04 julio 2020

ME GUSTA EL CALOR PARA CORRER Y UN LAGARTO EN EL CAMINO

El calor ha entrado con fuerza. Lo hizo incluso antes de que el verano hiciera su irrupción oficial. Siempre pasa así en el sur de España: no te avisa. 
Por tanto, has de estar prevenido ante la falta de notificación.
Llevo corriendo con bastante regularidad desde que nos dejaron hacerlo tras el confinamiento. Lo que hacía antes no era en realidad correr aunque los quince metros de terraza, a veces, me ofrecían la sensación de estar haciéndolo. Solemos sacar partido a lo más pequeño. Recuerdo una tarde lluviosa, ya casi apareciendo el manto de la noche, en la que corría por mi terraza. Solía vestirme con mi ropa técnica para que pareciera lo más real posible. Esa tarde también me puse el chubasquero técnico y cuando tenía enfrente la luna y a lo lejos la Vega de Granada la sensación era casi la misma que si estuviera corriendo por ella bajo una fina y reconfortante lluvia.
Pero a partir del dos de mayo ya comencé a correr en la calle y fue bastante catastrófico. Tenía todos los músculos entumecidos y apenas conseguía alcanzar los seis minutos de media por minuto. No ayudaba que tuviera que correr por la ciudad y en ocasiones encontrándome con mucha gente. Eran los días en los que todo el mundo se lanzó a la calle tras casi dos meses sin apenas pisarla.
Pero de todo eso ya parece haber transcurrido un año. El tiempo es muy relativo.
Y ahora estoy corriendo regularmente, como decía, y con calor. Intento no salir más tarde le las diez de la mañana, pero a esa hora el sol penetra en tu piel y aprecias su intensidad. Sin embargo, algún día he salido a correr a más de la once de la mañana. Esos días me gustan, aunque son realmente duros. Atravesar un camino de Vega que parece en llamas, polvoriento y solitario siempre me ha parecido épico; y si en el trayecto hay alguna cuesta, por efímera que sea, también me he sentido bien dentro de la dureza y el sufrimiento que conlleva subirla.
Jewelled Lizard (Timon lepidus) male found under a stone by Jean NICOLAS (14166347788).jpgCuando hoy a más de las doce de la mañana un lagarto sorprendentemente verde de unos cuarenta centímetros de largo pasaba casi por debajo de mis pies, asustándose a mi paso, comprendí que estoy corriendo con las condiciones y en los escenarios que me gustan. 

4 comentarios:

  1. Anónimo6/7/20 6:16

    José Antonio un disfrute leer tu entrada. El arte de la pluma es ése, describir sensaciones que no sabemos sacar de nosotros, 8nventar historias....describir un paisaje...un cuadro...el hecho es que si no hubieses hecho nada durante el confinamiento, no hubieses corrido ni a seis el kilómetro. El calor forma parte del corredor, como la lluvia, el frío, la nieve...también se disfruta. Y no te quiero robar protagonismo, pero una vez, entrenando una tarde de verano por el cauce del río seco del pueblo donde habitó, me vi con un lagarto ocelado...y eso es maravilloso... por dos motivos, por la belleza del reptil e identidad y seña que el sitio no es muy concurrido. Un abrazo. Paco Montoro

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    1. Amigo Paco, es emocionante expresar con palabras lo que se experimenta corriendo, casi siempre faltan las palabras. Correr como tú sabes muy bien no es sólo eso, sino ver el mundo que se manifiesta a tu alrededor mientras corres: la naturaleza, los animales, todo un universo propio. Un abrazo.

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  2. Y tanto que ha entrado con fuerza el verano tocayo. Y yo soy presa de esa galbana característica de estas fechas. A pesar de ello, es la estación que más me gusta del año

    Son tiempos raros.ha afectado a nuestra forma de vivir. En tu caso, tocayo, en tu forma de practicar el running.

    A mí, como he apuntado antes, me gusta mucho el verano. Pero, por otra parte, no me gusta tomar mucho el sol por estas fechas, por tener la piel muy blanca, y haber tenido más de un susto con las quemaduras del sol. Al contrario que tú, que no le tienes miedo al sol. Aunque sé que le tendrás el respeto que se le haya de tener.

    Como bien dices tocayo, ya quedaron atrás esos tiempos tan duros de confinamiento, que espero no se vuelvan a repetir. El tiempo transcurre de otra forma. De una forma rara. Es como si hubiéramos estado confinados hace ya meses. Todo va volviendo poco a poco a la mal llamada, "nueva normalidad". Prueba de ello, es que ya corres "con las condiciones, y los escenarios que te gustan". Y que, a lo largo de tus trayectos, ves a los animales que siempre has visto en tus "correrías". Esos habitantes del campo tan bonitos e interesantes. Bonita foto la que pones en tu comentario de un lagarto. Muestra de que ya la vida transcurre algo más "normal".

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  3. Muy bien vista la entrada tocayo. Esta nueva normalidad siempre fue la mía. Abrazos.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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