martes, 31 de marzo de 2009

CIGARRAS Y HORMIGAS


La urgencia de la actualidad, que ha sido la prueba de Málaga, imposibitó que pudiera este fín de semana pasado reproducir "Cigarras y hormigas", un artículo que publiqué el pasado sábado en Ideal y que es una visión de la crisis, comenzando el artículo con el arquetipo de la famosa fábula.
Resulta que en Ideal se ha eliminado la opción de leer los artículos de opinión en formato digital, así que no queda más remedio que acudir a la versión papel.
Reproduzco el artículo para vuestra consideración y por si no lo hubieráis leído en edición papel.



CIGARRAS Y HORMIGAS

Hace bien poco, en época de vacas gordas, producía sonrojo ser hormiga. Serlo desprendía una especie de hedor insoportable a perdedor. De hecho, todo el mundo se apuntaba al partido de la cigarra y ningún valor se concedía a las palabras de los antepasados cuando apostaban por el esfuerzo personal y el trabajo, visto como mal bíblico al tiempo que aconsejable.

Habiendo riqueza todo el mundo quiere su parte, que considera le es legítima y que le corresponde sin paliativos.

Pero, claro, llega el invierno para la cigarra. Y con la llegada del invierno ésta aporrea la puerta del partido de la hormiga e intenta asaltar sus despensas, llenas gracias a esa devoción por el esfuerzo.

No me cabe duda que España se ha convertido en una metáfora de la famosa fábula, con el añadido de que en nuestro idílico país los inviernos también eran prolijos en abundancia, ese cuerno que parecía tener dimensiones infinitas. Aunque todo se acaba.

En los últimos años nadie, ni particulares, ni empresas, ni administraciones públicas, nadie, se ha preguntado de donde provenía la riqueza. Simplemente, como ocurre con la fruta de los árboles, bastaba tan sólo con alzar los brazos y coger lo que se quisiera, sin importar ni su origen ni su destino.

Existiendo riqueza todos ganamos, afirmaban unos y otros. Se vendían bien los pisos porque siempre hay quien los compra, dijo un ministro y España es el país en el que es más fácil hacerse rico, dijo otro; había lista de espera para automóviles de alta cilindrada y se despreciaban los utilitarios; escaseaban las mesas de restaurantes caros y se ignoraban los menús; incluso los armarios estaban llenos de visones y otros derivados. Aunque nadie reparaba que nos estábamos pudriendo de éxito superfluo.

En definitiva, todo el mundo miraba hacia otra parte. El ciudadano porque pretendía alcanzar un nivel de vida infinito sin hacer preguntas y el potentado porque ya había roto el saco de la ambición hacía tiempo y no era época de remiendo alguno. Por su parte las administraciones públicas vivían una especie de orgía recaudatoria derivada de la venta de inmuebles y elevado consumo y si a algún jefe intermedio se le ocurría hacer preguntas era amordazado a la silla y puesto con los brazos en cruz de cara a la pared.

Y, en fin, -se decían- porque a unos cuantos descerebrados se les ocurra alzar la voz contra todo este desaguisado, no hay razón para detener la maquinaria de hacer dinero fácil.

Comenzó a sangrar por los poros el país más poderoso del planeta, justo en el momento en el que uno de los mayores artífices del caos dejaba la presidencia. Pero esa sangría no sería más que el preludio de una sangría a nivel universal que ya se acerca, según los expertos económicos, a la recesión. Y ya se sabe que no estando acostumbrados a ceder, recesión suena como una palabra maldita.

El premio Nobel de economía, Paul Krurgman, ha visitado recientemente España y ha dicho que el panorama es terrorífico para este país, que no se recuperará hasta que no lo haga la zona UE. Incluso ha comentado que sería precisa una bajada de precios y de sueldos, que es algo parecido a intentar convencer a muchos millones de cigarras a que introduzcan austeridad en su vida y sigan los pasos de las hormigas. Pero si se ha nacido para cigarra difícilmente se podrá vivir como hormiga.




domingo, 29 de marzo de 2009

UNA CARRERA PARA NO OLVIDAR



Son los momentos agónicos -o felices- de llegada
a las instalaciones de Carranque (Foto gentileza de Ana)

Probablemente el título más sensato sería el resultante de eliminar el adverbio de negación. Pero hay que ser optimista.
Hay carreras en las que sacas un par de conclusiones y otras en las que no sacas ninguna. Pero de todas, incluso de las más insulsas y básicas, se aprende algo. Como he aprendido de ésta.
Todos sabemos que un gran sacrificio conlleva un gran descanso. El sacrificio fue palpable durante los meses anteriores al Maratón de Sevilla. Concluí la prueba, aproximadamente, en el tiempo previsto, pero no deseé correr ni en la semana siguiente, ni en posterior, ni tan siquiera en la tercera semana. Tan sólo realicé la prueba de Loja, que es corta y la hice con bastante tranquilidad.
Sin embargo, comencé a correr el día 18 de marzo, a razón de no más de 11 ó 12 kilómetros diarios, una media de tres a cuatro días semanales. Y así ha sido también en la semana inmediatamente anterior a la Media Maratón de Málaga.
No entrenar por encima de los 15 kilómetros en alguna de las salidas sabía que pasaría factura para una prueba de 21 kilómetros, pero hoy he de decir que no han existido consecuencias demasiado nocivas.
He podido hacer esos 21 kilómetros sin demasiados problemas, pero no he podido o no he sabido ir al ritmo de los primeros 1o kilómetros -en torno a los 4,15 el mil-.
Precisamente superados esos iniciales diez kilómetros la fuerza bajó considerablemente, situación ésta que manifiesta claramente el nivel de entrenamiento de los últimos días. De manera que desde ese punto kilométrico hasta el 21 he pretendido vivir de las rentas. Pobres rentas, desde luego, pero suficientes para alcanzar la meta sin demasiados problemas.
Ante la pronunciada falta de ritmo, comprendí inmediatamente que lo más aconsejable era adaptar éste a las circunstancias. Y éstas han consistido en perder en torno a los 6 ó 7 en los restantes 11 kilómetros.
Pero no es algo que me haya importado en absoluto, ya que estaba completamente meditado y razonado.
Decía al principio que es una carrera para no olvidar. Entre otras cosas por la adquisición de una lección, que no por mucho conocer se convierte en menos importante: el correr siempre es menor de edad.
Daremos todo lo que podamos dar en competición, pero no existiendo una base de entrenamientos programados y adecuados, los resultado serán pobres, con independencia de que en el pasado nos sonriera la marca.
Es ésta una gran lección.
La otra consiste en saber encontrar momentos para sufrir y encontrar momentos para renunciar a ese sufrimiento. Y hoy renuncié a ese sufrimiento. Pero he de decir que renuncié a él por el simple hecho de no saber cómo sufrir ante la falta de energía. De manera que te llegas a preguntar si es posible perder forma en un el plazo de un mes.
En principio, cuando sales de la preparación de un maratón adaptas el organismo para asumir una importante carga de kilómetros pero, por lo general, no lo adaptas a la velocidad, a no ser que el plan de entrenamiento incluya series o repeticiones. Así que acabado ese monumental esfuerzo podría ser un momento idóneo para afinar el cuerpo. Y si eso no se hace, acudes a las pruebas con lo puesto, como suelo decir.
No obstante, sabía que mi rendimiento hoy no iba a ser otro. En la anterior entrada dije que no estaba para bajar de 1,37 y me he quedado en 1,37 y unos segundos, aunque con malas sensaciones que sí es algo más inquietante.
La mejora tendrá que llegar a partir de ahora, pero llegará si nos ponemos mano a la obra.

En otro orden de cosas, esta mañana de domingo hemos disfrutado de una idónea climatología en la capital de la Costa del Sol, a pesar de que malos y buenos agoreros pronosticaban lluvia. Sufrimos algunas rachas de aire en la zona de la costa, cerca de la Malagueta, pero nada importante.
Un buen ambiente, desde luego, como es habitual en esta prueba, si bien percibí ausencia de algunos detalles, que omitiéndolos podrían convertir a la Media de Málaga en una de las más importantes del país. En mi opinión, ha faltada una mejor señalización - a excepción de los dos últimos kilómetros-, ausencia de esponjas en los avituallamientos, y algún producto sólido - plátanos, por ejemplo- en la llegada. La camiseta técnica incluida en la bolsa del corredor, excelente.
Y de lo mejor, la buena compañía en la ruta de Mario y Gregorio y poder encontrarnos con un montón de amigos del grupo de Las Verdes: Antonio, Javi, Víctor, José Manuel y compañeros de mi club Esquí Caja Rural de Atletismo. Jesús Lens se encontraba en Segovia corriendo la Media Maratón de esa ciudad, entre cuestas y frío. Además pudimos saludar a amigos de este blog como es el caso de Pedro García Carrasco, que se ha desplazado desde el norte de la provincia de Almería. No corrió, tal y como anunció, Paco Montoro, si bien Mario comentó que le vió entre el público en el Paseo Marítimo.
Con la llegada de la primavera, existe un avispero de pruebas de todos los tipos. Las más inmediatas son cortas, como son el caso de Santa Fé o Huétor Tájar, entre otras, por lo que sería un buen momento para cosechar todo el fondo obtenido y comenzar a adquirir más velocidad que permita acabar estas pruebas con mejores sensaciones. Dicho queda.

sábado, 28 de marzo de 2009

TOCA CORRER EN MÁLAGA



Cinco semanas después del maratón de Sevilla, y con pocos kilómetros hechos desde entonces, me propongo hacer por segundo año consecutivo la Media Maratón de la vecina Málaga. Una prueba que el año anterior me satisfizo, a pesar de no haber sentido en ella buenas sensaciones en ningún momento. Eran los meses en los que atravesaba la larga travesía del desierto que solemos atravesar los corredores ciclícamente y, para colmo, el estomago se rebeló desde el primer kilómetro prácticamente, descolgándome de Abel sin remedio, a pesar de que planteamos salir y llegar juntos.
Quizá por eso este año tenga ilusión de contar con buenas sensaciones, aunque no podré contar con buena marca.
El lógico desgaste muscular tras el maratón más los pocos kilómetros acumulados desde entonces no permitirán ir todo lo rápido que quisiera. De manera que será difícil que baje de 1 hora y 37 minutos, a no ser que me encontrará bien desde el principio o a medida que avance la carrera.
Por tanto, mi apuesta estará encaminada a buscar el máximo disfrute corriendo y culminar la 12 media maratón de mi corta existencia de corredor concienzudo.
Así que sigue sin llegar ese momento anhelado de bajar los 90 minutos, a pesar de que el trazado malagueño es oportuno para ello. No me va a ser posible dominar el promedio que me permita bajar ese tiempo. Ni por asomo.

En estas dos semanas de entrenamiento, a razón de tres o cuatro días a la semana, e ido acumulando alrededor de 50 kilómetros semanales, que comenzarán a dar sus frutos en un plazo medio. Lo importante es que tras una dura prueba de 42 kilómetros sigan intactas las ganas de seguir corriendo y disfrutando de este deporte. Es lo que más me motiva.
La mejora llegará o no, pero estoy convencido que no decaerá el interés por seguir corriendo. Las competiciones, no obstante, seguirán siendo elegidas en función de parámetros de oportunidad, sin forzar en absoluto.

Contaremos cómo ha ido en Málaga. Con poder contar que he tenido magníficas sensacio
nes me conformaría. A ver.

martes, 24 de marzo de 2009

OTRA RUTA UNIVERSAL POR LA MANCHA

Leía en El País del pasado domingo que sólo dos manchegos contaban con rutas turísticas propias por La Mancha. Uno de ellos no necesita presentación: nuestro universal Cervantes; el otro es mucho más actual: Pedro Almodóvar.
De las distintas rutas basadas en El Quijote hablé hace unas cuantas entradas, pero ahora me propongo hablar de la zona que tanto ha influido en el cine del director español más universal.
Pedro Almodóvar nació en el corazón de la provincia de Ciudad Real, en un pueblo pequeño llamado Calzada de Calatrava, uno de los tantos pueblos que pertenecieron a la Ord
en religiosa-guerrera, fundada en el S.XIII, que dispuso su sede central a muy pocos kilómetros del pueblo del famoso director.



Calatrava la Nueva, o el Castillo de Calatrava es una mole inmensa de origen árabe, que gana protagonismo al emer
ger majestuosa en una zona de vastas llanuras. Allí estuvo organizada la plana mayor de la famosa Orden y suyos fueron todos los pueblos y tierras de esa región; de hecho, la mayoría de los pueblos de la comarca utilizan la denominación Calatrava.
Calatrava la Nueva, es llamada así porque supuso la alternativa a Calatrava la Vieja, un castillo mucho más pequeño -también denominado de Salvatierra-, muy cerca del anterior, y del que sólo quedan leves vestigios.
Pedro Almodóvar nació en esa zona, como decía, en Calzada de Calatrava.

Nunca me gustó demasiado el cine de Almodóvar, pero por casualidad en una ruta anterior, Mati y yo, acabamos visitando su pueblo, si bien el argumento principal era ver la inmensa fortaleza.
Los pueblos de Castilla-La Mancha son muy similares en paisanaje y estética a los andaluces, si bien mucho más austeros en las formas. De modo que pasear por las calles de Calzada de Calatrava me hizo comprender una parte importante de su cine.
Cuando hace algún tiempo
vi la película "Volver" y contemplé esas imágenes de la casa familiar del pueblo, esa impresionante escena del funeral en comitiva por las calles o el ambiente pueblerino del cementerio, inmediatamente me vino a la mente el pueblo de Almodóvar y comprendí que la esencia de su cine surge de esos recuerdos de su pueblo. Las historias imaginativas que nos cuenta en sus películas son el resultado de su memoria infantil en esas calles; de su madre, de sus vecinas....de su padre, con el que no tuvo una relación ejemplar.



Por tanto, no me parece extraño que Pedro Almodóvar evoque su pueblo y lo relacione con muchas de las escenas que fabrica en sus películas. En "Volver" esa relación se me antoja antológica, y por eso me parece una de sus mejores películas. De hecho, le oí contar hace unos días en televisión que esas historias de apariciones de muertos las había escuchado siempre de boca de sus abuelas, como las escuché yo, como seguramente las escuchasteis vosotros. En "Volver" esa historia de apariciones es una ingeniosa metáfora, una oscura historia familiar, como seguramente fueron todas las historias de apariciones que escuchamos cuando niños a nuestras abuelas.

domingo, 22 de marzo de 2009

CORREDOR QUE BUSCA LA LLUVIA


Lluvia. Pintura de Gonzalo Espinosa.


La llegada de la primavera ya había sido anunciada con una anterioridad suficiente, pero el sábado por la tarde
decidía burlonamente no facilitar la entrada de la estación más amiga de las flores.
Había "regresado" a los caminos coincidiendo con esas tardes soleadas, casi calurosas y la propuesta era correr a diario, a razón de diez a doce kilómetros, para ir aclimatando el corazón, los pulmones y los músculos a una actividad venidera más intensa.
Pero soy un corredor que busca la lluvia. O la lluvia me busca a mí.
En las semanas anteriores, algunos alumnos-as, me decían que llevaba la lluvia a su población. Estaba impartiendo unos cursos para un Ayuntamiento y siempre aparecía la lluvia de fondo. Pero hablamos de los meses de enero y febrero, que tradicionalmente están muy vinculados a este fenómeno climatológico.
Sin embargo nada hacia suponer que en el primer día de primavera la tormenta me sorprendiera en mitad de la Vega.
Retomé la actividad el jueves, con diez kilómetros en el Pantano del Cubillas, sintiéndome francamente débil, principalmente en los primeros cinco kilómetros. Continué el viernes con once kilómetros por la Vega de Pinos Puente, sintiéndome mucho mejor y elevando el ritmo. Y he continuado en la tarde del sábado por distinta ruta de esa misma Vega, que posee ya una marcada imagen primaveral, sintiéndome ya francamente mejor.
En los primeros kilómetros comenzaron a aparecer algunas gotas, las cuales se fueron incrementando en la misma medida que llegaba a mis fosas nasales el insustituible olor de tierra recién mojada. Este olor natural y el del pan recién hecho posiblemente sean aún los vestigios de la verdadera fraternidad del hombre con la naturaleza. Ambos destilan pureza a raudales.
En esas gotas ya amplias me encontraba reconfortado. La luz de la tarde había adquirido un color de acuarela y los campos de la Vega se alborozaban con el color dorado de un sol con vocación de ocaso. Todo era perfecto en esa estampa y mis piernas, corazón y pulmones parecían estimularse ante sin par decorado.
Sin embargo, un trueno alejado y unas nubes negras por encima de mi cabeza hacían presagiar una tormenta no tan idílica. Y así fue.
En pocos minutos, los caminos no supieron digerir tanta agua y en tan poco tiempo y las zonas menos apelmazadas de tierra, se fueron convirtiendo en lodo.
Cuando corro, puedo soportar la intensa lluvia; incluso el frío o la ropa mojada, pero no soporto correr con las zapatillas cargadas de barro. Las piernas se convierten en bloques y la estabilidad se hace difícil.
En la zona de las obras del AVE (habría que replantearse tanto progreso), los pies se hundían en el barro como lo harían en mantequilla y salir de esos "pozos" no era tarea fácil. Así transcurrieron un par de kilómetros, hasta que comenzó el camino más hecho y mejor apelmazado. En ese camino más sólido, los charcos asumieron a la perfección su tarea higiénica y fueron despojando poco a poco las grandes plastas de barro acumuladas en las Asics 2100 a las que apodé en su momento jocosamente "Asics Émbarras".
Los cuatro kilómetros restantes fueron agradables, lluviosos pero agradables. A esas alturas me encontraba completamente mojado y cubierto de barro, pero me mostraba feliz por haber corrido otro día más bajo el agua, asumiendo ya que es algo vocacional.

jueves, 19 de marzo de 2009

CARTAS A UN JOVEN POETA, de Rainer Maria Rilke


Con algo de retraso retomamos la entrada poética que varios blogs solemos escribir los miércoles.
Hoy quiero hablar de Rilke. Fue uno de los poetas que más leí y más me marcó en este idílico mar que es la poesía.
El poeta nacido en Praga en 1875 fue para mí un completo descubrimiento. Acostumbrado a vagar por los anaqueles de librerías, un buen día topé con un libro, casi un opúsculo que rezaba: "Cartas a un joven poeta", y no dudé en comprarlo.
Asocio ese pequeño libro a un verano tórrido y conservo en la memoria el hecho de llevarlo siempre conmigo. Seguramente lo releí cientos de veces. ¿ Pero que era lo que me subyugaba de ese pequeño libro ? Todas y cada una de sus palabras.
Al poeta Rilke le escribió una sucesión de cartas un joven aspirante a poeta. El poeta austro-alemán, por aquel entonces ya había saboreado las mieles del éxito y tenía un nombre en la poesía de su país. Pero lejos de tirar aquellas misivas a la basura, consiguió que las respuestas se convirtieran en una prosa de deliciosa lectura.
Los consejos dados al joven poeta, la visión de la vida, la observación de la naturaleza, la interpretación de los sentimientos, todo lo importante de la existencia estaba contenido en ese opúsculo que, lógicamente, aún conservo y que por su ajada encuadernación se deduce la filiación con él establecida.
A raíz de leer aquella pequeña obra seguí leyendo su poesía, y en cada verso y poema me ratificaba en el hecho de estar ante uno de los poetas más grandes de la historia de la poesía. Os dejo con uno de sus poemas:


Soledad

La soledad es como lluvia.
Se alza del mar hacia los atardeceres;
desde llanuras lejanas y remotas
se va hacia el cielo, que la posee siempre.
Y sólo entonces cae sobre la ciudad.

Llueve la soledad en las horas inciertas,
cuando todas las calles se vuelven hacia el alba
y cuando los cuerpos que nada encontraron
se separan desencantados y tristes,
y cuando las personas que se odian
tienen que dormir juntas en la misma cama:

luego la soledad se marcha con los ríos...

miércoles, 18 de marzo de 2009

VENDER EL ALMA AL DIABLO



El problema de la crisis es que existe demasiada gente que ha perdido su capacidad
de asombrarse ante el magno espectáculo que puede ofrecer cada día la existencia.
Lo preciado no es lo perdido en la bolsa o en el laberinto negro de los negocios inmobiliarios sino lo perdido con anterioridad. Y me temo que eso sea ya irrecuperable.
Cuando hace unos cuantos años la única condición que había que aceptar para ser rico era vender tu alma al diablo, fueron muchos los que consideraron que ganaban con el cambio.
Pero una minoría dijo que ese alma no estaba en venta, a medida que los otros muchos, creyéndose favorecidos por el cambio, comenzaron a vender espíritu, mente, ideas, principios y dignidad, todo incluido en un amplio paquete que hacía las delicias del diablo, que por entonces estaba haciendo sus mejores negocios.

Pero más allá de la metáfora está la realidad, siempre más cruel y presente, y conviene llamar a las cosas por su nombre. Veamos.
Observábamos unos años atrás que se miraba con gesto burlón a quien no había aún dado pelotazo alguno. La cigarra humillaba a la hormiga cada día. No contar con ganancias, a más negras mejor, ni saborear el caviar o montar en coches de gran cilindrada no era otra cosa que ser un paria del sistema.
Sólo había tiempo para las grandes cifras, los grandes negocios, los grandes banquetes, tirando de todo ese proceloso mundo, en primer lugar, representantes de la cosa pública y advenedizos de los asuntos privados. En realidad, nadie consideraba que nada pudiera invertirse. Pero se invirtió. Y con ese cambio de signo comenzaron los lamentos.

Y ahora nos encontramos en otra realidad. Una realidad distinta, tal vez más sensata. Será mucha la gente que sufrirá por esta crisis feroz y mucha la que se quedará sin empleo ni recursos. Es la cara más amarga de esta situación. Sin embargo, otras circunstancias mejorarán y la estulticia materialista dejará paso a un mundo más sosegado, honesto y espiritual. Pero claro, habrá mucha gente que habiendo vendido su alma y espíritu ya no puedan recuperarlo: no les queda ni un céntimo en el bolsillo para hacerlo.
Además, resulta que el diablo ha puesto por las nubes lo que compró a precio de saldo.

domingo, 15 de marzo de 2009

EN ALGÚN LUGAR DE LA MANCHA


La prisión ocasional de Cervantes en la Casa de Medrano. Argamasilla de Alba.

La primera vez que visité la parte de La Mancha quijotesca no podía evitar en cada pueblo y en cada plaza, dejar de evocar la obra de Cervantes. Acostumbr
ado a imaginarme paisajes austeros e historias impresionantes con la lectura del Quijote, visualizar por vez primera lugares que parecían haberse detenido en el tiempo significó un gran descubrimiento y una mayor dosis aún para mi imaginación.


El patio de entrada de la casa del Caballero del Verde Gabán. Villanueva de los Infantes.

En Villanueva de los Infantes, Mati y yo, pudimos, ver la Casa del Caballero del Verde Gabán (que protagoniza uno de los capítulos del Quijote) y no podía dar crédito a aquella conversación que mantenía con su dueño - un señor mayor ex
quisítamente educado-, consistente en la similitud de lo narrado con la esencia actual del patio que da entrada a la casa.
Su dueño me comentó que intentaba que todo estuviera tal y como narró Cervantes en su universal obra y eso me pareció la mejor contribución que se puede hacer a la literatura cervantina.
Aquel pueblo de la provincia de C
iudad Real, que lleva a gala ser uno de los más presentes en la obra de Cervantes, no dejaría de ofrecernos satisfacciones ya que allí reposan los restos de uno de los escritores más ilustre y brillante de las letras hispanas: Francisco de Quevedo y Villegas. De hecho, en la mayor iglesia - en la Plaza Mayor- de esta población están sus restos y en esta localidad pasó sus últimos días, en un austero cuarto, cuya recreación es evocativa.


La última morada de Quevedo. Villanueva de los Infantes.


Que se posibilite la fusión entre la historia y la realidad es un verdadero hallazgo.

En aquel primer viaje continuamos la ruta quijotesca preestablecida y gracias a que estudios detallados han logrado ir localizando parte de los lugares citados enigmáticamente en El Quijote, pudimos ir visitando lugares claves. En Argamasilla de Alba, no lejos de la autovía que une Andalucía con Madrid, pudimos conocer una de las moradas obligadas del escritor de Alcalá de Henares: la Casa de Medrano, cuya bodega sirvió de prisión espontánea a Cervantes, siempre abonado a pendencias diversas. A aquella bodega bajamos y pudimos hacernos una idea del lugar donde sostienen algunos eruditos fue comenzado El Quijote. Y, aunque, casi siempre es la literatura, y no la realidad, la que nos hacer viajar a lugares imaginarios no pudimos resistirnos ver el decrépito estado de lo que según la tradición fue la casa del Bachiller Sansón Carrasco en este típico pueblo manchego, totalmente vinculado a Cervantes y su obra.
Igualmente visitamos Alhambra, en cuyos vastos campos pudieron celebrarse las Bodas de Camacho, y no dejamos de visitar Pueto Lápice, en cuya Venta -todavía
establecimiento hostelero-,se sostiene, se manteó al bueno de Sancho y fue "ordenado" D. Alonso Quijano, caballero.
Igualmente sabíamos que visitando El Toboso no encontraríamos a la amada de D. Alonso Quijano, Dulcinea, pero sabíamos que no podíamos dejar de pasar esa oport
unidad y sentirnos parte de esa historia universal.

Mucho disfrutamos de aquel viaje. Por eso en este segundo la agenda era distinta.
Sin tener tan presente a Don Quijote, en esta ocasión volvimos a sumergimos en el interior de tierras manchegas, siendo inevitable parecer percibir en el horizonte a un tipo largirucho con lanza montado en raquítico caballo y a un e
spañol de bien rechoncho y embrutecido a lomos de un inocente y cansado asno. Esa imagen podría estar totalmente asociada al rojizo paisaje manchego, aunque ahora la idea era ver lugares, igualmente míticos, pero por distintos motivos. Como es el caso de las Tablas de Daimiel.




Las Tablas de Daimiel.

Y he de decir que para nada me ha defraudado esta nueva visita a la Mancha.
Uno siempre conserva en la mente los lugares literarios e históricos, sabedor de que son pocas las ocasiones en las que la realidad coincide con la imaginación.
Sin embargo, en muy raras ocasiones lo imaginado con la lectura se presenta ante los ojos en la realidad. En pocas ocasiones ocurre esto, pero cuando ocurre la satisfacción es infinita.
Y aunque cambien los tiempos, todo esté contaminado por el turismo de masas, aunque delante de un monumento insigne uno encuentre aparcado un cuatro por cuatro, siempre habrá lugares que podrán bailar con la imaginación. Y de esos pocos lugares, La Mancha quijotesca está entre ellos.

viernes, 13 de marzo de 2009

A CINCO AÑOS DEL 11-M



El pasado miércoles día 11, se cumplió un lustro de los criminales y cobardes atentados de los trenes de cercanías en las inmediaciones de Atocha.
En esos cinco años, nuestro país, no ha sido capaz de controlar en su totalidad a los grupos radicales islámicos, una imposibilidad debida, principalmente, a las vastas posibilidades que tienen estos terroristas de mezclarse con el elevado número de ciudadanos procedentes de diversos países islámicos, que viven en nuestro país.
De manera que a estas alturas uno no sabe muy bien si todo ese desembarco de personas procedentes del mundo islámico obedece a alguna causa política-religiosa concreta o, si por el contrario, sigue siendo España el lugar deseado por estos pueblos, dada la pervivencia islámica durante ocho siglos.

Al europeo occidental, sin duda, le produce mucha angustia esta situación. Probablemente todos tengamos que ser llamados a entendernos, pero quien esto firma cada vez cree menos en la alianza de civilizaciones que predica Zapatero. Sencillamente, unos y otros, pertenecemos a distintas culturas y obramos de acuerdo con distintos criterios éticos y morales.
Además, está el factor religioso. Europa dejó atrás, hace siglos, el fanatismo religioso, convirtiéndose la religión en un aspecto más de nuestras vidas, que no es ni más ni menos importante que otros. Sin embargo, en los países árabes la religión se vive de otra forma. De hecho, se entrecruza con la política más veces de las deseadas y si se me apura existe una menor tolerancia dado su fundamentalismo.
Por tanto me pregunto abiertamente con sinceridad ¿me inquieta la presencia de tanta población árabe en España? Sí, abiertamente me inquieta.
Probablemente, en España y, particularmente en Andalucía, muchas de nuestras instituciones, normas, costumbres, avances científicos, médicos, arquitectónicos e, incluso, rasgos físicos, tengan una raíz árabe. Pero España hace siglos que mira más hacia Europa y pertenece a esa rica cultura Europea.
Los países árabes lo saben pero muchos parecen no admitirlo.
Europa con sus grandezas y sus miserias, en mi opinión, es un ejemplo de organización social y de civismo. Países en los que se han diseñados políticas sociales y fiscales coherentes. En los que las ciudades han crecido armónicamente y su población ha gozado de un estatus y unos derechos bastantes homogéneos en comparación con otras regiones del mundo. Por tanto, a día de hoy pocas -quizá ninguna- culturas puedan alcanzar a la Europea.
Lamento mucho tener que escribirlo, pero a día de hoy los países árabes no pueden presumir de estar a esa altura. Fueron culturalmente avanzados y florecientes pero hoy día están demasiado influenciados por un fundamentalismo ciego y excesivo odio hacia occidente.

domingo, 8 de marzo de 2009

LA ESENCIA DEL CORRER POPULAR


José Antonio, Rocio, Jesús y Gregorio -de espaldas-.

Minutos antes de la salida de la prueba de Loja.Foto enviada por Gregorio



No es algo que ignore, pero en Loja, en esta mañana primaveral como pocas en los últimos días, he vuelto a reinventar los conceptos del correr como actividad intrínseca a la existencia misma; el correr para disfrutar; el correr para mantenerse alejado de problemas relacionados con el sedentarismo...el correr para sentirnos vivos. Es probable que haya influido en esas sensaciones la excelencia del ambiente y la conexión total que tenemos con él. Toda esa cantidad de caras conocidas que coincidimos cada dos o tres semanas en algún pueblo de la provincia. Sabedor, además, que para cada persona de las que allí nos presentamos, el correr tiene una función distinta, una motivación personal diferente, porque diferentes somos en esencia.
Pensando en eso he comprend
ido que este deporte popular pasa por ser, quizá, el que cuenta con mayor dosis de apuesta personal al tiempo que es una excelente explosión de colectividad, solidaridad y -por qué no- democracia.
Hombres y muje
res de muy distintas condiciones, ideas y pensamientos que dedican una mañana de domingo a trotar por calles, plazas y carreteras, sin otra pretensión que hacer deporte.
Y cada prueba atesora sus propias
historias personales y encierra motivaciones ocultas: una persona que hoy comienza a correr; una pareja recién estrenada que corren por primera vez una prueba de competición; un atleta que vuelve al redil después de años de tabaco, alcohol y mala alimentación; otro que vuelve tras meses de fastidiosas lesiones. Todo un mosaico de motivaciones que se aupan en cada calle y en cada cuesta. Eso es algo grande, qué duda cabe.



Prueba de fondo de Albolote. Justo detrás de quien esto suscribe,

obsérvese a Mario, Gregorio y Víctor. Transcurría el km. 5.

Foto: Deporte Integral

Y amparado por esa filosofía he corrido hoy en Loja. Embutido en todo momento en unas sensaciones previstas para disfrutar. Con ganas de hacer kilómetros tras el duro test de Sevilla. De manera que en la prueba de Loja de esta mañana, quizá, he disfrutado más que en casi ninguna otra.
Acompañados por una excelente mañana repleta de luz para la ciudad del poniente granadino nos dirigimos personas bien avenidas: José Palma (José del Oliver), Paco ( el compae Paco) y quien esto firma (allí nos encontramos con Jesús Lens y Rocio, Gregorio, Victor, José Manuel y un número considerable de miembros de mi club, Caja Rural). En animada conversación. Cada uno buscando sus sensaciones, siendo la vuelta un trasunto de la ida pero con más de 11 kilómetros entre las piernas, en nueva y renovada conversación tras una buena cerveza en ruta.
Y quizá todo ese ambiente relajado y ceremonioso, ese ambiente de amistad y afición común, unido a mi interés de correr con una suavidad mantenida, ha hecho que las sensaciones a lo largo y ancho de toda la carrera hayan sido de las mejores que recuerdo; que esas temibles cuestas no hayan sido más que unas leves inclinaciones del terreno, y que esos kilómetros fueran pasando raudos y sencillos. Sin necesidad de buscar tiempos ni optar por sufrimiento innecesario.
Cuando subía cuestas o cuando llaneaba percibía respiraciones muy agitadas a mi alrededor y sabía que mucha gente iba sufriendo, algo por lo que he pasado en infinidad de ocasiones pero no esta mañana.

Recuerdo que a los pocos días de acabar el Maratón de Madrid, en 2007 hice la prueba de Huétor Tajar y no fui capaz de buscar el disfrute pos maratoniano, de manera que sufrí lo indecible y penetré en una pájara de inciertas consecuencias. Luego comprendí que confundí el nivel adquirido en un maratón con ir demasiado rápido en una prueba infinitamente más corta. Y lo pagué.
Ahora, con mi segunda maratón acabada he visto las cosas de otra forma: dos semanas sin correr ni un metro y planificar la siguiente prueba - ésta de hoy- como un entrenamiento suave. Objetivo cumplido. Un suave ritmo de 4,40 el mil que ha posibilitado el encuentro con el correr más cotidiano.
A partir de ahora toca crecer, pero para seguir disfrutando de este bello deporte, que nos da más que le entregamos.

Y ahora, ¿ qué tal si os dejo con un impresionante live de Iron Maiden. el "Fear of the dark":





jueves, 5 de marzo de 2009

15 AÑOS DE PIORNO



Para los no iniciados, decir que el Piorno (Rock), es un festi que se celebra anualmente en mi pueblo, Pinos Puente, y que tuvo como filosofía desde su nacimiento (oficiosamente en 1995 y oficialmente en 1996), mostrar lo más vivo de Heavy Metal del Estado. Y yo creo que lo consiguió en gran parte.
La primera banda nacional de cierto renombre que apareció por Pinos Puente fue Ñu, pero posteriormente pasaron Barón Rojo, Saratoga, Obús, Avalanch, Tierra Santa, Koma, Mago de Oz -en varias ocasiones, entre otras bandas conocidas y menos conocidas.
Resultó que el éxito del evento, el lugar de celebración y la correcta organización, propició que al poco tiempo de iniciarse esta modesta andadura, la Concejalía que en aquel momento regentaba, la de Cultura, fuera llamada para apoyar la celebración en Pinos Puente de un festival de magnas dimensiones. Así que vinieron los "bárbaros", porque "Barbarian Rock", fue el nombre de aquel macroconcierto, en el que estaban llamados a intervenir algunas de las bandas más representativas del Heavy Metal Internacional, casos de Stratovarius, Therion, Gamma Ray, Iriah Heep, junto a reconocidas bandas patrias. Pero quisieron los dioses que los bárbaros no atronizaran en las instalaciones deportivas de Pinos Puente porque llovió como no lo había hecho nunca; de manera que sólo fue posible departir con las estrellas metaleras en el Backstage. Entonces pensamos que una mano negra o un jorobado se encontraba entre los fervientes chavales y chavalas de la Concejalía, porque meses más tardes, en los días más calurosos, del mes más caluroso, del agosto más caluroso de los últimos años, a las diez de la noche, cuando Medina Azahara se disponía a deleitar a su público en directo comenzaron de nuevo a burlarse de nosotros los dioses: era perceptible esa risa porque conjugaban lágrimas.


LOS TEUTONES IN EXTREMO FUE UNA DE LAS GRANDES BANDAS QUE PASARON POR EL PIORNO.

Pero volvamos al Piorno-Barbarian. El Piorno se siguió celebrando, pero engrandecido al tiempo que más cauto. Así que como el Barbarian se había impregnado del espíritu del Piorno o viceversa, el cartel se magnificó e hizo internacional, además de trasladar el festi a un recinto cerrado: el pabellón de deportes, lugar en el que hasta ahora se ha venido realizando.
Desde ese momento, los grupos asistentes eran de talla internacional y por Pinos Puente pasaron: After Forever, Children of Boodom, In Flames, In Extremo, y debió pasar Kreator, pero se cayó del cartel a última hora. Pero la hora de los sueños venció y pronto ese Piorno-Barbarian pasó a un pueblo vecino -siempre ocurre- y el Piorno volvió a retornar a sus ancestros. Y fue cuando ya no le seguí la pista. Lo había creado, pero ya andaba sólo.
Ahora se ha confeccionado el cartel de 2009, con más tiempo y se ha vuelto a trasladar a las fechas originarias.
El cartel, del que nada sabía a día de hoy, me lo ha indicado Javi y me lo ha enviado Abel, al que agradezco su esfuerzo porque sé que no es música de su devoción. Pero los amigos son los amigos.

domingo, 1 de marzo de 2009

EL ARDUO CAMINO DE LA CORRUPCIÓN


Escribía hace unos días sobre la corrupción del PP. Y, decía, que esa travesía del desierto que ahora atraviesa el partido de Mariano Rajoy ya había sido pasada por el partido de Zapatero. Son los dos grandes partidos del mapa político español. Partidos que, más allá de la política, extienden telescópicamente sus tentáculos a otros mundos menos prosaicos que la política misma. Partidos que por ser los más poderosos gobiernan en infinidad de municipios, gobiernan comunidades autónomas y se alternan cada pocos años en el gobierno del país.Y si a toda esa mezcla peligrosa unimos la situación por la que ha atravesado España en los últimos años, esa mezcla se convierte en explosiva.

Sin embargo, no pensemos que no existe corrupción en otros partidos. Ésta existe en todos, pero no todos tienen el poder necesario para que esa ese gusano se haga fuerte. Mantenía entonces y mantengo ahora que es erróneo pensar que son los partidos en sí quienes están podridos por el gusano de la corrupción. Si así fuera, deberíamos de inventarnos otros sistema y no sería sostenible una sociedad que se autodenomina democrática. Por tanto, sino queremos caer en el desánimo colectivo, debemos pensar que la corrupción ha penetrado en organismo de determinados elementos de estos partidos y de adláteres cercanos. Porque si esa corrupción afectara a sus propios dirigentes y responsables públicos, la ley no deberá ser mojigata ni débil.
Pero ¿cuál es el camino que lleva, por ejemplo, a un concejal a corromperse? A cuenta de esta pregunta escribí hace un año aproximádamente un artículo para Ideal que se denominó "El arduo camino de la corrupción", un artículo escrito, básicamente, a raíz del "caso Marbella", pero que representaba una reflexión general y que, creo, puede venir bien a cuento de este asunto. Si os apetece leerlo os dejo con él:


EL ARDUO CAMINO DE LA CORRUPCIÓN


No deja de ser curioso que aún poseamos capacidad de asombro ante la avalancha corruptora que chirría en nuestras cabezas. Ahora que el “efecto Marbella” hace estragos en determinados consistorios y los concejales de urbanismo son mirados como apestados, los ciudadanos que no poseemos cargo alguno nos rasgamos las vestiduras, lamentando que quienes hoy se corrompen ayer eran nuestros vecinos más idealistas y más ilusionados por hacer cosas por nuestro pueblo, ciudad o barrio, a los que saludábamos con honores de césares y a los que de vez en cuando acudíamos por si pudieran hacernos algún favorcillo. Dieron el primer paso para entrar en política, acudieron un buen día a afiliarse a un partido, tuvieron que emplear horas infinitas de su tiempo, de su trabajo, de sus estudios, del tiempo de su familia para, por fin, después de muchos sin sabores y algún buen sabor, alguna que otra puñalada política y restos de amigos dejados por el camino, colocarse, en un buen número, en una lista local con opciones para las próximas elecciones municipales. Debieron participar activamente en la campaña y dejar de nuevo de lado su tiempo, su trabajo y su familia. Y si su trabajo radicaba en la empresa privada contaban con muchas posibilidades de perderlo para siempre, porque pocos jefes admiten que su empleado desaparezca del proceso productivo en pos de su vocación política cada vez que los jerifaltes del partido le llaman al móvil. Otra cosa sería trabajar en la res pública. Luego tuvieron que participar en los diversos mítines y actos públicos que programa el partido y aprender a dar voces en esos actos; aprender a modular el tono de voz para arrancar unos ovejeros aplausos (algo que sólo han hecho bien en este país dos o tres políticos, a lo sumo); aprender a estrechar la mano aparentando serenidad y calidez en el rostro mientras se mira al votante potencial; aprender a comprometerse sin llegar a comprometerse. En fin, a trazar toda una metódica carrera para llega alto. Probablemente sea un tipo idealista, muy convencido de su vocación, que ya ha demostrado sobradamente en los enésimos años de delegado de curso en el instituto y otros tantos de presidente de la comunidad de vecinos, seguramente provisto de sinceros sentimientos de emoción al contemplar cómo el pueblo que lo ha visto nacer ahora lo ve de concejal o de alcalde, luego ¿qué proceso ha tenido que operar para que nuestro hombre o mujer llegue a corromperse? ¿El dinero? ¿El poder? No es fácil llegar a saberlo, pero quien ha estado en algún cargo público en alguna ocasión podría ratificar conmigo que casi todo alrededor parece pensado para él; que en su entorno más próximo pululan palmeros y gente insincera que adula para obtener ventaja y que regala para ser regalado; y desde ahí hasta la arrebatadora puerta que traspasa esa perniciosa frontera de lo ajeno solo dista un ápice.

Muchos pensarán que la persona que acaba revolcándose en el fango de la corrupción ya tenía totalmente proyectada su meteórica y particular carrera. Es posible, pero no soy de esa opinión. Podría ser que en algún caso de alta dosis de ambición y frialdad así fuera, pero en la mayoría de los casos no. Otra cosa distinta es que, igual que muchos y muchas jóvenes consideran viable hacerse famoso y hacer dinero rápido por la vía del protagonismo ramplón en la programación basura poniendo barata su dignidad en el mercado, sin tener que pasar por una facultad o un curro para conseguir nada más que humillaciones laborales futuras, pudieran darse las circunstancias, ya digo, con determinación gélida, que algunas personas opten a cargos públicos con la idea de forrarse, tal y como parece comentó uno de los políticos más conocidos del país ahora en la oposición, pero de ahí a generalizar va un abismo. Ahora bien, tampoco es positivo para el funcionamiento normal de las instituciones generalizar en el sentido en que lo hace la voz popular que afirma que se está ahí para forrarse. Quizá lo que ahora esté ocurriendo en España no sea más que la consecuencia de lo que tarde o temprano tenía que ocurrir; ha ocurrido en muchos países antes que en el nuestro. Lo grave realmente es que esa práctica se convierta en generalizada y cotidiana, que la fuerza de la costumbre sea superior a la fuerza de la ley, sin que los poderes legislativo, ejecutivo y judicial arbitren medidas muy contundentes y precisas. Lo ocurrido en Marbella, que era como la trama de la excelente novela de Gabriel García Márquez “Crónica de una muerte anunciada”, podría considerarse como una desvergüenza que ayudará a solucionar otras desvergüenzas que vienen y vendrán por el camino. Habrá más casos de corrupción o se investigarán nuevas implicaciones en los distintos contenciosos abiertos por todo el país. Caerán y rodarán cabezas y – esperemos – las cárceles se llenarán de cuellos blancos. Pero todo eso no será más que el proceso necesario para que en un futuro próximo tengamos políticos más honestos, leyes más contundentes y jueces más valientes, que es tanto como pedir que nosotros, los ciudadanos, consideremos en serio que tenemos que cambiar el rumbo de las cosas y elegir mejor a los usufructuarios del poder. El coste será grande pero necesario.

Otra cosa distinta podría ser la respuesta que demos los ciudadanos en las urnas. Lo previsible será – también ha ocurrido en otros países – la existencia de una mayor abstención producto del desencanto ante el asqueo persistente de cada día, pero ese también será un proceso lógico ya que todos somos copartícipes de hacia donde queremos dirigirnos. Y no será más que el camino necesario que habrá que recorrer para optar a la candidatura de país serio y convencido de su Derecho. Si todo este zoco urbanístico, que sonroja al más deshonesto, sirve para transformar este mecanismo político tan pernicioso y nocivo habrá que considerarlo como un mal necesario. Pero, claro, para eso habrá que tener voluntad de cambiar y que nuestros ojos sean capaces de otear otros horizontes menos plagados de euros fáciles.

EBOOK: RELATOS Y ARTÍCULOS DE VIAJES: ROTHENBURG

Si nadie le cuenta al hipotético lector nada sobre el pueblo de Rothenburg no habrá forma de imaginarlo a pesar de haber llegado...