martes, 29 de noviembre de 2011

YA ABRIÓ LA NAVIDAD EL CORTE INGLÉS

El Corte Inglés, como cada año, ya ha decidido que comience la Navidad. Lo ha decidido desde siempre, pero desde que la crisis está instaurada en la sociedad y en las Instituciones, lo decide de forma aún más tajante, ya que pone en marcha su colorido mucho antes de que lo hagan los ayuntamientos en las calles y plazas que retrasan su fecha de encendido para buscar el ahorro energético máximo para no destrozar aún más sus paupérrimas cuentas públicas.

Y fue el pasado viernes, 25 de noviembre, cuando el Corte Inglés, líder de Navidades antitradicionales decidió dar el pistoletazo de salida a estas fiestas en sus centros y organizó actos y fanfarrias para acompañar todo ese exceso iluminado y vistoso al que nos tiene a todos acostumbrados y que hace aflorar una sonrisa angélica tantos a mayores como a pequeños.

Y fui testigo ocular de ello por casualidad.

Ajeno a esta fecha de inauguración de la Navidad –lo juro- el pasado viernes me dirigí a uno de sus centros a adquirir un libro y de camino buscar un BD que no hay forma de encontrar y me vi inmerso en una especie de comparsa musical de esas que suelen acompañar los actos de las fiestas populares de los pueblos; intenté alejarme pero ya era tarde, así que salí al exterior para esperar a que cesaran los fastos y me entretuve en hacer esta fotografía de la fachada recién iluminada que ilustro.

No encontré el libro y decidí aprovechar el aún poco tráfico de la ciudad –que será horrible dentro de pocos días- y desplazarme con la moto a Alcampo para seguir con mi búsqueda, comprobando que en ese centro de la zona norte de Granada también refulgían sus luces, si bien con un perfil mucho más modesto, tal y como se puede apreciar en esta fotografía. Y todo eso me hizo reflexionar.

Así que pensé en toda esa prosopopeya, llegando a la conclusión que, lógicamente, cada centro comercial se dirige a distintos niveles sociales y públicos y, particularmente, el Corte Inglés suele imprimirle a su marketing algo especial que los demás no llegan ni de lejos. Son los reyes de la venta, que duda cabe.

Por lo general, Alcampo y el Corte Inglés comparten un buen número de artículos, pero no existe ni una mínima posibilidad de comparar el marketing que utilizan uno y otro.

Por ejemplo, me fijé en el último libro de Carlos Ruiz Zafón, "El prisionero del cielo", que es un escritor-fenómeno mediático editorial desde la aparición de su primer volumen “La sombra del viento”. Pues bien, este libro se ofrece en el Corte Inglés provisto y rodeado de un marketing impresionante, adornado de parafernalias, paneles, anaqueles especiales y todo lo necesario para que penetre por nuestros ojos acompañado de la frase insistente que rebota en nuestra mente: ¡cómpralo, cómpralo!. Otra cosa será leerlo, pero sí, gracias a su marketing preciso y sofisticado la venta estará casi asegurada, sea para regalo o para vanagloriarse de tenerlo y haberlo comprado en el Corte Inglés.

Sin embargo, en Alcampo ese libro lo encontré en un lugar oscuro y de nula parafernalia, sencillamente alojado en el cajón de las novedades, mezclado con otros de poco fuste, sin que ningún reclamo de marketing nos anime a comprarlo, a pesar de que es un cinco por ciento más económico que en el Corte Inglés.

Ese ejemplo es trasladable a todos los artículos que comparten.

Por tanto, lo que el consumidor espera cuando compra un artículo no es sólo el artículo en sí sino toda esa parafernalia que le rodea, que va desde la presentación del mismo hasta el envoltorio, pasando por su singular presencia y singularidad en el comercio. Es más, el Corte Inglés no sólo vende algo material sino que también vende una ilusión, muy de cartón piedra, eso sí, pero ilusión al fin y al cabo, que no es poca cosa para los tiempos que corren.

4 comentarios:

  1. Vivimos en un mundo de apariencias.

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  2. Desde que estudié en la Universidad a día de hoy, todos los años me escapo a ver el alumbrado de Navidad en Granada, ya es una tradición para mí, junto al Belén de San Juan de Dios que es precioso. Y es cierto que tanto el alumbrado de Reyes Católicos, como Plaza Nueva y también el Corte Inglés hace que te envuelva esa ilusión por la Navidad, te sube el ánimo.Sólo por ver cómo se le ilumnina la carita a mi hija, para mí merece la pena, aunque tenga un significado más material.
    Un saludo.

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  3. Os acordáis cuando éramos unos críos y ponían los puestos de juguetes en bibarrambla y todos los comercios de esa plaza eran de juguetes y artículos navideños? Y los puestos de zambombas, panderetas de tripa y abetos? y los puestos de castañas... y como nuestros padres nos abrigaban con esas trenkas y esas bufandas , gorros y guantes de lana y las botas gorila....y la Navidad significaba vacaciones en el colegio , la ilusión de los regalos, las reuniones con los primos, tíos, abuelos ect. que ya por cuestiones de edad y de ciclos vitales no se pueden repetir. La verdad que ya hace años que la Navidad me pone muy triste y melancólico cuando me acuerdo de mi infancia y de todo y todos los que se han quedado en el camino.
    Además no estaban zapatero y sus secuaces....SaludoSS.

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  4. Muchas de esas cosas aún permanecen Mª Dolores, aunque un poco descafeinadas ya.
    Muy importante para que la niña siga siendo feliz: que no conozca de la existencia de Urdangarin.

    Alfredo, casi se me cae un lagrimón en el IPAD. Llevas razón.
    Yo esa infancia la viví más en mi pueblo, pero sí, muy similares esas sensaciones.
    En breve voy a poner un artículo que publiqué en Ideal dedicado a un individuo de mi pueblo que sabía vivir esa navidad tradicional como nadie...
    Ahora tienes un motivo para entristecerte menos en navidad: cuando los niños cantores de S.Ildefonso canten el gordo ya no habrá ni rastro de Zapatero. Algo es algo.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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