sábado, 14 de abril de 2018

¿QUÉ PASARÁ O NO PASARÁ CON MI POEMARIO 'ME IRÉ CON EL PRIMER VIENTO'?

Cuando acabas un libro, sueles quedarte mirando el borrador y te preguntas: ¿qué hago ahora? Es una pregunta que a medida que más experiencia tienes en la publicación de libros, más te haces. 
Desde fuera, sobre todo para gente que esté al margen de la edición y publicación de libros, la cosa puede ser tan fácil como meter el borrador en un sobre y enviarlo a una editorial importante para que ese borrador se convierta en libro. Tú, autor de la obra, crees en ella (¿quién va a creer más que tú?), entre otras cosas porque has estado muchos meses, quizá años, escribiéndola. Pero ocurre en esto de la creación que, el verdadero camino comienza cuando la obra ya está acabada. Es muy distinto a otras obras y construcciones menos prosaicas. Por ejemplo, tú necesitas reformar tu cuarto de baño y llamas a una empresa o a un albañil. Le cuentas a éste qué es lo que quieres hacer y los materiales que quieres instalar. Éste te ajusta un presupuesto, lo admites y ya está. Desde el punto de vista del albañil, basta con hacer su trabajo de acuerdo con lo encargado y punto. Sin embargo, cuando acabas un libro, una composición musical o un cuadro (a no ser que se trate de algo por encargo, que entonces no decides tú qué  y cómo crear), el verdadero camino comienza cuando has puesto el punto y final en el borrador. Así de perra es la creatividad, aunque es esa también su mayor virtud. Me explico.
Cuando te sientas a escribir un libro, nada ni nadie te impide qué y cómo escribir; es más, nadie te fija un plazo ni tan siquiera las horas que has de dedicarle cada día. Esa es la verdadera virtud de la creatividad libre. Su contrapeso es que publicarlo no es un camino de rosas. Por suerte, cada día está más en alza la autopublicación seria y consecuente (no la chapucera e inconsecuente). La otra opción es la tradicional. Por supuesto que a todos nos gustaría que nuestras obras las publicara una editorial grande, pero no a cualquier precio (al menos, esa es mi opinión). Porque hay un precio. No un precio material, pero sí en cuanto a aspectos que sesgan mucho tanto al autor como a su trabajo. Las editoriales tradicionales son empresas que quieren vender y si no lo hacen con tu libro, te olvidan. De hecho, cada día son más los autores que así lo reconocen y que, por eso, han decidido optar por la autopublicación. A eso hay que añadir los eternos plazos de estas editoriales para contestarte (para decirte que no, en la mayoría de las ocasiones, o ni siquiera contestar), para editar el libro, una vez admitido, para corregirlo, para sugerirte o imponerte cambios, para exigirte que te muevas en la promoción yendo en aquí a allá, para que vendas tu libro porque ellos solos no lo conseguirán, para, al final, dejar tu libro arrinconado en un frío almacén o en el anaquel más apartado de cualquier librería, con el añadido de que no dispones de los derechos de él hasta que pasen cinco años. Y en cuanto a tus derechos de autor, olvídate de enriquecerte, aunque se venda razonablemente bien. Todo lo que cuento se basa en alguna experiencia mía, que no he publicado con grandes editoriales pero sí en edición tradicional, y de lo que le he escuchado a autores que han tenido la decencia de contar la verdad de sus experiencias con editoriales grandes y prestigiosas.
Dicho esto (que es un rollo de mucho cuidado), mi decisión personal es que mi poemario 'Me iré con el primer viento' no será enviado a editorial alguna (lo hice a un par de ellas y lo valoraron muy bien, pero sus propuestas no me convencieron), sino que será autoeditado, muy probablemente en la mayor editorial y librería del mundo, la que está desafiando a todas las demás: Amazon.
¿Para cuando? No lo sé. Supongo que para después del verano.      

martes, 10 de abril de 2018

¿Y TENIENDO YO MÁS VIDA, TENGO MENOS LIBERTAD?

Resultado de imagen de INDIVIDUO MANIPULADO
¿Y teniendo yo más vida, tengo menos libertad?, se pregunta Segismundo en soliloquio de La vida es sueño de Calderón. Me vino esta frase a la cabeza porque, a pesar de estar escrita en 1636 parece repetirse en nuestras democracias occidentales. Esa 'más vida', debería ser la pauta, el elemento clave de nuestra libertad, pero todo parece conspirar para que tengamos menos libertad. 
La supuesta libertad de nuestras modernas democracias parece serla en esencia y cualquier observador la podría atisbar sin apenas esfuerzo -sobre todo si se tratara de un observador que ha vivido alguna dictadura-, sin embargo es una libertad bastante acartonada, como ese atrezzo invisible en el que vivía Truman en aquella inolvidable película, en la que todo el mundo actuaba, menos él. En esta ocasión, todos podríamos ser ese Truman, ese individuo que cree vivir en una libertad infinita, pero un día comprueba que un foco cae de algún lugar del cielo y que la lluvia no es uniforme.
Cada vez más se aprecia en nuestras vidas el control que se ejerce sobre los ciudadanos. En ocasiones, basándose en la seguridad o bien ejerciendo una presión fiscal brutal e injustificada. O bien, dejando al individuo sin amparo alguno, en una organización social que ya no se basa apenas en el reducto de la familia en el sentido que le dio Roma y otras civilizaciones a través de la denominada gens. Hoy día, el individuo queda solo, apartado en un rincón y el Estado tan solo estará interesado en guardar las formas, las apariencias y, en ocasiones, ni siquiera en eso. 
Desde el modelo, cada vez más en desuso, del Estado de Bienestar europeo hasta las economías liberales practicadas por cada vez más países y que tienen el espejo en Estados Unidos, el individuo ya apenas cuenta. Vivíamos en ese reducto de nuestras sociedades acomodadas, olvidando que tarde o temprano otras personas más desfavorecidas se asomarían al jardín de nuestra casa y, al poco, acabarían aporreando nuestra puerta. Se ha vivido de una manera estanca sin considerar que todo eso ocurriría, de manera que ante la avalancha globalizadora de un mundo superpoblado el individuo ha pasado de ser alguien a ser tan solo un número perdido en el universo y, a veces, ni tan siquiera eso. 
Por su parte, los Estados han seguido yendo a lo suyo, que no es otra cosa que ponerse al servicio de las grandes corporaciones, las verdaderas dueñas de todo, y dando la espalda cada vez más al individuo del que le interesa tan solo sus posibilidades estadísticas, demográficas y fiscales. Pocas veces se ha visto como ahora la soez distinción entre élites y pueblo, entre pueblo y chusma, entre chusma y escoria, todos viviendo bajo un mismo techo en una sociedad cada vez más caótica e insegura, en la que las Redes Sociales e Internet interpretan el mundo a su manera, pareciéndose cada vez menos al real. Un mundo virtual plagado de falsificación, noticias falsas y fakes en el que se fabrican y destruyen líderes con un solo movimiento de un mando a distancia o un ratón de ordenador. Si el avance de la civilización era esto, en algo hemos debido equivocarnos

lunes, 2 de abril de 2018

JESÚS DE NAZARET, de Franco Zeffirelli (UK,1977)

La imagen puede contener: una o varias personas y texto   Quiso la casualidad o la providencia que la primera película que viera sobre la figura de Jesús de Nazaret fuera la versión de Zeffirelli y yo, que no soy un católico practicante, ya me enganché a ella de manera permanente, a pesar del buen número de versiones que el cine internacional nos ha dado sobre la máxima figura del cristianismo. No recuerdo si había leído antes o después El Nuevo Testamento, pero fuere como fuere comprendí que era la más fiel al mismo, sin entrar aquí en disquisición alguna sobre si el libro sagrado es real o ficticio, que es algo que me preocupa mucho menos. En todo caso, disfruté tanto con la lectura del libro como con el visionado de la película. Y lo sigo haciendo -con la visión de la película me refiero, que al Nuevo Testamento ya no he vuelto-. La tuve en formato VHS y la veía cada Semana Santa (reconozco que soy un poco clásico en la concepción del cine y sus épocas. Me ocurre igual en Navidad). Y aprendí con ella. No en vano cuenta con escritores acreditados como autores del guión, como es el caso del británico Anthony Burgess, y un elenco de actores que podría quitar el hipo al cinéfilo más empedernido, gente que ha hecho grandes cosas en el cine, como son los casos, entre otros, de James Mason, Peter Ustinov, Anthony Quinn, Laurence Olivier, Chistopher Plummer, Ralph Richarson, Ian Holm, Ian McShane o nuestro actor más internacional, Fernando Rey. Pero de todos, a pesar de que es un actor que posteriormente no ha llegado a ser conocido por el gran público, yo destacaría a Robert Powell, en la figura del protagonista, Jesús de Nazaret. Quizá uno de los grandes aciertos de esta película es haber contado con un actor con un físico que encarna la figura de Jesús tal y como nos ha sido transmitido a nivel iconoclasta o en pintura. Una imagen muy cercana a la que cualquier persona de este mundo, creyente o no, puede perfectamente tener en su mente. Muy creíble, ése sería el término más acertado. 
Una película que recrea la historia bíblica con enorme precisión, desde el nacimiento del profeta hasta su cruxificación y en la que cada protagonista asimila su rol a la perfección. Ayuda y mucho a crear ese ambiente la magnífica BSO de Maurice Jarre, que a mi me parece la más adecuada para este tipo de película. Además cuenta con unos diálogos muy precisos y un doblaje al español perfecto (no conozco cómo resultará en su versión original). 
Desde siempre había visto la versión corta, pero el año pasado vi en un centro comercial la versión extendida en formato BD y no pude resistirme a hacerme con una copia en la que se añaden más de dos horas nunca vistas anteriormente en el cine, por lo que esta Semana Santa, a pesar de haber visionado de nuevo la película que habitualmente veo sobre la figura de Jesús de Nazaret, he tenido la impresión de haber visto otra, ya que su metraje total es de casi seis horas y media, las cuales repartidas en tres funciones: Jueves, Viernes y Sábados Santos, se hace muy llevadera.       




sábado, 31 de marzo de 2018

LOS NUEVOS SUPERVENTAS LITERARIOS

   En ocasiones, si me coge de paso, acudo a un conocido centro comercial a ojear libros, sección que ha ascendido desde la primera la cuarta planta, tal vez, porque en la primera ocupaban un espacio importante y, total, para lo que se venden; o, quizá, porque de esa manera el cliente potencial rastrea todas las plantas y acaba comprando cosas innecesarias. Cuando se trata de genios del marketing nunca se sabe, pero yo me inclino por la primera solución. En fin, fuere lo que fuere, el lugar donde están ubicados los libros en este centro comercial no es el asunto al que me quiero referir en esta nueva entrada, sino a la lista de los más vendidos en la modalidad ficción que, reconozco, también suelo mirar de vez en cuando. Y, en esta ocasión, miré e hice la fotografía del listado que, apreciados amigos y lectores, podéis ver aquí debajo.

No hay texto alternativo automático disponible.
Ya casi nunca me sorprende el susodicho listado. No, desde que entraron en él libros que no sería muy exacto adscribirlos a la literatura pura, tal y como algunos la concebimos, si bien, sobre gustos literarios cada cual es muy dueño de tener sus preferencias, por supuesto. Sin embargo, en esta ocasión sí me sorprendí. No estoy diciendo que mi sorpresa sea sinónimo de indignación, contrariedad, disgusto o nada por el estilo, nada de eso, sobre todo porque siempre he considerado que estar en la lista de los más vendidos tiene su mérito y su trabajo, ya sea literario, de prestigio o, exclusivamente de marketing.

Como decía, útimamente, estas listas han estado ocupadas por libros que derivan de otros géneros o subgéneros, tales como histórica comercial (muy distinta a la narrativa histórica más seria), romántica, literatura para jóvenes adultos y cosas por el estilo. Por tanto, los títulos de literatos consagrados y que escriben género literario más puro, sobre todo novela a secas, ya costaba verlos en estas listas y si lo estaban, apenas lo hacían unas cuantas semanas. La sorpresa en esta ocasión ha sido ver la irrupción con fuerza de nuevos literatos que derivan de Internet, en concreto de las plataformas de autopublicación, sobre todo de la de Amazon, en la que yo suelo publicar también pero sin el éxito de éstos (espero tenerlo algún día cuando publique novela romántica o negra). En la susodicha lista hay un autor, Javier Castillo, que ocupa la primera y la tercera posición con dos novelas de similar título y, según he leído, de similar temática. Mucho se comenta sobre el éxito de este joven malagueño, ajeno por completo al mundo literario, si es que éste aún existe, y hay opiniones para todos los gustos, pero lo que sí parece unánime es que su éxito se ha basado en un canal de YouTube y en las redes sociales. No sé cómo escribe y nada diré hasta que lo lea, si es que lo leo algún día, pero en Amazon cuenta con cientos de opiniones y yo siempre me suelo fijar en las más bajas. Sé que todos los libros con muchas opiniones siempre tienen malas, eso es una fatalidad a la que no escapa nadie pero, en este caso, me ha sorprendido sobremanera la enorme cantidad de opiniones contrarias a la calidad de las novelas de este escritor, muchas de las cuales, he de decir, porque me gusta la buena educación y las formas, me parecen venenosamente desproporcionadas, porque también aquí juega la envidia, que no olvidemos es el deporte nacional de este país, no el fútbol. El caso es que gracias a que ha vendido miles de eBooks, una editorial atenta -quizá una de las que le rechazó sus novelas cuando no lo conocía nadie- ha decidido ficharle y está vendiendo por miles. Dicho esto, tampoco era eso de lo que quería hablar o no al menos en exclusiva, sino de la desaparición en estas listas de gente importante y consagrada de nuestras letras o de las foráneas. En la lista que vi y fotografié, además del ya perenne, Fernando Aramburu con su exitosa novela Patria, solo se asoma y casí tímidamente el bueno de Juan José Millás, consagrado literato que aún cuenta con su público,  a pesar de que sus obras últimas ya no tienen la calidad de las primeras, en mi opinión, pero ni atisbo de lo último de mi admirado e imprescindible Antonio Muñoz Molina, Un andar solitario entre la gente u obras recientemente publicadas de gente como Paul Auster, 4,3,2,1 que ha desaparecido pronto, por no hablar de la última novela de Javier Marías, Berta Isla o la aún reciente de Almudena Grandes, Los pacientes del Doctor García, por poner tan solo ejemplos célebres de escritores que siempre han estado ahí. Luego, ¿qué está ocurriendo? En mi opinión, lo que está ocurriendo es que sí, que se lee aún bastante en este país, a pesar de que las estadísticas digan lo contrario, pero que hay una desviación en cuanto a gustos literarios, influenciada sobre todo por la irrupción de Internet, las RRSS y las plataformas de autopublicación en la que cualquier autor con habilidad, si no para escribir, sí para moverse bien por este mundo cibernético puede triunfar. Y si escribe bien, hablaríamos de un triunfo doble. 

domingo, 25 de marzo de 2018

CINE: A GHOST STORY (EE.UU, 2017)

A Ghost Story¿Verías una película con planos infinitos, pocos diálogos, banda sonora escasa y muchos, muchos silencios? ¿Verías una película cuyo título evoca terror, pero que no lo hay en absoluto, pero sí un desasosiego espiritual infinito? Si aceptas el reto -o los retos- has de ver A Ghost Story sin dudarlo. Pero advierto que es una película que no es para todo el mundo y para quien lo es deberá de superar esos lentos diez o quince minutos, en los que no se sabe bien hacia dónde se dirige la historia, es más, ni tan siquiera si hay historia. Pero la hay. Una historia distinta, extraña, poética. Porque esta película es un bello y triste poema visual, en la que no se encontrarán efectos especiales (una sabana de fantasma de toda la vida no cuenta como efecto especial), ni sexo, ni violencia. Lo importante no es es eso, es otra cosa o muchas otras cosas.
A medida que pasaban los minutos de esta película, que no llega ni a la hora y media, me sentía cada vez más cautivado y más triste. Pero una tristeza no humana, o tal vez sí, no lo sabría afirmar con exactitud. Los fantasmas en las películas de terror están ahí para producirnos miedo o risa, si se trata de comedia del tipo Los fantasmas atacan al jefe, pero jamás están para producirnos tristeza, melancolía, desasosiego, pena y hasta llanto; o, bien, para preguntarnos a nosotros mismos por el sentido de la vida, por la muerte, por la vida, por el tiempo, el espacio o, tal vez, el universo y eso gracias a ese punto de inflexión del discurso del progre intelectual cuya verborrea lúcida capta la atención del fantasma y explica muy bien su tránsito por el espacio y el tiempo. 
Me pregunto de qué fuentes habrá bebido el director y guionista, David Lowery, un tipo aún muy joven y de aspecto un tanto extraño del que conocemos básicamente su película, Peter y el Dragón, pero de las que haya bebido han de ser muy rebuscadas pero también muy lúcidas y brillantes. Por tanto, en mi opinión, estamos ante una obra maestra, ante una película que irá a más y que será de culto en determinados círculos cinéfilos. Y si no fuera así, estamos ante una película innovadora, distinta a lo visto hasta ahora, honesta representante del cine indie estadounidense que tanta sombra hace al efectista y millonario de Hollywood. Y hasta ahí puedo contar.   

jueves, 22 de marzo de 2018

EL BLOG, LA CASA LITERARIA DEL ESCRITOR.

Resultado de imagen de BLOG LITERARIO    La base de mi producción literaria siempre ha sido el blog. Es algo que intuía como fundamental, más que saberlo con certeza. Comencé a administrar el primer blog (Diario de un corredor) allá por el año dos mil cinco, si no recuerdo mal, una época en la que los más puristas, los más contrarios a todo lo que fuera digital, lo calificaban como algo parecido a la seudoescritura (por cierto, también lo decían cuando irrumpieron los procesadores de texto). Una época en la que no existían las redes sociales tales como Facebook o Twitter, y ni mucho menos LinkedIn, Pinterest o Instagram. 
    Aquel primer blog, que partía de un planteamiento lo más literario posible relacionado con las sensaciones que yo experimentaba cuando corría -y que después se convirtió en la génesis de mi libro Corriendo Entre Líneas-, fue introduciendo poco a poco todo lo que me gustaba, ya fuera cine, música,  libros y series (apenas había series por entonces, pero las pocas que habían eran extraordinarias, por ejemplo, Dr. en Alaska), pero también escribía mucho sobre política. No en vano yo fui concejal hasta dos mil tres y aún la tenía en el mi torrente sanguíneo. Eran otros tiempos. Poco a poco fui escribiendo ahí relatos, poesía, artículos y otras cosas que luego he aprovechado y sigo aprovechando para mis libros. 
    Y hago esta reflexión porque últimamente estoy muy en contacto con comunidades de escritores y escritoras interesados en muchos aspectos del marketing digital y los más especializados, algunos de ellos con plataformas profesionales de formación, aluden a la importancia de que el escritor tenga un blog propio (si es posible con un dominio exclusivo), que es la base de su creación, su plataforma de autor, su casa literaria, lo denomino yo. Y lo dicen, precisamente, en una época en la que las redes sociales ya parecen haberse comido por completo al blog, algo que no es cierto en absoluto, todo lo contrario, está saliendo cada vez más reforzado, sobre todo gracias a la especialización y a la extensión con la que se puede escribir en él. Digamos que en un plano real imaginario, las redes sociales son el bar a donde vas a tomar unas cañas y hablas de todo sin apenas profundidad ni compromiso, mientras que el blog es la biblioteca, la librería, el lugar donde se presentan libros, la sala de exposiciones...Todos esos sitios a los que acudes de manera voluntaria y porque te interesa lo que allí se cuece. Así de fácil. 
     La reflexión también viene a cuento de la extraña y perversa vorágine que se está produciendo en torno al autobombo en las redes sociales de los cientos de escritores que se autopublican o no, hoy en día. Lo puedo entender porque yo soy uno de ellos y también las utilizo (cada vez con más cautela y seriedad, eso sí), pero gracias a que soy un tipo que intenta reflexionar y recular, he caído en la cuenta que ese autobombo es cansino y rechazado (¡compra mi libro, compra mi libro!) si no viene acompañado de contenidos de calidad y propuestas literarias y editoriales serias e interesantes, lo que ya no sería en sí autobombo sino toda una muestra del trabajo que tiene que exponer todo escritor (o todo el que se dedique a la creación) que se precie. Una herramienta muy valiosa, perfectamente adaptada a los nuevos tiempos, que está acabando con el elitismo literario propio de publicaciones especializadas en las que solamente tenían cabida los escritores y críticos vinculados a la editoriales más potentes, casi siempre con un interés comercial concreto. Digamos que con el blog se ha logrado que pueda escribir más gente, que realmente le interese escribir y lo haga de forma habitual, y que de otra forma no hubiera podido mostrar su trabajo. También es extensivo a otras facetas creativas. Ahora bien, otra cosa distinta es trasladar todo ese trabajo literario a un libro exitoso o, al menos, publicable. No todo aquel que administra un blog acaba publicando un libro, pero sí todo aquel que acaba publicando un libro tiene -o debería- administrar un blog. Es un asunto muy importante. De hecho, ya he estructurado un futuro libro breve sobre el tránsito o traspaso del contenido del blog al libro, basándome en mi propia experiencia.             

lunes, 19 de marzo de 2018

UN REPASO A MI PROCESO CREATIVO ACTUAL

   
Mi proceso creativo es diario y no lo impide las musas. Esas malvadas las dejo para la poesía y mis reflexiones nocturnas de corredor, un sano ejercicio estilístico que estoy iniciando como ahora os contaré, si tenéis paciencia suficiente para leer esta entrada hasta el final. 

   Decía que mi proceso creativo es diario y, por lo general, solo lo impide los elementos devoradores del tiempo que pueblan la vida de todos nosotros. De ahí que me convierta en egoísta y me encierre en mi escritorio, a hurtadillas a veces (sobre todo para escamotear otras obligaciones). 
   Y en ese proceso creativo diario hay varias cosas, antiguas y nuevas. De entre las antiguas están las novelas, últimamente abandonadas porque me he encerrado en la publicación digital, sin caer en la cuenta que la opción del marketing digital es vital en ese mundo y eso es otro proceso independiente. Que sí, que se va vendiendo algo, pero que para vender mucho, además de contenidos atractivos para el lector (ya sabéis romántica, novela negra, histórica, coaching, psicología positiva, los cuales no suelen formar parte de mi 'oficio' literario) es necesario saber vender, además de saber construir tu propia marca como escritor. A ello se une que muchos de mis lectores no suelen entrar en el ámbito digital. No obstante, como lo que me gusta es escribir y el hábito ya lo tengo adquirido desde hace tiempo, sigo férreo con mis proyectos, que enumero a la vez que comento por encima el proceso creativo básico. Comenzaré por lo que espero sea de publicación más próxima: 

POEMARIO DE TÍTULO PROVISIONAL 'ME IRÉ CON EL PRIMER VIENTO' 

Le he dado muchas vueltas. No solo puliéndolo sino buscando la mejor opción para él. No me considero poeta y por tanto un poeta, tal vez, no debería de publicar los poemas que escribe en su intimidad (es un decir, porque los suelo publicar en Facebook como sabéis) pero, al mismo tiempo considero que suelen tener aceptación y mucho me apetecería que vieran alguna luz. O sea, una enorme contradicción. El enviado el poemario a un par de editoriales y se interesaron en publicarlo en coedición, una de ellas, específica en poesía, con una tirada amplia. Lógico, pensé, ¿quién va a apostar por alguien que no tiene ni un mínimo nombre en este submundo de la poesía? Luego, ¿qué ocurrirá con él? No lo sé. Por lo pronto, está ya casi preparado para lo que sea, incluso una posible publicación personal. 





NOVELA CORTA: EQUIS QUERÍA CORRER

Digamos que está al cincuenta por ciento. Y luego quedará reescribirla. Sin embargo, sí es un proyecto que veo viable y publicable en papel. El proceso creativo con esta novela es divertido y me cunde darle el desarrollo que más o menos tengo diseñado. Confío mucho en ese proyecto. Se trata de un tipo que es la antítesis de corredor, pero un buen decide que quiere comenzar a correr. Ese es el móvil de la novela, sobre el que girará la trama y el argumento. Humor, drama, enorme psicología de los personajes, acción....  







NOVELA CORTA: UN MENSAJE DESCONOCIDO 

Totalmente abandonada, por lo pronto. Lo que no quiere decir que no va a ser retomada. Se trata de la continuación del relato del mismo título incluido en Conversación en la taberna y 41 relatos. Mundos paralelos, espacio, tiempo, misterio...Ahora está en el, digamos, cincuenta por ciento de elaboración. Necesito mucha documentación y tiempo, nunca mejor dicho.


NOVELA LARGA: DONDE LOS HOMBRES ÍNTEGROS

Se podría decir que es mi gran proyecto y también el más antiguo. No la he terminado aún porque lo respeto demasiado, pero, curiosamente, es el más avanzado. Solo falta una conclusión, que ya está más o menos diseñada y la tormentosa y terrible reescritura. Saldrá algún día, no me cabe duda.    


REFLEXIONES NOCTURNAS DE UN CORREDOR 

Es éste el nuevo proyecto ilusionante que os comentaba al principio. Ese que sí necesita de algunas musas. La regla es: cada noche una reflexión breve de entre cuarenta y cien palabras. Una reflexión sugestiva sobre un mundo que conozco, sobre sensaciones de las que siempre he escrito (el ejemplo de las 303 páginas de Corriendo Entre Líneas en un ejemplo de ello) como corredor aficionado, pero dedicado. La idea es que sea una publicación breve, del tamaño de un poemario, de no más de cien páginas. Cada reflexión (o cada grupo temático de reflexiones) llevará una foto propia o ajena. Esa es la idea. Por supuesto, de publicarse lo será en papel. Me ilusiona ese proyecto.



NUEVOS EBOOK EN EL HORIZONTE PARA AMAZON

Como antes he comentado, estoy trabajando casi en exclusiva en este sector, tremendamente difícil, pero muy satisfactorio, sobre todo cuando compruebas que alguien descarga tus libros (pocos, eh¡) al otro lado del charco. 
A los cuatro ya publicados (la versión digital de Conversación en la taberna y 41 relatos, Tú Puedes Correr, Relatos y Artículos de Viajes y, el último, Yo, opino, se sumaran este mismo año, tal vez dos o tres más: Uno dedicado a los comentarios de cine no espoileados que escribo en mi blog como muchos sabéis, otro dedicado a escritos y artículos exclusivamente literarios, otro que explicará el proceso creativo 'del blog a los libros' y otro sobre qué hice para correr mi primer maratón, que es como una especie de continuación de Tú Puedes correr





¿Salda todo eso en un espacio más o menos breve de tiempo? No lo sé, pero me esfuerzo cada día porque así sea. Que se lo digan a las musas.         
         

domingo, 18 de marzo de 2018

CINE: COCO (EE.UU, 2017). ANIMACIÓN

Coco Pongámonos en el caso hipotético de que la película de animación 'Coco' está protagonizada por actores y actrices de carne y hueso, que todo es real. Que, además, cuenta con el mismo guión, la misma historia, la misma música, la misma dirección..., que cuenta -en definitiva- con todos los ingredientes excepto el principal: no es de animación. Por tanto, ya puestos en situación es el momento de hacerse la pregunta clave: ¿tendría la misma calidad? Seguramente, no. Habría que preguntarse, entonces, qué curioso y a la vez meritorio misterio tienen las películas de animación para que muchas de ellas estén mejor calificadas por críticos y espectadores avanzados que las películas protagonizadas por gente real. 
   Yo no sé la respuesta y seguramente casi nadie lo sabe, pero para mí que existe un factor importante: la imaginación. Es decir, la posibilidad de que el guión y dirección se desarrolle de la manera que ha sido concebida por sus autores es mucho más trasladable a una película de animación que a otra protagonizada por personas. 
     Está claro que debe de haber una gran historia (y en 'Coco' ¡vive Dios! que si la hay), pero el avance desarrollado hoy día en cuanto al 'anime' en estado puro es proverbial y, por tanto, mucho más factible para quien quiere transmitir no solo la historia en sí, sino todo ese torrente de emociones, sentimientos, drama y humor.
Pero, centrándonos en esta magnífica película de animación, qué podemos decir de ella. Contaba el otro día en las redes sociales que faltan adjetivos para calificarla y, sí, es cierto que faltan. Es una película que engloba muchas historias paralelas, que posee, a pesar de su agradable visionado, un argumento complejo y cambiante. Revestida de esa sustancia de que nada es lo que parece, lo que aplicable a la vida misma, es la vida misma (no es una redundancia ni mucho menos). Y qué mejor panorama que la conocida y grandiosa tradición del pueblo mexicano, ese afán por contactar con los seres queridos ya fallecidos, como si se tratara de dos mundos paralelos, similares en su estructura, pero distintos en su dimensión. Precisamente, es esa una de la mayores complejidades de esta película, ese traslado de un mundo a otro como si se tratara del mismo, toda esa historia contada a través de dos dimensiones que finalmente interactúan y relacionan. Sin olvidar ese guiño y crítica más evidente hacia la farsa que supone la fama, sobre todo cuando quien puede descubrir la verdad de la misma ya no se encuentra en el mundo de los vivos. 
   Y su música. Su más que agradable música mexicana. Un pueblo entregado a ésta, con sus rancheras, sus corrridos, su mariachis. En ese sentido, me comentaba un amigo músico de Facebook que hasta el detalle de la posición de los dedos en la guitarra es real. No hay pérdida de detalle, como debe ser en una gran producción, que ha arrasado no solo en los Oscar de 2018 sino en prestigiosos premios internacionales como son los Globos de Oro, los Bafta, y un largo etcétera.   
   Muchos matices y mucho qué decir sobre esta película que concebida para un público menudo en su estética es todo un descubrimiento y un alarde de profundidad para el mundo de los mayores.     

jueves, 15 de marzo de 2018

NUEVO EBOOK: YO, OPINO (AMAZON, 2018)


'Yo, opino' es el título de mi nuevo e-Book. Y la mejor forma de explicar en qué consiste es adjuntando el Prefacio y el índice del mismo. Está subido a la mayor librería virtual del mundo: Amazon a un precio muy bajo (el más bajo que permite la plataforma), porque la idea es que sea leído por el mayor número de lectores posibles.

Por si os pudiera parecer de interés, éste es el enlace: 

YO, OPINO (Clickear en el título).

 

PREFACIO



          Cuando mi libro Opiniones Intempestivas recuperó los derechos editoriales, me dije que podía ser una magnífica oportunidad para publicar parte de los artículos que lo integraban y añadirle algunos otros que se han ido publicando tanto en prensa como en mi bitácora personal. Además, me pareció buena idea extraer todo artículo que no estuviera relacionado con la opinión en el sentido más cercano al término, tal y como solemos leer en prensa y en la red. Así que extraje artículos de índole literario o relacionados con aspectos que, por su temática, pudieran formar parte de un bloque independiente amplio y, quién sabe, si de un nuevo libro.
          El resultado final, no obstante, ha dado para un libro amplio, para un e-Book amplio, conformado por siete bloques y un total de sesenta y ocho artículos de opinión que abordan desde la corrupción devastadora que ha sufrido este país hasta un nutrido —el más nutrido— bloque de artículos de diversa índole relacionados con la sociedad, el cual me ha costado clasificar. Por tanto, la idea central queda dibujada —no sé si conseguida— en torno a artículos y opiniones que invitan a la reflexión y al debate, por lo que espero que sirvan como material de consulta o, simplemente, para atisbar la sociedad en la que vivimos.
          Esa es la funcionalidad, en mi opinión, que debe tener el artículo publicado en prensa o en Internet.





ÍNDICE

PREFACIO

Prólogo del autor

I.   La CORRUPCIÓN es una hiedra favorecida por el mecanismo intrínseco del poder en España

Una genealogía de la corrupción
El arduo camino de la corrupción
Las vías de la corrupción
Hacia la muerte terminal de nuestra democracia
Vida después del cargo
Disparar con pólvora de rey
¿Quién pilota el cambio?
Hacia una necesaria regeneración política
Vigilar y castigar
¡Qué putrefacción!
Ahuyentad a la bestia

II.“Lo justo o injusto, quizá, pertenece más a la esfera del sentido común, mientras que lo jurídico o no es más propio de un artificio, un consenso POLÍTICO”

La forma política del Estado
La democracia también era esto
¿Justicia fiscal o ánimo recaudador?
El dilema de votar
Celebración del Ramadán en los Jardines del Triunfo de Granada: una reflexión
Es hora de que Europa y Occidente despierten

III. Y llegó el tiempo en el que las vacas gordas se volvieron famélicas o, sencillamente, desaparecieron

Se acabó el aguinaldo
Pedir austeridad
Una triste historia de un país
Capitalismo herido
Y esto, ¿quién lo paga?
Ya no volveremos a ser ricos
La crisis produce monstruos
Crisis griega versus crisis española
El asunto griego, la eurozona y la máquina alemana: una reflexión personal
Crisis, ¿qué crisis?

IV. Los Borbones, esos advenedizos que un buen día fueron llamados a ocupar la silla real española ante la ausencia de dinastías monárquicas en España

La monarquía española, en un estado en fase terminal
Un Jefe de Estado cazador y una monarquía disparatada
Seguimos ciegos ante la monarquía española
Pellízquenme: ¡la infanta imputada!
Hacienda ya no somos todos
Un bonito cuento infantil
Hallada la explicación de la continuidad de las monarquías

V. El MUNDO como lo vemos (o creemos verlo)

¿Qué es progreso?
Atrapados en las redes
El loro de Scarponi
El nesting
Manual del buen jefe y del buen subordinado
Contradicción
Dos formas de ver una ciudad
La decadencia de los mitos
Creatividad
Los símbolos de la historia
Sobre tontos y malos
Conducción delictiva
Asignaturas pendientes
Un debate en el Zaidín
Lugares de culto en el estío
Las uniones homosexuales
Los individuos colectivizados
Con la china cerramos el círculo
El auge de los productos chinos
Steve Jobs
Marcas
El amanecer de la ciudad
Granada, una ciudad que llora
Usted puede ser propietario y lo sabe
Somos pícaros
Espíritu navideño
Artificial Navidad
Comidas navideñas
Un propósito es un despropósito
Las uvas de la ida

VI. FUTBOL: Del deporte al negocio sin escrúpulos

Fútbol y elecciones
Si algo huele mal, podría estar podrido
El fútbol como catarsis*
El dinero del fútbol y la selección

VII. Un maltrecho país llamado ESPAÑA

Concepto de España
Supresión de las Diputaciones Provinciales
Estado, nacionalismo y marca España
La Hispanidad: una visión en la actualidad


sábado, 10 de marzo de 2018

FLORENCIA (DEL LIBRO-EBOOK RELATOS Y ARTÍCULOS DE VIAJES) -AMAZON, 2018-


Florencia

          

El viajero y su pareja no se cansaron de ver Bolonia porque, como ya dijo, pasear por ella era algo muy agradable y provechoso, pero optaron por visitar Florencia, a pesar de que dudaron entre la capital de la Toscana y la fastuosa Venecia, en distintas direcciones de Bolonia, pero a similar distancia. Es de reconocer que pudo la influencia mediática de la gran ciudad del arte italiano y hacia allí se dirigieron, sobre todo, gracias a la facilidad que encontraron en la magnífica red ferroviaria italiana y el tren de alta velocidad, que los colocó en la famosa ciudad casi en un abrir y cerrar de ojos.

            Dicho y hecho. La logística del transporte desde la céntrica estación de tren de Bolonia fue fácil, tanto como el acceso al centro neurálgico de la ciudad toscana desde su estación de tren. Por tanto, al viajero al poco se le abren sus ojos ante la exuberante ciudad del arte, donde dicen que Sthendal sufrió una fuerte convulsión ante la imposibilidad de asimilar tanto y en tan poco espacio. Es de creer, piensa el viajero para sí. Las almas sensibles encontrarán en Florencia el lugar idóneo para calmad su sed artística, pero podría ocurrir —como le ocurrió al enorme escritor francés— que un exceso fuera contraproducente.
            Florencia es similar a Bolonia en cuanto a extensión y número de habitantes, pero posee una configuración muy distinta, a pesar de que las ciudades italianas siempre tienen un ligazón artístico y arquitectónico. De hecho, el viajero tuvo la impresión de que el centro histórico de Florencia ofrece un aspecto más provinciano que el de Bolonia. Otra cosa distinta serán los grandes iconos artísticos que posee y por los que es conocida y admirada a nivel mundial.
Lo primero con lo que se encontrará el viajero será con la Piazza della Signoria, una majestuosa plaza presidida por el magnífico y original, en cuanto a arquitectura, Palacio Vecchio, sede actual del Ayuntamiento de Florencia, a cuyo pie el viajero verá por primera vez el David de Miguel Ángel Buonarroti, si bien éste no es más que una perfecta imitación a tamaño real del original que verá más tarde en la Galería de la Academia de Florencia. Por tanto, él y su pareja optaron por conocer la famosa Galería de los Uffizi, que tiene su ubicación junto a la Piazza, que pasa por ser el primer museo pictórico del mundo en cuanto a pintura renacentista y exponente máximo de la colección de arte de la muy conocida a nivel mediático familia Médici, grandes mecenas del arte de la ciudad, pero no los únicos.
            La muestra de pintura de la Galería de los Uffizi es fastuosa, inconmensurable. No solo está representada la renacentista, su mayor exponente como ya ha referido el viajero, sino que se podrán contemplar obras pertenecientes al Gótico hasta llegar al siglo XVIII, encontrándose obras de pintores muy conocidos, como son el caso de Botticelli o Rafael, por poner solo dos ejemplos. También hay alguna pintura de Miguel Ángel, pudiéndose contemplar su famosa obra, La Sagrada Familia, que el autor de Caprese pintó en el año 1507.
            Al viajero sorprendieron diversas cosas durante su visita a esta magnífica galería, además de la ingente cantidad de arte pictórico. Una de ellas, la actitud de los muchos vigilantes del museo. Se explica. Era la primera que visitaba Italia y en su retina siempre ha tenido la imagen del formal, estático y silencioso vigilante típico de los museos. Los ha visto muchas veces en museos de España y de otros países. Un empleado, por lo general, callado y observador que apenas se le ve hablar con nadie a no ser que sea para llamar la atención a algún visitante si éste hace algún gesto sospechoso de tocar algún cuadro. Pero toda esa imagen pregrabada se rompe en la Galería de los Ufizzi, o al menos esa fue la sensación que tuvo el viajero. En esta pinacoteca los empleados hablan alto entre ellos, hablan a través de su inseparable teléfono móvil, parecían hablar hasta con los cuadros. Es cierto que era la primera vez que el viajero visitaba Italia, como ya dijo, y esa imagen dinámica e inquieta de este tipo de empleados la observará con frecuencia en museos de todo tipo y pinacotecas del país transalpino. Es el carácter italiano, sin que eso signifique que reste eficacia al trabajo de cada cual.
            Otra cosa que sorprendió —a la vez que admiró— al viajero dentro de esta galería es poder observar desde una de sus ventanas el famoso y particular en diseño Ponte Vecchio de Florencia sobre el río Arno, que atraviesa la ciudad, tal vez, junto al David, la imagen más icónica de la ciudad. Se da la circunstancia que días antes lo había visto nevado en televisión —circunstancia ésta no demasiado habitual— sin sospechar que lo vería en la realidad al poco, aunque eso sí, ya sin apenas restos de nieve.
            Por suerte, lo visto fue mucho y muy sorprendente, porque no en vano en Florencia hay un cúmulo artístico Patrimonio de la Humanidad infinito, además de ser la ciudad en la que forjaron su obra artística e intelectual gente tan genial como son los casos de —además del citado Miguel Ángel— Leonardo da Vinci o Maquiavelo, por poner tan solo dos de los innumerables ejemplos. Pero aún le quedaban por ver al viajero y a su pareja el icono principal de esta ciudad: la escultura original del David de Miguel Ángel. Le advirtieron que apenas tendría que preguntar cómo llegar a la Galería de la Academia de Florencia, que es el lugar en el que está ubicada la famosa estatua, porque vería las colas de visitantes a lo lejos. Por tanto, con esa cautela y precaución fueron. Pero no vieron cola alguna, por lo que asumieron que se habían equivocado de calle. Preguntaron y le indicaron que estaban en la buena dirección. Volvieron, a desandar los metros que ya anduvieron por la Vía Ricasoli, que es donde se encuentra la Galería, y al poco pasaron por un edificio, que franqueaba un conserje muy bien ataviado, al que preguntaron dónde se encontraba expuesto el David. Es aquí, dijo éste sorprendido, casi divertido. Pero los realmente sorprendidos fueron ellos de que no hubiera ni una persona en la cola, esa enorme cola de visitantes que le advirtieron. Es la ventaja de viajar en enero, supuso el viajero.
            Una vez dentro, la vista del viajero se va directo a la magnífica y famosa estatua, que ya se ve desde la distancia, a pesar de que son muchas las obras escultóricas y pictóricas expuestas en la Galería de la Academia de Florencia. Y hacia allí dirige sus pasos. Lo que ve es impresionante, no solo por el tamaño de la estatua sino por la perfección de ésta, algo que todo el mundo destaca. No es especialista en arte, aunque gusta de observarlo, y admite que entre lo que menos le atrae es la escultura. Pero el David de Miguel Ángel es otra cosa. Una escultura distinta, como de otro planeta.
            Así que acabada la visita breve pero intensa a la ciudad de Florencia, a la que jura volver algún día, se dirigen de nuevo a la estación, en la que encuentran una miríada de personas impresionante. El destino quiso que ese día de fin de semana les tocara enfrentarse en la máxima división de fútbol italiano a dos equipos vecinos y por lo tanto rivales: el Bologna y la Fiorentina. Por tanto, vinieron muy bien acompañados de tifosis italianos en el viaje de vuelta a Bolonia, aunque nunca supieron cuál fue el resultado final del encuentro.

EBOOK DISPONIBLE EN AMAZON

viernes, 9 de marzo de 2018

SERIE: EXPEDIENTE X -USA- (1993-2001 Y 2016- )

Resultado de imagen de expediente x


      Cuando la serie Expediente X comenzó allá por 1993, yo fui uno de sus seguidores más acérrimos. No tuve que esperar muchos episodios para entrar en conexión con esa pareja de lunáticos, Fox Mulder y Dan Scully (interpretados por los actores David Duchovny y Gillian Anderson). Para un servidor, cada capítulo era un acontecimiento. No sabría decir qué fue, en realidad, lo que me atrapo de esta serie. Porque no se trataba tan solo de la temática, casi toda fantástica e improbable, sino más bien el ambiente dado a la misma y el particular trabajo de los dos raros y extraños agentes del FBI. 
      No obstante, he de matizar lo de lunáticos, raros y extraños. En puridad esos adjetivos, que cuentan con cierto aire peyorativo, podrían ser atribuibles al agente Mulder, ese extraño y brillante agente del FBI que pudiendo haber tenido una carrera meritoria dentro del máximo de investigación criminal de Estados Unidos, decide tirarlo todo por la borda y dedicarse a algo que provoca hilaridad en el resto de sus respetables y respetados compañeros. Tan es así que se le asigna como pareja una mente científica para que contraste y, de camino, vigile sus extravagantes pasos por la senda del misterio. Es ahí cuando aparece la agente Scully. Pero ocurre que Mulder tiene un pasado extraño. Por lo pronto, un padre que también pertenecía al gremio investigador y una hermana que, al parecer, fue abducida por una raza alienígena con supuestos contactos con el gobierno de Estados Unidos o, al menos, con sus militares y eso lo marcó sobremanera, hasta el punto que su vinculación con estos temas era de carácter doméstico. Y, claro, metidos en harina, la sucesión de casos, de carácter extraterrestre o terrestre inexplicables, acaban por hacer dudar a esa mente científica de Scully que observa que todo lo que deriva de la imaginación de su atractivo compañero puede ser algo más que real. Hasta ahí el esqueleto de la trama. 
Chris Carter (July 2008).jpg
     Lo portentoso, lo realmente grande, deriva de la imaginación de un genio como es Chris Carter, el creador de la serie. Todo un torrente de imaginación perfectamente captado por todos los actores que van apareciendo por la serie. Ésta llegó a la novena temporada de forma ininterrumpida, con unas cifras de audiencia que pocas series han logrado captar ni aquí ni en Estados Unidos, el país de origen. De por medio hubo algunas películas que siguieron el mismo esquema. Se podría decir que eran como episodios alargados de la serie. También contó con episodios independientes. Así que cuando acabó todo, algunos nos sentimos un poco huérfanos. 
     Estos actores no han proliferado demasiado en el cine con posterioridad y si lo han hecho ha sido interpretando papeles muy diferentes. A Gillian Anderson no la he visto demasiado, pero sí a David Duchovny, el cual se atrevió a producir e interpretar una de las series más fascinantes que he visto en los últimos años y que llegó a contar con siete temporadas (ignoro si habrá más en el futuro): Californication. En ella, con su mismo humor y espíritu raro y polémico, interpretó a un autor de culto que llegó lejos con su primer libro, pero que luego no supo que más escribir y se dedicaba a follar con la primera mujer que caía rendida en sus brazos musculosos y varoniles, creando a su alrededor todo un mundo caótico en el que cae todo el que se acerca o está en su círculo: su pareja, su hija, su representante y la mujer de ésta. Un mosaico de personajes dislocados en la dislocada sociedad rica y libertina de la costa de Los Ángeles, en la que confluyen escritores, artistas, productores de cine, directores, actores y bandas de rock, y  toda una pléyade de desquiciados personajes, todos ellos con un factor común: un enorme problema mental y muchos medios económicos y materiales para dar rienda suelta a sus manías, fobias y obsesiones. 

      Así que cuando en 2016 se reanudó la mítica serie de los agentes del FBI que perseguían cosas extrañas, yo dije: hay dios. Por tanto, ni tan siquiera tengo que explicar que estoy enganchado con la temporada 10, en la que se sigue con la misma mecánica y ambiente (y eso es complicado conseguirlo después de un parón de quince años) a lo que hay que sumar un ejercicio de cínica autocrítica sana y humorística acerca del trabajo de ambos agentes en el pasado, introduciéndose, eso, mucho humor y algo de drama consistente en la desaparición (de nuevo el problema extraterrestre) de ese hijo común que tuvieron ambos agentes. Por ejemplo, el capítulo sexto de esta décima temporada nos obsequia con unas escenas para guardar en las que Mulder, alterado por la influencia de hongos sicotrópicos penetra en un estado de tal vitalidad que le hace sumergirse por los ambientes más juergistas y nocturnos de la también dislocada ciudad de Texas, sin que se pueda evitar ver en estas escenas un claro homenaje a Resacón en las Vegas, una de las películas de esta saga tan apreciadas por éste que escribe. La imagen del bueno de Fox Mulder deslumbrando con un bien coordinado baile de Country es de premio. Y a pesar de ese humor y sana autocrítica la serie sigue descubriendo enigmas sin perder un ápice de interés, como el capítulo dedicado a la tecnología utilizada por el complejo militar norteamericano de origen extraterreste, con una clara referencia al suceso de Roswell. 
      Todo un disfrute que no esperaba tener tras quince años de espera.  

¿QUÉ PASARÁ O NO PASARÁ CON MI POEMARIO 'ME IRÉ CON EL PRIMER VIENTO'?

Cuando acabas un libro, sueles quedarte mirando el borrador y te preguntas: ¿qué hago ahora? Es una pregunta que a medida que más experi...