sábado, 27 de febrero de 2010

CONVERSACIONES Y BRINDIS

Habían transcurrido casi dos meses desde aquella inolvidable cena de Nochebuena, en la que X, Conchi y Luis confraternaron como antaño y brindaron por las diferencias y el futuro.
X, acababa de llegar de correr sus dieciocho kilómetros sabatinos. Se duchó y se sentó tranquilamente a leer mientras degustaba una Voll-Damm muy fría. Miró a su alrededor y no pudo evitar recordar la última Nochebuena en compañía de Conchi y Luis.

Sigamos, por tanto, el recuerdo de X y veamos cómo transcurrió aquella cena de Nochebuena que dejamos anunciada en la historia anterior:

Contagiado por ese ambiente navideño y fraternal, envalentonado y deseoso de que las rencillas con su mujer por mor del correr fueran cosa del pasado, X dijo: Luis, Conchi, ¿nos vamos los tres a correr mañana, día de Navidad? Silencio sepulcral. Miradas exentas de complicidad. Casi tensión.

Vamos X, nos estarás hablando en serio, espetó Luis. Conchi guardó un grave silencio.

Comprendió X en pocos segundos que todo seguía atascado. Que nada había cambiado. Intentó cambiar de tema. Pero mucho nos tememos que ya era tarde.

Pero ¿qué había pasado? Minutos antes todo eran buenas palabras, abrazos, brindis, y en pocos segundos el ambiente se había vuelto turbio, ya digo, casi tenso.

Luis y X miraron a Conchi, que, cabizbaja, parecía estar pensando. Ambos amigos expectantes: X, confiado en un nuevo ataque de furia de su corajuda mujer; Luis, deseoso de que no hubiera más rupturas que, además, siempre le pillaban en medio.

Conchi, con ademán teatral y consciente de la expectación que había creado en los dos alzó la cabeza lentamente y con mirada dura y fría, comenzó a hacer amago de dirigirse a ambos. Luis, intentó levantarse para salir del salón, en la que sólo existía el monologo de la televisión. Luis, permanece sentado en tu sitio, dijo Conchi. Yo, yo...iba al servicio, mintió Luis. X, se estaba comenzando a arrepentir de su repentina propuesta.

Me gustaría hablaros a los dos, dijo Conchi con gravedad.

¿Hablarnos a los dos?, pensó Luis.

Pero ¿Por qué a los dos?. dijo Luis al fín.

Porque a los dos os afecta lo que os voy a decir.

Conchi.., dijo X. Calla X, dijo Conchi.

Escuchad. No penséis que soy estúpida. Que soy tan sumamente infantil como para que la desfachatez de un gordo que comienza a correr tras una vida ociosa y glotona y su palmero amigo, de igual condición, puedan provocar en mí una hecatombe personal de magnitudes inimaginables. Me conocéis. Es cierto, que desde hace algún tiempo, vale, desde hace bastante años, parezco y actúo como una maruja.

Conchi, por favor.

Calla X. Sé lo que pensáis de mí. Pero también sé que olvidáis fácilmente. Sobre todo tú X, que eres la persona con la que he compartido mis últimos diez años. Olvidas dónde y cómo me conociste. Y tú Luis, olvidas lo orgulloso que estabas de que tu querido amigo conociera a alguien con tantos valores.

Por supuesto que no lo olvido Conchi.

Bien. Pues, sinceramente, esperaba mucho más de vosotros. Esperaba que mi negativa a que X corriera pudierais comprenderla. Pero veo que no. Veo que os habéis dejado arrastrar por mis últimos años de mísera existencia en esta mierda de pueblo. Veo que no os habéis enterado de nada. Que no recordáis nada. Que...

Conchi, nosotros...

Vosotros sois...un par de energúmenos con menos cerebro que un mosquito. Parece mentira. Parece mentira que no recordéis mi antigua relación con el correr. Sí, esa actividad de la que os reíais acodados en la barra de aquel cutre bar cuando yo me lo tomaba tan en serio y corría todos los días. Correr era mi vida, la esencia de mi existencia...hasta que pasó aquello.

X y Luis no pudieron decir nada. Ambos se quedaron mirando al suelo, como lamentándose de lo que habían olvidado del pasado de Conchi.

Eran las cuatro de la madrugada. La televisión no paraba de escupir estupideces y ¡Qué bello es vivir! ya había terminado.

Los tres se quedaron en silencio, el cual rompió Conchi -cómo no-: Bueno, energúmenos, ¿brindamos?

viernes, 26 de febrero de 2010

DIVERTIMENTO LITERARIO


Existe una tela invisible entre la ficción y la realidad. Y esa invisibilidad se ha venido en llamar literatura, creación, que no son otra cosa que la base de lo onírico y lo real, que magistralmente creado da lugar al nacimiento de un antiguo arte conocido como escritura.
Y no otra cosa es la gran apuesta que nos ha ofrecido nuestro amigo Jesús Lens en su bitácora. Un nuevo giro de la imaginación, esa que habita a mitad de camino entre la razón y la realidad.

Jesús nos sorprendió esta mañana con el anuncio de la inventiva de su marcha a la meca del cine e inmediatamente, tras leer su anuncio me dije: ¿Y por qué no? ¿No son los sueños un trasunto de la realidad? ¿No dicen por ahí que los sueños se pueden cumplir? ¿No dijo Calderón de la Barca que los sueños, sueños son?
Un ejercicio completamente legítimo de creatividad que sitúa a estas herramientas -los blogs- en un nivel muy superior. En un nivel muy parecido a las mejores novelas.


Un día escribí en Ideal sobre el divertimento literario, en alusión a la división de la personalidad del escritor Juan Eslava Galán, que durante muchos años y muchos libros fue el Álter Ego de un hispanista inglés algo bohemio llamado Nicholas Wilcox. Su inventiva le hizo escribir y publicar una trilogía magnífica dedicada a la ficción templaria, que fue totalmente creída por propios y extraños. Y asimismo su inventiva contribuyó a reabrir una linea literaria utilizada siempre por los más precursores.


De hecho, cuando a Gustave Flaubert se le preguntó quién era en realidad Madame Bovary, respondió flemático: "Madame Bovary c'est moi".
Por eso nuestro amigo Jesús y Álter de quien esto suscribe ha explorado con precisión en este divertimento. Y, en mi opinión, lo ha hecho con brillantez.
Porque no se trata tan sólo de lanzar el bulo sino de configurar alrededor una atmósfera propicia repleta de señales que indiquen con nitidez que esa acción -viajar a Los Ángeles para trabajar en el cine- es totalmente coherente con la trayectoria de la persona. Y eso, no es nada fácil amigos.
Por ejemplo, si yo dijera que me voy a entrenar al Milan, esa información lo único que podría provocar es hilaridad de mis lectores, y en todo caso felicitaciones por el buen humor demostrado.
Pero en el caso que estamos tratando -a pesar de que se trata de un gran salto cualitativo-, existe un causalidad, como se diría en el argot jurídico, es decir un nexo indeleble.
Con esa inventiva mi compañero de fatigas ha contribuido a que me sienta satisfecho con el panegírico que le he dedicado justo arriba de esta entrada escrito con el corazón a un amigo que se "iba" durante años a miles de kilómetros, algo que -por otra parte- hace tiempo quería hacer. Así que me dije, he aquí la ocasión.
Lo importante de escribir es que siempre se puede estar explorando nuevos terrenos desde el teclado o desde la pluma. Poder transitar por mundos oníricos o reales. Poder utilizar el ingenio que den de sí las palabras.
Crear, innovar, imaginar, alterar la cotidianidad, emocionar, introducir ideas, imágenes, mundos oníricos, ese es el verdadero papel de la literatura.

jueves, 25 de febrero de 2010

PANEGÍRICO A UN HOMBRE IDO (O A PUNTO DE IRSE)



Ayer, tras regresar de la manifestación contraria al pensionazo, como siempre, como hago cada día, abrí este blog y pasee por los blogs amigos que aparecen en el margen derecho.
Y me topé con la noticia, que me dejó helado y consiguió enfriar todo ese arrebato emocional que produce el sentido de pertenencia que se respira en una manifestación: me voy a Los Ángeles, decía en su entrada Jesús Lens. Y, claro, conociendo como uno conoce a su propio Álter, no quise sacar conclusión alguna hasta llegar al final del texto.
Efectivamente, no se trataba de un viaje interior o cualquier otra metáfora a las que nos tiene acostumbrados nuestro amigo. Jesús Lens se va de verdad.
Pero no se va a cualquier misión, a cualquier curro, a jugar a baloncesto con su equipo de la Caja, a presentar su libro sobre el cine o a dar una charla sobre microcréditos, nada de eso. Se va a trabajar en la meca del cine a trabajar ideas que podrían convertirse en grandes películas. A escribir sobre cine, que es lo que más le gusta. A triunfar, no me cabe duda.
Y es que cuando uno lee alguna noticia de este tipo, automáticamente, intuye que está ante algo grande.
Noticias que, por lo general, uno escucha en la tele o lee en los periódicos, pero que no acostumbra a escuchar dentro del círculo de amigos propios. Por extraordinarias, por poco frecuentes, por meritorias.
Pero os diré que no me ha sorprendido en absoluto. Me quedé frío, claro que sí, porque uno siempre disfruta de su presencia y cercanía (y no sólo cuando corremos), pero, como digo, no me sorprendió.
En primer lugar porque creo conocer a Jesús. Porque sé de su talento y su capacidad de lucha cuando algo le encandila. Porque sé de su enorme capacidad de relacionarse. Y porque todo eso lo conjuga con una enorme humanidad y modestia.
Una enorme humanidad que siempre me ha demostrado con detalles personales extraordinarios. Siempre con una felicitación a mano, con el regalo de un libro, con un correo proponiendo un proyecto, con un SMS cuando publico un artículo en Ideal, con un mensaje cuando se encuentra fuera de España. En definitiva con grandes dosis de generosidad. Siempre.
Nos venía advirtiendo con entradas y artículos de Ideal sobre el valor de crear, de hacer cosas distintas. Y sabía desde hace años que le interesaban los cambios de ciclos, como intentamos plasmar en nuestro proyecto conjunto Florens (que espero podamos continuar algún día, amigo). Y como sabía todo eso, también sabía que su proyección iba en una línea adecuada. Como esa linea que siguen los grandes emprendedores o poseedores de una idea por la que luchan y al final adquieren.
Por eso decía que no me sorprendió que algún día nos informara sobre un nuevo cambio de ciclo. A lo largo de la vida, uno encuentra a muchos tipos y tipas que consiguen cosas inmerecidas (el mundo está poblado de este tipo de gente) y en muy pocas ocasiones conoces de gente que consigue cosas por méritos propios. Y, precisamente, en ese segundo grupo te encuentras a las personas más sensatas, abnegadas, humildes y sinceras, no siendo casualidad que Jesús posea todas esas virtudes.

Me apunto a reeditar esta imagen en el hipotético Maratón de Los Ángeles

Al leer la noticia le mandé un correo breve en el que le decía que quería verlo pronto en los créditos de grandes películas, pero se me olvidó decirte, amigo, que te informaras si en esa ciudad del cine hay costumbre de organizar alguna maratón. Si es así ya tengo una excusa para visitarle.
Aunque te vas en junio, y nos vamos a ver antes, desde ahora te deseo suerte. Álter.

domingo, 21 de febrero de 2010

DILEMA KILOMÉTRICO






Llevo corriendo casi tres años y medio de manera dedicada -aunque muchos más años joggeando- y aún no sé con certeza cuando he de jubilar las zapatillas. Me cuesta un mundo determinar cuando una zapatilla, que aparentemente parece nueva, ya ha llegado al fin de su ciclo vital.
Por muchos consejos que he leído acerca de ello (incluso un quiromasajista amigo me ofreció un breve curso acerca de las zonas gastadas de la media suela y el talón). Pero sigo sin enterarme.
Actualmente tengo las siguientes zapatillas: Saucony Triump 5, Kayano 14, Brooks Trance 7 y New Balance 1224. Y de estos cuatro pares, tan sólo podría poner la mano en el fuego sobre la preservación de las propiedades más o menos innatas de dos pares: las New Balance 1224 porque me las cedió Javi (a él le hacían daño) y él tan sólo les hizo un centenar de kilómetros; y las Brooks Trance porque -exceptuando las NB- son las más nuevas. Pero de los otros dos pares no consigo determinar ni los kilómetros que acumulan (tampoco lo sé de estas dos últimas) ni el tiempo que llevo con ellas. Soy muy caótico en ese aspecto. Y, claro, eso supone un problema. Como lo supuso el abuso de las Asics 2100 -excelentes zapas-, que contribuyeron a mi lesión de tendinitis en el Aquiles izquierdo.
Ahora el programa de translación del Forerunner ofrece la posibilidad de añadir a cada ruta de entrenamiento o competición algunas notas, por lo que será más fácil ir indicando las kilómetros acumulados con las zapas y las condiciones del terreno en el que se han hecho los mismos, pero es absurdo en este momento anotar nada cuando se trata de zapatillas que ya están rodadas y -probablemente- algunas de ellas cerca de jubilación.
Y, claro, ya tengo el mono de adquirir otro par, aunque antes tendré que determinar si jubilo las Saucony o las Asics. Sencillamente, para no encontrarme con cinco pares.
Impagables serían vuestros sensatos consejos.

jueves, 18 de febrero de 2010

PROPHECY, de JUDAS PRIEST

¡Qué grandes son los Judas! Es una de mis bandas preferidas. Han escrito algunas de las mejores páginas de la historia del Heavy Metal mundial y ahí siguen ¡Grandioso!
Y, evidentemente, estamos ante uno de los líderes de grandes bandas con más personalidad que ha dado este género, el camaleónico Rob Halford. Uno de esos tipos que la música -sea del género que sea- fabrica cada mucho tiempo. Sin duda, un fuera de serie.
La banda británica se reinventa siempre. Ha sido capaz de subsistir con la ausencia durante años del gran Rob, y ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos con la irrupción en el mercado del doble CD "Nostradamus". Un trabajo conceptual dedicado al visionario francés del siglo XVI. Pero lo importante no es tanto esa visión conceptual del visionario sino toda ese virtuosismo musical que demuestran con su peculiar estilo (aconsejo escuchar ese doble CD porque es excelente), que no ha perdido frescura a pesar de los lustros que lleva en la brecha la banda británica.
Os dejo con el tema Prophecy del trabajo indicado.

miércoles, 17 de febrero de 2010

PEDIR AUSTERIDAD (IDEAL 17/02/2010)


Bajo el título "Pedir austeridad" publico hoy un artículo en Ideal. Pensé en escribir el artículo tras escuchar unas palabras al ministro de Fomento a cuento del mayúsculo cabreo que tenía por lo que cobran los controladores aéreos (¿le indigna en realidad su sueldo o que cobren más que él? Nunca se sabrá). A ver qué os parece.


Pedir austeridad a los españoles. Frase muy utilizada en estas fechas tan alejadas de esos años dorados de constructores y banqueros. Y, curiosamente, al escuchar esa frase interpreto más una orden que una amable petición de nuestros patricios salvapatrias. Y también interpreto, o al menos intuyo, que con esa frase se dirigen a esa masa anónima y amorfa que trabaja y paga impuestos (excluyamos por tanto a toda esa masa amorfa y anónima que ni trabaja ni paga impuestos). Deduzco que tampoco hay que meter en esa infame masa a quienes jamás se les exige nada, a ese colectivo de elegidos y alumbrados, que lejos de exigírseles, al contrario, son ayudados, aupados.

Como lo han sido los banqueros y grandes empresarios justo en el momento que se disponían a dejar su imperio caído a la deriva. A abandonar el barco, a pesar de ser los capitanes.

Porque para pedir austeridad a los españoles no es necesario que ésta sea voluntaria –pocas austeridades lo son- sino inducida, forzada ¿Cómo? Muy fácil: eliminando los cuatrocientos euros de subvención vía IRPF, incrementando los años para acceder a la jubilación, convirtiéndonos en operarios carcamales, por no hablar de los nulos incrementos retributivos o la subida del IVA que nos espera para el mes de julio. Pedimos austeridad a los españoles. Es la frase de moda.

La pronunció el ministro de Fomento a cuento del asunto de los controladores aéreos (no es legítimo que cobren tanto, mientras al resto de los españoles se les exige austeridad, o algo así dijo). De manera que mientras decía aquello yo me imaginaba que el ministro se imaginaba al mismo tiempo una beatífica sonrisa en nuestros rostros humildes y cetrinos.

Pero también lo dice el Presidente del Gobierno en los foros internacionales y en reuniones de oraciones laicas (nueva acuñación lingüística, junto a la de alianza de las civilizaciones), allá donde se le invita. Pero no dice: españoles, ni nos define como: austeros, sino como jornaleros, término que en sí mismo encierra austeridad a borbotones y nos deja indefensos ante al mísero jornal del dueño del cortijo.

Pero puestos a pedir austeridad, también se enganchan a esa moda los enormes empresarios, algo que suena como una especie de petición redundante, casi grosera. Austeridad como argumento para no negociar subidas, para renunciar a mejoras sociales o para no permanecer en la empresa más tiempo que el preciso, que pedido de esa manera pareciera que el insolidario, el derrochador, el manirroto es el trabajador, que al mismo tiempo es el ciudadano incomprensivo y egoísta, que observando cómo su gobierno se va a la deriva precipita aún más la caída y hace amago de negarse a que la enorme mano de ese leviatán ya no entre más en su escuálida saca. Egoístas y malos ciudadanos a todas luces que no están dispuestos a retrasar su jubilación por el bien de la colectividad, que a estas alturas uno ya no sabe qué o quién es. Algo parecido a esa prestación personal que aún está legislada en algunas leyes locales y que puede ser exigida por las autoridades.

Y si el ciudadano de a pie optara por no ser solidario que se atenga a las siguientes consecuencias: más pobreza, más paro, más impuestos, menos jubilación. Es decir, que siempre se llegará a la misma solución en esa inaudita espiral.

Que no se diga que no fuimos advertidos.

martes, 16 de febrero de 2010

lunes, 15 de febrero de 2010

SE SECAN LAS UBRES PÚBLICAS





Por cada diez personas que su jubilen, se repondrá una. Es lo que vino a decir esa ministra impasible, que más que informarnos cómo van las cuentas públicas parece arrojarnoslas a la cara.
Y no parece que sea una broma, entre otras cosas porque no está el asunto para bromear.
Se secan las ubres públicas.
Han dado su sustento a millones de empleados que pululan por las tres administraciones territoriales y las muchas superpuestas, institucionales y virtuales. Pero, al parecer, esas ubres no dan para más.
De hecho, España ha hecho los deberes al revés en materia de función pública. Y la mamá Europa ya está dando cachetes donde antes eran pequeños tirones de orejas. Hay que olvidarse de la precariedad, ha dicho. Y ha dado un plazo no demasiado largo para que esa interinidad sea historia. No en vano, es la función pública una de las materias en las que existe mayor exigencia de estandarización jurídica en el ámbito de la UE. Es decir, uno de los aspectos en los que las directivas más sangre hacen en la legislación patria.


De hecho, en estas fechas de los años dorados los distintos boletines institucionales echaban chispas, repletos de ofertas de empleo público, consolidaciones de empleo y otras fechorías administrativas. Pero este año abrirlos es encontrar el concepto del silencio. Esto se acaba, amigos, esto se acaba.
Para muestra un botón. La Junta de Andalucía, hasta ahora madre de todas las convocatorias que en el ancho mundo han sido -lógico, ya que es la Administración Pública que asume la mayoría de las competencias en Andalucía- ya está comenzando a dar cerrojazos en sus cientos de cortijos. Acercarse a ellos a pedir tan sólo una gota de agua que nos haga más agradable la travesía se está convirtiendo en algo imposible: sus pozos están casi secos.
Han comenzado por meter la tijera en enseñanza -ámbito en el que la UE ha dado dos años para regularizar ese desaguisado de precariedad- y ahora le toca a la Administración General, lugar en el que han tenido acogida cientos de titulados de nuestras universidades e institutos. Oposiciones tan señeras como las de auxiliares administrativos ya no se convocarán este año. No necesitamos ya tanto auxilio, han dicho los pollos.
Y si bajamos a la Administración Local, mejor llorar. Y lo poco que convocan no es para otra cosa que para consolidar ese desaguisado interno de eventuales que posteriormente pasaron a interinos y necesitan ser pasados a fijos. Eso sí, cumpliendo los munícipes sus promesas en la mayoría de los casos: tú, colega del partido o amigo de mis amigos (que son mis amigos), mientras yo sea alcalde, tu no harás una mínima oposición. Vamos, que aquí tienes tu vida resuelta. Palabra.
Y así estamos.

domingo, 14 de febrero de 2010

Y POR AHÍ NO PASO





Hay que hacer algo.
Yo concibo el correr para disfrutar, para inmiscuirme en la naturaleza, para compartir sus colores, sus olores, sus sonidos. Corro porque me sienta bien y me permite seguir bebiendo cerveza, que es otra de mis pasiones. Y bombones, y algún chuletón que otro, y las imprescindibles tortas de pan de aceite de Alfacar - o de Pinos Puente, que también las hornean bien-. Y los excelentes bocatas de jamón serrano que me marco acompañados por una -o dos- 1925. Corro porque no quiero llegar a la senectud hecho un verdadero carcamal, un tipejo con sobrepeso y cara acartonada y oxidada. Un tipo que da pena. Corro porque pocas cosas me gustan más que disponer de tantas cosas con tan poca inversión.
Pero eso es una cosa y otra lo que me está ocurriendo en más ocasiones de las aconsejadas.
Desde que tengo el Forerunner, es cierto que controlo más. Sé con precisión a qué ritmo voy y cuántos kilómetros llevo. Y, además, utilizo la cinta de ritmo cardiaco, que antes -aún teniéndola- no utilizaba.


Y ese control conlleva cosas malas y cosas buenas. Cosas malas: puede ser obsesivo el control de distancia, velocidad y ritmo cardiaco. Cosas buenas: precisamente ese control te ofrece un mejor conocimiento de qué tipo de corredor eres y cuales son tus progresos e involuciones.

Y ahí está el núcleo del problema. Ahí está el asunto que me traía hoy. Resulta que desde hace algunos días observo como, con mucha frecuencia -ya digo, más de la necesaria- la velocidad de crucero que señala el cacharro en muchos tramos, a pesar de indicar un buen ritmo cardiaco e ir sin sensación de cansancio-, con facilidad es de 4,20, 4,25 o 4,30 el mil. Vas tranquilo, recreándote en tus kilómetros, en tu respiración, fundiéndote con el entorno, y miras desprevenidamente el cacharro y observas que este marca 4,25 el mil. Piensas un poco y llegas a la conclusión que ese tramo, en absoluto, es de bajada sino llano, normal, y agitas un poco la muñeca un segundo antes de volver a mirar la pantalla, para observar que ahora está marcando el endiablado aparato: 4,23 el mil. Agobiado, confundido, aturdido, miras el ritmo cardiaco y lo encuentras en unas plácidas 157 pulsaciones, muy adecuadas para mis características y edad e incrédulo aún te vas al casillero de la distancia para comprobar que con 12 kilómetros a tus espaldas no es motivo que digamos para ir tan fresco. Vale. He de admitir que en competición es habitual marcar esos ritmos, pero ya se sabe: la emoción, la competición, el estímulo de otros corredores..Es distinto. Además, eso ocurre sólo el día que compites y sueles ir al límite, etc., etc..


Y claro, te inquietas, te preocupas. Y te preguntas: ¿Que estaré haciendo bien?
No sé. No estoy dispuesto a que esta sea la esencia de mis entrenamientos, hasta ahora tan placenteros y tranquilos. Estimulantes y oníricos.
Alarmante, ya digo.Algo tendré que hacer.

sábado, 13 de febrero de 2010

LA NOCHE DE LOS TIEMPOS, de Antonio Muñoz Molina



El pasado viernes compré la última novela de Antonio Muñoz Molina, "La noche de los tiempos".
Siempre he apreciado la buena pluma de Muñoz Molina. Su literatura siempre está a gran altura y posee una hechura muy elaborada.
Pero en concreto de esta novela he leído excelentes críticas y se afirma que no es una novela más de exilio y posguerra. Una novela muy extensa de casi mil páginas que habrá que leer deteniendo el tiempo y masticando las frases de un escritor que no suele utilizar palabras baldías. De ahí la complejidad de sus novelas.
Aunque esa complejidad no significa que estemos ante un escritor de prosa aburrida. En absoluto. El ubetense de nacimiento y granadino de adopción se las arregla siempre para atrapar al lector desde la primera línea y no soltarlo hasta la última. Además, contamos con la seguridad de su mesura y discreción en cuanto a la temática que aborda, que en literatura siempre es un valor añadido al tiempo que su estilo engarza con la estructura de la novela clásica, muy novedosa en su momento con aquella magnífica "Madame Bovary" de Gustav Flaubert y vigente todavía.
Estilo que agradezco y me gusta alternar con otros más novedosos y atrevidos, como es el caso del dominicano-americano Junot Díaz o esa ficción-ensayo (ejemplo de ello es "Ensayo sobre la ceguera" y también "Ensayo sobre la lucidez") que, en mi opinión, imprime el maestro Saramago a sus novelas.
Comentaré algo sobre "La noche de los tiempos" cuando sea leída (ya está en lista de espera en los anaqueles).

viernes, 12 de febrero de 2010

FOTOS DE INVIERNO





























La idea de hacer hoy estas fotografías se debe al comentario de Vicente: "Esas fotos, que si no me equivoco deben de estar hechas en verano...".
Y, efectivamente, caí en la cuenta que todo el volumen de fotos que tengo de los distintos circuitos y que he ido subiendo al blog están tomadas, principalmente, en meses del estío. Y, claro, todo es muy distinto. La luz es muy distinta y el asfalto o la tierra parecieran dormitar o aletargarse en época de frío, lluvia o nieve. Todo cambia. Y cambia también nuestra predisposición como corredores, nuestra puesta en escena.
Así que aprovechando que hay más tarde que hace unas semanas y que tenía que hacer el circuito de Caparacena- Pinos Puente- Caparacena, me ha parecido bien tomar estas fotos que muestro, justo unos minutos antes de iniciar mi ruta de 8,2 kms., a un ritmo bastante alto -a mi pesar- para las características no demasiado favorables del terreno, poco adecuado para alcanzar un ritmo alegre (4,37 el mil de media, siendo la media en los últimos cuatro de 4,15 el mil: me encontraba grácil y ligero como una gacela algo inaudito para un lechón de 186 cms. y 84 kilos de peso).
Espero, por tanto, que os gusten estas fotos (acompaño también algunas que muestran el paisaje del entorno del camino y de la bucólica aldea de Caparacena), que detectéis que la luz y el suelo denotan la dureza del invierno y que la tarde para correr ha sido de perros, los cuáles ni siquiera se atrevían a salir de sus casetas de aperos que inundan toda la ruta.

jueves, 11 de febrero de 2010

A CORRER (SIN DUDARLO)







Bien. Hay que comenzar la semana deportiva. A correr se ha dicho. Probablemente los siguiente cuatro días: hoy jueves, el viernes, el sábado y el domingo.
Son días que espero con ilusión, con anhelo, con la esperanza de poder sentirme perdido en algún lugar lejano, atravesando caminos, cañadas, veredas y carreteras. En definitiva, a partir de esta misma tarde vuelvo a los caminos tras la última salida del pasado domingo.

En las últimas semanas, desde que comenzó 2010 no hago menos de treinta y cinco kilómetros semanales. No menos de diez kilómetros por sesión ni más -por ahora- de dieciocho. Son las distancias necesarias para seguir manteniendo la forma e ir eliminado progresivamente (¡por Dios, cuánto cuesta!) esos pocos kilos -que no adiposidad- que cogí -cogimos- en las fiestas navideñas.
Desde que comenzó el año, frecuento básicamente los mismos lugares que ya frecuentaba antes de acabarlo. Me apetece perderme por la Vega, allá por las estribaciones de Fuente Vaqueros; adentrarme en la sequedad de las rutas de Caparacena y el Pantano del Cubillas y penetrar en ocasiones por la siempre dura y vieja carretera que transcurre paralela al río Velillos, buscando Los Montes Orientales. Y sigo desechando circuitos urbanos que poco o nada me motivan.
Corro sin otras pretensiones, pero -eso sí- no paro de correr. Alejado de las sesiones de calidad, en ocasiones me sorprendo en algunos tramos corriendo a una media de 4,15 el mil y en otros me cuesta bajar de 5,15. E, incluso, me he sorprendido acabando algunas sesiones a 3,45. Pero no es eso lo que me importa en estos momentos. Sólo me importa correr.
También, por lo pronto, prescindo de subidas duras, como es el caso del Torreón de Albolote o Tiena, lugares a los que volveré -pero quiero hacerlo sin la frente marchita-.
Sin duda, volveré a todo aquello que creí no volver jamás, a pesar de que estoy comenzando a incumplir la idea del maratón anual. Y eso me preocupa.
Y es que una lesión hace mucho daño y se queda en la mente un buen rato más que el rato que se queda en la parte física dañada.

martes, 9 de febrero de 2010

EL FIN DEL MUNDO Y UN DESPIADADO PAÍS DE LAS MARAVILLAS



Ayer por la mañana pasé por el escaparate de esa librería y lo vi, algo terrible para mi natural convulsión ante algún nuevo libro de admirados autores.
Desde luego, osé no volverme ni mucho menos entrar en aquel lugar repleto de anaqueles y éstos de libros.
Como los míos, aún a la espera de ser devorados, a pesar de que devoro -últimamente más- a buen ritmo.
Pero esta mañana ya no he podido resistirme. He ahí -me dije- la labor del fetichista de libros, del que compra sin que sea imprescindible que lo lea esa misma noche, como en cierta etapa de mi vida hacía.
"El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas", con dos historias paralelas que contar por un prolífico Murakami, que a decir verdad no me deleitó demasiado con su "After dark", si bien sí que me lanzó guiños literarios como dardos que me convirtieron -aún más- en un letraherido.
Por cierto, me está encantando "La maravillosa vida breve de Óscar Wao" de Junot Diaz, y para colmo hoy me acaba de llegar -¡de Argentina!-, el DVD más 2 CD's, del "Live Gothic" de Therion. Dios. Menos mal que el Forerunner sigue contabilizando con gratitud kilómetros y kilómetros y analizando ritmos. Muy necesarios todos esos kilómetros para tantas emociones.

EBOOK: RELATOS Y ARTÍCULOS DE VIAJES: ROTHENBURG

Si nadie le cuenta al hipotético lector nada sobre el pueblo de Rothenburg no habrá forma de imaginarlo a pesar de haber llegado...