jueves, 26 de febrero de 2009

RECUPERADO




Han transcurrido unos pocos días desde la maratón sevillana, pero ya me siento prácticamente recuperado. Desaparecieron esta mañana los molestos -aunque no intensos- dolores, sorprendentemente, con mucha más rapidez de la estimada, y he de decir, por tanto, que mi recuperación ha sido inmejorable.
De ahí que me atreva con la siguiente aseveración: no será la última maratón que haga. Sí, reconozco que hubo un momento nada mas acabar la prueba en el que me dije que probablemente no asumiera más entrenamientos intensos ni hiciera más esta prueba, pero al día siguiente comenzaron a aflorar las buenas sensaciones y contemplaba esos entrenamientos con cierta nostalgia. Se olvida el sufrimiento porque la mente es selectiva y perduran esas buenas sensaciones. Es por eso por lo que nos enganchamos a estas proezas atléticas.
Además he decir que creo haber interpretado bien esta distancia.
Cuando corrí mi primer maratón en Madrid, el estado de confusión sobre ritmos, kilómetros u otras cuestiones, era caótico. No pude pensar con claridad ni durante la carrera, ni tras finalizarla; pero ahora sí tengo mucho más claros los conceptos.
Probablemente, no articularé una futura carrera de 42 kilómetros pensando en la marca, pero sí podré mejorar en cuanto a estrategia y diseño de la misma. Es lo más importante que aprendí el domingo en Sevilla.
Por tanto, probablemente le toque el turno a Valencia el año próximo. O, tal vez, a Barcelona.

En otro orden de cosas, he de decir que esta semana no daré un paso y en la misma medida no desdeñaré alimento alguno por muy calorífico que este sea. Sé muy bien que el desgaste físico de un maratón comienza en el momento en el que se cruza la meta. El sistema inmunológico queda tocado y la musculatura extenuada y son aspectos que hay que cuidar sobremanera si no queremos convertirnos en vulnerables.
Ya habrá tiempo de comenzar a trotar la semana próxima cuando el cuerpo y la mente se encuentren en condiciones más favorables.

Como retos próximos tenemos la dura prueba de Loja y la Media Maratón de Málaga. A esta última, con toda probabilidad, llegaré con lo puesto, pero sí me gustaría acudir a Málaga en mejores condiciones.
En estos momentos el fondo físico está en su momento idóneo, por lo que no sería mala idea intentar trabajar la velocidad las semanas previas a la prueba malagueña.

Lo positivo de acabar una dantesca prueba con reservas y conservadurismo es que inmediatamente surgen las buenas sensaciones y se olvida el sufrimiento. En eso no erré y en estos momentos celebro que así fuera.

lunes, 23 de febrero de 2009

ENGANCHADO AL SUFRIMIENTO



Justo en la entrada al Estadio Olímpico.A falta de 300 metros.
(Foto de Mati, mi mujer).


La segunda. Eso es lo importante.




Es ostensible que el trabajo ya está hecho y hay que mostrarlo. (Foto de Mati)

No sabría decir con exactitud c
uando tomé la decisión de correr la segunda maratón de mi vida. ¿ Fue en diciembre ? ¿ En enero ? No sé, no podría confirmarlo con exactitud. Pero sé que hubo un momento en el comencé a medir rutas de no menos de 31 kilómetros, busqué la ropa técnica de más abrigo y me lancé bajo la lluvia, bajo el frío, bajo la nieve a devorar kilómetros. Seguramente la decisión de correr la maratón de Sevilla había sido tomada cuando fenecía 2008 y la suerte ya estaba echada.

Un día después de correr la maratón de Sevilla estoy escribiendo en frío. No lo hice en caliente como hizo mi Alter ego, Jesús Lens, porque probablemente en ese momento, como en el poema de Neruda: podría escribir los versos (más
tristes) esta noche. Tan sólo que el sentimiento de tristeza se tornaría en sufrimiento. Mucho sufrimiento.
¿Innecesario? ¿B
uscado? Sí, ambas cosas: innecesario y buscado. Pero me pregunto y dejo la pregunta abierta: ¿cuántas cosas en la vida se hacen sin necesidad y buscando hacerlas? Y podríamos contestar con otra pregunta: ¿No está en esa búsqueda innecesaria la verdadera esencia de la vida? ¿No es esa búsqueda innecesaria la verdadera definición de la libertad?
Muchos interrogantes que derivan probablemente del sufrimiento al que nos sometemos los maratonianos.
Cuando mis amigos Paco y Emilio me llamaban para ver cómo había ido la prueba
sevillana, les aconsejaba que jamás hicieran una maratón, por lo que ellos podrían encontrar en mis palabras grandes contradicciones ya que han sido muchas las charlas con ellos en las que les he cansado hablando de mi próxima maratón y de mis intensos entrenamientos, luego: ¿dónde está el término medio en estas trascendentales decisiones?



De izquierda a derecha: José Antonio, Jesús, Javi, Antonio, un amigo corredor de Granada y Javi Ruíz. (Foto de Mati)


Porque es una enorme decisión la que hay que tomar cuando decidimos correr una prueba de 42 kilómet
ros y sus 195 metros.
A lo largo de nuestras vidas, llevaremos a cabo acciones que jamás pensaríamos llevarlas, pero tomar la decisión de correr durante tres o cuatro horas no se puede tomar todos los días, ni tampoco a la ligera...

...Pero volvimos a tomar la decisión, tras la maratón de Madrid de 2007, y allí es
tábamos con un nutrido grupo de Las Verdes, dispuestos a reinar por las calles de Sevilla.

LA PRUEBA

Paso por el kilómetro 10, saliendo de la Isla de la
Cartuja (Foto de Mati)

Decir que no estoy satisfecho en lo personal sería mentir. Lo estoy. No sólo porque haya bajado en 8 minutos mi marca personal -si bien el circuito era más benigno que el de la
capital de España- sino porque supe sufrir. Y mucho más que en Madrid. Considerando, además, que el sufrimiento en mi segunda gran prueba comenzó mucho antes que en Madrid y que debí arrastrar durante más kilómetros esas malas sensaciones.
En mi caso, hubo dos partes muy diferenciadas: los primeros 28 kilómetros y los 14 últimos.
En los primeros no sufrí más de l
o necesario y el ritmo era hasta ese momento sensiblemente por debajo de los 5 minutos el mil. Pero esas buenas sensaciones - y es algo que sabemos quienes hemos corrido algún maratón- se han de tornar en algún momento.
En Madrid tuve la suerte de no entrar en el estado más agónico hasta el kilómetro 34, pero llegó como un hachazo. Sin embargo, en Sevilla, ese estado llegó seis kilómetros antes, y
lo hizo de manera más ramplona y traicionera, hasta el punto que llegaron a aliarse varios elementos: la fatiga generada por el lactato acumulado y los problemas estomacales. Y os puedo asegurar que uno de los grandes jinetes del apocalipsis del corredor son los problemas estomacales. Sin embargo, en ningún momento perdí la calma y supe hidratarme bien e ingerir el gel que portaba en el momento necesario, cuando comencé a mostrar debilidad.
Decía que en Madrid, la agonía llegó como
un hachazo faltando menos de ocho kilómetros para acabar, de manera que la mente no supo interpretar aquello. Pero ayer, en Sevilla, la cabeza funcionó a la perfección y supo manejar el timón con frialdad, sin que en ningún momento el ritmo cayera por debajo de 5,15 el mil. De esa manera y con fortaleza mental sabía que llegaría - a pesar de los insistentes deseos de detenerme - si era capaz de no forzar.
Percibía con claridad que el buen volumen de corredores que adelanté en la primera mitad del recorrido, ahora tomaban su alternativa y me adelantaban sin piedad, si bien eso tampoco me hizo perder la calma, porque si para algo sirve entrenar en soledad, no es para otra cosa que para reforzarse psicológicamente y comprender que el maratón es una prueba onanista por naturaleza donde n
o valen estrategias de grupo ni ritmos acompasados, a no ser que hablemos de atletas profesionales.
Así que comprendí que si la mente funcionaba y la musculatura de las piernas no fallaba, llegaría, no ya en las 3 horas y 25 minutos que me había planteado, pero no mucho m
ás tarde. El tiempo real se quedó en 3 horas 32 minutos y 27 segundos, pero la mayoría de los corredores debemos restar en torno a 1 minuto y medio que perdimos debido al gran tapón que se produjo a la salida del Estadio Olímpico de Sevilla.
Sin embargo, he de decir que fui conservador durante toda la carrera. Temeroso de poder pinchar más allá del kilómetro 35, en ningún momento quise forzar la m
áquina como sí se suele hacer en medias maratones. Y he de reconocer que esa estrategia fue correcta, porque de lo contrario, los últimos siete u ocho kilómetros no hubiera podido hacerlos a un ritmo sostenido de 5,15 el mil. Más vale bajar el ritmo que no pinchar de forma estrepitosa y tener que detenerse en el peor de los casos. De ahí que la musculatura, en particular mis gemelos, mi bestia negra por excelencia, hayan llegado en perfecto estado, aunque he decir que poco a poco he ido transformando algo la técnica de carrera, intentando no cargar demasiado la pisada en estas zonas tan sensibles.

¿Correr un tercer maratón? Ahora no podría contestar con total sinceridad. Por lo pronto, no me cierro a esa posibilidad, si bien el sufrimiento está aún demasiado presente, algo que compartimos unánimamente el grupo de Las Verdes que corrimos ayer en Sevilla, con independencia del tiempo que hiciera cada uno.


Un buen momento para la reflexión (foto de Mati)

Por cierto, quiero felicitar a todos mis compañeros Verdes por el gran rendimiento que mostraron en el maratón de Sevilla y por saber sufrir con tanto estoicismo.

Hice mi segunda maratón. Eso es lo realmente importante.

jueves, 19 de febrero de 2009

VOLVIENDO AL LUGAR DONDE COMENZÓ TODO



Hoy, a un "habeas corpus" del maratón de Sevilla, he tenido un entrenamiento suave y muy agradable. ¿Se acuerdan de Paco, al que denominamos "compae"? Pues bien, ha sido con él con quien he corrido más de diez kilómetros por la Vega de nuestro pueblo.
Llevaba tiempo insistiéndole que saliéramos a correr porque no lo habíamos hecho juntos desde hacía mucho tiempo. Pero por fin, hoy hemos decidido juntarnos y trotar por una Vega radiante, casi calurosa.
Un trote suave, en el que no ha habido ni un minuto de tregua parlanchina.


Porque Paco y yo siempre tenemos muchas cosas que contarnos, y ha sido corriendo cuando hemos tenido las confidencias más exclusivas.
Y es por eso por lo que ha sido agradable. Porque hemos disfrutado de lo lindo al tiempo que he descubierto que sus cuitas sobre correr más rápido o más despacio han quedado despejadas, ya que su ritmo es constante y nada trotón.
Tal ha sido la vitalidad de ambos que hasta nos aventuramos a cruzar un río saltando de piedra en piedra. Es decir, que hemos vuelto al lugar donde comenzó todo.
Paco y yo comenzamos a correr juntos en plena adolescencia. Muchas han sido las tardes de trote suave por esa Vega inalterable. Muchas cosas han cambiado, pero permanece inalterable esa dualidad que nos permitía correr y hablar de mil y un temas, y en la misma medida permanece nuestra amistad.
He de confesar que a pesar de las distintas formas de concebir este deporte, correr para ambos forma parte de algo muy antiguo, casi tanto como esa amistad. Y es por eso por lo que siempre le insisto que deberíamos de quedar para correr de forma regular, aunque si bien es cierto que hay dos días que difícilmente nos saltamos: Nochebuena y Nochevieja.


Ambos junto a Javi, en la Prueba de Albolote

En el entreno de hoy, incluso, nos hemos atrevido con algunos cambios de ritmo que nos han ofrecido magníficas sensaciones. Los cambios, Paco, -le decía- no tienen porqué ser un infierno, simplemente acelerar y dejarse llevar durante un par de minutos, que eso mejora sobremanera. Y creo que se ha convencido que se pueden tener distintos niveles, pero que es posible entrenar juntos, porque todos finalmente debemos recorrer el mismo camino. Y ese no puede ser otro que el de los orígenes.

miércoles, 18 de febrero de 2009

CARNAVAL DE CÁDIZ: SABIDURÍA POPULAR


"Los enterraores del S.XX", una de las
chirigotas más geniales que he visto.


No sé si me gustan o no me gustan los carnavales de Cádiz porque nunca estuve en esa efeméride. Pero soy un declarado seguidor de las actuaciones carnavaleras del Falla, que cada año por estas fechas retransmite Canal Sur.
Sigo desde hace años estas actuaciones y después de ver un sinfín de ellas, cada vez estoy más convencido que existe tanto ingenio que jamás dejo de sorprenderme.
Reconozco en estas agrupaciones, ya sean chirigotas, coros, cuartetos o comparsas a una especie de nuevos trovadores dotados de una gracia gaditana, que dista mucho de la sevillana, si bien no hemos de esperar de ellos ningún tipo de sesudas interpretaciones ni letras que pudieran figurar en ninguna colección de filosofía cultista, pero tal vez sean estas carencias las que realmente dotan a estos trovos andaluces de su mayor virtud: la sabiduría popular y una interpretación del mundo crítica, pero al mismo tiempo jocosa.
Tantas han sido las sesiones que he contemplado -algunas incluso he visto en directo en actuaciones esporádicas en Granada-, que ya identifico sin dudarlo a algunos de sus más señeros protagonistas. Gente que obtienen nombres como "El Love", con el que tuve el placer de conversar en Cádiz, "El Yuyo"; o bien son conocidos por su propio nombre como Manolo Santander, Manolín Galvez o el letrista Aragón. En fín, toda una miríada de estrellas populares dotadas de un don muy especial, que cada año -todo el año diría yo- son fieles a su cita.
En mis diversas visitas a Cádiz, en compañía de Mati, seguidora también de este género, hemos visitado su bastión principal, el lugar del que emana todo, el símbolo del carnaval de Cádiz: el barrio de la Viña. Un barrio que mira al Atlántico y que posee una de las playas más carismáticas de Andalucía: La Caleta, que salió muy fotogénica y bien parada en la excelente película "El Capitán Alatriste".
Y es que nos fácil mostrar otra cosa que admiración ante estribillos que cantaban unos chirigoteros hace unos años: "Como yo me acueste no me levanto ni pa dormir" o la de aquellos "enterraores" que pedían a voces aquello de "no te incineres, que está la cosa chunga, no te incineres". No se puede decir otra cosa que: genial.

sábado, 14 de febrero de 2009

PREPARADO PARA LOS 42 KILÓMETROS.



Con la macrotirada del pasado domingo, dí por finalizada mi preparación para afrontar mi segunda maratón, que espero acabar.
Pero nadie debe pensar que la intensa dedicación a correr ocupa un lugar obsesivo en mi mente. Nunca lo fue y ahora lo es menos.
Tras decenas de carreras y miles de kilómetros de entrenamiento, para mi el correr es algo más de mi existencia. No podría situar esta actividad por encima de la lectura o el cine, ni tampoco por debajo. Tan sólo ocupa su lugar.
Dije hace bastante tiempo que correr es una forma de vida, pero cada vez valoro más el correr por el correr, al margen de la competición. No niego que me gusta la competición, pero no soy especialmente competitivo, porque me motiva el correr y no la marca. Eso cada vez lo tengo más claro.
Verdaderamente he intentado buscarle un hueco más especial a la maratón, pero he encontrado que esos huecos especiales siguen estando habitados por la lectura, el escribir, el cine y la música, principalmente. Simplemente es un objetivo, que afronto con ilusión.

MARATÓN DE SEVILLA

Cuando terminé el maratón de Madrid de 2007, hojeé un folleto del maratón de Sevilla, y supe que sería mi segunda maratón. Probablemente no haga ninguna otra, pero reconozco que el periodo de entrenamiento te catapulta a un lugar muy distinto al que te ofrece la vida cotidiana. Aunque sea por ese motivo, podría merecer la pena plantearse seguir corriendo esta prueba.
A Sevilla voy sin pretensiones. Mi motivación es terminar. Como referencia he situado el crono en 3 horas 25 minutos, pero eso es tan sólo una referencia. Si son más los minutos que deba emplear me sentiré igualmente satisfecho.
Cuando acabe esos 42 kilómetros y 195 metros, seguiré corriendo, mojándome bajo la lluvia o fundiéndome bajo el sol, pero corriendo. Toda parafernalia distinta a lo básico, que es correr, no tendrá apenas importancia.

viernes, 13 de febrero de 2009

CANTOS DE SIRENA Y CORRUPTELAS


El Partido Popular está atravesando su particular pregrinar por el desierto. Como lo atravesó el PSOE en su momento.
Y es que el sistema corrompe, o está particularmente corrompido y casi nadie escapa a él. Poner un pie en determinadas esferas es casi sinónimo de penetrar por esa insondable puerta del dinero y los negocios sin control.
Me bastaron unos años en un ayuntamiento pequeño (algo más de 13.000 habitantes), para comprender que el maridaje del poder y el sistema económico, tal y como lo tenemos concebido, es demasiado estrecho.
La mayoría de la gente que conocí en esa época, que ocupaban cargos públicos, era honesta, pero el poder es siempre negativo.
Comienzas por no declinar la invitación a cenar de un empresario y puedes quedar enganchado para siempre. Son demasiados los cantos de sirena. Por eso, me dije desde el principio que la principal acción consistía en no abrir los oídos a esos cantos, como aconsejó Ulises a sus hombres en su infructuoso viaje de vuelta a Ítaca.
Por eso, en estos días, al leer todo ese barullo que se está creando en los aledaños del PP, pensé en esos empresarios cercanos a los partidos que introducen sus larvas allá donde saben que generarán suntuosos huevos.
Estoy convencido que el político, que no está exento de vanidad y por eso se dedica a la cosa pública, en la mayoría de las ocasiones intenta actuar correctamente, pero no hace el esfuerzo necesario para taponar sus oídos a esos cantos de sirena.
Pero no nos conviene meter a todo el colectivo político en el mismo saco. Si cada cargo público, desde el Presidente del Gobierno al Concejal más modesto, pensaran permanentemente en corromperse y lucrarse una gran hecatombe hubiera sucedido ya. Por eso estoy convencido que no es así. De hecho, me pareció valioso que fueran miembros del PP quienes desenmascararan a este grupo de sinvergüenzas, a quienes se les veía muy repletos de gomina y muy sonrientes en la boda de la muy sesuda hija del reyerzuelo Aznar.

martes, 10 de febrero de 2009

Leopoldo María Panero


Hoy dedico este espacio poético de los miércoles a Leopoldo María Panero, hijo del gran poeta Leopoldo Panero.
Leopoldo María, ha vivido gran parte de su vida recluido en psiquiátricos, según dicen, a petición propia, y me cautivó escucharle en una ocasión que su mejor poema lo escribió a los nueve años.
Muchos han destacado en él a un gran poeta, maldito y loco, pero brillante.
Sus poemas siempre me han gustado, por desgarradores, por estar inmersos en imágenes surrealistas y malditas. Y por eso me parece especialmente genial este poema anti-cuento. A ver qué os parece.


Blancanieves se despide de los siete enanos


Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos silenciosos, ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos. Os echaré de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles se derrumban. Está en venta el jardín de los cerezos.

domingo, 8 de febrero de 2009

UN AGUJERO EN EL TIEMPO



La mejor anotación que se puede hacer en esta bitácora improvisada de entrenamiento premaratoniano es la siguiente: ya está hecho el trabajo de base.
Curiosamente, y no sé por qué, cuando acabé el rodaje de algo más de dos horas y media, me vino a la mente la frase: un agujero en el tiempo. Porque el tiempo sigue su curso normal y durante dos horas y media parece detenerse por completo.
Con la tirada de 31 kilómetros de hoy, doy por concluida esta etapa de entrenamiento, imprescindible para alcanzar los 42 kilómetros con garantías. En términos globales, enero acabó con cerca de 300 kilómetros, con una media de más de 70 semanales, si bien las dos últimas semanas ha habido escasez kilométrica, compensada con acumulación de kilómetros en pocos días, que provocan un efecto de continuidad, sin apenas descanso y ayuda sobremanera a preparar al organismo para la dura tarea que nos espera en Sevilla el 22 de febrero. Esta semana ha acabado con "tan sólo" 52 kilómetros, pero a su favor hay que decir que éstos han sido hechos en tan sólo dos días, con uno intermedio de descanso. Además, hay que añadir que las condiciones climatológicas y el terreno hicieron que los 21 kilómetros del viernes se sobredimensionaran, dada las dificultades con las que me encontré. Sin embargo, los 31 kilómetros de esta tarde de domingo han sido, si no placenteros, sí bastante asumibles y no he terminado con tantos problemas musculares sacar varias y útiles consecuencias. En primer lugar, el tiempo que me propongo. Vistas mis condiciones actuales, llego a la conclusión que es muy factible acabar con un tiempo de 3 horas y 25 minutos, si bien para ello se deben de dar circunstancias favorables: no encontrarme con la temible "pájara" y no verme afectado por problemas musculares importantes. Es viable hacer la primera media en un tiempo de 1,40, que posibilitará que asuma lo más fresco posible los siguientes 21. Pero también es probable que en la segunda media necesite cinco minutos más. De hecho, no estimo como probable hacer en la segunda media 1,35, ya que mi mejor marca en esta distancia está en 1,33. Otro dato esclarecedor será el de las zapatillas que utilizaré. Como dije en la entrada anterior, ninguna -a excepción de las Asics 2100- ha atenuado el dolor de pies y talón de Aquiles. Pero esta tarde he optado por las Asics indicadas, a las que he añadido, después de mucho tiempo, las plantillas que me adaptaron, en función de mi pisada, y he de decir que me ha ido bastante bien. Por tanto, será esa la opción que elija, prescindiendo de estéticas más favorable de las Brooks o de las mismas Saucony o Asics Kayano. Denodadamente, hay que buscar la comodidad, en todos los sentidos. Otro dato: en la tirada de hoy no llevé gel, y temí que pudiera necesitarlo, pero no fue así. Por tanto, es bastante probable que el organismo pueda asumir los 42 kilómetros sin necesidad de gel. Aún así, llevaré un sobre. No obstante, sí cargué en el "Camelback" un litro de isotónico, que no siempre me ha ido bien para el estómago; de hecho, dos han sido las ocasiones en las que busqué algún sitio donde poder defecar, si bien es probable que no se debiera a este líquido. En Madrid opté por no tomar ningún tipo de líquido en los avituallamientos que no fuera agua. Pero ahora sé que podré sin problemas ingerir isotónico si la organización lo incluye. En las semanas que restan ya no será prudente hacer tiradas de más de 20 0 21 kilómetros; e incluso éstas no son convenientes hacerlas la semana anterior. Así que aprovechando que dispongo de más tiempo entre semana, optaré por rodajes de calidad y el sábado incluiré una ruta de 21 kilómetros, para a partir de ahí ir bajando el volumen kilométrico en la semana previa al maratón. También será prioritario ejecutar algunos ejercicios con gomas y abdominales casi a diario. Sinceramente, creo que voy mucho mejor preparado a la Maratón de Sevilla que a la de Madrid. Al menos, las tiradas han sido más y más largas. Sin embargo, sigo sin dar demasiada importancia a la calidad, que considero no es decisiva en un maratón a no ser que se opte por marca concreta. Aún así, rodaré rápido en algunas sesiones de las dos próximas semanas. Amigos, el trabajo está hecho. La suerte está echada.

viernes, 6 de febrero de 2009

ENTRENANDO, A PESAR DE TODO


Este entorno ha servido para cumplir el entrenamiento
esta tarde. FOTO DE LUIS MARTÍN.



Amigos-as, siguiendo con la iniciativa de esta especie de bitácora de entrenamiento maratoniano, me apetece contaros el entrenamiento de hoy y los planificados para el fin de semana - únicos días en los que he podido entrenar estas dos últimas semanas- así como anhelos, sensaciones, dudas...en fin toda esa onerosa carga que ha de arrastrar un modesto corredor que está a punto de afrontar su segunda maratón.
El escenario elegido hoy ha sido el Pantano del Cubillas.
Os aseguro que no me apetece nada pisar asfalto porque se están rebelando mis piernas y esos pequeños dolores están consiguiendo preocuparme. Quizá se deba a un excesivo contacto con el asfalto, pero lo cierto es que he rotado las cuatro zapatillas de las que dispongo y alterno y el dolor está apareciendo, incluso, con las más nuevas. Sin embargo, parece contenerse cuando calzo las Asics 2100.
De hecho, esta tarde he calzado por segunda vez -la primera vez que las calcé fue en la subida que hicimos al Castillo de Moclín- las Brooks que compramos Javi y yo en USA a través de Internet, y se ha reproducido de nuevo el dolor de los pies, porque he de especificar que el dolor está más centrado en pies que en piernas. Espero que no sea importante.

La tarde, en Granada, no era la más adecuada para correr y ni siquiera para salir, pero había que hacerlo. Así que como estaba previsto, salté el almuerzo, confiado en los efectos benéficos de la pizza tomada la noche anterior y enfilé hacia el Pantano del Cubillas, como decía.
Quiso el destino que nada más salir del coche para disponerme a correr, comenzara una copiosa nevada, que por suerte apenas duró unos minutos, pero comprendí que era el preludio de una tarde horrible. Dudé si sería buena idea comenzar el entrenamiento. Pero lo cierto es que no había más opción. Cuando sólo dispones de tres días semanales para entrenar, se convierte en un lujo renunciar a un entrenamiento.
Finalmente opté por la idea de rodear en dos ocasiones el Pantano, lo que ha supuesto un total de 21 kilómetros a un ritmo muy relajado, típico del propio de rodaje acumulativo, totalmente alejado de la calidad. El ritmo ha estado unos segundos por encima de cinco minutos el mil, pero también es cierto que la ruta no era totalmente llana.
A lo largo del trayecto, he sido testigo de copiosa nieve, lluvia, viento y frío, mucho frío; de manera que la pregunta: ¿Que hago aquí? , carecía de sentido en tales circunstancias. Sencillamente debía estar allí.
Ha sido un entrenamiento duro, pero la evolución aeróbica ha ido correctamente, aunque -como decía- el dolor de los pies apareció sobre el kilómetro 13 del recorrido.
Mañana no será prudente hacer muchos kilómetros, pero sí hay que hacer algunos.
La opción de correr en tierra no parece posible, así que buscaré la ruta más benigna posible, y no serán más de 12 kilómetros los que recorra.
Pero llegará el domingo, y será innegociable la tirada de 31 o 32 kilómetros. Creedme si os digo que no sé en qué condiciones estaré y si podré cumplirlo, pero en esta ocasión el querer nada tiene que ver con el deber.

miércoles, 4 de febrero de 2009

UN POETA LLAMADO PABLO


La Canción desesperada. Qué prodigio de poesía. He perdido la cuenta de las lecturas. Y no soy capaz de calcular los registros poéticos que emite y las sensaciones que ofrece.

Estamos ante el gran Pablo, el poeta tranquilo, el amigo de García Lorca, de Dalí, de Miguel Hernández. El poeta de Chile, que con la fuerza de su poesía y los argumentos de sus palabras un día alcanzó el premio Nobel de Literatura. Y de todas sus poesias, siempre:

La canción desesperada


Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado!

EBOOK: RELATOS Y ARTÍCULOS DE VIAJES: ROTHENBURG

Si nadie le cuenta al hipotético lector nada sobre el pueblo de Rothenburg no habrá forma de imaginarlo a pesar de haber llegado...