26 febrero 2026

¿CÓMO SURGIÓ MI NOVELA LA CORRUPCIÓN NO ERA ESTO?

El proceso creativo de las novelas es muy distinto al de los relatos cortos. Estos surgen casi como un torrente. La idea argumental va prácticamente unida al desarrollo, dado el poco espacio que suele tener el género. Se pueden comparar, en paralelismo atlético, con una prueba de velocidad. Sin embargo, la novela es una prueba de fondo, que bien podría ser un maratón, en algunos casos. La novela también surge de una -o varias- idea argumental, pero necesita un desarrollo que trasciende a esa idea, si bien esta debe de estar presente en todo momento. Todo en literatura exige trabajo y desarrollo, pero la novela exigirá mucho trabajo y mucho desarrollo, una constancia que no es siempre es fácil de encontrar en los escritores.




Hecha esta pequeña introducción, pasaré a explicar cómo surgió a groso modo la idea de mi penúltima novela publicada: La corrupción no era esto. Fue la segunda publicada, pero comenzó a instalarse en mi cabeza con anterioridad a la primera, Equis quería correr. España atravesaba un vendaval excepcional de corrupción (un vendaval que no ha aminorado). La mayoría de las noticias se referían a esta lacra, pero pronto comprendí que la inmensa mayoría de la corrupción era económica, por lo que me planteé (al principio con poca decisión intelectual) la posibilidad de escribir sobre otro tipo de corrupción, la que no busca fines económicos sino otros más nobles, aunque deban de saquearse cajas para conseguirlos. Al principio no pensaba ni en que se tratara de una novela. Escribía relatos, por lo que lo más probable es que pensara en escribir un relato más o menos largo. Pensar en escribir una novela por entonces suponía para mí todo un reto, así que fui postergando la idea y antes de ponerme a ello me puse a escribir relatos y otras publicaciones, sobre todo las dedicadas a mi pasión, que aún continúa: correr. Se trató de un gran aprendizaje.

Fue tras escribir mi primera novela, Equis quería correr, cuando me planteé ya en serio sentarme a escribir La corrupción no era esto, la escribí en primera persona, pero pronto opté por incluir al narrador omnisciente porque había fases de la novela que no funcionaba en primera persona, sobre todo cuando había escenas en las que no estaba presente el principal protagonista, el narrador en primera persona Isaac Croser.

A esta novela le dediqué muchas, muchísimas horas, porque no era fácil encontrar el tono y el ritmo que quería darle, pero decidí dedicarle todo mi tiempo (dejé de escribir artículos para un periódico regional con el que colaboraba de vez en cuando), dedicarme a ella, como se suele decir, en cuerpo y alma. 

Decidí ubicar la mayoría de su desarrollo en Granada, ciudad en la que vivo, pero también consideré como muy necesario que el desarrollo argumental la fuera llevando a otros lugares de España, incluso de Francia. Asimismo, fueron entrando poco a poco personajes que, en principio, no estaban previstos, dando la razón una vez más a quienes afirman que la historia, los personajes, el ritmo de la novela, en general, te suelen llevar de la mano a lugares, situaciones, desenlaces, subtramas y un largo etcétera que, inicialmente, no pensabas incluir. 

El resultado fue una novela de cuatrocientas treinta y dos páginas, que es fácil adquirir en cualquier plataforma y más de setenta librerías de todo el país en catálogo. Hubo ejemplares físicos en varias librerías, pero a día de hoy desconozco si aún los habrá. 


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