miércoles, 30 de junio de 2010

ANGELO BRANDUARDI

Volvamos a la música, que llevamos tiempo sin recomendar nada. En esta ocasión recomiendo a un músico italiano de largo recorrido. Muchos lo conoceréis; otros no. Fue bastante conocido en España en un momento concreto, pero mientras que aquí llenaba teatros, en el resto de Europa llenaba -llena- Estadios. Y en Italia, su patria se le reverencia con pasión, a la altura de Franco Battiato, con el que guarda cierta semejanza musical si bien sus estilos son distintos.
A Ángelo Branduardi le he visto en directo en dos ocasiones. La primera en el teatro de Santa Fé y la otra en un marco incomparable: el Castillo árabe de Salobreña. Y, en ambas, me ha deleitado. De sus conciertos sale la gente electrizada y si tenéis ocasión de verle en directo en alguna ocasión no perdáis es oportunidad.
Ahora os dejo con un concierto reciente interpretando una de sus más míticos temas: "La luna", una deliciosa poesía cantada. Es una de sus piezas más íntima, pero también sabe hacer saltar al personal cuando imprime ritmo a sus melodías, muchas de ellas rescatadas del medievo italiano y europeo.
Con el tiempo mis gustos musicales han evolucionado como le ocurre a todo el mundo, pero jamás he perdido la referencia de Branduardi al cual estoy escuchando últimamente.

lunes, 28 de junio de 2010

DE ANIMALES, DE RUTAS Y OTROS ASUNTOS


Finalmente, como dije, no tuve la desgracia de que ningún ofidio se cruzara en mi camino como sí le ocurrió a mi amigo Paco.
Pero sí se cruzo una ardilla por el poblado bosque de pinos que rodea el Pantano del Cubillas camino de Caparacena, circunstancia ésta muy curiosa que jamás había presenciado, a pesar de las decenas de ocasiones en las que he hecho esa ruta.


Por suerte hasta ahora en todas las rutas que he hecho corriendo he tenido la dicha de encontrarme con animales agradables a excepción de aquel perro peluche salvaje que me cerraba el paso a la entrada de Caparacena, incluyendo entre esos agradables animales a aquel bulldog francés que a pesar de su cara de pocos amigos y sus colmillos asomándole por encima de su labio superior, optó, ante mi asombro, por efectuar graciosos saltitos jugetones a mi alrededor.
En otra ocasión, subiendo al Torreón se cruzaron dos libres, animal bello donde los haya, dada su presteza en avanzar y su lado salvaje, que apenas recuerda a nuestro conejo común. Aunque ni recordar quiero a aquella rata negruzca de acequía que, quizá, más asustada que yo una tarde de verano por la Vega corría con aspavientos en mi misma dirección, temiendo seriamente ser mordido por el roedor.


La ruta de veinte kilómetros en bicicleta del sábado a mediodía me dejó unas sensaciones magníficas. Una ruta exenta de cuestas duras y en la que me congracie de manera importante con los pedales. Con una bicicleta que cambiaba las marchas de manera milimétrica cuando accionaba la palanca de cambios y unos neumáticos que se defendían de manera resuelta ante los duros baches de los caminos.
Normalmente cuando no supero los 30 kilómetros de recorrido en bicicleta me siento cómodo, pero comienzo a tener problemas de resistencia cuando supero los 40 kilómetros. En las primeras salidas del verano pasado solía hacer rutas cercanas a los 50 kilómetros, y a pesar de ir bien a nivel aeróbico, que es la herencia que ofrece el correr, el pedaleo cada vez era menos armónico. Por tanto, la mejor opción es no superar la treintena y esperar la mejora poco a poco.
De ahí que en la tarde de ayer domingo me sintiera con fuerzas para hacer 12 kilómetros corriendo. En principio, con dos claros riesgos en mi contra: uno, el rodaje por encima de los nueve kilómetros tras el parón por lesión que pudiera hacer resentir el problema muscular; dos, la hora de la salida, que bien podría considerarse "la hora de los ofidios". Por suerte, esos dos riesgos pasaron a la historia sin salir a escena.
Efectivamente, decidí salir a las 18,30, con casi 33 grados de temperatura. Opté por hacer la ruta de Fuente Vaqueros, sabiendo que de necesitarlo allí encontraría una buena fuente de agua para refrescarme (no en vano Fuente Vaqueros siempre ha sido el pueblo del agua). Y así fue. Gracias a esa hidratación en el séptimo kilómetro de la ruta pude afrontar con garantías los cinco kilómetros restantes ante un sol plomizo y veraniego. Por suerte, en los últimos tres kilómetros una nube amplia ocultó el sol y dejó que por los cuatro puntos cardinales de la Vega se iniciara un agradable viento fresco. No obstante, las pulsaciones se dispararon muy por encima de lo habitual en esta ruta debido a dos causas principales: la falta de rodaje y el abundante calor.

viernes, 25 de junio de 2010

YA ESTAMOS EN RUTA


Esta tarde - viernes -, decidía arriesgarme y desafiar el calor y las cuestas para iniciar lo que espero sea un verano próspero en kilómetros.
Salí temprano, a eso de las 18,30, con 32 grados centígrados cayendo inmisericordes sobre la gorra técnica roja "Adidas Marathon", que es imprescindibles en días así. No sé por qué pero corriendo por una zona de secano -todo lo contrario a la Vega- y a esas horas, en todo momento tuve presente la posibilidad real de que cualquier ofidio me sorprendiera durmiendo la siesta, principalmente, en el recóndito camino del Cortijo de Santa Rosa, que es el que podéis ver en la fotografía de Google, que visualiza el recorrrido trazado por el Forerunner.
Y pensaba en esa posibilidad a raíz del comentario que me hacía un compañero de trabajo sobre la aparición de un ofidio por esa zona cuando circulaba en moto. Y pensaba: en moto, seguramente, no supondría un problema, pero sí corriendo. Y la verdad es que a esa hora, todo era posible porque el campo se encontraba embelesado en una quietud estival y la presencia humana era prácticamente inexistente a esa hora. Y entonces me acordé de la anécdota que ocurrió a mi Compae Paco cuando acostumbraba a trotar por la Vega a las cuatro de la tarde en el infernal agosto. Un buen día hubo de darse la vuelta porque en el camino por el que debía de continuar reinaba un enorme lagarto. Indignado, Paco me dijo que ese hecho le había roto el entrenamiento, a lo que contesté que el intruso a esa hora era él, no el lagarto, que efectivamente estaba en su hora feliz. Y es que en este mundo de dios todo tiene un orden determinado y hay que intentar respetarlo.
Mi intención y lo razonable hubiera sido salir a trotar a eso de las ocho, pero tengo la vena del fútbol en el cuerpo, porque a pesar de que hace mucho tiempo que no lo practico yo comencé mi periplo deportivo en el balonpié y España podría hacer grandes cosas en este mundial de Sudáfrica (en otra entrada escribiré sobre la influencia que está teniendo la selección española de fútbol en nuestras vidas en estos días de crisis, desánimo y hartazgo político).
Una parte del solitario camino de Santa Rosa, entre el Pantano Cubillas y Caparacena. Es un camino que a mi me estimula mucho.

Pero hablemos de lo ocurrido hoy, que es lo importante. Decía al principio que decidía arriesgarme y hacer una ruta de las consideradas duras, a pesar de no haber corrido apenas en el último mes.
Tenía en mi contra que los gemelos pudieran resentirse, pero es mucha la confianza depositada en el reposo hecho y las dos sesiones en el fisio. Además he seguido su tratamiento minuciosamente hasta llegar a la conclusión que en la última sesión de ayer, los dedos de Luis -el fisioterapeuta- se deslizaban con bastante sencillez y comodidad, al contrario de lo que ocurrió la semana anterior: sencillamente ya tenía los músculos descontracturados, a pesar que sufrí también lo indecible. De ahí que hoy saliera con esa confianza, aunque siempre con alguna reserva.
El reencuentro con ese recorrido que va desde el Pantano del Cubillas hasta Caparacena y vuelta no es de los cómodos. En nueve kilómetros el terreno está roto y las cuestas aparecen por doquier. Pero era necesario que probará en ese terreno y no en la Vega donde correr exige menos esfuerzo para la musculatura.
El ritmo ha sido muy bajo 5,40 el kilómetro. No tanto por la falta de capacidad aeróbica, la cual no he perdido en gran parte, sino por la necesaria adaptación que hay que dar al soleo dolorido. Sin embargo, me he sentido en todo momento muy cómodo a pesar del fuerte calor.
Por tanto, podría presumir de haber superado esta nueva crisis física y ya poder programar un largo verano kilométrico como decía en la anterior entrada. Toquemos madera.

UN VERANO DE PROYECTOS


Cumplida ya la segunda sesión de fisio, doy por "inaugurado" el amplio verano deportivo que espero culmine con un buen puñado de kilómetros.
Estas dos sesiones de fisioterapia han dado un excelente resultado porque tenía bastantes músculos contracturados, a pesar del adecuado desarrollo muscular que favorece que esas contracturas "en vosotros, los deportistas, sean más fácilmente eliminables", en palabras del fisioterapeuta. No obstante, si me admitis un consejo, no postergueis los masaje si no queréis sufrir como ha sufrido quien esto firma.
Por lo general, los corredores -exceptuando a algunos, envidiablemente cuidadosos-, no solemos preocuparnos por otras cosas que no sea correr: estiramos poco, calentamos poco, no reforzamos la musculatura a principio de temporada o cuando decidimos correr una prueba dura, vamos muy poco al masajista, y un largo etcétera. Si corremos sin dolor y sin demasiadas molestias, nos limitamos a correr y a poco más. Lo lamentable es que pronto llegan los problemas y las lesiones.
Por tanto, decía, comienzo ya a planificar a partir de mañana el nivel de entrenamiento que quiero llevar a cabo durante todo el verano. Por lo pronto, si me respetan las lesiones y no recaigo, me dedicaré durante dos o tres semanas al volumen kilométrico progresivo empleando un ritmo de entre 5' y 5'30 el mil. Una vez superado ese periodo, lógicamente, no perderé la referencia de la tirada larga semanal, pero comenzaré a subir cuestas con moderación inicial. Deseo fervientemente volver a subir a Tiena y al Torreón de Albolote.
Para dinamizar estas sesiones, introduciré una sesión, al menos, cada diez día de MTB, que las bicicletas son para el verano, como diría el desaparecido Fernando Fernán Gómez.
En la tercera semana de julio, aproximadamente, será un buen momento para introducir rodajes de calidad, pero deseo que éstos lleguen de una manera natural, sin forzar la máquina, que conozco las consecuencias.
En cuanto al peso, he tenido la suerte de no aumentarlo, pero es importante eliminar entre dos o tres kilos, principalmente para rodar de manera más eficaz y con menos riesgos. Porque llegarán las vacaciones y con ellas los excesos culinarios y será inevitable coger algunos kilos. Es la gran ventaja de no se un corredor de élite.
En cuanto a la competición, ésta se adormece durante el verano. Así que la única prueba que habrá que considerar es la siguiente prueba del Circuito de Diputación, la del Río Dílar, y ya esperar las medios maratones de otoño, siendo el primero si no me equivoco el del Melocotón de Guadix.
En fin, muchos proyectos y mucha ilusión depositada que espero no eche por tierra una nueva recaída, que intentaré evitar con sesiones de recuperación del electroestimulador Compex y, al menos, una sesión mensual de fisio.
¿ Qué os parece ?

miércoles, 23 de junio de 2010

POCAS COSAS EN EL ZURRÓN



Siempre llego a la conclusión que hay que intentar correr siempre, sin postergaciones, sin mezquindades de agenda, sin abulias varias u otras cuitas de diverso pelaje. Sólo una cosa nos impedirá correr: las lesiones.
Soy consciente que si afirmo todo esto de forma categórica es porque la inmensa mayoría de vosotros, que seguís graciablemente estas líneas, la mayoría de vosotros, decía, sois corredores y corredoras, de lo contrario no podría afirmarlo de forma categórica en otros ámbitos distintos al correr. No sin que me tomarán por un loco de atar.
Porque creo que hablamos un lenguaje común y porque sé que hay poquísima gente que habiendo corrido de manera regular se ha visto privada de experimentar las sensaciones que ofrece el correr.
Sensaciones que no sólo nos asaltan cuando corremos, también cuando no lo hacemos. Y es a lo que me quería referir en esta entrada.
Como sabéis llevo casi un mes sin correr por la única causa que impide hacerlo, pero en todo ese tiempo no he dejado de pensar ni un sólo día en correr. He recorrido mentalmente mis circuitos amados, he visualizado caminos y veredas, y en más de una ocasión no me he podido evitar abrir el armario y hacer una visitar ocular a las zapatillas y ropa técnica. Y como he tenido tiempo para pensar en el correr, he ratificado una vez más que correr es una religión, una forma de vida. Y que a medida que pasa el tiempo -supongo que nos pasa a todos- hay muchas cosas que no me interesan y voy dejando por el camino, pero entre esas cosas con las que me quedo y que aligeran cada vez más mi zurrón siempre estará el correr, siempre habrá lugar para unas zapatillas.
Podría en el futuro no interesarme la competición, podrían no interesarme las marcas ni los kilómetros recorridos, pero jamás dejará de interesarme el correr. Y a estas alturas ya tengo claro que envejeceré corriendo.

domingo, 20 de junio de 2010

...Y OTRA VUELTA A LOS CAMINOS


Tras la formidable "paliza" que el pasado jueves me dispensó mi fisio Luis, sesión en la que sufrí de lo lindo, no tanto en la zona del soleo, que es la parte realmente afectada, como en el cuádriceps izquierdo, una zona que no pensaba que estuviera tan contracturada y que, probablemente, está provocando ese eventual dolor de rodilla, el cual por cierto ha desaparecido casi por completo, por lo que la tesis de la contractura parece más que razonable; tras esa formidable paliza, decía, he vuelto por enésima vez a los caminos el pasado sábado por la tarde para hacer cerca de nueve kilómetros en compañía de Emilio, que también está intentando retomar el correr tras algunos meses de retiro involuntario por diversos motivos.

Volver a la Vega siempre, siempre es una recompensa.

Un recorrido placentero por nuestra Vega, una ritmo suave de 5'25'' el mil que es el que vemos en el gráfico y un buen rato de charla ante una Vega no demasiado calurosa pero aún verde por las últimas lluvias primaverales.
Y, posteriormente, cómo no, otro buen rato de charla ante unas verdes heladísimas en la fresquísima terraza del apreciado bar de Marino.
Volvemos, retomamos, los hábitos perdidos. Seguimos corriendo que es lo importante, con la ilusión puesta en los largos meses de verano con sus tardes infinitas que ofrecen infinitas posibilidades de recorrer nuestros lugares si las lesiones lo permiten.

viernes, 18 de junio de 2010

CON LA MUERTE DE SARAMAGO MUERE UNA PARTE DE LA GRAN LITERATURA ACTUAL




Hay muertes que te son más indiferentes. Se trata de muertes de personas conocidas pero que tu no conoces y conoces la noticia porque aparecen hiperrepetidas en todos los medios de comunicación.
Pero hay otras muertes de personas que, igualmente, no has conocido pero cuando aparecen hperrepetidas en todos los medios de comunicación te impactan como si se tratara de la muerte de alguien cercano, de alguien a quien conoces.
Eso me ocurre poco. Particularmente a mí me ha ocurrido con algún que otro conocido que, con independencia de su faceta, he admirado su obra, su talento deportivo, musical, etc.
Y es eso lo que me ha ocurrido hoy, cuando apenas una hora más tarde de su fallecimiento los medios digitales anunciaban la noticia con grandes columnas: Ha fallecido José Saramago. Y con él ha fenecido la obra pendiente de escribir que es lo que me produce mas vacío, porque la que ya está escrita podré seguir saboreándola.
Hace apenas un par de meses acabé su última novela: Caín, y seguía apreciando su frescura literaria, como si no la hubiera escrito un tipo de casi noventa años. Su perfecta utilización de las palabras, de las frases, su fina ironía, su alta literatura....
Sinceramente, lamento mucho la muerte del escritor portugués porque era uno de los autores que más me convencían, de los pocos contemporáneos que he leído que me convencen.
Además, también me ha dolido su muerte por cierta cercanía. No conocí personalmente al escritor aunque es algo que me hubiera gustado mucho, pero conozco a algunos miembros de su familia política: los muy numerosos Del Río, de Castril.
Muchos de sus cuñados y cuñadas viven en Granada y con algunos me he cruzado y confraternizado por distintos motivos. Una anécdota lo simplifica todo: cuando a Saramago le otorgaron el Nobel de Literatura en 1998, uno de sus -por entonces- recientes cuñados, Jesús, me comentó, que iban a ir a Cuba invitados por su cuñado. Lógicamente, le comenté que debía tener mucho dinero. Sí, me dijo, el Nobel de Literatura, al parecer, lo pagan bastante bien.
Hasta ese momento no conocía que una de las hermanas Del Río se había casado con el genio portugués.

miércoles, 16 de junio de 2010

HAY ALGO QUE NO ES COMO ME DICEN EN LA FUNCIÓN PÚBLICA (PUBLICADO EN IDEAL EL 16/06/2010)


Un poco cansado de escuchar memeces en tertulias y otros lugares nefandos acerca de la Función Pública, decidí escribir este artículo que hoy publica Ideal. Un artículo que sé que es largo -he superado en 80 palabras lo que nos indica Ideal-, pero que a nadie dejará indiferente. Como dice el título, se trata de Función Pública. Lo dejo a vuestra consideración.

HAY ALGO QUE NO ES COMO ME DICEN EN LA FUNCIÓN PÚBLICA

Horas antes –metafóricamente hablando- de que el Presidente del gobierno español anunciara, entre otras, el recorte del sueldo de los empleados públicos españoles, gran parte de la propaganda mediática afín y alguna no afín ya habían llevado a cabo su trabajo de desgaste con un notable alto de media y en algunos casos con sobresaliente.

Sin embargo, pocos o ninguno de éstos se refirieron a datos veraces ni se preocuparon de consultar los datos oficiales sobre este sector, que están a golpe de ratón de cualquier ordenador desvencijado con cutre conexión a Internet.

Todos o casi todos comenzaban sus arengas favorables a recortar y, en algunos casos, hasta lapidar a la función pública, confundiendo y tergiversando los conceptos. Hablaban o escribían de funcionarios públicos cuando lo correcto hubiera sido hablar o escribir de empleados públicos, porque se ha de saber que si bien todos los funcionarios públicos son empleados públicos, no todos los empleados públicos son funcionarios. Basta con consultar el artículo ocho del Estatuto Básico del Empleado Público para comprobarlo, pero ni en eso se molestaron.

Y, claro, con esa información distorsionada y con esas premisas la desinformación – en una sociedad ya de por sí desinformada – fue escandalosa, provocando que las hordas envidiosas de este país se lanzaran hacia un colectivo, que según el último boletín estadístico del personal al servicio de las Administraciones Públicas con datos de julio de 2009 y publicado en diciembre de ese mismo año, engloba a un total de 2.659.010 empleados públicos en el conjunto de las tres administraciones territoriales y las universidades públicas inscritos en el Registro Central de Personal, a los que habría que sumar algunos cientos de miles más no inscritos en este Registro Central, tales como funcionarios retribuidos por arancel, reservistas de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y Fuerzas Armadas y algún que otro colectivo de importancia numérica menor.

Y resulta que la radiografía real de ese personal al servicio de las distintas Administraciones Públicas no es ni de lejos la demagógicamente planteada por toda esa propaganda, que los resumía básicamente en torno a la idea aproximada de que son funcionarios quienes no teniendo nada que hacer ni interés alguno se pasan parte de la mañana desayunando en el bar de la esquina sabedores de su empleo y sueldo fijo. Es decir, unos egocéntricos que observando cómo el país se va a pique siguen leyendo plácidamente la prensa deportiva.

Esa desinformación está haciendo mucho daño a este colectivo de casi tres millones de personas y por añadidura a los servicios públicos en general, esos que siguen funcionando cuando el político que los dirige ya dormita su jubilación en un consejo de administración de alguna multinacional o disfrutando de una pensión pública "chavesniana" o "solbesiana".

Pero siendo grave toda esa desinformación, mucho más lo es el eco que ha producido, de manera que es común toparse con debates de taberna y de mercado en el que las ciudadanas y ciudadanos creyendo ya conocerlo todo, porque han visto una tertulia o han leído un titular, se enfurecen porque esa panda da vagos y vagas cobran del Estado y están todo el día en la cafetería ("que lo que yo te diga, que lo han dicho en una tertulia"), sin reparar en que la gran mayoría de éstos parásitos (y parásitas) educan a sus hijos y cuidan por su salud, mientras que el resto cuidan a sus mayores, velan por su seguridad, aplican y gestionan justicia o se encargan de todo el papeleo que eso conlleva. Además, barren sus calles, agilizan pensiones y subvenciones, gestionan impuestos y encierran en la cárcel a pederastas y asesinos o procuran que el terrorismo internacional no aterrice en la puerta de su casa atajándolo en sus países de origen, allá por territorios ignotos y de sol rabioso.

E, incluso, probablemente no sepan que la gran mayoría de esos “golfos y golfas” se sacrificó en su día opositando, mientras que otros -o tal vez ellos mismos- especulaban en la economía sumergida o solicitaban subvenciones imposibles.

Probablemente tampoco se sepa que, como más arriba indicaba, existe un sector, los llamados empleados públicos eventuales, que engrosan esa nómina por el simple hecho de que algún cargo público les reclamó en algún momento basándose en una perentoria confianza o asesoramiento especial y que sin duda ha servido para –aunque no sólo para eso- darle una opción a compañeros del partido con poca fortuna laboral y, efectivamente, esos no han opositado jamás para ese puesto. Y que existe otro sector minoritario que sin afearle su legítimo mérito en el acceso al empleo público optaron desde el principio por estar cerca de aquel que paga y administra, porque paga bien y administra mal, al tiempo que de esa forma tan serpenteante evitan convertirse en mileuristas como lo son más del ochenta por ciento de sus colegas sufrientes, aunque eso sí, su alto precio les hace convertirse en títeres del poder.

De manera que cuando se emplea sin control el término funcionario público - hace tiempo ya convertido en peyorativo-, sin conocer o, lo que es más grave, ignorando estos supuestos, cuando tener un empleo fijo – que tampoco es el caso de todos los empleados públicos- se convierte en una herejía en este cainita país, ya se están dando las condiciones idóneas no sólo para un recorte salarial sino para una futura lapidación de lo único estable y sólido de este surrealista país, gobernado por un desnortado gobierno que estando obligado por sus socios europeos a eliminar la temporalidad en el mercado de trabajo intenta bombardear el sector público que debería de tener como señas de identidad una férrea estabilidad institucional ajena a cambios políticos y una mayor profesionalización del empleo público que a la larga redunda en un beneficio para todos (y para todas).

EN FIN, ESPAÑA


Quizá no estemos reparando en ello, pero mucho me temo que sufrimos una especie de dictadura mediática a cuenta de la crisis y las impopulares medidas del gobierno. En pocas palabras: han conseguido tener en vilo a todo el país, que se compone mayoritariamente de pensionistas, empleados públicos y empleados del mercado laboral. De hecho, a esos tres colectivos van dirigidas todas las medidas de reducción de déficit. Es decir, a la inmensa mayoría. A las clases medias.
Pasas por un canal de televisión y te topas con la infumable Leire Pajín justificando algo que ni ella misma sabe de qué se trata; pero a renglón seguido aparece la gélida Cospedal argumentando proclamas contra el gobierno buscando un desgaste inmediato; o bien, te topas con el cinismo controlado de Díaz Ferrán, gran destructor de empresas, pero prohombre y representante de los empresarios; o bien, te encuentras con una especie de dúo de Zipi y Zape sindical protagonizado por Cándido Méndez y Fernández Toxo poniendo fecha a una huelga general, probablemente imposible.
Sí, todo un rosario diario de apariciones que en ocasiones se mezclan con declaraciones de prohombres de la Unión Europea advirtiendo que las medidas de recorte del gobierno español aún no son suficientes, que hay que sacrificarse más. Y, en realidad, no lo son. No lo son para seguir manteniendo esa Europa de los mercaderes que vaticinaba Anguita, esa Europa de costoso y ficticio mantenimiento en la que sus señorías sueñan con su reciente Ipad mientras todo lo demás se desmorona.
Desempleo, recortes, déficit, congelaciones, bajadas de sueldos que se contrarrestarán con más subidas de precios y mayor presión fiscal a partir de julio que convivirá con toda una exhibición de miembros de la casa real, miembros del gobierno y demás barandas haciendo fila para asomarse a Sudáfrica a animar a nuestra selección y de camino viajar, comer y dormir gratis total.
En fin, España.

lunes, 14 de junio de 2010

VOLVER A CORRER




Volver a correr es siempre una experiencia. A pesar de los kilómetros hechos a estas alturas, el par de maratones corridos o la docena de medias maratones, volver a correr siempre es una experiencia inolvidable.
Quizá sea lo único ventajoso de las lesiones que acaban por curarse: la vuelta a los caminos.
Y nada mejor para el reencuentro que encontrar la Vega lluviosa y limpida. Con esa escasa lluvia veraniega que no necesita de bajas temperaturas para seguir fluyendo. Con ese insustituible olor a tierra mojada. Con esos campos aún verdosos tras la abundante agua caída en primavera. Con todo ese remanso de paz y tranquilidad que transmite correr por los caminos entre frondosos árboles, asistiendo a un espectáculo que parece de otro tiempo a pesar de estar tan cerca de la ciudad encementada y bulliciosa.
Todo eso supone correr desde mi punto de vista. Por eso corro.



Una de las zonas elegidas para la recuperación

Han sido ocho kilómetros muy tranquilos, hechos en cuarenta y cuatro minutos. Pero para nada importaba ni el crono ni el cansancio. Sólo importaba que el gemelo izquierdo no se resintiera.
Y no se resintió pero sé escuchar al cuerpo tras bastantes años de sordera y sé que aún existe un mal latente, una especie de sombra que amenaza con surgir al menor descuido.
Esa amenaza me atemoriza más que la lesión en sí y significa que tendré que seguir con mucho cuidado la recuperación y espaciar las salidas y esperar con paciencia.
Pero son las divisas que mayormente poseo: el tiempo y la paciencia.

sábado, 12 de junio de 2010

VUELVO DE NUEVO A LOS CAMINOS


Mañana sábado, a eso de las siete y media de la tarde, VUELVO A LOS CAMINOS. Han sido, justos, veinticuatro días de parón voluntario, aquejado por molestias en la zona baja del gemelo izquierdo.
No sé con exactitud cómo estaré, ni siquiera si el dolor habrá remitido, pero algo me dice que todo ha pasado y he hecho lo correcto. He descansado, he puesto a trabajar al Compex, he estirado...Por tanto, no debería de haber ningún problema para comenzar con normalidad, como tantas otras veces.
Lógicamente, eligiré una zona blanda y los kilómetros serán escasos; de manera que al menor síntoma volveré a detenerme.
Sin embargo, no quiero ahora dejar la MTB y, por lo pronto, el domingo haré una ruta suave para seguir activando las extremidades inferiores y no perder demasiada capacidad aeróbica.
Sé que a partir de ahora, las pantorrilleras serán, por lo general, mis compañeras y ya estoy estudiando las plantillas del mercado para poder alternarlas con las que tengo hechas a la medida, de las cuales no quiero abusar.
El objetivo no es otro que correr con mucha suavidad la siguiente prueba del Circuito de Diputación, el día 20 de junio en Dúrcal.

En otro orden de cosas: Google nos ha dado la posibilidad de cambiar la plantilla del blog y ésta configurada en torno a libros se adecua perfectamente a una de las diversas filosofías de este blog. No sé a vosotros, pero a mí me ofrece la sensación de leer este espacio virtual en una biblioteca, por lo que el recogimiento y la concentración siempre saldrán ganando. Probáremos a ver qué tal.

viernes, 11 de junio de 2010

EL CORRER CHI



No sé muy bien por qué, pero me llamó la atención este libro nada más ver la portada. Y leyendo su índice que podéis leer aquí, comprendí que esa sensación inicial tenía cierto sentido.
Un libro que ha sido best-seller en Estados Unidos, que como sabéis es la patria del joggin, del footing, del correr en definitiva, y que traducido al español también está captando la atención de los corredores. Aún no lo he leído, pero si os interesara os dejo la dirección web donde lo adquirí. Es ésta.

jueves, 10 de junio de 2010

IRVING VERSUS MURAKAMI



Cuando Haruki Murakami se afanó en traducir al japones las obras del prestigioso novelista John Irving, insistió en conocerle en persona y mantener una entrevista con él, algo lógico entre autor y traductor.
Pero probablemente lo que no esperaba el autor nipón es que Irving lo citara en Central Park para intercambiar unas palabras mientras hacían unos kilómetros. Seguramente aquel encuentro debió ser estelar, casi un choque cósmico. Unos kilómetros - no sabemos a qué ritmo- recorridos por dos de los más imaginativos y excéntricos novelistas contemporáneos, que además comparten una misma afición deportiva.
Esa cita la refiere el propio Murakami en su último libro dedicado al correr y también he podido leerla en un amplio reportaje sobre el autor de "Una mujer difícil", demostrándose una vez más que la creación literaria y nuestro deporte favorito deben de originarse en un mismo territorio común, a pesar de que en apariencia recorren senderos opuestos.

lunes, 7 de junio de 2010

VUELVO A LA MTB



Por fín, tras muchos meses de zozobra meteorológica y franca dedicación a correr, he podido hacer dos sesiones de bicicleta, que siempre aparece como si se tratara de un particular pabellón de reposo "manniano" muy necesario y útil para mis enésimas lesiones de rodilla para abajo.
Pedalear es complicado. Es duro. Es mecánico. Y entronca con un concepto del deporte muy alejado del correr, por ejemplo, porque a través del ciclismo se activa una máquina y ésta tiene sus propias leyes.
Obviamente, se avanza mucho más deprisa y los caminos, carreteras, senderos que vas atravesando tienen una urgencia superior a cuando los atraviesas corriendo. Y a los hechos me remito.
El sábado, por ejemplo, elegí hacer una ruta similar -aunque más larga- a la que suelo hacer por la Vega de Fuente Vaqueros e intentaba buscar algún parangón entre las sensaciones de atravesar esos caminos de Vega cuando voy corriendo o voy en bicicleta. Pero hay que decir que las sensaciones son distintas, es más, parecieran rutas distintas.
Igualmente el domingo por la tarde buscaba esas similitudes por una ruta idéntica a la que hago corriendo: la ruta que une Pinos Puente con el Pantano del Cubillas, para regresar de nuevo a la localidad granadina. E igualmente, nada parece igual.
Observo que las piernas no están tan habituadas a subir cuestas en bicicleta como sí lo están para subirlas corriendo: en bici sufro mucho más las subidas, probablemente por la falta de costumbre.
Pero sí observo que la resistencia aeróbica conseguida corriendo es totalmente útil para la bicicleta. Lo comprobé cuando en una recta, un ciclista que también iba en MTB, me adelantó con facilidad, mucho más acostumbrado a pedalear que yo, sin duda; sin embargo, unos metros más adelante, en una cuesta de 400 metros no tuve problemas para superarle. Comprobé que su pedaleo no era suficiente para subir a buen ritmo. Sin embargo, mi torpe pedaleo se compensó con mi mayor resistencia aeróbica.

miércoles, 2 de junio de 2010

ENSOÑACIÓN


ENSOÑACIÓN, Óleo de Miguel Menassa

Hay quien me ha visto correr en la prueba de fondo de Órgiva. Me han llamado al móvil y me han dicho: te ví subiendo bien las rampas de Lanjarón, José Antonio; también me dijo alguien que se alegraba de mi recuperación.
Posteriormente por la Gran Vía un corredor conocido me saludó y me dijo con familiaridad que por fin este año la camiseta había sido técnica por primera vez; e incluso hay quien afirma que me reconoció mientras tomaba unas cervezas tras la carrera con José del Oliver en el bar en el que siempre nos detenemos a la entrada de Lanjarón, en la misma ruta de la carrera.
Muchos sabían la equipación de Caja Rural que vestía: la Nike nueva, roja y blanca; y otros aseguraron que llegaron a meta un par de minutos antes o un par de minutos después que yo.
Es decir, que estuve en la última prueba de fondo de Diputación. Estuve en Órgiva.
Sin embargo, en mi fuero interno conservaba esa sensación tan extraña que produce levantarse de la cama cuando la gran mayoría de los corredores ya llegaron a meta; desayunar cuando muchos ya estaban con su primera cerveza poscarrera; comprobar que ese mismo domingo tuve el tiempo suficiente tras la prueba para almorzar con la familia en un lugar muy cercano a la costa y que, misteriosamente, los casi 19 duros kilómetros no pasaron factura a mi cuerpo cuando por la tarde veía Página 2 mientras acababa la novela de José Luis Serrano.
Es más, al lunes siguiente no observé la más mínima molestia en el gemelo izquierdo y hasta es posible que mis compañeros de trabajo imaginaran que ese domingo había corrido. Hasta es posible, incluso, que alguno de ellos me preguntara por esas rampas alpujarreñas y yo le comentara la dureza de la prueba.
Fue tan avanzado ese estado de ensoñación, que hube de esperar hasta el martes para comprobar en un periódico local en qué puesto y con qué tiempo termine la prueba.

EBOOK: RELATOS Y ARTÍCULOS DE VIAJES: ROTHENBURG

Si nadie le cuenta al hipotético lector nada sobre el pueblo de Rothenburg no habrá forma de imaginarlo a pesar de haber llegado...