viernes, 18 de noviembre de 2011

CORRER EN OTOÑO


Foto de José Manuel Pérez (http://josemanuelfv.blogspot.com)

¡Ay, correr en otoño! ¿No es el sueño de cualquier corredor? Pisar las hojas secas por esos caminos húmedos por mor de la suave neblina, confundida por el humo de las chimeneas de los cortijos; una temperatura no demasiada fría, ni demasiada cálida; basta con ir con una primera capa no demasiada gruesa. Sin guantes. Sin gorro. Rodando sin necesidad de contemplar el típico vaho del invierno; cruzarte con gente que aún pasea, fieles al hábito del verano (en pocos días ya desaparecerán de los caminos y los senderos); contemplar a ese perro que ves todo el año atado a su caseta, cómodamente sentado, camuflado con el tono marrón de las hojas caídas; presentir que el sol va poniéndose sin prisas; rodar a buen ritmo con las sensaciones a flor de piel, sin que pesen los kilómetros; charlar con la mujer anciana que todos los días hace su paseo vespertino apoyada en sus bastones; contemplar las acequias de la Vega como torrenteras alegres, nostálgicas aún del verano; estirar contemplando el misterioso horizonte otoñal; oler la leña ya apilada junto a las chimeneas; una suerte de castañas listas para asarse; el presentimiento de la Navidad que llega.
Correr en otoño ¿Quién pudiera hacerlo eternamente?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

EL CUENTO DE NAVIDAD

 Desde que aquel británico de nombre Charles y apellido Dickens nos deleitara con su Canción de Navidad , muchos autores han querido se...