domingo, 29 de mayo de 2011

NULA TRANSPARENCIA DE LA MONARQUÍA ESPAÑOLA


¿Tenemos la monarquía que nos merecemos? Probablemente sí. Porque resulta no ya que estemos de acuerdo o no estemos de acuerdo con este sistema -es una forma de Estado a fin de cuentas- o con el sistema tan camuflado con que penetró en la democracia -no hay que olvidar que no se votó monarquía sí, monarquía no, sino una Constitución que ya la tenía contenida-. Pero el problema no es sólo ese sino la puesta en escena de los miembros de esta familia e inherentemente el silencio acerca de sus actos por parte de todos los medios de comunicación importantes -sólo en Internet se alzan críticas contra esta institución-.
Una institución podrá gustar más o menos. Podremos estar más o menos satisfechos con ella, pero en democracia es fundamental la transparencia tanto personal como económica e institucional de los miembros que asumen esa institución. Transparencia que deja mucho que desear en muchas instituciones democráticas pero que no existe en el caso de la monarquía española, como sí existe en la de los países europeos que la ostentan.
Todos hemos asistido a los rumores -periodismo de investigación, incluso- sobre los negocios del yerno del Rey, Iñaki Urdangarin, o a los del propio Rey pero inmediatamente todo se ha tapado sin que los ciudadanos tengamos un conocimiento exacto sobre qué hay de verdad o de mentira en todo ello. Pero, incluso, hay otras cuestiones menores que al menos al quien firma este artículo le chocan: la inoportunidad de las apariciones públicas de determinados miembros de la monarquía, muchas de ellas sin que vengan a cuento. Por ejemplo, el sábado por la noche, con ocasión de la final de la Copa de Europa de Clubes en Wembley. Por allí apareció el Príncipe Felipe -media hora antes del comienzo del partido porque se ve que no le afectan los atascos o las horas perdidas en los aeropuertos- para ocupar un lugar de honor en el palco junto a otras autoridades políticas y deportivas.
Allí se encontraban el Alcalde en funciones del Ayuntamiento de Barcelona y el Presidente de la Generalitat catalana, algo que puede parecerme lógico porque, en definitiva, son representantes de la ciudad y comunidad autónoma que representa el FC Barcelona, pero me pregunto y pregunto (incluso estoy pensando en hacer esa consulta a la propia Casa Real por la vía del Derecho de Petición): ¿A quién representaba en ese partido el Príncipe Felipe, estando como estaba el Secretario de Estado para el Deporte en representación del Gobierno de la nación? ¿Cómo fueron sufragados esos gastos si se entienden que no representaba a nadie? ¿Por qué estaba el representante de la monarquía española y no había ningún miembro de la monarquía británica, sobre todo, si consideramos que había un equipo inglés y se jugaba en terreno británico?
Muchos interrogantes que no se disipan porque no existe una transparencia propia de la democracia.
Y, claro, luego habrá quien se raje las vestiduras si cada vez hay ciudadanos más indignados.

3 comentarios:

  1. Sólo en al monarquía?...hasta los llamados indignados son poco transparentes
    Que tal en Órgiva? nos veremos en las fuerzas armadas no?

    ResponderEliminar
  2. Transparencia?.Dicese de lo que quieren que se vea.... Por tanto, NADA.

    ResponderEliminar
  3. Mario, nos veremos en las Fuerzas Armadas.
    Órgiva en la línea de los últimos años, pero con menor sufrimiento.

    Amigo anónimo, desde luego no es la transparencia uno de los platos preferidos en España. Y aún así, nuestro rey se enfada con la prensa...

    ResponderEliminar

Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

EL CUENTO DE NAVIDAD

 Desde que aquel británico de nombre Charles y apellido Dickens nos deleitara con su Canción de Navidad , muchos autores han querido se...