coche oficial y el heredero se pone el mono de trabajo para defender su institución, su casta y, por qué no decirlo, sus privilegios, que disfrutándolos ya desde la cuna, verdaderamente los ostentará en un futuro no demasiado largo, dada la edad del Jefe del Estado, su padre.
Y, claro, mientras ese momento no llegue (y parecer ser que ya no es tan seguro como sí lo era hace algunos lustros) no tendrá más remedio que bajar del escenario y defender su posición en las aceras, en el mismo nivel en el que a duras penas subsiste el pueblo, es decir, sus súbditos.
No obstante, todo este tipo de acciones "campechanas" podrían ser no otra cosa que acciones de marketing bien medidas por la fontanería fina de La Zarzuela para ganarse el favor del pueblo. El tiempo dirá. Lo que sí está claro es que las instituciones que duran y duran como es el caso de Iglesia y la Monarquía (también ocurre con la prostitución -sin ánimo de mezclar-, pero no se trata aún de una institución) han podido perpetuarse porque han sabido adaptarse a los tiempos en cualquier época histórica.
Sin embargo, no me acabó de gustar la forma que tuvo el futuro monarca -esperemos que no- de zanjar un debate que probablemente tenía perdido: has tenido tu minuto de gloria, espetó a la ciudadana. ¿Utilizó la prepotencia, la ironía, la soberbia? ¿O sencillamente quería ya salir como fuera de esa embarazosa situación que él mismo provocó?

5 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. siento curiosidad por la opinión en esta salida de pata del monarca jr. por parte de la jefa de prensa

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  3. Seguramente todo su gabinete se rasgaba las vestiduras mientras él defendía su estatus.
    Es cierto, en la Casa Real nadie ha dicho nada.

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  4. Existe una campaña de propaganda mediática (inducida y promovida, por supuesto por la casa real) en favor de Felipito y su señora. Y eso incluye: agrandar el tamaño de las sonrisas, fomentar las operaciones de rodilla del jefe (para así, aumentar la presencia del subjefe en todos los telediarios) y más y más.
    Y con el tema del 15-M (aunque "ellos", los de la sangre azul no se mojan), evitan hacer desaires a los manifestantes que surgen por el camino. Por si acaso.

    El otro día, el Jefe puso a parir a los periodistas en Zarzuela. Al día siguiente, cambiaron las normas para la prensa. Restrictivas, faltaría más.

    Lo peor: que con la crisis tan grave que existe, casi nadie se plantea el tema república o monarquía.
    Pero si hablamos de "Democracia real", pues las diferencias "Democráticas" entre ambos sistemas, son insalvables.

    Salud y República.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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