miércoles, 14 de noviembre de 2018

EL CUENTO DE NAVIDAD

Cuento de Navidad en Cadiz, Casa Palacio Aramburu: Horario y Entradas
 Desde que aquel británico de nombre Charles y apellido Dickens nos deleitara con su Canción de Navidad, muchos autores han querido seguir sus pasos y adscribirse a este género -porque es un género en sí- del cuento de Navidad, una época muy propicia para alegrar y entristecer con las palabras, porque ambas cosas hay en este género universal de la literatura.
El cuento de Navidad, como tal, está circunscrito a un periodo concreto. Descansa durante once meses y se levanta de su letargo el último mes del año. No diré que no haya lectores que gusten de leer en época no navideña, que los habrá, pero lo dudo. Lo que sí parece más claro es que quienes lo escriben parecen sentirse más inspirados en esta época. Es mi humilde caso. Los que he escrito, casi siempre -sino siempre-  en fechas cercanas o inmerso ya en periodo navideño. El motivo está claro: es cuando el espíritu se siente más conmovido e inspirado.
De hecho, este año también me he sentado al ordenador a escribir uno -es posible que salgan dos-, pero no es siempre así. Hay años en los que no encuentro inspiración o temas que abordar en un relato que, por lo general, no suele superar las dos mil palabras.
Es posible que no existe un mapa concreto para escribir un cuento o relato navideño, pero sí deben estar presentes motivos navideños para que pueda considerarse como tal. Y motivos navideños hay muchos. Están los materiales: la nieve, los adornos, las comidas familiares, los árboles de Navidad, los belenes... Pero también los hay internos, tal vez, muchos más. Unos están relacionados, como decía al principio, con la alegría y otros con la tristeza. Además, está la soledad, la nostalgia, la melancolía.. Sentimientos que parecen estar ocultos el resto del año -en ocasiones no tan ocultos- y que afloran en esta época. Por tanto, sigamos adorando este género, que perdurará mientras nosotros queramos que perdure.

2 comentarios:

  1. Tocayo, al leer lo que escribes de Dicken o, yo diría más bien, lo que escribes sobre los sentimientos que hace "sentir" muy bien Dickens con su Cuento de Navidad; me he inundado, aunque aún falte un poco para esas fechas, de ese sentimiento "navideril" (por cambiar un poco de palabra, me invento otra por navideño). Me inunda un poco ese estado alegrenostálgico, del que parece ser que todo ser humano del primer mundo que al menos tiene las necesidades básicas atendidas, se siente invadido por estas fechas. Mucha gente diche que son fiestas tristes. Yom por el contrario, creo que son fiestas alegres y, por qué no, de reinicio, de replantearse el renacer, si, un caso no está uno conforme con su camino en esta vida. Una de las primeras cosas, tú lo sabes tocayo, en las que pienso cuando se habla de estas fechas, que nos vuelven a todos tan "buenos", es en lo que me dice siempre un primo mío acerca de tan "emotivas fechas". Me dice, y no le falta razón, que en estos días todos nos deseamos lo mejor (y es así. Alguna Nochevieja que he salido, es preceptivo, darse la mano y casi un abrazo con todo el mundo. Ya casi te falta darte un piquito, jejeje; para demostrar ese amor que, sólo por estas fechas desborda a uno); pero que, una vez terminadas estas emotivas fiestas, es como si cubriéramos con un "tupido velo", y tan "tupido", que no se ve nada a través de él; y se ha evaporado ese amor del que estábamos inundados. Estoy de acuerdo contigo en que no hay "un mapa concreto" a la hora de escribir un cuento de Navidad; pero, a mi modo de ver, los temas "sentimentales", los "sentimientos", como decía antes, alegremelancólicos, es lo que debe de inundar un "cuento navideño". Lo demás, lo material, es accesorio. Es un simple complemento que acompaña a lo "sentimental", a lo que "sentimos". Pero casi me voy por los cerros de Úbeda y, sobre todo lo que quería era felicitarte, aunque aún no lo tienes acabado, por ese cuento que estará, como debe de ser, de esos sentimientos encontrados de alegría y de melancolía... O será de nostalgia... De eso me hablabas también el otro día... De todas formas, en lo uno, y en lo otro, de alguna forma, es actora la tristeza. Como siempre, te digo que eres lo que eres, un verdadero crack a la hora de escribir. Y esos dos planteamientos que me hiciste acerca de tu cuento navideño, me parecen acertados.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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