10 agosto 2015

CIRCUITO PINOS PUENTE- OLIVARES- PINOS PUENTE, COMENTARIO DE UN ENTRENAMIENTO FALLIDO.

Cuando tengo previsto hacer un entreno duro y largo, lo suelo planificar el día anterior. Veo los pros y los contras del terreno, la temperatura que se puede alcanzar, la hora de salida (en verano, básicamente para evitar las horas de temperatura más alta; en invierno, primavera u otoño me da más o menos igual), las zapas más adecuadas para el terreno, la ropa técnica, llevar o no llevar correa de hidratación, ingerir más hidratos o menos, pero aún así, no las tengo todas conmigo. Principalmente por dos motivos: Uno. Porque algunos aspectos planificados se caen del programa. Dos. Porque a pesar de la rigidez con la que planifico la ruta, siempre es posible hacer algunos cambios, en función de cómo me vaya encontrando.
Y algo de eso pasó en el pasado entrenamiento del sábado, ocho de agosto. Cayeron cosas del programa y opté por hacer una ruta, que debí haber acortado dadas las circunstancias. Explico. 
De todo lo planificado, cayeron varias cosas. En primer lugar, la hora de salida y el cálculo incorrecto sobre la temperatura. Lo de la hora lo suponía, porque a las tres y media de la madrugada tenía aún los ojos bien abiertos engolfado en capítulos de la fascinante y adictiva serie francesa Braquo; sin embargo, erré con lo de la temperatura llevado por ese viernes vespertino medio tormentoso y caída hipotética de las mismas. De hecho, el sol no me acompañó apenas a lo largo de los 21 kilómetros de circuito pero estaba ahí, tras las nubes, provocando una calina casi irrespirable en muchos tramos. Esa fue una de mis tumbas y el por qué le llamo a este entrenamiento fallido. A ello hay que sumar lo inoportuno de haber optado por la ruta menos adecuada. 
Cuando comienzas una ruta casi nunca sabes cómo vas a estar unos kilómetros más adelante. En ese aspecto hay muchas sorpresas y me las he llevado todas. Desde salir como una tortuga de ochenta años y llegar como una liebre joven; o bien, salir como una liebre joven y llegar como una tortuga de ochenta años. Así que en ese aspecto no suelo detenerme demasiado. No obstante, a los ocho, diez o doce kilómetros de ruta ya sí es posible vaticinar con bastante exactitud cómo vas, que es justo el momento en el que debes de tomar la decisión de acortar o alargar el circuito. 
Cogí el camino mozárabe, el cual discurre más arriba de la zona de los cementerios de Pinos Puente y a pesar de las dificultades de éste -principalmente en los primeros cinco kilómetros y medio-, me encontraba moderadamente bien. No había ausencia de fuerzas ni piernas cansadas. Así que me dije, que cuando llegara al punto en el que debía de tomar la decisión de volver por el mismo camino o alargar hasta Olivares, siguiendo la carretera que une esta población con Colomera, tomaría la decisión adecuada. Ese punto kilómetro es el ocho y medio. Pero en vistas de lo que ocurrió posteriormente, no tome la adecuada. Decidí seguir hasta Olivares sin valorar en profundidad varias cosas importantes a saber: Una. Malas sensaciones en esa dura recta empinada final hasta llegar a la carretera, que fue como un aviso de falta de fuerzas. Dos. No prever en su justa medida que aunque apenas había sol la calina del nublado era más mortífera que el propio sol cayendo en picado, provocando una sensación de humedad parecida a cuando correr en lugares de costa. Tres. Haber cometido dos errores alimenticios: ingesta de hidratos demasiadas horas antes de la ruta (hidratos, además, de mala calidad, por cierto -pizza-) el día anterior y mal calculo del líquido portado a pesar de haber pasado por dos fuentes públicas. 
El resultado final no podía ser otro que catastrófico: me quedé sin fuerzas antes de llegar al Cortijo de Enmedio, faltando aún cinco kilómetros y medio para llegar a Pinos Puente. 
Subí con relativa solvencia la cuesta que une Olivares con el Cruce con Tiena, pero a partir de ahí, el liquido se fue acabando y el poco que había no estaba ya en condiciones de ser ingerido, a pesar de que había dormido en el congelador toda la noche. Así que los últimos cinco kilómetros fueron un arrastrarse por la carretera, debiendo alternar andar con correr. Exactamente eso me ocurrió en la última Media Maratón de Motril, casi por las mismas circunstancias.
Por suerte, el tramo que une Olivares con Pinos Puente, salvando algunas zonas, es benigno. Existe una continua leve bajada hasta el Cortijo de Enmedio y a partir de ahí el terreno no es demasiado complicado. Aún así, procuraba andar en las bajadas y correr en las subidas para no perder tono muscular, pero eso cada vez era más complicado. 
Normalmente este tipo de malas sensaciones, días antes de una prueba dura, no es demasiado ventajoso para la psicología de un corredor. Ahora bien, en mi caso, no suelo hacer un drama donde no lo hay. Entrenamientos nefastos como éste los he tenido a montones, lo importante es siempre racionalizar las causas, porque si estás entrenando bien y sumando kilómetros, siempre ha de haber un por qué de estos días fallidos. Lo importante es conocer ese por qué y erradicar esas causas, a pesar de que no todo se puede controlar en esto de correr. Sencillamente, hay días en los que el organismo no responde y otros en los que sí. Todo corredor que se precie debe contar con eso. 
Quería contarlo aquí, porque servirá para otros y también para mi mismo, ya que con el paso del tiempo estos artículos suelen ser esclarecedores por su utilidad didáctica.  

Pongo aquí algunas fotos tomadas en esta misma una ruta hecha anteriormente en bicicleta: 


Plaza de Olivares, con su fuente de agua fresquísima. Foto de J.A. Flores.

Bajada de Olivares hacia Pinos Puente, antes de llegar al Cortijo de Enmedio -aún en término de Moclín-. Al fondo ya se aprecia el Piorno y los picos de Sierra Elvira. Foto de J.A. Flores.

Cuesta de Olivares anterior al Cruce de Tiena. Al fondo Olivares y su Barrio Alto. Foto de J.A. Flores.

Búcor (ya en término de Pinos Puente) Foto de J.A. Flores.

09 agosto 2015

CINE: PRIDE (UK, 2014)


Casi nunca me decepciona el cine británico. Aborda como pocos el realismo social. Le interesa las historias contemporáneas, a pesar de de ser un país con una enorme historia tras de sí. 

Pero la Gran Bretaña de ahora no es ni por asomo lo que fue. Un país colonizador, dueño de una gran parte del mundo, dotado de la mejor armada, padre de civilizaciones, del idioma universal, uno de los primeros que accedió a la democracia, el primero con una forma de estado republicana gracias a Cromwell...Sin embargo, lo contemporáneo, lo social, la historia reciente de los últimos treinta años les interesa sobremanera. Y eso gracias, en buena parte, a que tuvieron a bien que les representara una dama de hierro, la infame Margaret Thatcher, que practicó un liberalismo bestial y dio la vuelta al país como un calcetín viejo. Porque mucho tienen que ver esas políticas liberalizadoras con esta película que reseño, Pride (Orgullo), en concreto políticas relacionadas con las minas de carbón que supuso un bastión importante de su política económica.
Porque va de mineros pero también de homosexuales y lesbianas. Una impresionante historial real, que pocos sabríamos que existió si no es por esta excelente película británica del director Matthew Warchus, que dirige más en teatro que en cine. 
Gracias a Pride he podido conocer una historia singular. Una historia de movimientos sociales y laborales que entrecruzan sus mundos con una inusual ternura. Una sociedad británica rural y otra urbana que se dan la mano. Mineros de Gales y homosexuales y lesbianas de Londres que, contra todo pronóstico, un buen día deciden unir sus caminos. 
Pero de todo, lo que realmente te emociona y te engancha a esta película no es otra cosa que las posibilidades que a veces, en ocasiones, tenemos los humanos para mostrar nuestro atributo más propio. Sabíamos de luchas de colectivos unidos en torno a una misma causa, que es algo que se ha de sobrentender, pero poco de luchas paralelas de colectivos tan antagónicos que un buen día deciden revolucionar sus propios mundos.
Todo ello contado con maestría, interpretado con maestría con ese buen elenco de enormes actores y actrices que nos ofrece la antigua y pérfida 'Albión'. Con una excelente fotografía, que siempre nos ofrece el cine británico y que nos permite trasladarnos a su mundo, a sus pueblos, a sus calles, a su peculiar campiña, algo que es un sello muy propio del cine de este país de países. Nada de estudios, nada de atrezzo, nada de imposturas. El mundo tal y como es. Por ese motivo y por otros muchos, procuro no perderme ninguna película británica que aborde el drama social. 
Es imprescindible ver 'Pride'. No verla sería un delito si queremos disfrutar de buen cine británico, de buen cine europeo a fin de cuentas, tan necesario en ocasiones para desintoxicarse de Hollywood. Advertidos quedáis.  

04 agosto 2015

CINE: FELICES 140 (ESPAÑA, 2015)

Con películas como 'Felices 140', el cine español debería de comenzar a quitarse complejos. Es una buena película, dotada de un buen guión, de una buena fotografía, de sobresalientes interpretaciones, con Maribel Verdú a la cabeza, que es posible que haya hecho el papel de su vida. Bajo la dirección de una experimentada directora, Gracia Querejeta, la película aborda todo lo bueno que tiene que tener el buen cine negro, que se asoma un poco a la comedia, pero que, en mi opinión, es mucho más dramática que cómica. 
Pasiones humanas, avaricia, deshonestidad, ambición, falsa amistad, orgullo, arrogancia, falsedad, todo eso desfilará ante los ojos del espectador en grandes dosis. 
Desde mi punto de vista estamos ante una película que se podría haber estirado algo más. Tal vez, unos quince o veinte minutos, porque quizá su punto débil sea su incompleto y precipitado final. Da la sensación que los productores no hayan querido más minutaje por aquello de los exiguos presupuestos del cine español, todo es posible. Dicho esto, no sería ninguna desfachatez una segunda parte porque la historia ofrece esa posibilidad. Es más, una segunda parte bien trenzada sería una magnífica idea para desenlazar y desenmascarar todo lo que se cuece en el fílm que no espolearé, como jamás suelo hacer cuando escribo de cine.
Tan sólo insistir en que contamos con buen cine. Contamos con buenos directores, con buenos guionistas, con buenos actores y actrices, buenos responsables de fotografía, buenos compositores de BSO, buenos montadores..., lo que hay que intentar es perder ese complejo de inferioridad, porque esta película, con esta trama, montada en Hollywood, tan escaso de ideas desde años, podría ser una bomba.
He dicho.

01 agosto 2015

RUTA CALLE ANCHA DE PINOS PUENTE-CAMINO MOZÁRABE-URBANIZACIÓN LOS CORTIJOS-CALLE ANCHA (19 KILÓMETROS)

Las fotos que veréis a continuación corresponden a una ruta grabada parcialmente con la cámara deportiva SJ4000. Una ruta de 19 kilómetros que ha transcurrido prácticamente por caminos entre olivos (apenas 4 kilómetros de asfalto). La ruta salía desde la C/ Ancha de Pinos Puente, en la parte alta del pueblo, cogía el camino de Caparacena y lo dejaba inmediatamente para coger el denominado Camino Mozárabe (que también se utiliza como ruta del Camino de Santiago). Casi siete kilómetros más allá, hay que estar atento para coger otro camino similar, también entre olivos, que nos lleva hasta la Urbanización Los Cortijos-La Ribera, pasando por la Escuela de Vuelo para conectar con la carretera que une el Pantano del Cubillas con Caparacena y Pinos Puente. No obstante, dejé pronto esta carretera para conectar de nuevo con otro camino de olivos, que era de lo que se trataba en este entrenamiento y, posteriormente, volver a salir a la Carretera de Caparacena y llegar de nuevo a Pinos Puente. 
He seleccionado un buen número de fotos que irán acompañadas con un breve texto. Decir que ha sido duro, no sólo por el terreno y el número de kilómetros, sino por el hecho añadido de ir grabando el recorrido parcialmente. No obstante, eso lo suelo hacer en determinadas rutas y, lógicamente, una sola vez, porque es duro ir sacando la cámara -por pequeña que sea- conectarla, grabar y volver a guardarla...y todo eso en ruta.  

Son las las 9,30 horas de la mañana del 1 de agosto y comienza la ruta. El sol ya avisa que no habrá tregua.

Acabo de entrar en Camino Mozárabe. Polvo y olivos será lo único que veré a lo largo de muchos kilómetros.

Comienza la primera dificultad importante a los 1300 metros de iniciada la ruta. No hay problema porque las fuerzas están aún intactas.

La segunda dificultad en el tercer kilómetro es de las más importantes. La cuesta impone. Me escudaré a la derecha buscando algo de sombra.

Vuelvo la vista y vez lejano el Cerro de los Infantes. Viéndolo desde aquí se comprende la estrategia de los pueblos que lo habitaron dada su situación privilegiada que permitía dominar todo el terreno que le circundaba.  

En el kilómetro seis ya se aprecia a lo lejos la localidad de Tiena, perteneciente al término municipal de Moclín...

.....Y si se aprecia Tiena, también es fácil ver algo de Olivares, que apenas permite ver sus casas más altas, ya que el pueblo está escondido en la falda de la sierra.  

Sin embargo, si se aprecia bien el Castillo de Moclín, con su iglesia adosada a sus pies. Esta fortaleza fue una de las más importantes del Reíno Nazarí ya que dada su altura era fácil controlar la entrada de tropas enemigas. Además, desde ella era posible comunicarse a través de espejos o fuego con las principales del Castillo de la Mota de Alcalá la Real (Jaén) y la Alhambra de Granada. Entre todas éstas existía -y existe- todo un complejo sistema de torreones auxiliares, entre los que se encuentra el Torreón de Albolote.   

Cabo de dejar el Camino Mozárabe y me dirijo hacia la Escuela de Vuelo. El sol aprieta, tal y como refleja la fotografía. Voy camino del kilómetro nueve de la ruta.

Aquí podríamos decir que tenía el mundo a mis pies, dada la redondez de la imagen. Al fondo ya se aprecian los picos de Sierra Nevada.

El calor ya se va notando camino del kilómetro 10. No obstante, en ocasiones aparecía una suave brisa, que es mucho pedir si corres entre olivos.

Cuando llego a esta zona intento no mirar al frente, porque aunque parezca una broma, hay que subir aquella endiablada cuesta del final. El sol vigila lanzando sus rayos de fuego.  

Superado el kilómetro 10 pude ver la cara norte de los picos de Sierra Elvira y el Piorno. Eso significa que nos vamos acercando poco a poco al final, no obstante aún quedan nueve kilómetros.   


A la hora de iniciada la ruta, me topo con la Escuela de Vuelo y el comienzo de la zona asfaltada.

Unos kilómetros más adelante entro en la Urbanización Los Cortijos-La Ribera. Altas y lujosas casas con el Piorno de fondo. He superado el kilómetro 12 de la ruta. Ya sólo faltan siete.  

La Avenida Paraíso es enorme. Si estuviera en cualquier capital podría casi atravesarla de punta a punta. Esta avenida me dejará en la carretera que une el Pantano del Cubillas con Caparacena y Pinos Puente.

Ya he superado, por fin, la avenida y conecto con la carretera que me llevará a Pinos Puente, no sin antes volver a entrar a otra zona de olivos. En el margen superior derecho de la foto, un pájaro grande alza el vuelo y me saluda.


Como decía, vuelvo a entrar en otra zona de olivos. Por tanto, no pasaré por Caparecena, que no suelo evitar cuando no llevo agua, pero en esta ocasión sí llevo. Se trata del Camino de Santa Rosa. 

El sol cae sobre mi cabeza, pero es algo que tengo asumido.

Ya estoy en pleno camino de Santa Rosa y y he superado el camino 15 de la ruta. La buena noticia es que aún me quedan fuerzas. Más me vale.

El Camino de Santa Rosa ofrece algún respiro. Un poco más adelante el terreno se volverá a complicar. 

Ya lo dije: este terreno no da tregua.


En esta zona, el camino casi desaparece. La única opción es correr entre piedras intentando imaginarte el camino. Eso es complicado, principalmente, porque también hay una dura subida. Ya son casi las 11,20 minutos y el calor ya aprieta más fuerte.   

Superada la subida anterior, el camino se desliza hacia abajo buscando la carretera que une Caparacena con Pinos Puente. Un poco de respiro no viene nada mal a estas alturas. No obstante el camino está tan roto que cuesta correr por ahí. El Piorno ya preside toda la ruta.

Ya he dejado los olivos y corro por zona de asfalto. Estoy a punto de comenzar la subida de la conocida por los lugareños 'Cuesta de los Muertos' y a punto de entrar en el kilómetro 18 de la ruta.   

Comienza la subida. Esta cuesta siempre es dura. No demasiado larga pero sí intensa, y mucho más si ya llevas un montón de kilómetros en tus piernas y son las 11,32 horas de un 1 de agosto. 



Ya atisbo la llegada. Eso ofrece mucha satisfacción, algo indescriptible. Más satisfacción a más dura sea la ruta. 

Pocas veces se alegra uno de ver al fondo la Calle Ancha, no sólo porque nací en ella, sino porque ya estoy detenido y descansando. Misión cumplida.

31 julio 2015

CINE: LA ÚLTIMA NOCHE (USA, 2002)

Realmente no sé en qué he estado pensando estos últimos años para no haber reparado en esta enorme película de Spike Lee, que cuenta con todo necesario para situarla dentro del gran cine: excelente historia, excelentes diálogos, excelentes interpretaciones, excelente fotografía, excelente banda sonora...,son tantos los excelentes que aquí no cabrían. Lo que sí puedo decir es que se trata de un Lee en estado puro, un director que entiende el cine de una manera muy especial y que es capaz de insuflar poesía a sus historias. 
'La última noche' (que es como se ha subtitulado en español) es tan real como irreal. Todo pareciera transcurrir de una manera natural, pero al mismo tiempo estar dotada de un lirismo que no pertenece al día a día. Sin embargo, la historia y el contexto en el que se produce no es sospechosa de pertenecer a mundos etéreos sino estar muy pegada al suelo, el de Nueva York, una ciudad que da para mucho y que es posible que inspire este tipo de películas.
Pocas veces me ocurre cuando veo una película lo que me ha ocurrido con ésta, que no es otra cosa que esa sensación de estar viendo algo grande hasta el punto de exclamar en voz alta -aunque la haya visto en soledad- las excelencias de la película. Me ha ocurrido de manera similar con algunas novelas, esa admiración indisimulada de apreciar la calidad de lo que escriben, dirigen, interpretan, pintan o esculpen otras personas. Y si eso ocurre puede ser que te estés asomando a una obra maestra, que igual no lo es para la crítica oficial, pero sí para ti. Lo que sí está claro es que está calificada como película de culto. 
Mucho se debe a las interpretaciones en esta película que reseño, a todas ellas, pero en particular, proverbial como siempre Edward Norton, y qué decir del malogrado Phillip Seymour Hoffman ( qué gran actor se llevó tan pronto la parca). 
Aspecto destacado también es la banda sonora debida a Terence Blanchard al compositor y música de jazz de Nueva Orleans. Película basada en una novela del escritor norteamericano David Benioff, más conocido como autor de los guiones de célebres películas como Troya y X-Mens Origins, además de codesarrollar la famosa serie Juego de Tronos.
Una peli que hay que ver.

27 julio 2015

RESTOS ROMANOS EN LA VEGA DE PINOS PUENTE

Q
  














Que el pueblo romano tenía querencia por la Vega de Pinos Puente parece demostrado. A los restos que en su día se encontraron en el Cortijo de Ánzola -o Ánsola-, cerca de Casanueva, hay que sumar los que han aparecido estos días junto al  puente de Alitaje, a menos de un kilómetro de las últimas viviendas de Pinos Puente. Los restos han aparecido con ocasión de la construcción del tramo de autovía que conectará Granada con Córdoba, es posible que necesaria, pero que acabará con una parte importante de este vergel (me pregunto que a quién beneficia tanto progreso a un plazo largo). 

Los restos que vemos en las fotografías que hice esta misma mañana demuestran la importancia que dio Roma a esta zona, que lejos de conformarse con la posesión de  la antigua ciudad íbera de Ilurco, a la que concedió el título jurídico de municipio romano (Municipium Ilurconensis), se expandió por la Vega, construyendo si no ciudades, sí varias villas, según se está descubriendo con el hallazgo de los restos. 


Sorprende de estos últimos restos encontrados, tanto la su ubicación como su volumen. Hallados casi en la superficie de una haza a pocos metros de la orilla del río Cubillas. Se trata de varias calles en las que se encuentran alienadas de manera bastante ordenada los cimientos de varias casas. Lógicamente, eso es sólo el principio, porque en el radio de unos tres kilómetros que es la distancia que hay entre esta zona y Ánzola, podrían aparecer muchos más restos, que podrían ir también en dirección al Cerro de los Infantes, cuya zona está atravesada por la Carretera N-432, que une Granada con Córdoba. Insisto que sería muy difícil mantener que existiera en este perímetro una magna ciudad romana, a pesar de que existen las condiciones adecuadas (vega fértil y agua en abundancia y clima equilibrado), pero sí deben de aparecen más villas de importancia, lugares de recreo que bien pudieran utilizar la clase patricia de la floreciente ciudad de Ilurco, que debió de elevarse como ciudad una vez adoptada por Roma, aunque no debemos de desdeñar que ya lo fuera como íbera, por la sencilla razón que Roma sólo daba carácter de Municipium a ciudades íberas que ya tuvieran importancia y que, lógicamente, se dejarán someter al poder romano.

Muchos interrogantes que obviamente ayudarán a conocer los restos que vayan apareciendo

25 julio 2015

EL CASTILLO DE BELILLOS -O VELILLOS- DE PINOS PUENTE



            El Cerro de los Infantes ha sido a lo largo de la historia un crisol de culturas, restos arqueológicos, hechos y acontecimientos importantes. Al margen de su procedencia -que deriva de la Edad del Cobre y llega hasta la época medieval, pasando por el periódico pre-ibérico, ibérico y Romano Imperial-, cuenta con un hecho histórico, quizá el más conocido, y que fue el que dio  nombre al Cerro. Está constatado que el 25 de junio de 1319 se produjo el hecho conocido como Desastre de la Vega, en el que murieron los Infantes Juan y Pedro, ambos de Castilla, en su guerrear contra las tropas del potente ejército del rey nazarí Ismail I. Estos Infantes pertenecían a la élite de la familia real castellana; de hecho eran los tutores de Alfonso XI, bisnieto del poderoso rey Alfonso X, conocido como El Sabio, por sus muchas contribuciones a la ciencia, literatura y traducción. De manera que muy importante debió ser esta batalla para que el ejército castellano estuviera capitaneado por estas dos altas autoridades en persona. No obstante, las hostilidades castellanas no cesaron, pero hubieron de transcurrir otros 173 años para que Granada fuera tomada por la descendiente de aquellos antiguos reyes castellanos, Isabel, Reina de Castilla, unida en matrimonio con Fernando, heredero del Reino de Aragón, que por aquel entonces pasaba por ser uno de los reinos más potentes de la península ibérica, con importantes posesiones territoriales tanto en España como en Italia.
            Volviendo al Cerro, hay que decir que existe datación arqueológica e histórica de restos de lienzos de muralla que se han datado como del Bronce Pleno, aunque en tiempos de íberos y romanos se yuxtapusieron construcciones, descubriéndose éstas sobre todo en el entorno de la Corona del Cerro. Incluso, en la Corona, se puede observar como una especie de foso, que al parecer podría ser una cisterna, o bien un horno para cocer cerámica. La cerámica no era un aspecto fuerte en la civilización íbera, por lo que debió de haber existido influencia probablemente griega que, al parecer, se movieron por el interior del  territorio andaluz. 
            Pero, quizá, uno los episodios más desconocidos es la existencia de un fastuoso castillo construido a finales del siglo XI, casi tres siglos antes de la muerte de esos dos Infantes castellanos.





            Y es que gracias a sus memorias, escritas (un manuscrito denominado Al-Tibyan) en su destierro por Abd Allah, último rey ziri de la taifa de Granada que reinó entre los años 1073-1090, se pudo conocer de la existencia del Castillo de Belillos -o Velillos, como le llamamos ahora-. El término antiguo Ballilus, según varios expertos, proviene del latino vallis, valle, pero más propiamente de su diminutivo, en plural, velillox, o bien, vallecillos (ese vallecillo no podía ser otra cosa que la amplia Vega, la cual se domina de manera extraordinaria desde lo alto del Cerro). La razón de la construcción de este Castillo, que estuvo ubicado en el Cerro de los Infantes y del que no hay apenas vestigios -se especula que fuera organizadamente desmontado unos siglos más tarde- es la negativa del rey granadino de pagar tributos a Alfonso VI de Castilla. Esto propició una alianza entre el rey cristiano y el rey de Sevilla Al-Mu'tamid de Sevilla, enemigo del rey granadino (pensemos que las taifas eran como países independientes entre ellos, aunque compartieran religión y procedencia). La idea no era otra que acercarse a la capital granadina para ejercer su control y apoderarse de sus muchos tesoros. Alfonso VI y Al-Mu'tamid acordaron edificar el Castillo de Belillos en el año 1073, justo el año en el que se erigió rey de Granada, Abdallah, si bien las hostilidades ya derivaban de los tiempos de reinado de su abuelo Badis, al que sucedió Abdallah.
            El propio Abdallah escribe textualmente: 'Estuvieron conformes en que había que edificar contra Granada un castillo, que la pusiera en aprieto, en tanto caía en sus manos....'; 'Él mismo -Adhá rey de Sevilla- fue quien, con este objeto, les indicó el lugar donde edificar el castillo de Belillos'. Más adelante, continúa escribiendo el rey granadino: 'Para reforzar la fábrica de este castillo alquiló Ibn'Ammar los servicios de un ejército de Alfonso y aprestó grandes sumas de dinero..(...). El mismo Al-Mu'tamid vino en persona para vigilar cómo iban los trabajos y, durante todo el tiempo que estuvo allí, hizo continuos desfiles militares por las cercanías de Granada, con la esperanza de que los habitantes de la ciudad se sublevarían en su favor ', continúa diciendo. Finalmente, reconoce Abd Allah, que acaba por prometer a Alfonso el pago de las sumas que antes le había pedido para evitar que la guarnición de Belillos -que debía ser bastante salvaje, como es común en los mercenarios- siguiera devastando y hostigando la Vega de Granada.

            Como decía, el Castillo desapareció, pero quedaron restos de muros, tal y como podemos ver en las fotografías del Cortijo de los Ángeles (cualquiera puede ir hasta allí y observar los restos), en la que se incluye un dibujo de lo quedaba del Castillo, tal y como lo presenció y dibujo F. Heylán, un viajero extranjero, hacía el año 1614. (Clickear en las imágenes para ver mejor). En ese sentido, quedé impresionado por la semejanza de estos muros-contrafuertes con los dibujados por Heylán.
            Muy  importante sería profundizar y explotar en favor de Pinos este hecho histórico y, como dije en la presentación de mi libro, destacar la presencia en el Cerro de los Infantes de Pinos Puente -tal y como sostiene en sus memorias Abd Allah-  de unos de los reyes musulmanes más importante de la España musulmán, el rey  de Sevilla, gran gobernante según las crónicas y enorme poeta, Al-Mu'tamid.

            Hay mucho más material sobre este asunto, pero como sabemos no es este el sitio más adecuado para extenderse. 

Mi lugar en estos mundos cala en los lectores

 Mi lugar en estos mundos es una novela que aúna el misterio, la reflexión y la búsqueda interior, y quizá esos sean los motivos por los qu...