domingo, 11 de septiembre de 2011

RITMO EXCESIVO O PROBABLE "PIQUE"


La misma tarde de la anécdota de los gansos, en los últimos dos kilómetros, cuando rodaba plácidamente por la Vega, disfrutando del rumor de las acequias escuché tras de mí que se aproximaban fuertes pisadas que, en principio, supuso se trataban de caballos. Pero no, cuando miré atrás observé que venían a ritmo muy fuerte cuatro corredores, que de tan exhaustos, al adelantarme, ni siquiera me saludaron, excepto uno que hizo un gesto con la mano. Yo les dije hola en voz alta y tranquila.
Observé que iban tensos por el fuerte ritmo, así que con curiosidad -que no herido en mi orgullo- y con el fin de probar cómo me encontraba decidí salir tras ellos, que en segundos les alcancé.
Uno de ellos, se fue quedando y pronto le adelanté y pronto también me puse a la altura de los dos más fuertes a los que no sólo aguanté el fuerte ritmo sino que opté por encabezar durante pocos segundos ese endiablado grupo. Supuse que ellos iban en dirección a Fuente Vaqueros porque en alguna ocasión me había cruzado con ellos por esa población, mientras que yo en pocos metros doblaría hacía la derecha en dirección a Pinos Puente. Por tanto, mi fuerte ritmo no iba a durar más de cuatrocientos o quinientos metros.
Al ver que me ponía en cabeza ellos intensificaron aún más la marcha y descolgaron a otro corredor de los cuatro que inicialmente iban. Uno de ellos, el cabeza del grupo era el que repartía el bacalao.
Con sorpresa descubría cuando les dejé tras decirles hasta luego que el ritmo que se llevaba estaba en torno a los 3'35'' el mil por lo que supuse que esta gente estaba picada entre ella.
Recordé la cara de algunos de ellos, con los que intercambié algunas palabras en la fuente de Fuente Vaqueros hace algunos meses, indicándome que venían de Atarfe. Pero en aquella ocasión los vi correr a un ritmo normal, por lo que deduje que en esta ocasión iban picados y mal encarados.
Observé su vestimenta y su aspecto y para nada eran indicativos de ser corredores que adoptaran la estética habitual de corredor de fondo -unos iban sin camiseta y otros no llevaban la ropa técnica adecuada-. Desconozco hasta que punto mantuvieron ese ritmo, muy por debajo de los cuatro minutos el mil, pero llegué a la conclusión que se estaban equivocando de estrategia a pesar de que se sintieran fuertes y jóvenes. Allá ellos.

3 comentarios:

  1. A lo mejor no eran corredores y estaban huyendo de los civiles o de los maderos tras haber pertrechado presuntamente alguna fechoría. Un saludo y suerte en Guadix si la corres.

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  2. Tal y como los describes seguro que no eran corredores asiduos. Pasando yo desde la capital como te puedes imaginar los sitios vastos para correr están contados con los dedos de una mano. Y sí, compañero, me encuentros de estos a raudales, es más hoy mismo bajando por cenes de la vega al adelantar de pasada a un corredor de mi misma quinta, ha empezado a mejorar el ritmo para ponerse delante mía a toda costa. Lo que no sabia para su sorpresa, era que al contrario de su batida, yo no iba a finalizar mis zancadas en el hotel real de la alhambra sino que aún me quedaban 4 km, tendrías que haber visto su cara cuando he seguido mi camino. De estos hay en todos los sitios

    Feliz rodaje.

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  3. Hola interesante post me ha pasado, en otra època lo hubieras seguido, pero ahora sigo mi ritmo, y mis sensaciones, habrìa que ver que ocurre con esas gacelas, con dorzal.

    UN ABRAZO

    Juan de Cba Cap. te sigo leyendo.Mas ahora que me han puesto el wi-fi

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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