01 agosto 2020

MÚSICA: Judas Priest (UK, 1969-Actualidad) - Nostradamus (2008)

Mientras reviso los últimos días de junio de mi diario sobre todo el periodo que ha durado el Estado de Alarma y sus sucesivas prórrogas escucho el álbum conceptual Nostradamus, de Judas Priest. 
Judas Priest es una banda británica que cultiva el heavy metal con más de cincuenta años en el escenario. Es decir, que se trata de una banda mítica del género, que en 2008 irrumpieron con este maravilloso trabajo conceptual grabado en dos cedés dedicado al visionario francés que vivió en el siglo XVI. 
     Se trata de una música que me ha servido tanto para correr como para escribir. Posee ese toque melódico que no te dispersa en la actividad que estás llevando a cabo, a pesar de las incursiones metaleras que siempre ha de tener toda banda que cultive el género y se precie y que yo celebro. Es posible que me sugestione bien para estas actividades solitarias tanto por el equilibrio de sus duras guitarras como la vitalista voz del veterano solista de la banda Rob Haldford, que cuenta con sesenta y ocho años y es fundador de la banda, a pesar de que estuvo algún tiempo alejado de ella. 
Escribir con música siempre ha sido una decisión para mí muy equilibrada y en función de lo que esté escribiendo así será el sonido elegido. Si escribo una novela, que necesite de la vitalidad necesaria para intentar que el ritmo no decaiga, siempre opto por música de fuertes decibelios, y si necesito algo más de introspección, siempre estará la música clásica o étnica suave. Pero la música aparenta muy distinta en función de en qué tipo de aparatos de reproducción la escuches. Una excelsa melodía de música clásica puede sonar como una lata rodando cuesta abajo por mor de un fuerte viento si se escucha en un aparato de reproducción barato o con unos auriculares de esos que te dan el AVE. En cambio, un sonido mediocre puede sonar a las mil maravillas si utilizas aparatos de alta precisión. Yo procuro escuchar todo lo que escucho con unos buenos auriculares concebidos para la música HI-FI, pero no siempre escribo con música reproducida en mi cadena HI-FI sino la que está en el disco duro del ordenador, cuya calidad de la tarjeta de sonido no se puede igualar al de reproductores especializados. Por suerte, el mercado cuenta con soluciones magistrales: los DAC, que son pequeños aparatos portentosos (y caros, si queremos que sea de calidad), que convierten la música digital extraída del ordenador en analógica, sonando como si estuvieras escuchando esa música en un aparato especializado concebido para la música de alta fidelidad. Es una suerte que así sea porque, en mi caso, que necesito escuchar música para escribir, la solución perfecta es escuchar la que sale del ordenador, que no solo será la que esté enlatada en el disco duro sino la proveniente de las plataformas de música en streaming, que cada vez son más y más avanzadas. 
Por supuesto, dedico otros ratos a escuchar esa música u otra en mi aparato de alta fidelidad, para lo que uso un par de auriculares también de alto nivel. En esos ratos me detengo más en las notas y en los sonidos que cuando escribo (porque ya no corro con música), que suelo estar más concentrado en el texto. 
A continuación os inserto algo del Nostradamus de Judas Priest en directo, por si no conocéis el trabajo y os pudiera interesar. 




2 comentarios:

  1. Amigo José Antonio, la música forma parte de mi día y también de mi estado de ánimo, aveces para acentuarlo o para evadirme de él. No puedo correr, al igual que tú con musica, y es extraño o no tanto ¿verdad? Correr es otra cosa. Un abrazo.

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    1. Así es, amigo. Curiosamente, yo corría siempre con música, en mis comienzos. Nos pasa a todos los corredores. Pero llegas a un punto en el que disfrutas más de la "música" de tu respiración, y de la naturaleza, la música más pura que existe, acompañada de las pisadas en los caminos. Esos sonidos son inigualables. Un fuerte abrazo.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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