domingo, 17 de enero de 2016

CINE: LOREAK (ESPAÑA, 2014)

Loreak (Flores, en vasco), fue una de las películas revelación de 2014, pero eso no significa que pertenezca al tipo de películas pensada para todos los públicos. No en un sentido calificativo, en función de la edad, sino relacionado con la íntima sensibilidad del espectador que demanda cine. 
Porque el espectador de cine con criterio, se supone que es aquel que antes de acudir a una sala de cine o alquilar un deuvedé, sabe perfectamente qué busca, con qué se va a encontrar. A eso me refería, en esencia, cuando me refería a 'todos los públicos'.
De hecho, esta película vasca -pero sin temática vasca alguna-, cuenta una historia universal, como universales son los sentimientos y las sensaciones que en ella iremos encontrando a lo largo de sus noventa y nueve minutos de proyección.
Todo gira en esta película en torno a sentimientos encontrados, los cuales pueden ser muchos, pero que un espectador atento, a saber podrá calificar en: amor secreto e incomprendido, pérdida, expiación (como bien apuntó mi amigo Antonio J. Morales Vílchez, buen cinéfilo, que me propuso viera esta película), redención, perdón, desolación, miedo, odio, resentimiento, pérdida... Sentimientos que pueden ser tantos como escenas hay, muy propio de las historias cruzadas, en apariencia independientes, pero que acaban convergiendo y fundiéndose en una sola historia, que no es otra que la historia común del ser humano desde el principio de los tiempos. 
No sabemos qué podría estar en la cabeza de los guionistas (que son también directores) a la hora de escribir esta película. Seguramente, algo tan sencillo como las flores podrían ser la causa de tantos y tantos sentimientos atrapados. Como si se tratara de una varita mágica, ese sencillo producto que nos ha ofrecido la naturaleza, como por arte de magia, hace rebosar lo mejor que hay en todos nosotros. Con flores nacemos y con flores morimos, y entre la vida y la muerte, siempre están ahí para alegrarnos la habitación de un hospital, dar vida a un jardín mustio o expresar nuestro amor a la persona amada. Y al tiempo que ofrecen su mejor estampa cromada, acaban feneciendo en algún rincón olvidado, llevándose con su fenecimiento todo lo bueno que desplegaron. 
Todo eso trasladado al lado humano, despliega múltiples reacciones, múltiples historias. Historias que comienzan con la entrega anónima de un ramo de flores y acaban con ese mismo ramo depositado en una peligrosa curva de una carretera, de los muchos que vemos en cualquier punto de la geografía. Todo eso remueve almas y espíritus y más nos valdría tomarnos en serio el hecho de que aparezca un ramo de flores en nuestra vida. O en nuestra muerte.
Una película que hay que ver, porque no siempre aparece un producto cinematográfico que hable sencillamente de la vida y de los sentimientos, sin parapetos ni acartonamientos.  Sencillamente, loreak.      

domingo, 10 de enero de 2016

CINE: MARTE (The Martian, Estados Unidos, 2015)

Tenía bastante interés por ver la película Marte. Hubiera estado bien haber asistido a una pantalla de cine, pero lo llevo mal, así que disfruté de la película en casa; pero eso sí, con buen sonido y buena imagen y creando el mejor de los ambientes posibles. Porque, por lo que había leído, Ridley Scott había vuelto a dirigir otra buena película, de ésas a las que nos tenía acostumbrados hace ya algunos años. ¿Y lo ha conseguido con Marte? En mi opinión sí, lo ha conseguido. 
El planteamiento de la película es muy atractivo. Me preguntaba antes de verla de si se trataría tan sólo de una historia de supervivencia, pero va más allá. Hay una historia bien trenzada y no se trata de una película que pudiéramos denominar excesivamente futurista, toda vez que ya se está trabajando en la opción de enviar naves tripuladas a Marte. Por tanto, habría que considerar esta película, basada en una novela de Andy Weir, como de gran contenido pedagógico, de algo que es posible que en menos años de los que pensamos pudiera ser realidad. 
A pesar de su largo metraje (142 minutos), asistimos a entretenimiento puro y emoción permanente desde el minuto uno, sin que haya tenido constancia que decayera la trama en ningún momento. Eso es debido a la historia, claro está: original, novedosa, no vista hasta ahora en película alguna, a pesar de las muchos trabajos con el espacio como fondo. Pero, en ocasiones ocurre que asistimos a películas con una buena historia que no llega a engancharnos, que se queda huérfana en demasiados aspectos. Quizá ahí radica la grandeza de la dirección de cine eficiente y sabía de Scott: cuidar todos los detalles, desde el protagonista principal, con un Matt Damon perfecto y unos secundarios de lujo, porque no otra cosa se puede decir de la intervención en la película de dos grandes como son Jeff Daniels y Sean Bean. En mi opinión, el trabajo de estos dos últimos ha sido un total acierto, actores de primera línea -no catalogados como secundarios- que actúan como secundarios y que, por eso, despliegan esa sensación de ser protagonistas absolutos. Esa participación me ha parecido imprescindible, increíble, deliciosa...un total acierto del director y de su equipo de casting. No obstante, para que estos secundarios de lujo puedan quedarse en su papel hay que apostar muy fuerte por el actor principal; de ahí que fuera Matt Damon el elegido, probablemente, uno de los mejores actores de su generación. Además, hay un guiño favorable a la colaboración mundial de países antagónicos: la colaboración de la agencia aeroespacial china, al contar con un dispositivo más avanzado que haga posible que la nave HERMES regrese al planeta rojo en menor tiempo. La frase del director de la agencia china, apostando por un acuerdo entre agencias mundiales, suena a emocionante.
Otro elemento a mi modo de ver fundamental ha sido la BSO. A mí me ha parecido genial. El haber apostado por el compositor británico Harry Gregson-Williams -que ya nos deleitó con la Saga Narnia y Bridget Jones, entre otras muchas-, demuestra hasta qué punto se han cuidado todos los detalles, como decía. Una BSO que integra temas discoteros de los ochenta, aspecto que a mí me ha parecido muy acertado. 
Elemento fundamental en este tipo de películas es la credibilidad de lo que cuenta, sobre todo en este tipo de tramas. En ese aspecto, pocas películas del género he visto tan creíbles y trabajadas. No se deja tampoco al socaire el lado humano de la historia, que en ocasiones se pierde ante el interés que muestran algunos directores por mostrar efectos especiales en demasía. En 'Marte', todo parece bien medido y ponderado. Y aunque quizá no se convierta en una obra maestra -el tiempo lo dirá-, sí ha marcará un antes y un después de las muchas películas que seguramente nos esperarán con el planeta rojo de fondo, ahora que ya parece descartada la luna por parte de las grandes agencias aeroespaciales.   

lunes, 4 de enero de 2016

CINE: ENTERRANDO A LA EX (ESTADOS UNIDOS, 2014)

Está meridianamente claro que el director de esta película 'Burying the ex", Joe Dante, no es el mismo que nos deleitó en los 80 con Gremlins o Alaridos, entre otras. Su capacidad de dirigir buenas películas parece que ha ido de más a menos. Y ésta, quizá, sea un ejemplo de ello. Si no supiéramos quién es el director podríamos perfectamente darla por válida. A fin de cuentas no se trata de otra cosa que de una comedia negra, una comedia de zombis, válida para pasar un buen rato, pero poco más. Ahora bien, conociendo la capacidad que tuvo Dante de sorprendernos y emocionarnos con Gremlins, uno de los iconos cinematográficos de los ochenta, nos sabe a poco. Pareciera que el buen director tuviera más interés por cubrir su cuota cinematográfica, bastante amplía, y no por dirigir un producto de calidad. 
Porque el argumento (con independencia de que hubiera seguido la línea de la comedia), daba para mucho más. Es más, momentos hay en la película que así lo pensara. Pero esos momentos se rompen casi de inmediato y dan relevo a toda una torticería cinematográfica casi ridícula. De ahí, que me haya quedado un sabor agridulce al terminar de ver esta película de 2014. Más que nada por esos momentos mínimos brillantes. Estoy convencido que el mejor Dante hubiera podido haber hecho un buen producto si se lo hubiera propuesto. 
Dicho esto, hay que decir que en líneas generales la película se deja ver. Eso sí, si lo que pretendemos es divertirnos un rato. Pero si pretendemos también añadir calidad, mucho me temo que esa pretensión jamás llegará, sencillamente porque no la hay. Ni tan siquiera es factible salvar interpretación alguna, que eso salva a algunas películas, pero lamentablemente no a ésta.  

viernes, 1 de enero de 2016

CINE: LO QUE HACEMOS EN LAS SOMBRAS (NUEVA ZELANDA, 2014)

Cuando uno cree que ya ha visto casi todo en cine, llega esta película de humor negro neozelandesa, grabada en falso documental. Con su pizca desagradable como tiene que ser para el género que trata, pero sobre todo humor fresco, abierto e inteligente. Un descubrimiento, un regalo para el intelecto y el sentido del humor en este comienzo de año. Habrá que buscar más cosas de estos directores y guionistas del país oceánico.  
Escrita, dirigida e interpretada con un gran sentido irónico, nos adentra en la convivencia de cuatro vampiros de diferentes épocas. Podría pasar por ser un piso compartido de estudiantes o trabajadores de los muchos que hay por todas partes -que comparten además de gastos, problemas domésticos como a quién le toca lavar los platos-, si bien en esta ocasión nos hemos de trasladar a Wellington, capital de Nueva Zelanda. 
La vida normal de este grupo nos recuerda en parte a aquella mítica Familia Adams, que tanto nos divertía, pero aquí hay añadidos fundamentales, al ser mucho más gamberra, picante, irónica y, en definitiva, mucho más inteligente y divertida. Seguramente mucho hubieran querido los adinerados productores de Hollywood haber encontrado esta 'perita en dulce', esta pequeña joya que nace ya como comedia negra de culto, algo muy similar a lo que ya ocurrió con la saga de la Familia Adams y, sobre todo la afamada británica 'Zombies Party' de 2014 con esa pareja ya mítica también integrada por Simon Peeg y Nick Frost, que siguen haciendo cosas muy interesantes, incluso, por separado (de hecho, fundamental el papel de Simon Peeg en la última entrega de Misión Imposible). 
Pero volviendo a esta peli neozelandesa. Me vanaglorio de haber visto mucho cine (eso no quiere decir que sepa de qué hablo) y he de decir que ha sido una grata sorpresa haber descubierto esta joya que viene de las antípodas y que hará las delicias tanto de los amantes del género 'vampirozombismolicantropismo', como de quien guste disfrutar con el buen humor dosificado en pequeños tarros repletos de esencias irónicas e inteligentes. Como suelo decir, nadie debería perdérsela si quiere experimentas un cine distinto y muy, muy divertido y, ya digo y repito hasta la saciedad, irónico e inteligente.                    

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