martes, 10 de agosto de 2010

OBAMAMANIA VERSUS CATETURA TIPYCAL SPANISH



Ya lo he dicho en varias ocasiones: seré un bicho -un lechón, por favor si es posible elegir- de otro planeta pero cada vez comprendo menos a mis semejantes.
Lo pensaba el otro día a cuento de la visita de la "primara dama mundial", que es como otra especie de realeza no monárquica que recae en personas no elegidas por el pueblo, pero que son consortes de personas elegidas que salen mucho en televisión.
Así que como era de esperar se lío parda.
Michelle Obama y su retoño visitaron la Costa del Sol malagueña, vinieron un día a Granada y posteriormente pasaron por Ronda. Y allí en donde estuvieron se formó el tropel.
En un mundo como el nuestro tan cambiante y en el que la población civil y anónima cada vez cuenta menos y todo depende de lo que escupa el tubo catódico, se observa como cada vez más se subliman a personas por el simple hecho de ser muy famosas aunque no tanto por su talento, buenas acciones y algún tipo de contribución para el bien de la humanidad.
Los poderosos medios, el poder político y todo lo que rodea al gran capital nos preparan desde mucho tiempo atrás para que percibamos las cosas burdas y banales como grandes acontecimientos y nos intentan convencer que lo que está a punto de suceder es de una importancia mayúscula, ya sea la visita de un personaje famoso -dando igual a lo que se dedique- que la del enésimo partido del siglo. Finalmente, consiguen lo que se proponen: alejarnos de la cruda realidad de nuestra cotidianidad y de camino hacernos menos críticos y más sumisos a través toda esa dosis inmunda de bazofia televisiva, que es algo a lo que ya se están apuntando los periódicos y la radio.
Michelle Obama vino a Granada, como decía, y el espectáculo en mi opinión fue bochornoso. Gorilas de dos metros y miles de horas de gimnasio tras sus gafas negras acobardando a la población que osaba acercarse, a los fotógrafos que osaban tomar fotografías, a los vecinos que tan sólo pretendían con todo el derecho del mundo acceder a sus domicilios. Incluso, en una famosa heladería de la Gran Vía granadina fueron expulsados de malas formas los clientes para que la primera dama mundial y su retoño pudieran tomarse un refrescante helado. Todo ello bajo la organización de todo un aparato de seguridad excesivo, prepotente y desmesurado.
Al parecer, algo similar ocurrió en Marbella, lugar en el que se acordonó un trozo de playa pública para disfrute de las visitantes, algo que seguramente es contrario a la filosofía de la Ley de Costas; en Ronda, un tanto de lo msmo, en fin, por donde pasaban las norteamericanas.
Pero, claro, la justificación de todo ese atropello y abuso estaba más que claro: aportaba a Granada - a la Costa del Sol, a Ronda...- una publicidad gratuita, etc., etc., cuyos frutos seguramente no pueda recoger jamás la población insultada, aunque sí los grandes empresarios y los políticos faroleros.
Y me pregunto ¿ está justificado todo esto? ¿Qué pensáis?

5 comentarios:

  1. En mi caso no soporto la progresía cuando se pasa al alto standing. Indignante, sobretoto lo de esa heladería que la considero también mía o nuestra como epicentro de muchos paseos con Mari en época estudiantil.

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  2. Reeditada y remasterizada "Bienvenido Mr. Marshal"...aunque ya estemos en pleno siglo XXI.

    Por favor, que me expulsen de esta sociedad que detesto y en la que no encajo!!

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  3. Buena denuncia de lo que ocurrió.
    Y menos mal que no fue el "Mojama"..jajaja...muy bueno el nombre con que lo bautizó la flamenca gitana.

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  4. esús, te hubieran expulsado de "Los Italianos" si coincides con Mrs. Mojama, como buen fue llamada por "La porrona", esa gitana del Sacromonte que apunta Ramón. Probablemente éstos gitanos salerosos sean los únicos beneficiados, que probablemente le solucionaron la mensualidad.

    Abel, yo ya me autoexpulsé. Ya te veo totalmente reintegrado. A ver si nos vemos pronto.

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  5. Totalmente de acuerdo en todo lo expuesto. La prepotencia -como siempre- se impuso a la inteligencia.

    El derroche tan bestial de la Obama (y del "contribuyente" americano), así como el enorme despliegue exhibido en seguridad y por parte del Estado español, son la contribución a lo que debiera convertirse en un escándalo en esta época de crisis, recortes (siempre a los más débiles) y miserias de todo tipo.

    Curioso, pero la citada "La porrona" salió al día siguiente en un programa de TVE1 en donde agradecía y hacía publicidad de un gran alcalde. Sí, de un tal D. José Torres Hurtado. Patético.

    Un abrazo republicano. Toni S.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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