viernes, 24 de octubre de 2008

LEER, SIEMPRE LEER


Estoy convencido, que si a lo largo del día, desde que comienza hasta que fenece, busco momentos de sosiego y tranquilidad es para sentarme a leer. Y buscar esos momentos se convierte casi en una obsesión, porque son muchos los pequeños ladrones que a lo largo y ancho del día se afanan en robarme el tiempo con miles de ocupaciones vanas y vacías. Si corro, doy el tiempo por bien empleado, igual que si veo una buena película o navego en Internet buscando información interesante; o escribo, pero bien pensado mi gran lucha siempre es buscar un rato, sentarme en mi rincon preferido y abrir un libro. Esa es mi ilusión. Esa es mi obsesión. Con eso me conformo.
Nada es igualable a eso. Contemplar como la tarde se noquea a sí misma entre el agobio de los claxon de los coches y como el trajín ataca directamente al sistema nervioso del individuo, mientras que el claroscuro de la ventana me ofrece la luz suficiente para leer. Porque leer es un ejercicio personal, un acto soberano que se ha de buscar, al tiempo que uno mismo como lector es buscado por esas páginas.
Es curioso. La lucha del hombre, desde siempre, ha sido eliminar tiempo de trabajo para prestárselo al ocio, hasta que el empuje de los tiempos convirtió lo que era para muchos un sueño en realidad. El hombre descansó tras su trabajo y disfrutó de ese ocio. Un tiempo que le fue entregado, alejado de la maldición bíblica del trabajo y que a día de hoy, lamentablemente, se ha dilapidado, con muy honrosas excepciones. Sólo ha hecho falta tirar de la cisterna para hundir en el sumidero años y años de lucha.
Ese ocio entregado, me temo, no se está aprovechando lo suficiente. El hombre - la mujer- vuelve a derrochar ese don tan preciado en programas de televisión sonrojantes, horas y horas de fútbol sin fin, para mayor gloria de incultos multimillonarios con habilidad para golpear un balón, menudencias relacionadas con el día a día o simple pérdida de tiempo, pero no se aprovecha esa gran divisa que es el tiempo disponible, en mi caso, totalmente preciada para dedicársela a la lectura, a escribir o al cine, o a correr, a quienes nos gusta ese deporte. En cambio, genéricamente prima la desesperación, la ansiedad, el aburrimiento o el consumismo atroz que desbaratan las vidas de millones de personas, que de esa manera, se convierten en pieza fácil del sistema.


17 comentarios:

  1. Comparto esa pasión contigo, Jose Antonio. El placer de aislarse y abrir un libro e integrarse en sus páginas no tiene precio. Os pego una dirección de un foro de libros de dónde se sacan muy buenos libros y referencias, aunque muchos supongo la conoceréis.
    Ábrete Libro!! http://www.abretelibro.com/foro/index.php

    ResponderEliminar
  2. Leer.
    Ventanilla que nos transfiere los pasajes al paraje o lugar anhelado(o no tan deseado).Materia prima moldeable; instrumento que permite activar o apagar los sistemas de apertura y cierre.Vehículo que nos transporta y emerje de la subordinación sistemática.

    ResponderEliminar
  3. Para mi hay pocas cosas comparables al placer que proporciona la lectura de un buen libro y si este se produce en un tarde de otoño, frente a una ventana en la que golpean las gotas de lluvia pues es .... poesía.
    El poder que tienen los libros de trastladarte a mundos lejos, de abstraerte de la realidad, de hacerte ver la vida a través de otros ojos es algo que no he sido capaz de encontrar en otro ningún otro lugar.
    Muy buena entrada Jose Antonio.

    ResponderEliminar
  4. Nos hace transportarnos a otros mundos, en otras épocas, en universos idílicos; nos evade de la realidad, nos transmite euforia y tristeza, nos eleva o nos subleva; nos captura y nos subyuga, nos crea deasosiego y éxtasis; nos hace esclavos de su poder y la deseamos cuando no la tenemos, nos hace dependientes.
    En definitiva,la LECTURA es la mejor droga que podemos dejar entrar en nuestras venas.
    ¡Bendita adicción!
    Saludos!!

    ResponderEliminar
  5. Abel, estoy seguro que hablabas de la droga pura y dura, jeje. Según leía tu comentaria me iba dando angustia, joder. Pero es verdad, la lectura nos produce ese maremágnum de sensaciones, qué duda cabe. La pena es que este mundo está pensado y diseñado para leer poco, porque no nos ofrece el tiempo necesario. No es excusa, por supuesto, porque si tienes una pasión, la desarrollas, sea como sea, cuando uno pueda.
    Menos mal que nos quedan los libros...

    ResponderEliminar
  6. Amigos, todos vuestros comentarios: incísivos, poéticos, reflexivos, evocadores, ricos, que pasda¡..Vamos, que la entrada se siente energúmena ante tanta calidad y profunidad. Gracias sinceras.

    ResponderEliminar
  7. No cambio para (casi)nada ese rato de lectura. Cuando el fin de semana acabo de correr, antes y después de almorzar me refugio en los libro, el placer es infinito.
    saludos

    ResponderEliminar
  8. Con la irrupción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, muchos especialistas veían bastante negro el futuro del libro. Afortunadamente se equivocaron.

    Es cierto que cada vez hay más ofertas de ocio, que en la adolescencia muchos perderán el hábito de la lectura (los videojuegos o la televisión exigen bastante menos esfuerzo), que el nivel educativo se empobrece progresivamente, o que las administraciones prefieren gastar nuestro dinero en las fiestas locales o en la promoción de cualquier acontecimiento deportivo que en la animación a la lectura o la dotación de bibliotecas. Pero la lectura, y ahora hay muchas formas de practicarla gracias a las nuevas tecnologías, goza de buena salud.

    España, con un índice de lectura muy bajo en comparación con los países escandinavos y anglosajones, posee una industria editora muy potente (la cuarta o la quinta a nivel mundial en volumen de negocio), la cual a través de la subvención de actividades de fomento de la lectura en bibliotecas públicas, pricipalmente dedicadas al público infantil y juvenil, y a la inestimable labor que los voluntariosos bibliotecarios realizan (o blogeros que como José Antonio nos animan a compartir lecturas), hacen que el tanto por ciento de personas que tienen el hábito de leer esté remontando. Actualmente está en un 57%, aunque todavía lejos de la media europea (casi un 70%).

    En fin que para esta manía o plaga bíblica para los enemigos de la libertad todavía no hay remedio.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  9. Lo que más odio de los días de mucho trabajo y estrés es, por la noche, no ser capaz de leer más allá de un puñado de páginas. Alter... ¡¡¡leer siempre!!!!!!!

    ResponderEliminar
  10. Excelentes datos nos ofreces Vacuit. Yo también creo lectura está dejada de la mano de dios en este país. Es impresionante comprobar cuando sales fuera de España, la seriedad que manifiestan nuestros vecinos europeos por la lectura. Siempre he pensado que las sociedades que leen tienen más futuro.

    Y, claro, amigo Gregorio al político no le interesa una sociedad demasiado culta. Siempre ha sido así.

    Paco, esos ratos son geniales, la mezcla de correr y leer es probablemente la más indisoluble que hay.

    Querido Alter ¡que seríamos sin la lectura!

    ResponderEliminar
  11. Yo sí reconozco que el ordenador me ha alejado algo, bastante, de la lectura. Cada vez leo menos en papel... aunque los Blogs son lectura y una buena fuente...

    ResponderEliminar
  12. Es ésa una de mis aficiones abandonadas. Necesitaría un día de 30 horas a la semana por lo menos, para dedicar un rato de placer a esa aventura de abrir las páginas de un libro. Pero tampoco está mal pensado dejarlo para las vacaciones, en las que recupero el tiempo perdido.

    No se pueden tener tantas aficiones. Una pena no poder disfrutarlas todas.

    ResponderEliminar
  13. Mi abuela no sabía leer.

    Recuerdo cuando era chico que, ella me señalaba los carteles de las tiendas para que yo se los leyera. Después, ella se aprendía (de memoria) todo lo que yo le decía.

    Tardé más de 15 años en saber la realidad (que ella era analfabeta); pero ella a mí, fue quien me enseñó a leer.

    Salud. Alfa79

    ResponderEliminar
  14. ¿Sosiego? hoy he contestado a eso en mi blog donde te menciono.

    Abrazos sanantonianos desde Jaén :-))

    ResponderEliminar
  15. Nos ha alejado a todos un poco Jesús, pero creo que compensa, si navegamos con cabeza por Internet.

    Gregorio, nos pasa a todos: acudimos a tantas aficiones...; yo intento solucionar esa falta de tiempo de dedicaciòn a la lectura, creando el hábito diario. A veces lo consigo.

    Precioso detalle Jesús, luego te visito y te comento. Probablemente seas de los blogueros con más querencia por los libros. Estupenda aquella noche de S.Antón, a ver si puede ser y repetimos este año. Probablamente podamos acudir en masa Verde.

    ResponderEliminar
  16. Toni, esa historia que comentas es preciosa. El afán por saber de nuestras abuelas era enternecedor. Hay que recordarlas con estas anécdotas, para recordar nuestros orígenes.

    ResponderEliminar

Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

EL CUENTO DE NAVIDAD

 Desde que aquel británico de nombre Charles y apellido Dickens nos deleitara con su Canción de Navidad , muchos autores han querido se...