domingo, 21 de febrero de 2016

CINE: LA VISITA (EE.UU, 2015)

La nueva película de Shymalan siempre es un enigma, tanto por la temática como por si nos convencerá o defraudará. Probablemente, siempre buscamos encontrarnos con una película del talento y calidad de 'El sexto sentido' y por eso se le exija tanto al director norteamericano de origen hindú. Aunque conseguir la calidad de esa película del año 1999 no es nada fácil; se podría decir que es la obra maestra del director, ésa que muchos directores dirigen un buen día y, desde entonces, ninguna se le acerca ni en calidad, temática, guión y un largo etcétera. 
Con 'El bosque', 'La joven del agua' o 'El incidente', por referirme a alguna de las más conocidas, nos quedamos un poco cortos de sensaciones. Inicios espectaculares para, poco a poco, ir bajando en interés y calidad. Quizá sea una de las características de este talentoso director: no saber trasladar a toda la película el interés que ofrece ofrece al inicio. De ahí que tuviera particular interés por ver qué pasaba con 'La visita', una película que no viene mal avalada  por la crítica.
¿Y qué me he encontrado? Puedo decir de manera categórica que me ha gustado. Con elementos propios del cineasta (sobre todo esos primeros planos impresionantes, en los que casi siempre aparecen elementos de la naturaleza inquietantes: árboles, valles, campos..), la historia que cuenta es original y no desprovista de escenas con vocación de terror a que nos tiene acostumbrados el director de 'El sexto sentido'. Lo que interesa a M.Night Shymalan no es un terror gótico de raíces victorianas, ni tan siquiera muertos que vuelven a la vida en formas espectrales, a pesar de que ha tratados de ellos en algunas películas. Lo que le interesa es un terror subyacente, aderezado con escenas que convulsionan al espectador al tiempo que convulsionan al protagonista que asiste a ellos. Y el factor sorpresa, que siempre está presente en sus películas.
En 'La visita', se asiste a escenas inquietantes que prosperan gracias a esa impronta única que imprime el director a estas escenas terroríficas y cortas, sin aparente explicación; mezclando lo normal con lo anormal de una manera fluida. 
Reconozco que a lo largo -poco largo- de esta película siempre tuve presente esa decepción que me han producido otras por él dirigidas y escritas, que han ido de más a menos de manera estrepitosa. Por suerte, no ha sido el caso de esta película, a pesar de que hay momentos en que se desinfla un poco, si bien no de manera alarmante.
Por tanto, he de admitir que no me ha defraudado; o al menos, no lo ha hecho como las anteriores suyas, si bien vuelve a estar lejos de 'El sexto sentido'. Es entretenida, con sus momentos de terror, con sus 'repullos', con una historia que parece ir desenredándose. Con sus virtudes y sus defectos, se trata de una película que es aconsejable ver.

martes, 16 de febrero de 2016

GARMIN FORERUNNER 225

He vuelto a Garmin, tras la mala experiencia con Polar. El RC3GPS de la marca finesa, al final no ha cumplido el trabajo encomendado y su vida útil no ha llegado a los dos años y medio, bastante poco para un aparato de estas características. Había opción de arreglarlo, pero por un buen puñado de euros más he optado por evolucionar hacia el Garmin Forerunner 225, uno de los últimos modelos de la marca estadounidense, perteneciente a la misma familia del mítico Forer 315, que tan buenas prestaciones me ofreció.
Como decía, éste está mucho más evolucionado, nada que ver con el 315, si bien se basa en su mismo comportamiento y eficacia sobre todo con relación a los satélites: pantalla redonda, a color y más grande y una serie de innovaciones fundamentales, siendo, quizá, la principal la inclusión del pulsómetro en la muñeca, tal y como se puede apreciar en la fotografía. El mecanismo pertenece a la especializada marca MIO, utilizando dos luces led de color verde, las cuales cumplen la función de ir tomando el pulso en la muñeca, que es una forma tradicional que siempre hemos tenido de tomarlo. 



De esa manera, prescindimos de cinta en el pecho que, aunque no era demasiado farragoso dado el buen material que tenían las últimas generaciones de pulsómetros, sí que era algo farragoso y cierta molestia para el corredor. Es posible que la toma de datos del ritmo cardíaco de las cintas sea más precisa, pero eso es importante en corredores de élite profesionales, pero no tanto para, nosotros, los aficionados; no obstante, he podido acceder a gráficas comparativas entre ambos sistema de toma de datos y no hay apenas diferencia. Las líneas de medición iniciales son un poco divergentes, pero convergen hasta solaparse al poco tiempo de la medición.
Poco más puedo decir de este aparato porque me llegó ayer y aún no he rodado con él. Sin embargo, lo que he visto hasta ahora me convence y su peso, tacto y correa demuestran que es un aparato muy evolucionado. Otro aspecto que hizo aguas en el modelo POLAR que he tenido hasta ahora es el da la carga a través de mini USB. Siempre dio problemas y finalmente acabó siendo su tumba. En Garmin lo han solucionado con un dispositivo de carga tipo pinza, el cual atrapa suavemente el reloj y lo carga con rapidez, conectándolo al ordenador o bien a una toma de corriente con el consiguiente adaptador de red.
Aún no conozco el track, pero todo el mundo comenta que es uno de los más completos del mercado.
En fin, todo parece interesante y así lo atestiguan las rewiew a las que he podido acceder. Ahora tan sólo falta probarlo e ir contando.

domingo, 14 de febrero de 2016

CINE: EL DESAFIO (THE WALK) -EEUU, 2015-

Una película dirigida por Zemmeckis siempre es una buena noticia. Además, la historia que se cuenta es de las que podríamos denominar como extraordinaria. Basada en las memorias de Phillippe Petit, el equilibrista francés que en 1974 dejó al mundo helado al atravesar en una cuerda metálica los cuarenta y siete metros que separaban las ya desaparecidas Torres Gemelas de Nueva York, a punto de inaugurarse.  
Se trata de ese tipo de películas que han de contar a lo largo de dos horas lo que se podría contar en mucho menos tiempo. Se supone que ahí radica el talento del director: acometer todo ese relleno de manera convincente. Y que no aburra. 
A mí esta película me parece fantástica en su tramo final, que coincide con la gesta nuclear del film; es más, he de admitir que esos minutos están llenos de enorme poesía, emoción, mucho vértigo y una fotografía realmente impresionante. Dicho ésto, también he de admitir que todo lo demás me interesa mucho menos, a pesar de que la historia no está mal hilvanada, sin que  se haya de  excluir algunos minutos de aburrimiento. 
Todo ese proceso de transformación de una persona que tiene un sueño no es fácil de contar, ni tan siquiera para un director veterano y consagrado como Zemmeckis. No obstante, no sale mal parado, siendo las interpretaciones medianamente convincentes, pero no rayando a gran altura. No obstante, hay que decir que el papel protagonista le va como anillo al dedo a Josep Gordon-Levitt, que me gustó mucho en la buena película 50/50, de 2011. 
Tal vez la película hubiera crecido enteros si mi admirado Ben Kingsley (uno de los mejores actores de todos los tiempos, en mi opinión), hubiera tenido más protagonismo, pero seguramente que su magnetismo ante la gran pantalla hubiera restado protagonismo a la historia y eso lo saben los directores cuando dirigen a actores de tal nivel. 
La BSO corre a cuenta de Alan Silvestri, que podría pasar por seres el compositor de cabecera de Zemmeckis y que saboreó las mieles del éxito componiendo la trilogía de Regreso al Futuro, Forrest Gump, Polar Express...Se podría decir que ha estado presente en gran parte de las películas de éxito de este director.  
En líneas generales, es una película muy recomendable, aunque tan sólo sea por esos minutos mágicos finales a los que me refería. Hubiera bastado con cuarenta minutos menos, pero no siempre el metraje de la película coincide con la opinión del director; en más ocasiones de las necesarios es el productor el que decide, sobre todo porque es el que pone los cuartos.  

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