jueves, 22 de febrero de 2018

EL CUENTO DE LA CRIADA (NOVELA Y SERIE)

Margaret Atwood Eden Mills Writers Festival 2006.jpg
Hay un mar de series. Todas distintas y algunas de ellas de calidad, de mucha calidad. Desde que Hollywood decidió no pagar bien a los guionistas más brillantes, éstos buscaron su nicho en las series y fue ahí donde se encontraron a gusto y creativos. Los hay muchos y magníficos. En ocasiones son ideas originales, pero en otras son guiones de libros con temática diferenciada. Uno de esos libros diferenciados y distintos es el que ha generado esta inquietante serie de la que ahora esbozaré algunas líneas asépticas y alejadas de espoileo malvado. 
    Se trata de la novela The Handmaid's Tale de la autora canadiense Margaret Atwood, que no es ninguna desconocida; de hecho, es Príncipe de Asturias de las Letras. Un libro que fue escrito en 1985 y que ha servido para hacer una de las mejores series actuales. Como decía, una serie inquietante que, como el libro, retrata una sociedad distópica que gira en torno al tratamiento cruel hacia la mujer por parte de un grupo de fanáticos políticos y religiosos que consiguen impone su credo en Estados Unidos tras acabar con el poder constituyente. 

El cuento de la criada (The Handmaid's Tale) (Serie de TV)
     Cuando comencé a ver esta serie, me dije que era posible que no pasara del primer capítulo. No lograría creer lo que me contaban, pero siempre -por experiencia y hábito- doy margen para ver uno o dos capítulos más. Y, sí, ahí estaba la clave y el enganche; el mecanismo por el cual una serie es distinta a otras. Me ocurrió algo parecido con Lost, la famosa serie de los perdidos en una isla remota e incomunicada. No podía creer a priori que eso pudiera ocurrir en los tiempos actuales, en los cuáles es casi imposible que nadie se pueda perder, a no ser que desee perderse o no deseen encontrarlo. Pero en seguida comprendí que esa incomunicación y esa isla robinsoncrusoeiana no era más que una excusa para poner en escena cosas muchas más hondas que tenían que ver con la psicología, la sociología, la antropología, las relaciones personales y de poder, y un largo etcétera. Al final, la serie la cagó en sus últimas temporadas y el polémico final fue horrible a mi entender, pero eso ya es otra historia. 

Y aludo a Lost porque con El cuento de la criada ha estado a punto de ocurrirme lo mismo. Por suerte di margen a ese segundo capítulo y luego al tercero, cuarto...y en poco devoré toda la primera temporada que es la que se ha emitido en España a la espera de una segunda. Comprendí que toda esa parafernalia distópica en la que la se retrata a la mujer con menos derechos que en la época de las cavernas nos estaba comunicando algo más hondo y preocupante: el fundamentalismo ideológico y religioso al que se puede llegar si la mujer deja de procrear o, bien, tan solo unas pocas pueden y esa teórica virtud se convierte en su propia tumba. O bien, que nos descuidemos todos y acaben arrebatándonos los derechos que tanto ha costado conseguir, camino que ya se ha iniciado hace tiempo. El telón de fondo de la serie es tremendo. Sin embargo, ese argumento, por muy hondo, distópico y preocupante que sea no queda ahí ya que hay toda ingeniería argumental detrás, utilizándose la técnica del desarrollo parcial de los principales personajes con un atrás y adelante verdaderamente meritorio. El resultado final de toda esa técnica por la que transita el argumento de manera rigurosa convierten a la serie en magnífica, a lo que ayuda sobremanera las enormes interpretaciones, con Elisabeth Moss a la cabeza, como protagonista principal, y que tanto prometía ya en su papel de secretaria y después publicista en la muy machista Mad Men, otra de las mejores series que servidor ha visto en los últimos años junto a la intocable Breaking Bad. 
         

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