jueves, 4 de agosto de 2011

ESPAÑA YA NO ES DUEÑA DE SU DESTINO




España va camino de no ser dueña de su destino. Si el futuro de un país, hoy día, radica en el valor económico y su nivel de deuda, España está haciendo aguas, según las agencias de calificación norteamericanas. Es decir, que estamos en manos de desalmados especuladores con rostro anónimo.


Pero, ¿quiénes son esos especuladores con rostro anónimo que están llevando a la ruina a medio mundo? En realidad es un tema complejo, pero sí se sabe que el gran capital recorre el mundo varias veces al día a ritmo de teclado de ordenador y como rezaba el lema de la última entrega de la película Wall Street, el dinero nunca duerme.


Ese dinero que se mueve y que compra deuda de los estados si se le paga un magro interés es ciego pero tiene dueños. Sus dueños, lógicamente, son los grandes capitalistas que en el mundo habitan, desde grandes financieros hasta grandes estrellas del espectáculo y del deporte, pasando por ahorradores más modestos que entregan sus fondos a los bancos para que éstos lo muevan y les produzcan magnas ganancias y también por el dinero negro e ilegal que mueve el narcotráfico y el negocio del tráfico de armas, que suele blanquear el dinero de esta forma, introduciéndolo en el mercado. Es decir, que los estados, que tienen la potestad de regular con normas el abuso de los especuladores, están en manos de éstos, que aprovechándose de las flexibles normas de esos estados, llevan a éstos a la ruina.


Sin embargo, esto ocurre (es decir, los estados buscan dinero prestado para financiarse) porque los políticos que dirigen los estados gastan sin control y mesura y sin importarles quienes pagarán en el futuro esos suntuosos y megalómanos gastos. Lógicamente, al final siempre paga la ciudadanía, y dentro de la ciudadanía suele ser habitual que pague quien está sometido a presión fiscal porque produce y tienen ingresos permanentes. Es decir, paga quien está controlado por el fisco, pero no todo ciudadano o empresa lo está ya que existe un gran porcentaje que obtiene ingresos al margen del fisco en la economía sumergida.


Tampoco es muy habitual que paguen grandes cantidades al fisco los grandes potentados económicos porque éstos se mueven con facilidad en los paraísos físcales, creados expresamente para ellos.


Pero, ¿qué ocurre en España?


En España ocurre que, además del Estado, contamos con un sistema político que aún no ha copiado ningún país, ni tan siquiera los emergentes estados iberoaméricanos que acuden a nuestro país para copiar partes importantes de nuestra Constitución. Es decir, contamos con un Estado basado en las Autonomías, reconocidas legalmente en el artículo 2 y Título VIII de la Constitución.


Al parecer -y ahora lo estamos comenzando a descubrir-, las autonomías, a pesar de que han de respetar en todo momento el principio de solidaridad entre ellas y el equilibrio financiero y presupuestario, no tienen techo de gasto.


El Estado transfiere las competencias en la Constitución de 1978, previstas tanto en el artículo 148 -que son las competencias autonómicas- y las propias del Estado previstas en el artículo 149, básicamente, pero también por la vía del artículo 150, y esas competencias llevan aparejada su consiguiente financiación económica.


Por ejemplo, si Andalucía asume la sanidad y no el Estado, el coste estatal de ésta debe de ser transferido a Andalucía. Sin embargo, Andalucía (es sólo un ejemplo, ya digo) se suele endeudar mucho más porque no le basta con lo que le transfiere el Estado (algunos le llamán deuda histórica), llegando a generar un deuda inconcebible. Si esto lo multiplicas por diecisiete más las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, el gasto de enerva exponencialmente.


Ahondando mucho más, de un tiempo a esta parte, los partidos políticos han hecho bandera de su gestión por medio de la dotación de infraestructuras ruinosas. Véase, por ejemplo, el asunto del AVE de Cuenca que ha debido ser eliminado por falta de viajeros o el ruinoso aeropuerto de Ciudad Real, que se ha quedado sin una sóla línea aérea. Dos caprichos de los gobiernos socialistas castellano-manchegos que ahora habrán de pagar los ciudadanos. Pero no son los único ejemplos; de hecho, todos los partidos allí donde gobiernan suelen asumir ese rol sin trauma alguno.


Otro tanto ocurre con la Administración Local. Los Entes Locales -Ayuntamientos y Diputaciones, básicamente- también gastan más de lo que ingresan porque -es cierto- suelen prestar más servicios que los previstos legalmente en la Ley 7/1985, de Bases del Régimen Local. Lógicamente, para asumir esos servicios que prestan a los ciudadanos, no les basta la participación en los ingresos del estado, que está aproximadamente en el 13%. Luego, tienen que acudir a financiación privada, engordándose ésta de tal manera que acaba por ser imposible de pagar ya que, por lo general, en vez de cancelar los prestamos los renuevan "sine die", aumentando cada vez más los intereses. Además, desde hace lustros muchos ayuntamentos y diputaciones, basándose en la megalomanía del político de turno, asumen inversiones tan costosas, que en muchos casos duplican y triplican el presupuesto de ese ayuntamento o diputación. Véase, por ejemplo, el caso de la deuda del Ayuntamiento de Madrid, básicamente por la obsesión en acometer obras en la ciudad cuya financiación no puede asumir (ejemplo de ello es el sorretamiento de la M-30).


Si sumamos todo esto, más la enorme nómina del personal al servicio de las Administraciones Públicas (en otra entrada analizaré los despidos en la Administración Pública y la diferencia entre empleado público y personal contratado, aunque ya lo hice en un artículo publicado en Ideal), llegamos a una situación de gasto intolerable.


Además, como todos sabemos, a la casta política le gusta vivir muy bien y solicitar esfuerzos a la ciudadanía pero no predicar con el ejemplo. Sobre este asunto -que merece también un análisis propio- siempre se ha dicho que es el "chololate del loro", pero ocurre que son necesarias toneladas de chocolate para atender a tanto pájaro. Desde la monarquía -de la la cual no sabemos cuánto gasta hasta el concejal más triste del pueblo más triste -y hay excepciones muy honrosas entre los cargos políticos, no entre la monarquía-, aquí todo el mundo dispara con "pólvora de rey", nunca mejor dicho.


Pero, claro, España no puede ser intervenida por los países integrantes de la moneda única tan a la ligera como se hizo en los casos de Grecia, Irlanda y Portugal. Por dos motivos, España tienen un potencial económico superior al de estos países y no le bastaría con la inyección de todo el fondo de rescate previsto y, por otro lado, no interesa que sea intervenida porque pasaría a dejar de ser el cuarto país financiador de ese fondo de rescate. Por tanto, la única solución es que el Banco Central Europeo -y probablemente también la banca privada europea- y otros países sigan comprando deuda española y aguantar el tirón al máximo.


¿Cómo veis la situación? Yo la veo muy preocupante.

2 comentarios:

  1. como lo veo? que el 20-N quizas este tan lejano que sea tarde. Disiento en lo de especuladores, son inversores antes y ahora, simplemente miran que su patrimonio no mengue. Ojala este, ya eterno, gobierno socilista hubiera mirado por el patrimonio que se les encomendo minimamente como lo hacen los especuladores.
    Al veleta con valor y alegría.

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  2. Mario, al menos esta entrada larga ha logrado apartar el pensamiento de esas rampas. Sí, las elecciones deberían ser antes.
    Saludos.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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