miércoles, 15 de octubre de 2008

LAS CATEDRALES Y SUS MUNDOS


El vetusto y oscuro claustro de la Catedral de Ávila

Cuando supe de la publicación del libro "Las rosas de piedra", debido a la pluma del escritor leonés Julio Llamazares, no dudé en adquirirlo. Porque es un libro de viajes y porque su temática gira en torno a catedrales. Y es que éstas han sido el denominador común de un buen numero de viajes a lo largo y ancho de nuestra tierra patria. Resulta que, tanto a Mati como a mí, nos fascina la oscura estética de estos monumentos de piedra, y hemos acudido sin dudarlo a los lugares donde se erigen las más espectaculares.
Al margen de cuestiones religiosas -que poco o nada me interesan- la catedral, desde mi punto de vista, representa la historia y es testigo muro de un sinfín de pasiones encontradas. Al mismo tiempo, es la constancia y el logro de unos hombres que sin medios ni herramientas sofisticadas lograron erigir cúpulas y pilares que alcanzan al infinito; pero de todo, me fascina la construcción simbólica de muchas de ellas.


La sobrecogedora presencia de la Catedral Vieja de Salamanca

Me he sentido dichoso paseando por el oscuro y envejecido claustro de la Catedral de Ávila; o descubriendo rincones tétricos de las antiguas naves de la Catedral Vieja de Salamanca; o contemplando el enorme rosetón gótico de la Catedral de León; o admirando los afilados motivos góticos de la Catedral de Vitoria, en la cuál se ha inspirado Ken Follett para construir "Un mundo sin fin", segunda parte de "Los pilares de la tierra"; o bien impresionándome de los motivos paganos de la Catedral de Jaén. Y es que la catedral como símbolo esotérico cuenta con una importante carga emocional.



Por su parte, la quietud y el sosiego de una catedral vacía y oscura es algo inigualable, que se ha de vivir en persona y sin prisas.
Sin embargo, nunca he participado de la visión que a veces se hace de la catedral como objetivo turístico. No soporté durante mucho tiempo el aluvión de visitantes de la Catedral de Santiago, a pesar de su impactante belleza, ni la excesiva muestra de lujo de la Catedral de Burgos. Para mí este monumento religioso tiene que inspirar sosiego e intimidad al tiempo que misterio, o no es nada.


El majestuoso volumen de La Catedral de León y su impresionante rosetón.

De ahí que el libro de Julio Llamazares sea uno de los que comenzaré a leer en breve, porque sé que conectará con el concepto que tengo de este misterioso mundo. Y sé positivamente también que el oficio y la buena pluma del buen escritor leonés me arrastrará por lugares conocidos y por conocer.

17 comentarios:

  1. José Antonio, coincido contigo en la fascinación por estos "monstruos perennes". No encuentro palabras para definir la quietud emocional que siento cuando paseo por el casco antiguo de cualquier ciudad, por esos callejones sinuosos, con el gran monstruo erigiéndose en el dominador del paisaje. Es impresionante cómo han sido testigos, como bien dices, del pasar de los siglos. En mi opinión, es una arquitectura mucho más importante que el minimalismo imperante actual.
    He visitado unas cuantas, no tantas como tú, pero la de Salamanca, la de Burgos, y la de Sevilla me impresionan. Por no hablar de Notre Dame o la de COlonia ( ésta última no la he visto), con su tono negruzco.

    En cuanto a la encuesta de la margen derecha, yo ya he votado. No me importa aclarar que he optado por la 3ª opción, que me parece lo más consecuente en cuanto a la creación de este blog. Si hay que escribir de correr, ¡en el otro!
    jeje
    Saludos

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  2. Coíncidimos Javi. Encontrarte un casco histórico de estética medieval, una catedral presidiéndolo todo, y añado, un buen mesón con carne a la brase y buen tinto no tiene precio. Es algo de lo que he disfrutado, principalmente, en tierras castellanas y pienso volver a hacerlo. La Catedral de Colonia es uno de mis objetivos próximos.

    Gracias por tu opinión sensata y sincera en cuanto a la encuesta ¡pero es que es tan apetitoso escribir alguna vez sobre correr ! ¡ Piensa que han sido casi tres años haciéndolo, jeje!

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  3. ¡No habrá temas de los que escribir! El correr es más limitado, aunque me gustaría que para cuando lleguen las navidades recuperases para el blog verde un artículo que escribiste, no sé si hace 2 años, el de "corriendo entre copos". Debes plasmarlo para ver si nos animamos a hacer una tirada, nieve o llueva en ese período.
    Había olvidado el detallillo del mesón, con su vino y sus asados, parte esencial del cuadro medieval que tenemos en la cabeza. Eso es placer turístico. ¡Cómo disfruté de Praga, con ese frío, con esas tascas subterráneas, ese hot wine y sus magníficas construcciones a ambos lado del Moldava!

    En clave verde y muy secreta: me encuentro muy fino.
    SALUDOS

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  4. Hay muchísima gente que se empeña en viajar al extranjero pero desconoce la riqueza cultural y monumental de nuestro país.He disfrutado de la visita de todas esas catedrales que has mencionado y pienso "pateármelas" todas conforme el tiempo nos lo vaya permitiendo.

    Un saludo como una catedral.

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  5. Hagamos un viaje mental hacia la Edad Media, donde la mayoría de personas vivían en míseras chabolas de madera y barro, algunos más afortunados, en casitas de adobe, y tan solo una ínfima minoría en casas de piedra, aunque muy escasas.
    Cuando esas gentes se plantaran ante estas magníficas edificaciones, debió suponerles una visión apabullante, algo que se escapaba a su escala de la construcción doméstica; sin lugar a dudas ello les supondría pensar que se trataba de "obras divinas", justamente lo que trataban de ser, reclamos del poder de Dios y más si cabe de la Iglesia.
    Aún recuerdo un amanecer, gélido y brumoso, cuando tan solo algunos edificios pugnan por aparecer entre la densa niebla, que como si de magia se tratara, tras dar unos pasos, apareció ante mí la visión de la Catedral de Burgos. En ese momento me pareció que me había transportado en el tiempo, e incluso me pareció resonar a lo lejos los cascos de unos caballos alejándose al galope.
    Estupenda entrada José Antonio.
    Saludos!!

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  6. Abel, un comentario que merece una entrada. Una gran observación la tuya: la diferencia insultante entre aquellas cabañas miseras en las que vivía el pueblo y la magnificiencia de las Catedrales. Nacieron para llegar a Dios con más facilidad, no sé si metafóricamente y para hundir aún más al pueblo ante el agravio comparativo. Un pueblo, como dices, mísero e inculto que no tenía más remedio que hundirse ante aquellas moles. Esa escena que reproduces de la Catedral de Burgos debió ser única. Está tan presente la Catedral en algunas ciudades que, efectivamente, pareciera que el tiempo no transcurriera.

    Gregorio, al igual que tú yo también pienso que en España hay maravillas. Pasea por una ciudad castellana, austera, sobría y asomarse a esa presencia de las grandes catedrales, como es el ejemplo de Ávila o Salamanca es una experiencia, valga la redundancia, casi religiosa. Mi propósito es volver a recorrerlas y creo que lo conseguiré con la lectura del libro de Llamazares.

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  7. Muy buena entrada José Antonio, y muy buena observación Abel. A mi también me ha gustado recorrer el mundo a vista de catedrales y también de pequeñas iglesias. Gracias a ellas me aficcioné a la hitoria del arte. Guardo tres recuerdos: la primera una pequeña iglesia, del año 800, enclavada en mitad de los picos de europa, una de las primeras obras románicas de España; la segunda es la abadía de Saint Michel en Francia, románica pero de transición gótica; y, en tercer lugar, la catedral de Arhus en Dinamarca que nada tiene que ver con nuestras obras, ya sabeis tejados verdes y una decoración que aquí sería casi profana.
    Me gusta también mucho el gótico ingles, con sus agujas altísimas, de las que en Oxford abundaban, además de las construcciones del este de europa: Sofía y sus iglesias al estilo ruso. Pero todas ellas no están a la altura de las catedrales de Burgos y de Palma, a mi juicio de las mejores catedrales góticas del mundo. O por lo menos de Europa (jeje)

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  8. La de Palma es impresionante. Quiero verla en vivo!!

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  9. Gracias Antonio, no he tenido el privilegio ode ver ninguna inglesa, pero hay algo en ellas que me cautivo. Mi sueño siempre es una antiquísima y pequeña iglesia coronando un largo escocés, con ese color turbio de los valles de esta mítica tierra que tu conoces. Ví una rusa en Karlo Vivary, cerca de Praga y no me gustó nada. Yo prefiero las catedrales y las iglesias con yerba en su adoquinado, como muchas gallegas que he visto, piedra vetusta. Por cierto la de Oviedo es tremenda, sobre todo su cripta.
    De la de Palma me han hablado maravillas, Javi.
    Una idea: apuntémonos a maratones de ciudades que dispongan de grandiosas catedrales, jeje.

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  10. Dios, no veía yo a Mati apuntándose a maratones con ese aplomo y firmeza... jeje
    La de Karlovy Vary a mí tampoco me gustó, el estilo bizantino no es el mío... pero claro, el rollo ortodoxo es distinto... Pero imagina en ese enclave checo una construcción del gótico más temprano... Impresionante.

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  11. ...¡ Ellas son capaces de todo! jeje. Centroeuropa, probablemente, sea uno uno de los lugares con más historia medieval y donde existen catedrales que quitan el hipo, ahora bien, cuando un tipo como Follett, uno de los escritores -sino el que más- que más vende en el mundo sitúa la continuación de Los Pilares de la Tierra en una catedral española, hace pensar que España estamos bien dotados de estas moles urbanísticas.
    Una reflexión añadida al hilo de esto: reconocer la integridad de Islam que en sus muchos siglos en España supieron respetar ese legado cristiano.
    Cuando pasan los siglos, creo, y un artículo escribí sobre esto en alguna ocasión, lo importante es que los monumentos permanezcan sin entrar en connotaciones ideológicas o históricas.
    Da para mucho debate esto de las Catedrales ¿no crees?

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  12. Es que simplemente me quedo aturdido, cuando las contemplo y pienso que han sido testigos de guerras, epidemias, infamias, variedades culturales, innovaciones tecnológicas... Siempre han estado ahí, presidiéndolo todo. Hay muchísima conexión, obviamente, entre el mundo de las catedrales y el metal gótico, especialmente el británico, de la mano de Anathema y Paradise Lost, que situaban sus clips y fotos promocionales y evocadores paisajes del Norte de Inglaterra, en Lake District, por ejmplo, paisaje donde Wordsworth inició sus devaneos románticos. La foto, unida a la música, forma una imagen impactante. No me equivocaría al recomendar escuchar el Gothic y el Draconian Times de Paradise Lost teniendo en mente estos paisajes. Miles de veces lo hice yo...

    Jo con las catedrales...

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  13. El otro día me acorde de ti al ver el libro en la librería, la verdad esque es un libro que promete.
    A nosotros nos ocurre lo mismo, cuando vamos a alguna ciudad, procuramos de visitar su catedral...me fascina.
    saludos

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  14. Anathema y Paradise Lost son grupos que siempre me han gustado. Un gótico muy distinto al nórdico. Excelente.
    Y lo impactante de algunas catedrales es su geometría esotérica, buscando esa geometría que dice la tradición templaria conocía Salomón y dibujo en su mesa porque era la forma geométrica del nombre de Dios. De manera que muchas catedrales buscan esa imagen. Es fascinante.
    Bonito tema hemos tocado.

    Paco, si puedes hazte con ese libro, porque Llamazares es un escritor puro y, aunque no lo he leído, sé que plasmará su visión perfectamente.

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  15. José Antonio, la temática de las catedrales es algo que inspira a la belleza, pero sobre todo, a la reflexión.

    Llamazares (no he leído ningún libro de él, pero si algùn que otro artículo y alguna cosilla más), es de estos escritores que yo denominaría ¡ "personas" !

    La mayor parte de nuestros impulsores de letras son, personas que se sienten y se reconocen pero, sobre o desde ese pedestal que les encumbra sonbre la sociedad.

    Julio Llamazares (por lo que he visto y leído) es un amante de la naturaleza y sobre todo de Extremadura (aunque es leonés).

    Sus palabras -en vivo- me recuerdan que "vive" y explica la existencia en sus manuscritos.

    Muy buena entrada.
    Me gustan las catedrales, pero me impacta la de Burgos.

    Salud. Alfa79

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  16. Ese libro, Toni, -aún no lo he leído- une ese humanismo de un escrito que como bien dices es "persona", con la quietud y la reflexión que inspiran las catedrales, que debemos estar agradecidos que existan para su contemplación. Saludos de nuevo. Y, por supuesto, saludos siempre republicanos.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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