domingo, 11 de julio de 2010

EL FÚTBOL COMO CATARSIS, Publicado en Ideal el 11/07-2010 (Día de la finalísima)


Nada había escrito sobre el mundial, sobre el fútbol, hasta ahora. Así que me animé a escribir un artículo para Ideal, abordando el éxito de España en este mundial de una forma diferente. Otra óptica que podría sugerir otra forma de ver las cosas.

Un artículo que es probable que quienes viváis por esta zona hayáis visto publicado esta mañana en la edición de papel de Ideal. Si no es así, os lo reproduzco. A ver qué os parece.


Que la selección española -todas las selecciones, en sus respectivos países- cause esa histeria colectiva cuando juega, pero principalmente cuando gana, ha de tener una explicación para los sociológicos y los estudiosos del comportamiento humano.

Uno lo intenta ver desde sus modestos conocimientos sociológicos aportados por una asignatura en la carrera, pero no alcanza a ver qué es lo que provoca en casi todos nosotros esa alegría inmensa que sentimos cuando un balón penetra en la portería rival.

Nos familiarizamos con los jugadores hasta el punto de parecer que son amigos o parientes nuestros, personas que se sientan cada noche en nuestra mesa a cenar con nosotros. Nos caen bien como jamás nos caerán otros ricos, aunque no nos caigan tan bien muchos de sus dirigentes, que en su mayoría no son más que advenedizos que se lucran incesantemente de forma prepotente e interesada.

Es más, cada uno de nosotros nos convertimos en un seleccionador más e intentamos corregir a Vicente del Bosque en sus alineaciones y tácticas y nos enfadamos cuando no sienta a Torres en el banquillo.

En síntesis, estamos tan conectados con la denominada "roja" que por unos días ha ocupado la atención de nuestros días, por encima de otros problemas menos prosaicos.

El fútbol produce una catarsis en las personas. Nos transforma y va más allá de ser un mero deporte. Durante unos días nos olvidamos de nuestros propios problemas personales, de los problemas económicos que atraviesan nuestras vidas y el país entero; nos olvidamos de los malos rollos laborales y, en determinados casos, nos olvidamos incluso de nuestras inquinas personales hacia nuestros semejantes. En una palabra, hacemos una piña. Y, lo que es más curioso, nos sentimos integrantes de un país, algo ya tan denostado en la España de las Autonomías.

Por eso y por otros efectos a todos nos interesa que haya fútbol, que el mundial no acabe nunca y que España juegue la final del Mundial de Sudáfrica.

Eso lo saben los políticos y los poderosos sociales y económicos, que contemplan desde su baranda como todo un pueblo al que se le está haciendo culpable de todos sus tejemanejes se vuelve más controlable y actúa de manera eficaz el antídoto de la amnesia colectiva.

Será por eso por lo que ahora muchos, desde sus sillones de piel y sus suntuosos despachos, se frotan las manos y se dan palmadas unos a otros en la espalda. Porque no olvidemos que mientras nosotros, el pueblo, estamos celebrando la victoria de España en las calles y en las plazas sin percibir un céntimo por ello ellos siguen pensando en cómo aplicar medidas coercitivas que ajusten cada vez más las pobres vidas de sus súbditos.

Sin embargo, a estas alturas uno se pregunta si el fútbol, en esta ocasión, no haya cumplido eficazmente su función, si esa catarsis y esa amnesia colectiva sufrida no haya podido llegar en un momento idóneo para desterrar de nuestras vidas esa pesadilla diaria que suponía conocer con cuentagotas esas medidas económicas restrictivas que siempre se ceban con la gente del pueblo. Una oportunidad única para perder de vista por unos días la mentiras de los políticos, la demagogia sindical y el cinismo de los responsables empresariales.

2 comentarios:

  1. Pan y circo, amigo mío, pan y circo.

    ¿Es ésta la misma sociedad de hace tan solo 2 meses? ¿Acaso 11 chavales en ropa interior puede hacer que todo un pais sufra una amnesia colectiva?

    Duro trabajo para los sociólogos, casi tanto como para aquellos que nos mantenemos al margen de las riadas, desbordadas y colectivas, de euforia efímera y eterea.

    No alcanzo a comprender y no me siento identificado con esta sociedad, pero me temo que no me queda más remedio que "ajo y agua"

    Saludos!

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  2. Si, desde luego es algo que habría que estudiar profundamente. Yo, que creia estar al margen de la sociedad, me sentí esos días dentro de la piña. Ni me reconocía, pero sentía que era feliz y sonreía.

    Saludos.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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