domingo, 29 de mayo de 2011

NULA TRANSPARENCIA DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA


¿Tenemos la monarquía que nos merecemos? Probablemente sí. Porque resulta no ya que estemos de acuerdo o no estemos de acuerdo con este sistema -es una forma de Estado a fin de cuentas- o con el sistema tan camuflado con que penetró en la democracia -no hay que olvidar que no se votó monarquía sí, monarquía no, sino una Constitución que ya la tenía contenida-. Pero el problema no es sólo ese sino la puesta en escena de los miembros de esta familia e inherentemente el silencio acerca de sus actos por parte de todos los medios de comunicación importantes -sólo en Internet se alzan críticas contra esta institución-.
Una institución podrá gustar más o menos. Podremos estar más o menos satisfechos con ella, pero en democracia es fundamental la transparencia tanto personal como económica e institucional de los miembros que asumen esa institución. Transparencia que deja mucho que desear en muchas instituciones democráticas pero que no existe en el caso de la monarquía española, como sí existe en la de los países europeos que la ostentan.
Todos hemos asistido a los rumores -periodismo de investigación, incluso- sobre los negocios del yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, o a los del propio Rey pero inmediatamente todo se ha tapado sin que los ciudadanos tengamos un conocimiento exacto sobre qué hay de verdad o de mentira en todo ello. Pero, incluso, hay otras cuestiones menores que al menos al quien firma este artículo le chocan: la inoportunidad de las apariciones públicas de determinados miembros de la monarquía, muchas de ellas sin que vengan a cuento. Por ejemplo, el sábado por la noche, con ocasión de la final de la Copa de Europa de Clubes en Wembley. Por allí apareció el Príncipe Felipe -media hora antes del comienzo del partido porque se ve que no le afectan los atascos o las horas perdidas en los aeropuertos- para ocupar un lugar de honor en el palco junto a otras autoridades políticas y deportivas.
Allí se encontraban el Alcalde en funciones del Ayuntamiento de Barcelona y el Presidente de la Generalitat catalana, algo que puede parecerme lógico porque, en definitiva, son representantes de la ciudad y comunidad autónoma que representa el FC Barcelona, pero me pregunto y pregunto (incluso estoy pensando en hacer esa consulta a la propia Casa Real por la vía del Derecho de Petición): ¿A quién representaba en ese partido el Príncipe Felipe, estando como estaba el Secretario de Estado para el Deporte en representación del Gobierno de la nación? ¿Cómo fueron sufragados esos gastos si se entienden que no representaba a nadie? ¿Por qué estaba el representante de la monarquía española y no había ningún miembro de la monarquía británica, sobre todo, si consideramos que había un equipo inglés y se jugaba en terreno británico?
Muchos interrogantes que no se disipan porque no existe una transparencia propia de la democracia.
Y, claro, luego habrá quien se raje las vestiduras si cada vez hay ciudadanos más indignados.

jueves, 26 de mayo de 2011

MIRANDO A ÓRGIVA



Hay pruebas a las que no puedes acudir a la ligera dada su dificultad. Una de ellas es la del próximo domingo en Órgiva. Diecinueve kilómetros de subida y bajada, repartidos en un cincuenta por ciento aproximadamente, con algunos falsos llanos de por medio. De hecho, se trata de subir a Lanjarón desde Órgiva y volver a Órgiva por la misma ruta que no es otra que la carretera local que une ambas localidades de la Alpujarra granadina.
En esta prueba mucha gente sufre mucho más bajando que subiendo por un motivo básico: el corredor adapta un ritmo voluntario en la subida y puede controlar en todo momento si ir más rápido o ir más lento en función de su estado de forma; sin embargo, la bajada no forma parte de la voluntad ya que es el mismo terreno el que te arrastra y lo hace imprimiendo a las piernas mayor velocidad y, está claro, que esa mayor velocidad es necesario que vaya precedida de un buen estado aeróbico que asuma sin dificutad ese mayor ritmo. Para evitar esa velocidad, es muy común que nos vayamos frenando al no poder aguantar el ritmo natural de bajada, por lo que ocurra una cosa u ocurra la contraria, el corredor acaba siempre pagándolo. De ahí, las enormes pájaras que se producen, principalmente, en la bajada.
A mí me ocurrió en una de las ediciones que he corrido esta prueba, que creo ha sido en dos ocasiones. En aquella ocasión subí con bastante buenas sensaciones, a buen ritmo, pero la bajada se me atragantó de una manera bestial; de hecho a falta de tres kilómetros para llegar a Órgiva ya apenas tenía fuerzas y no podía comprender el porqué de aquella pájara. Posteriormente medité y comprendí el motivo, que es el que acabo de exponer.
Por tanto, mucho cuidado en la bajada y mucha moderación, también, en la subida. Un aviso que se hace especial, principalmente, a quienes corráis esta prueba por primera vez, que es cuando se suele pagar la novatada.
En otro orden de cosas, comenté que no sería hasta el jueves o viernes cuando decidiera tomar la decisión de correr esta prueba, en función de cómo se encontrará el abductor izquierdo. He hecho los deberes y no he corrido desde la prueba de Huétor Tájar, pero sí he estirado la zona.
En la tarde del jueves decidí probar en un circuito ciertamente quebrado y duro, provisto de algunas cuestas y todo ha funcionado perfectamente. De hecho, ni he sentido molestias en la zona afectada.
Además, he puesto especial interés en las subidas y he llegado a la conclusión que subo sin demasiados problemas y en la bajada pienso seguir el consejo técnico de acortar la pisada, es decir, que el pie pise en una linea imaginaria a la altura de las caderas o, bien, que no sea fácil ver los cordones de la zapatilla si miras al suelo. Lo importante es que la bajada imprima cierta rapidez a las piernas pero que la zancada no sea larga.
Y es que hay que hacer todo lo posible para hacer esta prueba que pasa por ser, probablemente, la más vistosa del Circuito, no sólo ya por el entorno sino por su propia puesta en escena y dureza.
Allí nos veremos si todo marcha como ha marchado esta tarde.

lunes, 23 de mayo de 2011

LA TRAVESÍA DEL DESIERTO Y OTRAS CUESTIONES ELECTORALES



La democracia, a veces, aunque no con demasiada frecuencia, tiene esos extraños efectos que acaban produciendo circunstancias muy coherentes y necesarias.
Un partido político puede lanzarse durante años, es más, lustros a una vorágine de mal gobierno, despropósitos, corruptelas, prebendas, mangoneos, engaños y otras iniquidades varias y no pasar nada. El electorado domito acaba siempre votándole y ese partido político desprovisto de escrúpulos multiplica por dos o por tres todos esos desarreglos hasta llevarlos a una enésima escandalera que de tan ruidosa acaba por escuchar ese electorado domito. Y es eso lo que ha pasado con el PSOE, partido histórico y avezado en manejar las instituciones con la experiencia y el descaro que le dicta su enorme presencia social y política.
Pero dicen los escritos antiguos que hasta los más soberbios se ven abocados a peregrinar por el desierto en búsqueda humilde del paraíso perdido que jamás creían poder perder, porque era suyo como el aire que respiran.
Y, curiosamente, eso lo ha querido la democracia que es como un reo silente y pendenciero que acaba por guillotinar cabezas si éstas lucen un corona arrogante y soberbia.
Además, el buen efecto que tiene esta travesía es que el ser arrogante y soberbio, una vez encuentre el camino de vuelta, ya jamás podrá llevar a cabo esas mismas acciones que le han provocado el destierro. Deberá de cambiar, hacerse más humilde, arrojar la corona dorada al fuego...

Y es que el PSOE ya llevaba tiempo pasándose de rosca, siendo ignominioso con la sociedad dormida. Ya le había perdido el respeto a los ciudadanos y se había entregado a una bacanal de desgobierno y despropósito. Y, claro, así no se puede gobernar, algo de lo que, incluso, se han percatado muchos miles de ciudadanos sumisos y silentes como la brisa en la oscura noche.
Sin embargo, podrían aún en las altas sedes socialistas no darse cuenta de lo que les está pidiendo el pueblo: en primer lugar, que se vayan unos cuantos lustros; en segundo, que renueven el chavismo, al zarrismo, el pajinismo, el blanquismo, el guiñanismo, que alejen como un cáliz todos esos caretos molestos a la vista y al sentido común que tanto daño están haciendo a la sociedad y a su partido mismo.
El PP podría llegar a cometer los mismos errores -si no es que ya no los está cometiendo en Valencia y otros lugares de política fácil-, pero de eso tendrán que tomar buena nota ellos mismos. Tan sólo bastaría con que se asomarán al balcón y observarán como el enemigo político va dando tumbos por ese proceloso desierto.

¿Y EL ESPÍRITU DEL 15M?

Mucho me temo que ni los que se están yendo ni los que están llegando entenderán este movimiento. Probablemente, sea el mismo movimiento el que está sudando tinta para entenderse a sí mismo, algo lógico y atribuible a la desvertebración que otorga todo sistema asambleario. Pero yo creo que el mensaje es claro y diáfano: este movimiento está dando duros toques a todos los partidos políticos, pero es probable que exista demasiada sordera entre los padres de la patria y sólo escuchen lo que les cuentan sus asesores de imagen.
He leído en muchos medios que el 15M no ha tenido repercusión en las urnas y no he podido más que sorprenderme por ese torpe análisis, porque ¿cómo un movimiento apolítico puede tener incidencia en otro político? Nada de eso. De lo que se trata es de comprender que esa voz no es la del votante habitual (a pesar de haber sido la elección con mayor número de votos en blanco y nulos, que algún significado ha de tener) sino la voz de una sociedad latente que con ánimo de portavocía -se extenderá sin duda- está reclamando que el político al uso deje ya de lado sus enormes privilegios y mire para el pueblo. Pero mucho me temo que no escucharán y de aquí a poco se volverán a sorprender con manifestaciones más duras y contudentes. De hecho, esta misma mañana cuando leía en la prensa que Doñaleticiarepublicana estaba muy ocupada eligiendo nuevos modelitos me preguntaba a mi mismo: ¿se habrá enterado la Casa Real -que es la Jefatura del Estado--, de algo? Una muestra muy clara de lo difícil que se hace escuchar cuando uno cree que sus altas torres jamás serán alcanzadas. Pero eso mismo pensó el rey Príamo de Troya.

sábado, 21 de mayo de 2011

XIV PRUEBA DE FONDO "EL ESPÁRRAGO" VILLA DE HUÉTOR TÁJAR (21/5/2011)



Poco que contar sobre la prueba de Huétor Tájar. Pero sí mucho que reflexionar.
Poco que contar en lo personal, porque sabía que el cansancio de los últimos entrenos (somos lo que entrenamos) unido a ese dolor en el abductor izquierdo harían de esta prueba un trámite. Un entrenamiento cualificado, eso sí. Pero sí, mucho que reflexionar porque es muy meritoria la congregación enorme de corredores en esta prueba (unos 800 la finalizaron) -algo que se está produciendo desde los últimos años-, a pesar de celebrarse en un día y una hora un tanto heterodoxa, que dicho sea de paso a quien esto suscribe le gusta más que el domingo por la mañana.
Sin duda, muchos son los motivos que convierten a esta prueba en peculiar dentro del Circuito de Diputación. El día y la hora, el curioso recorrido, la sorpresa de la climatología debida a las fechas en las que estamos y debida, también, a la peculiar zona. De hecho, Huétor Tájar, un pueblo que gracias a la alta producción de espárrago es próspero, se encuentra incrustado en una especie de hoya, que, como bien decían los alumnos de los cursos que impartí allí hace no mucho tiempo, provoca que el frío sea muy gélido y el calor muy caluroso, algo húmedo por la presencia del río Genil que cruza amplio y hermoso la localidad del poniente granadino.
En lo particular, tan sólo decir que corriendo a un ritmo aeróbico tranquilo de 4'29'' el mil de media me sentí bastante cómodo, a pesar de las persistentes molestias en el abductor izquierdo, que iban a más a medida que pasaban los kilómetros o forzaba (de hecho, algún kilómetro con mejor terreno el ritmo se fue a 4'16''). De ahí que a nivel consciente -y probablemente también a nivel inconsciente- fuí prudente a lo largo de los diez kilómetros, bien medidos, de la prueba. Pero también sentí debilidad y cansancio. La misma debilidad y cansancio que estaba ya percibiendo en los últimos entrenamientos. Mucho más acusada a partir del kilómetro ocho. Claros síntomas de necesitar un descanso que provocará, probablemente, el sacrificio de la dura prueba del próximo domingo en Órgiva. Habrá que observar cómo transcurre la semana y sólo decidiré a partir del viernes. Por lo pronto no correré hasta el jueves, aunque sí estiraré y electroestimularé. Decía al principio que mucho que reflexionar. Y anunciaba que el primer motivo de reflexión era la enorme aluvión de corredores como comentábamos Ángel - de Caja Rural- y yo antes de la prueba.
Además otra honda reflexión, que al menos a mí me sugiere comprobar cómo el corredor habitual muestra la capacidad de centrarse en su mundo, a pesar de que el mundo que existe a su alrededor como ciudadano es tan intenso, cambiante e inquietante: una jornada de reflexión muy particular la vivida en España, con miles de personas ocupando calles y plazas de las grandes ciudades.
Lógicamente, el corredor no puede ser ajeno a ello (es más, es parte de ello: como ciudadano) y, sin embargo, nada consigue distraerle de su tarea, de su carrera, de sus entrenos, de su pequeño gran mundo.
En todo ello pensaba cuando me dirigía a la zona de salida. De hecho, escuché a corredores comentar entre ellos lo que está ocurriendo en España en estos días, pero lo hacían mientras calentaban o preparaban el cronómetro para iniciar la salida. Sin duda, algo muy extraordinario.
Y es que en esto de correr existen muchas cosas extraordinarias. E, incluso, a veces, surrealistas.

viernes, 20 de mayo de 2011

EL DILEMA DE VOTAR (IDEAL 20/5/2011)



Me he mojado. A nivel físico e intelectual. De la primera forma lo hice el pasado jueves cuando un auténtico diluvio cayó sobre mi cabeza a lo largo y ancho del entrenamiento de doce kilómetros que realicé ese día. De la segunda, hoy, en el artículo que me publica Ideal que, curiosamente, tiene una teórica coincidente en parte con lo que denuncia el movimiento 15M, si bien es un artículo que lo tenía prácticamente redactado con bastante anterioridad.
Por si no lo hubierais leído en papel, con él os dejo.


EL DILEMA DE VOTAR


Entramos en la primera parte de una sucesión de elecciones que alargará su sombra hasta el año próximo. Y es tan negativa la imagen del sistema de partidos y de los políticos que el ciudadano sensato no sabe si hipotecar el sistema electoral no acudiendo a votar o, por el contrario, afianzar el mismo sistema de partidos que rechaza acudiendo a votar. Es una grave dualidad, un hondo dilema.

En una sociedad democrática avanzada –y suponemos que en ese grupo nos encontramos- el protagonismo de los políticos no debería ser tan pertinaz. Una sociedad democrática avanzada debería de reflejarse en su sociedad civil, en sus universidades, en sus intelectuales, en su avance tecnológico, en el trabajo y en el esfuerzo de la ciudadanía... y, por supuesto, la clase política debería pasar a un segundo plano. O a un tercero.

Pero no pasa a un segundo o tercer plano porque nuestra clase política no es una parte más de nuestra sociedad sino una casta muy diferenciada, retroalimentada en su esencia y sostenida en ese sistema electoral que potencia las listas cerradas y los pactos tácitos y expresos entre partidos. Son ejemplares de una misma especie que porfía por mantener sus privilegios, como cualquier casta orgullosa.

La otra especie, el ciudadano, está harta de comprobar cómo los partidos políticos simulan combatir la corrupción que anida en su seno con acusaciones hacia la de los otros que siempre a sus ojos es más grande y más corrupta si aquí se acepta la redundancia. Y, claro, cabe preguntarse si el tejemaneje de los partidos políticos es algo en sí aislado en nuestra imperfecta sociedad o si, por el contrario, no es más que un reflejo y una síntesis de nuestra forma y modo de interpretar la vida. De hecho, esta segunda tesis no sería demasiado descabellada si observamos la sociedad que nos circunda.

Por ejemplo, que compruebe el hipotético lector cómo se manipula la legalidad a su alrededor. Compruebe y analice –por ejemplo- las últimas reuniones de su comunidad de propietarios y podrá deducir cómo la legalidad casi nunca se cumple y siempre prospera la propuesta o acción ilegal de algún vecino ante el escandaloso silencio de los demás. Compruebe las últimas medidas tomadas en su municipio. O la manipulación de los estatutos en su club, peña, o asociación a la que pertenece. Y si eso es así en pequeñas parcelas de poder qué no ocurrirá en las grandes, sobre todo en esas en las que, además, se entremezclan los asuntos de estado con las artimañas políticas y los intereses económicos.

Es evidente que en nuestra sociedad la ley nace con vocación de incumplimiento, que es una tradición muy latina, pero es muy moderno, muy europeo poseer leyes que regulen cada una de las facetas de la convivencia. Curiosamente, de vez en cuando, algunas de esas normas se cumplen, aunque no en vano ya que casi siempre suele haber algún interés confeso o inconfensable detrás de ese férreo cumplimiento.

Pero debemos de abonarnos al optimismo y no pensar que todo está perdido, de hecho, hay gente honesta que trabaja en la sombra cada día para que las cosas no se deterioren cada vez más. Incluso en los partidos. Incluso en los pequeños territorios de poder diarios. Sin embargo, ese descomunal trabajo en la sombra no es más que la excepción que confirma la regla o tal vez la razón de que aún podamos contarnos entre los pretendidos países democráticos.

martes, 17 de mayo de 2011

EL JUEGO DE LAS CASTAS POLÍTICAS




Con la manifestación del pasado 14 de mayo en Sevilla, los funcionarios y laborales de toda Andalucía, de alguna manera, estábamos adelantando el revulsivo generado por las masivas manifestaciones del movimiento 15M iniciado por la plataforma ¡Democracia real, ya! en todas las ciudades españolas. De hecho, son dos azotes bestiales dados a la casta política en un intervalo de algo más de veinticuatro horas que todo político avispado debería advertir.

De hecho, los empleados públicos auténticos ya llevan meses atizando las conciencias de esta silente y dormida Andalucía, pero muy pocos han advertido que las reivindicaciones ya no se pueden considerar solamente profesionales porque las pancartas anuncian cada vez más lemas de denuncia contra el despilfarro, el enchufismo corrupto, el nepotismo, el desvío de fondos públicos y otras perlas recién cultivadas.

De ahí la importancia de esa decena de miles de manifestantes el pasado 14 de mayo por una Sevilla que también desea cambiar de signo político el próximo día 22.

Importancia porque ya no era tan necesaria aquella ingente cantidad de asistentes de la manifestación anterior sino una concienciada representación de servidores públicos que cada vez desean con más ahínco hacer ver a la sociedad que el PSOE está desmantelando no ya la función pública -que es algo que podría pasar desapercibido para la ciudadanía- sino todo un sistema público general para iniciar un sistema basado en el clientelismo, los privilegios y el nepotismo. De esa forma se lo explicaba a una aspirante a periodista venida desde Madrid para interesarse por este movimiento sin precedentes en España.

Efectivamente. Tras conocer todo el tejemaneje de la Junta de Andalucía - y lo que aún está por conocer- hay que llegar a la conclusión que lo que se está tejiendo en Andalucía desde hace años no es otra cosa que un "bolcheviquismo" basado en la política de partido, que superada ya la etapa del omnímodo poder de sus dirigentes busca con precipitación el acomodo de miembros del partido, familia y afines, que es una forma de actuar muy común en las dictaduras políticas que ordenan y mandan en base a los dictados del partido.

Pero es posible que todo esto lo hayamos detenido a tiempo los servidores públicos, por lo que el movimiento 15M ratifica lo que ya está barruntando una gran parte de la ciudadanía: que la casta política lleva mucho tiempo trabajando para sus propios intereses.

Quienes vivimos en democracia solemos olvidar con relativa facilidad que las libertades no son inherentes al sistema constitucional sino que es necesario trabajar a diario para mantenerlas. Olvidamos con facilidad que esta democracia se basa en un sistema de representación indirecto y en una monarquía hereditaria y que los representantes públicos nunca están a la altura de las circunstancias. De hecho, los escasos acuerdos y mejoras que se legislan siempre son las que buscan una mayor consolidación de sus privilegios.

Y es que olvidamos fácilmente que en las reglas de juego de las élites políticas, desde Roma -o tal vez desde Grecia- jamás tiene cabida el pueblo, que no es más que un instrumento para adquirir intereses. Eso se ha maquillado con los años, pero no ha cambiado.

Luego, ¿no es eso lo que vienen denunciando los funcionarios y laborales de la Junta de Andalucía? ¿No es eso lo que está denunciando la plataforma ¡democracia real, ya!?

martes, 10 de mayo de 2011

ENARBOLANDO LA BANDERA DEL CAMBIO



Lo he dicho en otras ocasiones, pero hay que volver a repetirlo: que en Andalucía estén siendo sus cómodos y poco aguerridos funcionarios y personal laboral los que estén plantando batalla a treinta años de poder omnímodo de todo un régimen muestra muy a las claras qué clase de región cuelga de la piel de toro.
Que la Andalucía silente resida en la zona rural podría ser comprensible porque ha sido en esta zona en la que el gobierno andaluz ha trabajado duro para obtener una clientela fiel y pasmada, pero que el potencial de las grandes ciudades y sus fuerzas vivas y esas ocho universidades públicas estén aletargados y sumisos es mucho menos comprensible.
Por tanto, es notorio que esa estrofa del himno que exige un levantamiento de los andaluces sólo se lo saben los abnegados servidores públicos a los cuales ha infravalorado un gobierno acostumbrado a jugar al monipodio con esta vasta región hasta el punto de crear al servicio de sus oscuros intereses una función pública paralela, ilegal y paniaguada.
Otrora existió la esperanza y la capacidad de crítica y denuncia de los sindicatos mayoritarios, pero éstos han de saber que si se comienza a nadar y a guardar la ropa se acaba haciendo una cosa u otra y como todo tiene su precio tan sólo ha bastado por fijarlo y de esas cenizas surgen otras fuerzas sindicales que el pensamiento único cataloga con el término amarillo, pero no es cierto. Precisamente el sindicalismo amarillo siempre ha sido aquel más cercano al poder establecido y si algo se aleja del poder establecido son esos nuevos sindicatos, mucho más apegados a la realidad laboral reinante.
Pero no dejemos el hilo argumental que versa sobre los funcionarios y personal laboral de la Junta del Andalucía (el término empleados públicos voluntariamente lo omito una vez manchado y vilipendiado desde la aprobación de los estatutos de las agencias), que están demostrando una sensatez ética y moral desconocida hasta ahora en Andalucía.
En esta región todo se ha movido con dinero público, desde la actividad de las instituciones hasta la sindical mayoritaria, pasando por un enorme sector privado (el más proclive al gobierno, por supuesto), pero los funcionarios y laborales están financiando sus movilizaciones, sus pancartas, sus camisetas e, incluso, hasta los muchos pleitos que en el futuro anegarán las salas judiciales. Y es que no buscar financiación pública y paniaguada en esta región es algo desconocido e inédito.
Estos servidores públicos están reestructurando su escueta retribución mensual y se están rascando el bolsillo para asumir gastos porque es de esa forma como las reivindicaciones se convierten en verdaderas.
Se observa que el gobierno de los eres no ha previsto esta circunstancia ni ha calculado que más de cuarenta mil funcionarios de la Administración General están de acuerdo, tal vez, por primera vez en la historia de la función pública andaluza.
El próximo sábado habrá una tercera gran manifestación, en el momento más crítico de la campaña electoral y se volverá a dar una lección de reivindicación y civismo. Sonarán tambores de guerra cuyo ruido ya está llegando a los demás sectores públicos de Andalucía, algunos de los cuales ya comienzan a meditar ir tras la pancarta mientras que en San Telmo los cantos fúnebres cada vez son más clamorosos.
Obviamente los funcionarios y personal laboral han comprendido lo que esta región aún no ha comprendido, que no basta sólo con esperar que unas urnas clientelares puedan cambiar la estructura política de esta región porque cuando la democracia se maquilla de nepotismo y clientelismo, desmaquillar y quitar las máscaras exige siempre un esfuerzo titánico y continuado.
Es evidente que quienes se van a reunir mayoritamente de nuevo en Sevilla están luchando por una función pública digna y constitucional pero hasta que no existan otros brazos firmes y contundentes también están enarbolando la bandera del cambio en esta ultrajada región.
Y es por eso por lo que es muy importante estar en Sevilla el próximo sábado, aunque ya va siendo hora de que no estén sólos.

domingo, 8 de mayo de 2011

II GRAN PREMIO DE FONDO "VILLA DE SALOBREÑA" (8/5/2011)



Faltaron 350 metros para cubrir la distancia de 10 kms., pero la sensación al acabar la prueba era que habíamos corrido una clásica prueba de diez kilómetros. De hecho, contaba con casi todos los ingredientes que ha de tener una prueba de esta distancia, principalmente, rapidez, terreno llano y buen clima. Sin embargo, existen dos elementos que impiden que sea la prueba perfecta: uno de ellos es precisamente su distancia incompleta; el otro el exceso de vueltas por un mismo terreno, no tanto por el terreno en sí, sino por esas siempre indeseables "rotondas de conos" que tanto tiempo hacen perder, aunque es comprensible que esas repeticiones sean necesarias para cubrir diez kilómetros por una localidad no demasiado grande y que cuenta con un tanto por ciento muy elevado de casco histórico en terrible cuesta, en torno a su magnífico castillo árabe. Pero también existen otros elementos que hacen que esta prueba de Salobreña no sea perfecta: las enormes aglomeraciones de corredores en la salida, si bien este elemento es connatural en una prueba popular y mucho nos alegramos de una participación tan alta: casi setecientos atletas.
Además, se trata de una prueba muy cómoda en su logística porque llegar a Salobreña un domingo de mayo desde cualquier lugar de la provincia de Granada o de otras limítrofes o cercanas es fácil toda vez que existen un buen nivel de comunicación por autovía, si bien no desde todos los accesos, aunque sí desde Granada tras muchos lustros de ineficacia política.
Particularmente, ha sido una de las pocas pruebas "lejana" en las que he tenido tiempo más que suficiente, incluso, para trotar algo que no es demasiado habitual en quien esto suscribe. Elementalmente fui a correr y pocos minutos debí perder en la siempre necesaria y aconsejable vida social toda vez que a las doce de la mañana estaba tomando un segundo desayuno tardío en casa. Todo muy rápido. ¿Pero fue rápido mi concurso en la prueba? Yo diría que algo más discreto que en las últimas pruebas de diez kilómetros de las últimas fechas, si bien he de decir que en todo momento mantuve la convicción inicial de no forzar en exceso y sí correr por sensaciones. Creo que finalmente lo conseguí.
No puedo decir que no sufrí. Correr 9600 metros en 42'15'' para mí supone sufrimiento, pero me sentí bastante cómodo a lo largo de toda la distancia, a pesar de la apreciable humedad propia de una prueba en la costa y del progresivo calor a medida que avanzaba la prueba.
Exceptuando el rápido kilómetro 2 que corrí conversando con Víctor Bernier, de Las Verdes -que me contagió con su experiencia en el Maratón de Boston-, todos los demás estuvieron entre los 4'15'' y los 4'25'', ritmos que en estos momentos manejo con cierta solvencia para una prueba de diez kilómetros.
En la anterior entrada escribía sobre las series, indicando que me es posible actualmente hacer cinco de mil entre 3'52'' y 4'09'', por lo que poder manejar ritmos en diez kilómetros por debajo de 4'10'' de media implica mejorar esos tiempos en series. Todo corredor debe ser consciente de sus tiempos y de su estado de forma al tiempo que ha de comprender -antes que sea demasiado tarde- que la mejora sólo puede venir por la vía del entrenamiento, mezclando rodajes con calidad, pero sin olvidar el descanso, los ejercicios complementarios, la elongación, la técnica de carrera y la nutrición. Todos esos elementos son necesarios compatibilizarlos si queremos ver los resultado en la competición.
Dicho todo esto, he de decir que cuando conducía en dirección a Granada tras la prueba me sentía satisfecho. Satisfecho no sólo de poder seguir cumpliendo las expectativas en la competición sino de poder seguir corriendo y disfrutando con este deporte.
A estas alturas un corredor con casi un lustro de dedicación concienzuda ya debe saber que no corre sólo por motivos deportivos sino como una faceta fundamental de su existencia, algo que cada año que cumple tiene más sentido y significado.
Un último apunte con relación a esta joven prueba de Salobreña a la que deseo larga vida: no cuesta mucho que la camiseta sea técnica; de hecho las de algodón ya están progresivamente desapareciendo del panorama atlético popular. Por lo demás, buena organización en general en cuanto al control de los pasos, aunque mucho se agradecería que la logística en cuanto a la retirada de la bolsa del corredor fuera algo más eficaz y rápida, que es algo que agradecerá el corredor que viene de dejarse casi mil calorías por las calles y plazas de la localidad.
Una buena prueba en líneas generales, para rodar rápido y para disfrutar de su clima y entorno.
Y un inciso final con relación al club al que pertenezco, Esquí Atletismo Caja Rural de Granada, que está demostrando un excelente nivel, costando cada vez más estar entre los primeros lugares de llegada en la clasificación particular que arroja la organización, algo que me parece positivo y alentador y prueba del sacrificio y mejora de corredores, como es el caso de Fernando Medina, que está teniendo una progresión particular impresionante. Enhorabuena a él y a todos sus integrantes.

viernes, 6 de mayo de 2011

SOBRE LAS SERIES


Por fin cumplí con las series, a pesar de que estuve a punto de hacer un rodaje sustitutivo. Pero pudo la responsabilidad y también la necesidad.
Sí, por poco que nos gusten es necesario hacer series si queremos mejorar. Por una sencilla razón: con las series nos podemos permitir ir a un ritmo más rápido que cualquier mejor ritmo medio hecho en competición. De hecho, en los entrenamientos rutinarios es muy difícil, incluso, conseguir un ritmo de competición, lo que supone que si no incorporamos series o fartlek sería casi imposible rodar más rápido en los entrenamientos que en el día de la carrera.
Por ejemplo: si un corredor rueda en competición a 4'30'' el mil en una prueba de diez kilómetros, sus rodajes ordinarios difícilmente los ejecutará por debajo de 4'40'' en esa misma distancia a no ser que se proponga hacer un rodaje de calidad similar a la competición, que es tremendamente difícil como cualquier corredor sabe. Por tanto, con las series de un kilómetro -o incluso de dos o tres kilómetros- este corredor podrá rodar sobradamente por debajo de esos 4'30'' de la competición lo que redundará en una mejoría a la hora de manejar con mayor facilidad esos ritmos.
En mi caso, es notorio que mis ritmos en series de mil son muy discretos pero siempre consigo bajar entre 10 y 30 segundos mi mejor ritmo de competición -por ejemplo- en los diez kilómetros y eso me asegura mejora siempre que introduzca las series de manera habitual, al menos, una vez a la semana, que ni por asomo hago.
En la tarde del jueves hice lo siguiente: rodé más de tres kilómetros de calentamiento y a partir de ahí hice 5x1000 con tiempos que fueron entre 3''52 la más rápida y 4,09'' la más lenta, que fue la última y ya estaba fundido. En todo caso, en las cinco series me aseguré estar bastante por debajo de mi mejor ritmo de competición en los diez kilómetros que suele estar entre 4'15'' y 4'22'', según el terreno y el día. Y eso es lo realmente importante. También lo es el tiempo de recuperación. Entre serie y serie convendría no dejar pasar más de dos minutos porque de lo que se trata es que el organismo asimile los ritmos anaeróbicos con más facilidad.
Por tanto me aseguré buscar una recta diáfana y llana y medir con precisión con el GPS las referencias kilométricas.
Existe mucha inexacta leyenda en torno a las series. He leído mucho sobre ellas y la conclusión a la que siempre se llega es que existe una idea equivocada de que las series se han de hacer casi agonizando, pero no es cierto que eso deba ser así. El ritmo de las series que haga cada corredor irán en función de sus mejores ritmos en competición. Tal y como he comentado antes, lo importante es asegurarse que en cada serie -por ejemplo de 1000 metros- el ritmo sea inferior al mejor ritmo medio de competición en esa distancia, en torno a los 15 o 20 segundos. Lógicamente, si se trata de series de 400 metros o de 200 metros hay que emplearse más a fondo, pero si, por el contrario, se trata de series de 2000 o 3000 metros hablaríamos de un ritmo algo inferior a las de 1000 metros.
Posteriormente en conveniente -que es lo que también hice el jueves- rodar muy suave durante unos cuantos kilómetros tras realizar las series con la idea de descargar la musculatura de las piernas que tras el entrenamiento de calidad sufre y se acorta sobremanera. Y si algún día no hay que excluir los estiramientos es el día de las series.
En particular, la mejora que busco con las series no es tanto rodar más rápido sino rodar con mayor velocidad a ritmos más altos. Dominar mejores ritmos sin necesidad de ir agonizando en la prueba desde el primer kilómetro. Es posible que sea eso lo que busquemos todos los corredores.
Esta tarde de viernes -como es aconsejable- he hecho un rodaje suave de 10,5 kms., a 5'03'', que me ha servido para descargar los desechos musculares del día anterior. Y ya no haré nada hasta la prueba del domingo en Salobreña porque eso sería imprudente y apenas hay margen de descanso.

miércoles, 4 de mayo de 2011

LEY DEL SILENCIO ANDALUZA


Lo que está ocurriendo en Andalucía con los distintos asuntos que están conociéndose en el entorno de la Junta de Andalucía no es más que una rocambolesca versión de aquella excelente novela de Gabriel García Márquez, “Crónica de una muerte anunciada”.

En aquella obra de ficción, toda persona que rodeaba al futuro asesinado sabía de su destino, pero él mismo parecía no enterarse a pesar de las múltiples muestras y evidencias de que el hecho luctuoso ocurriría antes o después. Sin embargo, el protagonista se comportaba con tal despreocupación y ausencia de temor que su osadía y falta de prevención erizaba la piel de cualquier persona sensata.

En los alrededores de la Junta de Andalucía se están acumulando ahora todos esos mensajes que anuncian una muerte política e institucional inminente, pero sus mentores no parecen darse cuenta de algo siniestro que está en la cercanía de sus cabezas. La confianza en las altas torres de la fortaleza es amplia.

Lo que se torna siniestro y cercano no es otra cosa que el descubrimiento de muchos desaguisados llevados a cabo a lo largo de treinta años en los que ha imperado una especie de ley del silencio. Pero esa ley ya está cambiando.

Las causas por las que esa ley del silencio está haciendo aguas son muchas y complejas y no serán suficientes estas cuantas líneas para destriparlas. Es más, ya deberían de ir pidiendo cita los sociólogos y politólogos para ir auscultando con su ciencia social en el qué y en el cómo de lo que ha ocurrido y está ocurriendo por estos lares.

El sistema político democrático, al contrario que el sistema político dictatorial, es denso y de muy difícil estructuración. Éste se basa en un líder omnipotente y una negación de instituciones democráticas y, por tanto, de poderes. Sin embargo aquél es de más difícil calificación porque tanto las instituciones democráticas, los poderes y el derecho son elementos que siempre son menores de edad y pueden ser utilizadas de muy diversas formas. Una utilización correcta provocará unos estímulos positivos y una sociedad libre, pero una mala utilización se acerca mucho más a una dictadura que a la propia democracia, pero con el agravante de venir ésta enmascarada y eso sí que es preocupante.

Poner en marcha un mal gobierno y un alejamiento de los intereses generales utilizando el poder y el derecho es algo nefasto para las sociedades y para la convivencia porque esas prácticas desarrollan nepotismo, corrupción, intereses de partido e intereses particulares, siendo todo esto de difícil captación porque se opera con una ingeniería jurídica y económica muy sofisticada.

El ciudadano vota y se cree los mensajes del partido en el gobierno y el que nada cree es comprado con subvenciones, regalías, concesiones, plazas públicas u otras prebendas de perversidad inimaginable. Se va tejiendo la tela de araña y al cabo de seis lustros ya está la obra acabada. Sin embargo, una sombra crece en el horizonte que observa, anota y denuncia.

Pero como todas las telas de araña, un buen día se resquebrajan y comienzan a deshilacharse y, finalmente, romperse. Y por esa rotura se vacía todo lo conseguido con el paso de los años.

Lo que tuvieron de común los grandes imperios es que ellos mismos se autoinmolaron y lo que tienen de común las grandes castas basadas en los partidos es que finalmente el encubrimiento se debilita y los pactos de silencio se resquebrajan.

Chaves saltó a Madrid, mucho más allá de los límites de su vasto dominio, pero debió de haber leído y no lo hizo el cómo y el porqué de la caída de aquel vasto imperio Omeya que se fue desdibujando para convertirse en decenas de reinos de taifas.

Este personaje andaluz en la Andalucía silente estaba protegido porque controlaba los medios, las instituciones, el poder y el dinero, pero en el Madrid del gran poder no es nadie y va desnudo y boquiabierto. Además, jamás sospechó que algún día Andalucía podría crecer mentalmente y las mentiras de ayer carecen de crédito hoy.

lunes, 2 de mayo de 2011

ÚLTIMOS RODAJES SATISFACTORIOS


Los últimos entrenamientos están siendo muy satisfactorios. Lejana ya aquella dolencia en la zona del calcáneo izquierdo, los rodajes en las últimas semanas están marcando unos ritmos espontáneos que no mucho tiempo atrás tenía que buscar con cierto ahínco.
El pasado jueves pude completar un rodaje corto de diez kilómetros en llano con una media inusitada para un entrenamiento a bote pronto y sin pretensiones. Los 4'29'' el mil mostraron mejora con respecto a los últimos meses toda vez que se trataba de un ritmo no buscado.
La confirmación de esta mejoría se confirmó a los pocos días. El pasado sábado, a pesar de la fuerte lluvia que cayó sobre mi cabeza y el mal tono del tiempo meteorológico, pude completar los dieciséis kilómetros llanos de la ruta a 4'41'' el mil. Se trató, igualmente, de un entrenamiento rutinario, sin pretensiones, de esos en los que sales a rodar por rodar; de ahí que destaque esa mejoría, que se ha vuelto a confirmar esta tarde al completar trece duros kilómetros, con varias pendientes, en 4'45''.

A pesar de que sigo siendo reacio al entrenamiento de calidad -que procuraré hacer esta semana de cara a la prueba de Salobreña, que es corta y rápida- esos rodajes más que alegres contribuirán a que la mejoría llegue a la competición. Barrunto que si esa mejoría se confirma podría está bastante cerca de los 40 minutos en los diez kilómetros y de los 90 en la media maratón, pero no es nada fácil. Por lo pronto, hasta ahora el mejor tiempo de los diez kilómetros está en cerca de tres minutos por encima de esos 40 y en media maratón por encima de los cuatro minutos de esos noventa.
Son escasos minutos, pero muy difíciles de bajar como todo corredor sabe.
Jamás he vivido las marcas con obsesión alguna -que es algo que saben bien quienes me conocen- pero siempre existe la ilusión bajarlas y los últimos entrenamientos están siendo buenos agoreros.

EBOOK: RELATOS Y ARTÍCULOS DE VIAJES: ROTHENBURG

Si nadie le cuenta al hipotético lector nada sobre el pueblo de Rothenburg no habrá forma de imaginarlo a pesar de haber llegado...