miércoles, 28 de mayo de 2014

EL ROL DE LOS PERROS (O COSAS QUE OCURREN CUANDO CORRES)

'Perro semihundido'
(Pinturas negras de Goya)
En el mundo animal también existen jerarquías y roles. Y, dentro de este mundo, en el canino -quizá por ser uno de los más cercanos al ser humano- aún más. Quizá, porque adquieren por instinto hábitos de sus dueños -dicen que el perro acaba pareciéndose a su dueño con el paso del tiempo- o porque la cercanía hace a estos animales cada vez más humanos y menos caninos. Fuere por lo que fuere, interesado como estoy en el mundo del perro y por el especial cuidado que he de poner, dada la mala sintonía que existe entre este animal y los que solemos correr habitualmente por caminos, veredas y carreteras, por los motivos que fueren, decía, he aprendido a observar que en el mundo canino existe un comportamiento especial que seguramente no pasó desapercibido para el desaparecido etólogo y Nobel Konrad Lorenz. 
Quienes corremos tenemos asumido que no gustamos demasiado a estos animales. Seguramente, porque supone para ellos una amenaza ver a una persona corriendo, síntoma que su instinto probablemente traduzca como señal de alarma o peligro. Por tanto, esa acción de correr les pone agresivos e inquietos. De ahí, que todos los que corremos habitualmente hayamos tenido, en mayor o menor grado, alguna mala experiencia con alguno de ellos cuando hemos atravesado caminos, veredas y carreteras. 
            Particularmente, en alguna ocasión, la he tenido, sin que -por suerte- ninguna haya destacado por violenta o accidentada, pero a punto ha estado. Recuerdo aquel perro de apariencia inofensiva que en algún lugar de la Vega de Pinos Puente logró romper de un mordisco el calcetín de mi amigo Paco mientras corríamos (el mío intentó romperlo también pero ya no le dio abasto) o aquel pequeño y amenazante líder de una manada de perros abandonados en la población de Caparacena, que logró que hiciera mi mejor serie de quinientos metros, sin proponérmelo. 
Pero de entre todos, hay un caso muy curioso que experimento siempre que corro por un lugar muy próximo a la antigua arquería -hoy cortijo- árabe de Alitaje, en el término municipal de Pinos Puente, cuando me dirijo en dirección al término de Fuente Vaqueros, en un lugar conocido como Cortijo de Las Cruces. Es un cortijo habitado y está aislado en la mitad de la Vega, a mitad de camino entre ambos municipios. Por tanto, como modernos Cerberos, existen canes que  protegen de eventuales cacos, Suelen ladrar de manera amplificada y con corazón pero, por suerte, están atados. De lo contrario, sería imposible pasar por allí. Así que siempre que lo hago, confío en que sus dueños no se hayan descuidado en las ataduras.
En el canino grupo, casi siempre, hay uno suelto. Y lo está porque sus amos saben que no haría daño ni a una mosca, a pesar de que ladra de manera más apasionada que los atados y más fieros -por eso lo hace-. No sé exactamente de qué raza es, pero se trata de un perro minúsculo. Su altura apenas supera la altura de mis zapatillas y su, más que dudosa, capacidad de morder, si es que alguna vez lo consiguiera, apenas provocaría otra cosa que un pequeño rasguño, o incluso, ni tan siquiera eso, saliendo él mismo mucho más perjudicado dada su poca solidez dental. De ahí que sus dueños, con buen criterio, no teman que muerda a nadie, entre otras cosas, porque no le es posible funcionalmente.

 Pero el caso es que este can -podría ser un caniche o algo así- es avispado y asume bien su rol, que es lo que venía a exponer al principio. Se envalentona cuando los fieros ladran, mientras se retuercen para deshacerse de sus ataduras, y me persigue a lo largo de unos cincuenta metros hasta casi topar con mis zapatillas. Es tal su pasión por defender la propiedad y, de camino, exhibirse ante sus amigos mayores, que cuando me persigue alcanza tal velocidad que casi flota en el aire, ya que sus cuatro cortas patas no dan para más. Muy excitado, lleva a cabo esa acción unos pocos segundos e inmediatamente, exhausto, abandona la persecución en la misma proporción que cesa el ladrido de sus agresivos compañeros. Al principio, no me fiaba demasiado, a pesar de su pequeñez y nula fiereza, pero después de repetirse por enésima vez la misma escena y comprensivo sobre la ejecución de su rol y buen nombre de cara a sus mayores, sigo corriendo sin molestarlo a la espera de que se canse y dé media vuelta. Siempre ocurre lo mismo. De hecho, casi tenemos un pacto tácito: yo sigo mi camino sin azoramiento ni inquietud y él se retira ufano con la cabeza alta, convencido de haber quedado como un héroe ante sus congéneres, más fieros y peligrosos. 

lunes, 26 de mayo de 2014

MICRORRELATO-FÁBULA (HIENA): EL MANUAL

La máxima preocupación de Clotilde, la joven hiena del Serengeti, era ocultar el voluminoso manual que le había llegado esa mañana, enviado por Amazon USA. Lo importante era que no lo viera nadie; pero menos que nadie, su madre Ofelia, la hiena que pasaba por ser la más insigne entre las damas de la ladera sur del vasto territorio. Descendiente del gran maestre de las hienas africanas, hacedoras de todas las virtudes que el gran creador les había otorgado. Ofelia, la hiena más capaz, la más dotada de sabiduría y destreza, heredera de todos los rasgos que han de conformar el carácter de la hiena como especie.
Que Clotilde fuera su hija mayor no era otra cosa que una maldad del destino, según se decía la joven hiena. Un alarde que no quería para ella, pero que por mor de la cuidada cuna le había tocado representar. La descendiente destinada a ocupar el lugar de la madre cuando ésta desapareciera y con ello perpetuar los rasgos universales e innatos del clan. 
De ahí que fuera tan importante que aquel voluminoso manual no cayera en manos de nadie. Un manual de título: 'Cómo ser una verdadera hiena', que la iluminaría con letra y gráficos sobre el arte ancestral de cómo desempeñar el papel de verdadera hiena líder, virtud de la que carecía. Esa que dictaba el camino perfecto para no amedrentarse ante las dentelladas de buitres y demás carroñeros de enorme potencial y carisma.



Leer los microrrelatos-fábula anteriores: 

SERPIENTE

ELEFANTE

LORO

LOBO

BUITRE

LEÓN



viernes, 23 de mayo de 2014

POR QUÉ YA NO VOTO

   Yo anduve una época en política. Jamás estuve metido hasta el tuétano, es más, ni tan siquiera llegué a militar -palabro y hecho que nunca me ha gustado-. La lista en la que me integré, IU, permitía -no sé ahora- este tipo de integraciones de préstamo, a las que se llamaban 'independiente'. Así que sin pertenecer al PCE pude trabajar a gusto, gracias a compañeros que siendo del PCE la mayoría, fueron gente muy abierta y amiga. Eran momentos de ilusión y, como me moví sólo a nivel local, de buenas a primeras me convertí en concejal de varias cosas en mi pueblo, cosa bonita, por cierto. Luego, por malas artes de unos cuantos -incluidos gentes del propio PCE-, perdimos las elecciones locales y ya no me volví a presentar en puestos de arriba. Busqué el último lugar de la lista, más que nada para apoyar moralmente a compañeros que habían trabajado conmigo en el ayuntamiento de Pinos Puente y seguían ahí, en la brecha. Una especie de homenaje a la amistad.
  Posteriormente, comencé a desilusionarme con la política, hasta acabar por no votar a nadie. Bueno, miento, he votado en las últimas elecciones a las que se ha presentado al PACMA, que es un partido muy simpático con un ideario básico en favorecer los derechos de los animales que, por lo general, me gustan más que las personas. Pero ya ni a este voto. No porque ya no me resulté simpático y honesto, sino porque he pasado de desilusionarme con los partidos a desilusionarme con el sistema político e institucional.
   Así que ya no voto a nadie. En ningún tipo de elecciones. Y no lo hago porque de hacerlo siempre me quedará la terrible duda de sospechar que con mi voto -aunque sea al PACMA- acabaré por refrendar este régimen corrupto en que se  ha convertido España y Europa.
  Lo sé. Sé que no votando podría ser peor. Que podría acabar entrando un dictador, que podrían acabar desapareciendo las instituciones, incluso la democracia. Pero qué tipo de de instituciones y democracia tenemos para tener que lamentarnos que desaparezcan, me pregunto.  
  Mi terrible duda de que con mi voto voy a refrendar este sistema corrupto no la tuve de la noche a la mañana. Es más, tardó en instalarse. Pero al fin lo ha hecho. Y cuando lo hace, ¿cómo te la quitas de encima? Es como cuando pierdes la confianza en tu novia, en tu mujer o en tu mejor amigo. No sé.
  Me dio por pensar que votando -aunque fuera al PACMA- iba a acabar apoyando a toda esta manada de sinvergüenzas que pululan por la cosa pública. Que iba a acabar apoyando el latrocinio del Urdanga, la impunidad de la infanta, a seguir viéndole el careto al príncipe -camino ya de rey- a seguir echando la pota ante la falta de transparencia del Jefe del Estado y demás miembros de la casa-cosa, a seguir manteniendo el estomacante sueldo de la Maleni en el Banco Europeo de Inversiones, la impunidad de todos los ladrones de los ERES y de la Gürtel, las sueldos millonarios de todos los pájaros que pululan por las instituciones patria y europeas. Incluso acabe pensando que con mi voto iba a contribuir a seguir manteniendo todos los privilegios de toda la Casta. A seguir favoreciendo que viajen gratis, coman ídem y vivan como Dios. A que sigan favoreciéndose de esa inmunidad, que sirve tanto para robar como para mentir. A que acaben su retiro en grandes multinacionales tocándose los dídimos y ganando una pasta, es decir, a que utilicen el cargo para seguir forrándose. A que sigan con esa endogamia nauseabunda en la que tu colocas a mi hijo y yo coloco al tuyo. A que siga la Botella diciendo paridas cada vez más insoportables en los actos públicos. A que sigan solicitando declaraciones al Chaves, aunque sólo sea para que nos divirtamos un rato. A que sigan marcando el paso los bancos y las multinacionales y no las leyes.
   En fin que como acabé sospechando que con mi voto iba a seguir favoreciendo todo esto, pedí disculpas en mi mente al PACMA y opté por dejar de ir a ningún colegio electoral, a no ser que con mala suerte -que la suelo tener para estas cosas- me obliguen a integrar una de esas mesas electorales, por aquello del civismos ciudadano.   

miércoles, 21 de mayo de 2014

LIBRO: KAROO, DE STEVE TESICH

Para la crítica y para muchos lectores, 'Karoo' es una novela de humor. De humor literario, que no es igual. Pero yo la encuadraría como dentro de una hipotética literatura irónica. Divertida muchas veces, pero otras muchas trágica. O al menos, tragicocómica. Pero fuere como fuere y la encuadremos donde la encuadremos, estamos ante una enorme novela.
Una novela que cuenta, me temo, con muchos estratos autobiográficos, por aquello de la ocupación que tuvo en la vida real su autor Steve Tesich. Estratos autobiográficos que lógicamente siempre conectan más con la ficción que la realidad. Se parte de una base real y ya todo lo demás se desarrolla en el proceloso e inabarcable mundo de la ficción. Es una suposición. 
De todas formas lo que el lector se va a encontrar es mucha fina ironía. Y está claro que donde ésta hinca el diente el humor inteligente sale por doquier, desbordando a cada página todas las previsiones que el lector pueda hacerse a priori. 
Desde mi punto de vista, esta novela consta de dos partes muy diferenciadas. Una parte muy amplia en la que vamos a disfrutar con el desbarajuste de vida de este cincuentón reescritorzuelo, como él mismo se define, de guiones de Hollywood. Exitoso y buscado por los productores menos escrupulosos del orbe hollywoodiense, no se le caen los anillos cuando de guiones de obras maestras, supuestamente minoritarias, elabora guiones comerciales, introduciendo esos elementos que tanto gustan al público norteamericano (y mundial). Esa primera parte, bien la podríamos encajar dentro de lo tragicocómico.
Y otra gran parte que conecta con la tragedia más pura, por mucha lucidez irónica que destile. Para acabar de una manera harto curiosa: el guión  y la película que siempre ha querido escribir sobre Ulises, de lo cual habla durante toda la novela.
Una novela que se disfruta y con la que se aprende. Hay un claro paralelismo con 'La Conjura de los Necios' y no seré yo quien lo niegue, pero también diferencias inabordables.       

martes, 20 de mayo de 2014

FÚTBOL Y ELECCIONES (IDEAL, 20/5/2014)

De nuevo el fútbol ha protagonizado un artículo publicado en el diario Ideal. Y es que el fútbol me interesa cada día más a nivel sociológico en la misma medida que me interesa cada vez menos a nivel deportivo. Y no porque no sea un deporte. Lo es en los niveles más bajos y más alejados de la profesionalidad. Pero cuando entra en ésta, los argumentos son económicos y crematísticos. Unos intereses que, además, están casi siempre al margen de los regulados. Dinero negro, enjuagues, capitales desconocidos, evasión fiscal. Y por encima de todo el circo moderno que es capaz de aglutinar en torno a él todo el orbe mediático. Como bien digo en el propio artículo: que el circo entre en la propia casa del ciudadano. Y, para colmo, a los políticos les ha salido un grano en el culo el día antes de las elecciones más pequeñas y menos importantes para los ciudadanos, por mucha Europa que haya en juego: la final más mediática de Europa. Y como tal, todo el empuje mediático va a estar de parte de circo deportivo, con dos equipos -para colmo, también- españoles. De todo eso trato.
Por tanto, si no ha sido posible que lo pudierais leer en papel, algo que es normal cuando Ideal no alcanza límites geográfico que sí alcanza Internet, lo reproduzco aquí en el blog.
Espero que os diga algo.


FÚTBOL Y ELECCIONES

      
Dos enormes acontecimientos se darán cita en los últimos días de este mes. Y en ambos mucha gente se la juega, aunque por distintos motivos. Fútbol y elecciones, a nivel europeo.
               Una prueba evidente de que el español medio ya le habla de tú a Europa, a pesar del maltrato que ésta nos viene infligiendo por aquello de la crisis y no haber tenido los deberes económicos hechos a tiempo. Algo así como el colegial pésimo con las matemáticas pero virtuoso con el balón en los pies, que es tal vez como nos ven más allá de los Pirineos. Pero al menos nos ven, que en estos tiempos no es difícil desaparecer como país y como ciudadano cuando los credenciales consisten en tener los bolsillos vacíos y el futuro raquítico.
               Pero al menos queda nuestro fútbol, nos decimos, que no es otra cosa que un espejismo fabricado para dar contenido a los sueños. Pero como los sueños no están fabricados del mismo material que la realidad, no conocen ni de cifras ni de deudas. De hecho no debe ser otro el motivo por el que el fútbol aún no ha atravesado como es debido el desierto de la carencia y la ignominia que ya han sufrido todos los seres sintientes en este irreal país. Entre otras cosas, porque hay un marcado interés extradeportivo para que eso siga siendo así. Si ya lo hizo la poderosa Roma con sus afamados gladiadores en momentos de crisis imperial cuando aún no existían los poderes mediáticos, sería absurdo no hacerlo ahora con las múltiples posibilidades que hay para que el circo entre en la propia casa del ciudadano.
               Y ante tal acontecimiento universal que representa el fútbol, me temo que muy poco se podrá hacer para que el otro gran acontecimiento que representan las elecciones europeas ocupe algún lugar en la atención del ciudadano ese fin de semana cargado; si bien, si somos francos, el fútbol de forma aislada no puede ser juzgado por restar protagonismo a las urnas que decidirán en veintiocho países cómo nos lo montamos en Europa otros cuatro años. Ese mérito no puede ser más que imputado a quienes dirigen al cotarro, un ingente ejército de políticos muy bien pagados y burócratas que según opinión generalizada poco hacen por elevar el nivel de vida del ciudadano al que gobiernan. Y si esa ilusión no ha brotado en los últimos cuatro años, ni en los anteriores, ni en los anteriores a éstos, poco se puede hacer en pocos días que, además, llegan tan cargados de emociones futboleras, mucho sol y mucha playa. 

               Pero aún así, no dejaremos de escuchar cantos lastimeros de políticos patrios para evitar la alta abstención electoral que se espera. Habrá discursos pasionales sobre lo que nos jugamos los demócratas y encendidas diatribas acerca de lo mucho que está costando llevar a buen puerto el proyecto de la progresiva unión de los países europeos. Incluso, hasta es probable que algún que otro político más lanzado intente terribilizar con el discurso hegemónico y antieuropeo de Rusia, pero poco o nada de eso servirá para que el ciudadano español se ilusione ante unas elecciones que cada vez se perciben más lejanas. Y si es eso lo que se está cociendo en España, imaginemos lo que podrá estar considerando a estas alturas el ciudadano portugués y griego, los cuales con toda probabilidad estarán también más pendientes del espectáculo futbolero que del futuro de Europa. Los primeros por ser la sede de la gran cita futbolística y los segundos por aferrarse a cualquier divertimento que les haga olvidar su actual triste papel en el viejo continente. 

domingo, 18 de mayo de 2014

REBOSANTES LAS PIERNAS

El viernes, a eso de las siete y cuarto de la tarde, cuando el calor aún estaba dando sus incómodos últimos coletazos, salía a correr casi trece kilómetros. No sabía cómo iban a ir las piernas porque en todo lo que llevamos de año no había tocado esa distancia. Pero era necesario ir probando.
No lo pensé demasiado. No iba a hacer ninguna enumeración mental de los inconvenientes físicos por los que había atravesado desde los últimos días del año anterior. Había que pasar página si quería crecer. 
Sabía que de nada iba a valer aferrarme a los recuerdos de épicas anteriores, cuando todo iba bien a nivel físico. Eso no ayuda ni a dar un paso. Todo lo más a afrontar con más confianza los nuevos entrenos con vocación colmado de kilómetros. Así que no había otra fórmula que comenzar con un paso y a continuación dar otro. 


Me introduje por viejos caminos conocidos. Esos que siempre han estado tan presentes en mis entrenamientos permanentes. Las vastas extensiones de cultivo de la vega, las alamedas atareadas con su rumor permanente, las acequias ora rumorosas ora calladas, el Cubillas poco caudaloso, pero siempre mostrando su generoso cauce, las aves retornadas de climas más cálidos luchando por ocupar de nuevo su espacio, todo dispuesto para que nada me fuera ajeno. Tan sólo era necesario no pensar en lesiones ni en la falta de forma. Alzar las piernas lo que permita la fuerza y el empuje y disfrutar, sólo disfrutar, que para eso corremos. No para otra cosa.
Pasaban los kilómetros y las piernas respondían. En ocasiones una brisa de aire fresco ayudaba y en otras su ausencia dificultaba. Y así hasta el kilómetro diez, muy cerca ya del lugar de destino. 
Una fuente de agua en el camino y las fuerzas cada vez más justas. Tienes que acabar los trece kilómetros, me decía. No te preocupes de ritmos. Es más no mires el crono.
Son momentos críticos porque sabes que acabando la totalidad del recorrido, te vuelves a reencontrar con tu yo anterior; por el contrario, si no lo consigues, debes de comenzar a reprogramar todo (menos kilómetros y más entreno. Y otra actitud).
Pero finalmente lo consigo. Con mejor diagnóstico de los esperado. Hay esperanza. Hay futuro. 

Y con esas perspectivas en el día de hoy -domingo, 18 de mayo- me dispongo a hacer entre diez y once kilómetros. Hace calor a la hora que comienzo el entrenamiento, pero no me importa. Me siento fuerte. Y confiado. Han vuelto las buenas sensaciones. He vuelto a creer en mí. Algo ha crecido.
Me sumerjo por extraños camino de la Vega. Caminos intuidos pero aún no explorados. Me digo que es probable que corredor alguno los haya atravesado. No sé bien por dónde voy pero hay psicología. Conecto con caminos principales ya conocidos y vuelvo a entrar en caminos secundarios no conocidos. A veces veo a lo lejos Pinos Puente como una brújula. En otras ocasiones no.  Pero las piernas van. Rebosantes las piernas. Rebosante el espíritu. Rebosante todo yo. Me he reencontrado. Me siento de nuevo corredor.

miércoles, 14 de mayo de 2014

SERIE DE TELEVISIÓN: DEADWOOD (USA, 2004-2006)

Cuando uno se cruza en su vida con una serie como Deadwood, algo te transforma por dentro. También me pasó con Breaking Bad. Es lo que tienen las series geniales. Me explico.
Conocí Deadwood a través de un casual comentario que hizo un compañero de trabajo. 'José Antonio, a ti que te gusta tanto el Western, ¿conoces Deadwood? No, no la conocía. Y si no hubiera sido por ese comentario casual, probablemente, hubiera seguido sin conocerla. Entre otras cosas porque pasó muy fugazmente por España y no se trata de una serie de masas, tipo 'Lost' o 'Los soprano'.
Pero es magnífica. Es increíble. Desde mi punto de vista, dada la puesta en escena y la forma de tratar el Western, una obra maestra que, lamentablemente, sólo tuvo tres temporadas. 
Pero no necesitaba más. Lo que se ha de contar sobre la historia real de la creación del pueblo de Deadwood en torno al año 1870, ubicado actualmente en Dakota del Sur, se cuenta de manera excelente a lo largo de 36 capítulos, los cuales absorbes con una delectación sin igual. Cada capítulo es una historia única, un mundo caótico en pleno proceso de creación, un juego arriesgado permanente. Y todo bajo el tapiz del Oeste como debió ser. Violencia, humillación, alcohol, prostitución sin tabúes, lucha de poderes, demencial falta de higiene y prevención sanitaria, pero también, mucha gente que lucha por un mundo mejor a pesar de las enormes dificultades y la falta de normas e, incluso, de moral y ética. Un mundo en constante nacimiento, formación y ebullición donde nada parecer ser cómo es. 
Un territorio ganado a los indios por el general Custer. Un territorio de frontera con el trasfondo de la fiebre del oro y la llegada de los primeros colonos, muchos europeos, pero también asiáticos. La mayoría con la intención de hacer fortuna y de vivir en paz, un lugar en el que asentarse; pero no todos tienen ese mismo propósito. Gente que busca el poder y la riqueza y que no está dispuesta a detenerse ante nada, sabedores de que se trata de una ciudad sin ley, al margen de pertenencia a ningún estado de la unión, en una primera instancia. Gente que busca el río revuelto para forrarse a toda costa.
Personajes que existieron en la vida real y que el paso del tiempo los ha ido mitificando, si bien muchos de ellos ya lo estaban en vida.  Gente mítica como Wil Bill Hickok, un curioso pistolero con alma de justiciero honrado, si es que eso es posible. O su amiga del alma, la controvertida y alcoholizada Calamity Jane. O el caso del conocido proxeneta  de la época Al Swearengen, magníficamente protagonizado por Ian MacShane, el Judas de la película 'Jesús de Nazareth' de Zeferelli. O el honrado y de carácter impredecible Seth Bullock, a la postre sherif de la ciudad y hombre admirado y odiado a partes iguales. 
Toda una galería de personajes provisto cada uno de ellos de sus propios anhelos, pasiones, esperanzas o ideas. Y todo bajo un mundo en constante movimiento, en el que cada día es un dilemas y la existencia una quimera.   
Acertó nuevamente HBO con esta serie. Con los magníficos diálogos, con la excelente fotografía, con la más que acertada banda sonora. Una serie que, además, contiene mucha pedagogía y nos muestra de manera muy objetiva y directa el origen de lo que conocemos como Western. Una serie para guardar y volver a ver porque en ella siempre se descubrirán nuevas facetas e historias paralelas que no dejan indiferente a nadie. En síntesis, como decía, una obra maestra.

domingo, 11 de mayo de 2014

¿VOTAR EN EUROPA?

En esta ficción que nos hemos dado los ciudadanos del mundo (iba a escribir primer mundo, pero, ¿qué significa eso?) más o menos rico, optamos por crearnos para nosotros mismos todo un cúmulo de instituciones, organizaciones, entidades, organismos, entes, fundaciones, y no sé yo qué cosas más, con la única y básica idea de crear un armazón que por sí sólo sostenga esta llamada democracia, que es algo que van imitando poco a poco esos países que cada vez son menos pobres para integrar con paso firme la nómina de los más ricos (curiosamente, a más rico es un país más democrático parece, a excepción de China, claro está). Ya llegará su turno -se dicen a sí mismos los padres de todo- para los países emergentes, esos que hacen los deberes y cumplen con las normas de la riqueza y el libre mercado. De los pobres de solemnidad ni hablamos. Total -se dicen-, si sus ciudadanos ya están cruzando nuestras fronteras, ¿qué sentido tiene que fomentemos la riqueza en sus propios países?. 
Y todo ese armazón lo intentamos estructurar a lo largo y ancho de los cinco continentes, con la particularidad de que ni todos somos igual de ricos, ni existe una riqueza homogénea dentro de cada continente. Por tanto, el resultado que va a salir de todo eso siempre será un tira y afloja. Es decir, tirarán y exigirán los ricos y aflojarán y se dejan arrastrar los pobres, que es algo que pone mucho a la Merkel en Europa y seguramente que a otros líderes en otros continentes.
Pues bien, toda esa ficción que nos hemos montado se va a renovar ahora en Europa, el día veinticinco de este mes sin ir más lejos. Y, claro, los políticos de toda esta Europa de los veintiocho están de los nervios. En primer lugar, porque saben que el ciudadano medio europeo, ese que paga todo ese armazón, está cada vez más desanimado. Entre otras cosas, porque por muy poco atento que esté y por poco que esté pendiente de las noticias que se arrojan desde esos lugares tan untuosos y enmoquetados, entre otras cosas , decía, sabe que algo no es cómo le cuentan. Observa que es cada vez más pobre, mientras que otros cada vez son más ricos. No lo digo sólo por Grecia, Portugal o España, también lo digo por la totalidad de las clases medias de cada uno de los veintiocho países. 
Y, entonces, ese ciudadano medio europeo se pregunta: ¿yo quiero seguir así? ¿Yo quiero seguir fomentando con mi voto cada cuatro años que sea cada vez más pobre, mientras otros son cada vez más rico? ¿Yo puedo detener esta sangría económica con mi voto? 
Y, claro, cuando se hace esa pregunta, las privilegiadas castas que integran todo ese armazón comienzan a acojonarse y a la vez se preguntan: ¿se estará preguntando el ciudadano medio para qué sirve su voto? ¿Habrá advertido que con su voto está contribuyendo a que yo tenga el estatus que tengo? Es lo que tiene preguntarse mucho.

Que cunde el desánimo a la hora de votar es evidente. El pasado sábado veía por televisión el festival de Eurovisión, no porque me interese el tipo de música que ahí se interpreta, a pesar de que a veces sale gente que canta muy bien (la música me la busco yo por mi cuenta), sino porque me divierte y me aclara mucho lo que se maneja ahí a la hora de votarse unos países a otros, y de esa manera comprender hacía dónde van las lealtades y las deslealtades entre países, toda vez que quien vota es el ciudadano medio desde su casa.
Y desde que llevo a cabo ese ejercicio, compruebo que los países del antiguo bloque del Este son una piña, los del norte, por lo general también, pero los fundadores de la actual UE y ubicados más en la zona central y escorados al oeste, van por libre. Es más, observas como los demás ni los miran apenas, (salvando siempre la calidad artística del algún ganador que otro, como el caso de este año con la mujer barbuda, que en realidad es un señor barbudo, como tantos). Lógicamente, no se trata de un análisis que nos vaya a dar todas las claves de hacía donde va Europa, pero sí ayuda bastante. Para muestre fíjense siempre en qué lugares se quedan los países más potentes de la vieja Europa, caso de Gran Bretaña, Alemanía, Francia o Italia.

Así que, reflexionando sobre todo eso, y volviendo al hecho de preguntarnos sobre qué es lo que votamos cada cuatro años, al ciudadano europeo le asaltan infinidad de dudas acerca de sí merece la pena o no sostener todo ese armazón al que me refería.
O pongamos el caso de España. ¿Hemos ganado o no los ciudadanos desde que estamos en la UE? ¿Hemos ganado con la moneda única, con la libertad de prestación de servicios y trabajo, con la homogeneización de normas básicas en materia económica y laboral? Es la hora de preguntárnoslo.
Lógicamente, los políticos patrios de la mayoría de los partidos afirman que sí. Igual que afirma que sí el tendero cuando se le pregunta sobre la calidad de los productos que vende. Sin embargo, lo importante no es que lo digan los políticos, sino que lo digamos nosotros, los ciudadanos. Que digamos, por ejemplo, si lo que se gana es calidad de vida en nuestros respectivos países o si por el contrario lo que se gana no es otra cosa que la preservación de la cantidad de parásitos que viven a nuestra costa, que viajan gratis total por toda Europa, que se someten dócilmente a los intereses de las grandes multinacionales, que se autoimponen por ello enormes sueldos sin el más mínimo rubor (por ejemplo, la imputada por el saqueo de los ERES andaluces, Magdalena Álvarez, cobra cada mes  27.000 -sin contar dietas- € como vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones, que no olvidemos se trata de un Banco que sostenemos con nuestros impuestos todos los ciudadanos europeos. Por su parte un eurodiputado cobra al mes 8020,53 euros brutos más 4.299 euros de dietas, sin contar los viajes gratis y otras prebendas). 
Sí, la idea de una Europa unida es muy atractiva. Yo siempre he apostado por esa unión. Y estoy convencido de que los grandes teóricos posteriores a la Segunda Guerra mundial se hilvanaron los sesos para construir algo sólido y positivo. Pero no esta Europa que se está construyendo, que en realidad no es otra cosa que un vasto enjuague burocrático montado de espaldas a los ciudadanos. Una prueba evidente es que la Constitución hizo aguas y está ahí, apalancada.
Por tanto, ya doy las claves hacía qué deriva cogerá mi derecho al voto el próximo día veinticinco. 

sábado, 10 de mayo de 2014

MÚSICA: LORD WIND (POLONIA, 1994-Actualidad)


Inserto aquí un corte de una veterana banda polaca muy desconocida de folk-metal, pero que me ha llamado mucho la atención por hacer sin aspavientos un metal medieval muy mesurado. Al contrario que otras que reivindican, en ocasiones sin convicción, una estética muy artificiosa ésta parece trabajar muy bien los sonidos y las voces. Su nombre Lord Wind. Sus trabajos suelen ser muy melódicos, pero como banda metálica también utilizan las voces obviamente. Aconsejable. 

jueves, 8 de mayo de 2014

EN LA MUERTE DE YAGO LAMELA, EN LA MUERTE DE UN CAMPEÓN

Ha muerto Yago Lamela. Cuando escribo estas líneas aún me encuentro sobrecogido por la inesperada noticia. Sabía de los problemas por los que atravesaba el magnífico atleta asturiano, pero llega un momento en que se corta el conocimiento de lo que conocemos del personaje y de lo que realmente conocemos de la persona. Sólo él mismo, familia y amigos sabían cómo se encontraba, algo que me parece totalmente lógico y necesario en esta jungla mediática en que se ha convertido nuestra sociedad.
Yago Lamela tenía tan sólo 36 años y fue, entre otras cosas, subcampeón del mundo, campeón de Europa sub-23 y recordman de Europa en salto de longitud. Iba camino de ser uno de los más grandes en esta disciplina, pero comenzó a lesionarse de forma importante y algo se cruzó en su mente y ya no se pudo recuperar. Siempre tendremos en mente su porte algo soberbio del que sabe que tiene cualidades físicas para romper cualquier récord y de su melena al viento. Pero nada mejor que reproducir aquí el artículo que le dediqué en 2008 en aquel Proyecto Florens que montamos mi Alter y amigo Jesús Lens y yo mismo en nuestros respectivos blogs: 

YAGO LAMELA: SALTANDO EN NUESTRA IMAGINACIÓN      


martes, 6 de mayo de 2014

CINE: DIAMANTES NEGROS (ESP-PORT, 2013)

En este pasado fin de semana, cinéfilo por excelencia, dediqué algo más de hora y media para ver 'Diamantes negros', la última película escrita y dirigida por Miguel Alcantud -me defraudó comprobar que había dirigido 'Águila roja', pero de algo hay que comer-. Una película-denuncia, un drama social apegado a la realidad. 
Ver 'Diamantes negros' te toca la fibra sensible; te hace ver que existe un inframundo que no percibes porque no lo conoces y que te gustaría gritar a los cuatro vientos. Sobre todo si sabes o intuyes cómo se cuecen las cosas en el fútbol español y europeo. 
De ahí que esta película-denuncia sea tan necesaria y acertada. Quiso la casualidad que viera esta película el mismo día en el que 'El follonero', Jordi Évole, emitiera su programa-denuncia sobre cómo se cuecen los negocios sucios y negros en el fútbol español y observas que lo que intuías o habías escuchado o leído por alguna parte de pronto se materializa.Los negocios son una cosa y las personas son otra. Pero ocurre que en este oscuro y laberíntico mundo de la corrupción que se mueve más allá del terreno de juego no parece haber distinción.
Un buen amigo que conoce a personas que se mueven en este proceloso mundo de los representantes y ojeadores, me había comentado el tremendo negocio y tráfico de niños de África y de otros continentes desfavorecidos. Y me había contado también la ingente cantidad de dinero negro que se mueve, así como la cantidad de rapiña alrededor de este negocio, pero como no conoces de primera mano este cerrado mundo no llegas a imaginarte mucho. Por eso haber visto 'Diamantes negros' me ha abierto los ojos, aunque tan sólo sea a través de una película de poco más de hora y media de duración. 
Una película muy gráfica y bien elaborada que expone sin barroquismos el deambular de dos chavales de Malí, talentosos con los pies pero caídos en manos de la peor rapiña, muy bien interpretada esa rapiña tanto por Guillermo Toledo como por Carlos Bardem. 
Se calcula que hay más de 20.000 niños africanos dispersos por las calles de Europa, dejados de la mano de Dios, rotos sus sueños y los de su familia. Cuesta imaginar lo que supone para una familia de Mali o de Tanzania o de Uganda dar todo su dinero pasado, presente y futuro para que uno de sus miembros intente sacarlos de su miseria para que al final sean muy pocos lo que lo consigan. Entre otras cosas, porque la mayoría llega a Europa -muchos a España- con la cabeza llena de sueños irrealizables. Le hacen ver que serán las próximas estrellas africanas de Europa cuando la realidad es que se trata de chavales que ni tan siquiera han llegado a jugar en equipos de élite de su tierra natal, entre otras cosas, porque no tienen más de dieciséis años.
Curiosamente las normas de la propia FIFA prohíbe el tráfico de los futbolistas menores de edad si no viajan para ser probados dentro del círculo familiar, pero evitar ese 'pequeño' trámite es fácil para la rapiña que se mueve en torno al mundo del fútbol: basta con falsificar fechas de nacimiento e incluso nombres. Total, ¿quién distingue a un negro de otro?, se preguntan jocosamente entre ellos.
Vista la película, no pude evitar pensar en ciertos dirigentes que se afanan siempre en probar chavales africanos en los equipos que controlan. Sus caretos no engaña. 
Por tanto, bien por Alcantud y bien por Évole por llevar a cabo este tipo de denuncias que, contribuirán, en un plazo medio y largo a erradicar este tipo de cosas, las cuales cuentan siempre con la benevolencia callada de altos mandatarios del oscuro mundo del fútbol, que son siempre los que se llevan la mayor parte del pastel si, al final, el chaval se convierte en una versión negra de Messi.     

viernes, 2 de mayo de 2014

VOLVERÉIS A LOS CAMINOS

Camino de Alitaje con Piorno al fondo. Fotografía de J.A. Flores

Cuando ayer acababa mi entrenamiento pensé en escribir la entrada que ahora os relato. 
No se trata de una entrada que pretenda contar nada especial, aunque es posible que sí, depende cómo se mire.
Terminaba mi entrenamiento de casi diez kilómetros bajo un fuerte calor, inapropiado para estas fechas, y llegaba muy cansado. Me había costado subir la última cuesta, a menos de un kilómetro de la llegada, que se eleva sobre un antiguo paso a nivel. Son las única subidas que tiene la llana Vega. Sin embargo, las sensaciones al terminar eran viejas conocidas. Esas que te indican que estás muy cansado, pero que todo lo demás ha ido estupendamente. Nada de dolor, nada de vacío, nada de ansiedad por temor a alguna lesión...
Así que al llegar al coche, mientras grababa en el teléfono móvil las sensaciones del entrenamiento, como vengo haciendo desde que estoy recuperado, pensaba en la enorme capacidad que tiene nuestro organismo para regenerarse. El ejemplo más cercano lo tenía en mí mismo y por eso me pareció bueno contarlo, no sólo como autoconsumo propio, sino para que quien lea esto, y lo haga en un periodo de bajón por causa de una lesión, pueda obtener signos de esperanza. Eso siempre nos viene muy bien a los corredores. 
Siempre que me he lesionado, como nos suele pasar a todos los corredores, lo he visto todo negro. Acechan las dudas y las sombras sobre si habrá o no una pronta recuperación o, simplemente, sobre si llegará la recuperación. Pasan los días, y en ocasiones los meses, y no vemos signos de ella y ese dato nos vuelve a sumir en la negrura. Son los peores momentos por los que pueda atravesar el corredor: vislumbrar en el horizonte la posibilidad de no poder correr en el futuro. No digo correr para competir, sino correr simplemente para vivir.
La experiencia me ha enseñado que estas sombras de duda son, normalmente, exageradas. No hay base para ello. Sencillamente por una razón: aunque no lo creamos en ese momento, el organismo siempre acaba regenerándose y va apartando poco a poco la lesión, a no ser que se trate de algo crónico, que en ocasiones tampoco impide correr.
Mientras descansamos, leemos, nos divertimos o, incluso, trabajamos, el organismo sólo tiene una msión: regenerarse. Lo hace durante veinticuatro horas y sin descanso y lo hace de una forma silente, sin que nosotros lo percibamos, algo parecido a cómo crecemos o aprendemos. Poco a poco, sin prisa, pero tampoco sin pausa. Es algo mágico.
Y por mucho que le cueste siempre lo intenta. Se acaban cerrando tanto las heridas externas como las internas, aunque siempre es conveniente ayudarle en esa sin par batalla. 
Ayudarle no es nada difícil y lo menos que podemos hacer por él, aunque no nos lo exija, como si se tratara de tu mejor amigo. Respetando los descansos, preservándose en cuanto a esfuerzos, alimentándolo bien, tratándolo si hiciera falta con la ayuda de un profesional sanitario, pero sobre todo dejando que el tiempo se convierta en su mejor aliado.    
No siempre va a necesitar el mismo tiempo. Eso dependerá del alcance de la lesión. Pero a buen seguro que acabará venciendo a cualquier anomalía que se presente. 
Eso es algo que experimentamos muchas veces a lo largo de nuestra vida deportiva, pero siempre lo olvidamos. Lo olvidamos con mucha facilidad. La memoria que nosotros no poseemos la posee el organismo. Una especie de reloj interno ejerce un control exhaustivo sobre nuestras lesiones y sobre la recuperación. De ahí que en ocasiones volvamos a lesionarnos mil veces en la misma zona. Y eso es porque no lo hemos dejado recuperarse al cien por cien. La memoria del organismo es siempre infalible. Ojalá la nuestra también. 
Lo he experimentado a nivel personal infinidad de veces. Me he lesionado después de haber acabado pruebas duras, largas y complicados y en ese momento aciago no me he podido imaginar que estuve allí no mucho tiempo atrás. Pero tras un periodo corto de tiempo he vuelto a correr esas duras pruebas u otras más duras aún.  De nuevo he vuelto a lesionarme y de nuevo he vuelto. Es como una especie de espiral. 
Hace unos meses consideré seriamente que ya no podría correr más y ahora estoy planeando correr un maratón antes de acabe el año. Por eso me gustaría que esta entrada fuera un rayo de luz y esperanza para todos aquellos que están postrados. No dudéis que volveréis a los caminos.

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Si nadie le cuenta al hipotético lector nada sobre el pueblo de Rothenburg no habrá forma de imaginarlo a pesar de haber llegado...