martes, 24 de abril de 2012

DIARIO DE UN MONARCA CONTRA LAS CUERDAS


¡Con que rapidez está cambiando la sociedad del país en el que reino! Realmente me ha pillado un poco a contracorriente todo ese cambio y me cuesta acostumbrarme a todas esas cosas que se filtran de lo que hacemos en esta Casa. Pero ¿qué está pasando para que ahora todo se conozca, cuando hace apenas unos años la Reina y yo y todos los miembros de mi familia hacíamos lo que nos daba en gana con el dinero público, que es lo que han hecho desde siempre mis gloriosos antepasados? ¿Es que ya no se respetan ni las tradiciones en este país?
Realmente me siento traicionado por todo lo que está pasando. En este momento estoy convaleciente y acabo de salir de ese coqueto hospital al que me han traído desde ese país africano, de cuyo nombre no consigo acordarme y nada más salir del quirófano los asesores de la Casa casi se tiran sobre la cama para decirme que fuera hay montado un buen follón y que hay dar un mensaje convincente, que la gente está que arde en las redes sociales esas y hasta los periódicos que antes nos protegían a mí familia ya me nos critican, pero  ¿porqué están cambiando de opinión con la cantidad de apoyos influyentes que les he dado? Ya no hay cordura en este país, ya no valoran lo que es tener un monarca que les salvó de un golpe de Estado.
Mis asesores me aseguran que aquello del golpe de Estado coló muy bien pero que ya se está olvidando y que ahora hay que adaptarse a los nuevos tiempos. E, incluso, mi propio hijo me dice que no haga más locuras que le pongan difícil la sucesión. Se ve que éste ya viene con prisas. Qué locura a mi alrededor, ¡hasta algunos polítiquillos del tres al cuarto osan atacarme! 
Y para colmo el asunto ese del jugador de balonmano que la Sofi se empeñó se casara con la niña. Yo no quería, pero ella decía que era la mejor manera de que el pueblo vea que nos mezclamos con ellos y que, además, era muy majo. Y tanto si lo es, que no ha parado de lucrarse y ya me está poniendo en un compromiso serio, debí de estar loco por confiarle negocio alguno. O el asunto de la Leti, esa periodista ambiciosa y al parece de origen republicano que yo tampoco quería para el niño, pero a este se le fue olla por ella, tan delgada y escuchimizada que es la chica esa.
Es de locos. Qué habré hecho yo para que las cosas ahora se me tuerzan, yo que era el más querido, el más valorado por la gente, que hasta olvidaron fácilmente mi relación con el tío Paco y todo el asunto ese de la abdicación de mi padre y lo de mi hermano y tal.
El caso es que yo siempre he hecho lo mismo desde que soy Rey. He ido a todo tipo de cacerías y safaris, he ido a todas las fiestas a las que he sido invitado y a las que no también, me he salido con la mía en todos mis caprichos de coches y otras cosas de lujo que jamás he tenido que  pagar ni mantener, he hecho todos los viajes que he querido diciendo que eran oficiales, he tenido todas las amigas que me han gustado, he hecho todos los negocios que me han parecido rentables y luego he llevado a empresas españolas para aparentar preocupación por la economía del país... en fin, que siempre he hecho lo que he querido y sin pagar un duro y ahora parece que todas las miradas están fijas en mí ¿Es así como me pagan todos esos sacrificios? País de desagradecidos.            
Finalmente me dicen mis asesores que lo mejor es buscar un periodista que de forma casual me haga una pregunta por los pasillos del hospital, porque de lo contrario iba a tener que dar un mensaje solemne y eso se consideraría un asunto de Estado. Suerte que yo sé improvisar, que es lo que he hecho toda mi vida. Y tanto he improvisado que casi se me escapa una lágrima, jeje..., cuando he pedido perdón, pero ha colado y ya parece que está pasando la tormenta. Ni a cazar le dejan a uno ya.    

   

2 comentarios:

  1. Dado que no hay más cojones que aguantarlos, es el PRIMERO que debería dar ejemplo en esta época que atravesamos. Y claro, se ha equivocado, ha perdido disculpas, no lo haré más, etc etc, bla bla bla.
    Como dices, es la monarquía que nos merecemos.
    Y seguimos financiando la iglesia.
    En este país Dios y el rey estarán siempre con nosotros.

    Saludos

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  2. Insisto, Javi, que es lo que nos merecemos. Con esta mierda de medios de comunicación y la clase política acomodada y corrupta poco se puede hacer. Para colmo somos un país de tendencia rosa, que es una buena situación para la monarquía que a pesar de lo que se piense aún sigue intocable.
    Saludos.

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