lunes, 27 de septiembre de 2010

MICHEL HOUELLEBECQ


Houellebecq. Tal vez sea el escritor maldito francés actual. El más contemporáneo, que recoge el testigo de innumerables escritores malditos franceses, tal vez la patria que más autores de este pelaje ha producido, desde que Baudelaire ya dejara su impronta con sus "Flores del mal" así como el agobio y sobrecogimiento que nos produjo en su momento leer "La nausea" de Jean-Paul Sartre.
Pero quizá Michel Houllebecq sea otra cosa. Podríamos pensar que estamos ante el Martin Amis francés, pero no es exactamente cierto. Particularmente, la literatura de Martin Amis no me atrae tanto como la de Houllebecq, ya que el británico busca purgar de manera exagerada sus frustraciones y su visión de la vida en su narrativa, mientras que Houllebecq, aún buscando algo similar, no se obsesiona en buscar a toda costa la complicidad del lector como sí ocurre con Martin Amis. Le interesa describir todo lo que rodea a sus malditos personajes, pero no los restriega en la cara del lector como, en mi opinión, hace el británico.
La literatura de Houllebecq no está hecha para complacer a nadie. No está hecha para mojigatos ya que apuesta por ideas y formas de ver la sociedad duras y tajantes, recordándonos muchos de sus personajes a seres autodestructivos -por brillantes, tal vez, en el caso del escritor francés- que ya hemos contemplado en el cine (caso de Taxi Driver) y en la literatura misma (me ha recordado en algunos casos a Rodión Románovich Raskólnikov, el personaje de Crimen y Castigo).
Pero a pesar de ello, insisto, Houllebecq, aunque que nos pondrá entre la espada y la pared en cuanto a sus descarnado análisis de la realidad hipócrita en la que vivimos, no nos involucrará en sus cuitas, algo que siempre me ha parecido pernicioso cuando lo he detectado en otros autores literarios o cinéfilos. Por eso dejé de ver las películas de Bigas Luna, tan obsesionado con que nos obsesionemos con sus obsesiones (que es sólo una: el sexo); o las primeras películas de Almodóvar (luego maduró), tan dado a que participásemos de su hortera forma de ver la modernidad.
Ahí está el mérito de la literatura de Houllebecq. Porque la brillantez no ha de necesitar apoyos para que lo sea. Es más, si busca apoyos ya no hay tal brillantez.

8 comentarios:

  1. Joven, estaba yo esta mañana a punto de preguntarte sobre Houellebecq y su obra ya que desafortunadamente lo desconozco por completo y tu nueva entrada ha hecho que me tire al barro y ponga en la lista de espera-para Navidad más o menos- Ampliación del campo de batalla; ya te contaré que me sugiere.
    Respecto a Trafalgar y a Don BENITO PEREZ GALDOS decirte que leí en mi ya lejana juventud las 46 novelas de que constan LOS EPISODIOS NACIONALES de los cuales Trafalgar es la primera y que no tengo palabras. Para los que nos gusta leer - de todo, dando saltos inconexos- creo que es una lectura imprescindible dónde se ven reflejados y retratados las variopintas personalidades del espíritu y forma de ser de las distintas individuos que nos hacemos llamar españoles.
    Haciendo un paralelismo con nuestra común afición de correr , estos Episodios son una prueba de Ultra Fondo, pero imprescindible en nuestro devenir como lectores.
    Espero que te guste y te llene como lector.
    SaludoSS.

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  2. Alfredo, por decirlo de alguna manera, Houellebecq es uno de esos escritores que escribe en una dirección -lógicamente no lo he leído todo-, que es la que marcan sus personajes algo malditos, atolondrados, amargados, desquiciados, inadaptados, y un largo etcétera de ados, y a través de ellos crítica y destripa ferozmente y con brillantez nuestra sociedad. Vamos, que es muy francés. YO creo que haces bien por echarte al talego Ampliación del campo de batalla, aunque Plataforma -que leí hace ya- sea su novela más señera. Yo pronto le hincaré el diente a Lanzarote.
    No tuve la suerte de poder leer en mi juventud a Don Benito. Ojalá hubiera sido así y ahora sabría más cosas de la historia de España que he tenido que aprender por vías más aburridas. Me animé a leerlo tras leer una entrevista de Pérez Reverte donde nos insultaba con razón llamándonos incultos por no haber leído a Don Benitos y a otros clásicos. He leído a muchos clásicos pero no al escritor canario. Ahora bien, no sé sí llegaré a leer esas 46 novelas, que efectivamente, es como hacer varios maratones.
    ¿Qué tal Guadix?

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  3. Tomo nota también de "Plataforma" y "Lanzarote".
    Creo que los Episodios -espaciadamente- te van a llenar, no tanto por aprender historia sino por su sentido novelesco y por lo que se aprende de las distintas personalidades del españolito a lo largo de estos dos siglos.
    En Guadix....ramplón y perro.
    La noche de antes me dediqué a la mala vida y a nuestra edad eso se paga.
    SaludoSS.

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  4. Sí a nuestra edad ya se pagan ciertas facturas, por lo que nunca me dejo de preguntar de cómo lo llevarán muchos de mis amigos de la juventud que se dedican a esa vida perra de manera habitual y ni siquiera corren para coger el autobús. Claro los ves y te lo explicas.
    Tomo nota y comienzo con ese Trafalgar, episodio que tanto parece avergonzarnos a los españoles, la prueba está que aquí apenas le dedicamos una placa en el faro de igual nombre y los hijos de la Gran Bretaña les dedican la plaza más neurálgica de su capital.
    Saludos.

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  5. a Houellebecq o lo amas o lo odias, pero como dije, no deja indiferente. No olvidéis Las Partículas Elementales, en el que, en mi opinión, muestra con más tino la aniquilación del hombre de nuestros días. Eso sí, en medio te plantea una amalgama de cuestiones físico-químicas que llega a exasperar.
    Todos contienen un alto contenido pornográfico (iba a decir erótico, pero me quedo corto), pero se apoya en ello para mostrarte la decadencia del ser humano. Por dios, ¡no metas a Bigas Luna en esto! Abiertamente lo digo, lo aborrezco.

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  6. Totalmente de acuerdo Javi. Pero me gusta Houellebecq porque, como decía, no te arrastra hacia sus perversiones. Simplemente las expone; las tomas o las dejas ¡Lo de Bigas Luna era un ejemplo de autor obsesivo y ramplón ! Mal ejemplo, probablemente.
    Saludos.

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  7. Bueno, en mi caso, estoy también como te dije en días anteriores, intercalando un Episodio Nacional con otro libro lo menos extenso posible. La intención, evitar como deciais relizar un Ultra Maratón Galdós, suavizando la "exigencia" con otros estilos y temáticas.
    Mi propósito: leerme todos los Episodios Nacionales y aprender la historia de España.
    En mi caso le debo las gracias a mi PADRE, que es un gran amante de la novela histórica y es el que me animó a leermelos.
    Saludos Aleandro.
    Por ahora sólo voy la Corte de Carlos IV, pero con leer únicamente Trafalgar, ya me he dado cuenta que los Españoles ya eramos como somos ahora.

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  8. Por supuesto Aleandro, hay que volver a los clásicos, que es el origen de todo.
    Por ejemplo, lees Madame Bovary y comprendes que muchas de las novelas contempráneas que has leído han bebido de esta magna obra. O lees Crimen y Castigo y comprendes que mucha novela negra posterior ha bebido de esta gran novela de la literatura rusa.
    Saludos.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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