domingo, 25 de junio de 2017

CORRIENDO ENTRE LÍNEAS, MI TERCER LIBRO PUBLICADO. ¿CÓMO HACERTE CON ÉL?

Corriendo Entre Líneas es mi tercer libro publicado. Se trata de un libro muy distinto a los dos anteriores: Conversación en la taberna y 41 relatos y Opiniones Intempestivas. El primero fue una colección de relatos y el segundo una antología de artículos, la mayoría de ellos, publicados en prensa. 
Corriendo Entre Líneas es un libro distinto. Abordando como trasfondo mis experiencias y reflexiones como corredor popular, el lector viajará a través de diversos mundos, entre los que tienen cabida la historia, la geografía, la música, la literatura, el arte...Pocas cosas escapan al libro en sí. En realidad, como bien vino a decir el escritor Pedro Ruiz-Cabello Fernández en la presentación del mismo, es también un libro de viajes. El lector se trasladará a distintos lugares geográficos y podrá conocerlos gracias a las explicaciones y notas que aparecen en el libro: su historia, sus principales monumentos, su ubicación, algún hecho histórico importante, el número de habitantes...Se ofrece la oportunidad de conocer lugares que, se conozcan o no, ofrecerán al lector otra perspectiva. 
Por su parte, son unánimes las opiniones de los lectores en cuanto a que es un libro que transmite directamente las sensaciones propias como corredor. Y, en realidad, era ese uno de los principales objetivos, que el lector, corredor habitual o no, pudiera "vivir" a través de las palabras esas sensaciones por mi experimentadas a lo largo de muchos kilómetros recorridos, así como las anécdotas y esas reflexiones que solo son posibles si son vivenciales. 
Un libro que no te va a defraudar, por una razón principal: al tratarse de un libro poliédrico, siempre lo verás cercano y entrañable. Lo puedes encontrar en las siguientes librerías físicas y online: 

Librería Picasso, en Granada y Almería.  https://www.librerias-picasso.com/libro/corriendo-entre-lineas_698799

Librería Babel, en las dos librerías de Granada:  http://www.babellibros.com/libro/corriendo-entre-lineas_LRPF0010000

Casa del Libro:  https://www.casadellibro.com/libro-corriendo-entre-lineas/9788494678936/5326047

Editorial Leibros: https://www.leibroseditorial.com/shop/product/corriendo-entre-lineas-jose-antonio-flores-vera-121 (formato físico) y  https://www.leibroseditorial.com/shop/product/corriendo-entre-lineas-jose-antonio-flores-vera-12 (formato digital). 

Y si vives en Granada, además de las librerías anteriormente indicadas, lo encontrarás en Librería Nueva Gala, en C/ Almona de S. Juan de Dios. 

Y si lo prefieres dedicado por el autor, me lo puedes pedir directamente a mi correo: floresvera@yahoo.es o bien a mi número de guasap: 652832613    

Algunas fotos de la presentación del libro del pasado 7 de abril en el Cuarto Real de Santo Domingo: 










viernes, 23 de junio de 2017

IDEAL: SI HUELE MAL, PODRÍA ESTAR PODRIDO (21/6/2017)

SI  HUELE MAL, PODRÍA ESTAR PODRIDO

Por José Antonio Flores Vera

Hay quien afirma sin tapujos que el fútbol está podrido, en dura pugna con la podredumbre de la alta política. Y a pesar de ser algo que ya se intuía, dada la propia mecánica interna de los contratos millonarios y los personajes que entran en escena, poco o nada se podía aseverar que no fuera la mera sospecha o apreciación externa, dados los fastos que lo rodean. En ese sentido, las últimas actuaciones de la Agencia Tributaria y la Fiscalía, así como las diversas resoluciones de condena llevadas a cabo por algunos órganos judiciales, demuestran que eso que olía mal procedía de fuentes ciertas. La investigación seguida en este viaje corrupto está siendo muy similar al que se lleva a cabo en las tramas políticas y empresariales, que no es otra que la averiguación de pistas y movimientos económicos en paraísos fiscales, que seguimos preguntándonos por qué existen, cuando los grandes convenios internacionales suscritos por los países han sido capaces de erradicar aspectos complejos en materia de derecho penal económico cuando ha sido conveniente. Su desaparición pactada podría ser la solución a todos esos galimatías económicos y fiscales delictivos que traen de cabeza a un buen número de jueces de medio mundo.
            Por lo pronto, y mientras no se decida su eliminación, siguen siendo el refugio de las grandes fortunas corruptas del planeta, lugar de parada obligatoria de toda esa ingente cantidad de dinero de procedencia cierta o incierta que no es fácil ocultar bajo loseta alguna. Y, como no podía ser menos, a ese refugio económico se han arrimado las grandes fortunas de los ídolos futbolísticos que juegan en el fútbol patrio, porque no debemos olvidar que España sigue siendo un buen sitio para tejemanejes de este tipo, basta con emular los movimientos de políticos y empresarios con acreditada experiencia en este juego. Es más, es posible que hasta intercambien sus mismos agentes económicos, por llamarlos de una manera aséptica.

            Dicho esto, ¿está resultando sorpresivo que los jugadores más mediáticos de la liga española hayan sido condenados o estén a punto de serlo, así como algunos de sus dirigentes? En un plano intuitivo no debe serlo. Como decía, es algo que ya se barruntaba por muy lego que se esté en estas cosas. Quizá la sorpresa haya sido que los órganos judiciales y tributarios hayan decidido dar ese paso, en un país en el que el fútbol es alimento del pueblo y te la puedes ver con esa masa amorfa y enfervorecida que se indigna ante la persecución judicial de sus millonarios ídolos, pero no ante el estado general de corrupción que los alimenta y ampara. Y, claro, aquí ya entra en juego —lo sé, es una redundancia— una cuestión política de gran magnitud y expansivo calado, sobre todo cuando se trata de órganos administrativos que dependen directamente del gobierno, como es el caso de la Agencia Tributaria, que tan poco precisa estuvo con las cuentas de la hermana del Rey. Porque se plantea un serio dilema: si se fiscalizan y controlan las cuentas del fútbol y todo ese flujo de capital conocido o no, que acaba en las Islas Vírgenes u otros paraísos “terrenales”, podría llevar al efecto directo que la mejor liga del mundo —según los expertos— acabe adelgazando tanto que ya no sea posible reconocerla, tal y como ocurrió con la liga italiana en aquellos años de crisis, escándalos y fraudes. Y si eso llegara a ocurrir, el poder político deberá de estar preparado para reconducir toda esa furia masiva que, sin duda, se manifestará. Lo fácil siempre es dejar las cosas como están hasta que las tapas de las alcantarillas sean empujadas con fuerza por el lodo acumulado bajo ellas, algo que es propio de países más oscuros y, por supuesto, no asentados en una democracia real. Así que abierto ya el tarro de las esencias futboleras —de la misma manera que se ha abierto en parte el de la corrupción política—, no debería extrañarnos que el fútbol español de élite nos arroje en los próximos años más casos de corrupción de enorme trascendencia mediática. Así debe ser, sin lugar a duda. No solo para mayor credibilidad del país y sus instituciones sino por el propio bien del fútbol, deporte que surgió de materiales nobles y que en la actualidad está en entredicho por mor de las grandes y descontroladas sumas que se mueven en torno a él.          

lunes, 19 de junio de 2017

EDITA QUE ALGO QUEDA. ¿O NO?

Resultado de imagen de la edicion de libros   Hace unos días leía un artículo muy brillante sobre el cambio que se ha dado en la sociedad en cuanto a la edición de libros. Venía a decir el autor -escritor indie- que la irrupción de las nuevas formas de editar ha hecho que la antigua, la tradicional, se haya resentido; venía a decir también que muchos de los autores llamados consagrados habían perdido espacio por la irrupción de autores desconocidos que editan de acuerdo con las nuevas modas y que muchos ya los superaban en ventas. Y que eso molestaba a estos consagrados, que ahora se quejan de tener que firmar en las ferias del libro al lado de gente desconocida (youtuber, escritores para adolescentes, modelos, presentadores, deportistas, autoeditados) y que ni tan siquiera son "escritores" (como ellos), olvidando que ellos llegaron al primer plano desbancando a los anteriores que ocupaban ese lugar sagrado de las letras y que, entonces, no se quejaron. Sostenía también el autor que muchos de esos consagrados no son demasiado buenos, pero que estan apoyados por grandes editoriales, las cuales copan los medios, la distribución y las librerías. Venden mucho gracias a ello. Era un artículo mucho más largo que lo que expongo -que es un resumen-, pero me pareció muy certero en algunas cuestiones.
   Al poco leía una especie de decálogo de una editorial de autoedición que en un ejercicio de honestidad advertía al autor que se autoeditaba que no esperara estar en las librerías como esos autores consagrados, ni que su libro llegara al gran público y que sin eso su obra no iba a ir más allá, a no ser que te conviertas en una especie de SEO o especialista en marketing digital y tu lista de contactos esté repleta. Se trataban de posturas contrarias o casi. De por medio, están las pequeñas editoriales que editan de manera tradicional, pero muchas de ellas basándose en la demanda, que es casi como editar a la manera de autoedición, porque tu libro no está ni en los escaparates ni accede a los grandes medios ni grandes distribuidoras. Lo que sí está claro es que es muy difícil llegar a los grandes sellos si no eres conocido o no has salido en Master Chef o Supervivientes (me lo estoy planteando), o bien, si no dispones de un agente con influencia, al que tampoco llegarás si no eres conocido. Pero hay casos de gente desconocida que sí ha llegado a esos grandes sellos o esos agentes influyentes, bien porque su obra sea de una calidad extraordinaria o aborde una temática muy atractiva y en boga, pero son casos muy aislados.     
     De estas tres posturas, que son en puridad las que existen en la actualidad, con sus más o menos variantes, adopto una posición ecléctica, quedándome con algo de cada. Es cierto que hay casos muy célebres y sonados de escritores indie que venden libros como churros, pero ocurre más en la opción digital que en la de papel, donde el autor autoeditado no llegará a vender muchos ejemplares, toda vez que su libro no será conocido más allá de su círculo al no estar por un gran sello ni tener visión en las librerías físicas ni las grandes distribuidoras, así como no aparecer en los medios con influencia en el mundo del libro. Ha habido algunos casos de autoeditados que al vender mucho en la red, acaban por ser captados por las grandes editoriales, que no buscan calidad, sino que sean muy vendidos, que es ese su negocio, aunque suele ser gente con calidad contrastada. Por tanto, puede haber escritores autoeditados con muy buena calidad que no vendan nada, pero también autores consagrados de calidad media o baja, que vendan como churros, sin que debamos olvidar que grandes autores de la literatura clásica como Lorca, Poe, Virginia Woolf y otros muchos más, comenzaron a autoeditarse, pero se trataba de una época distinta en la que no se veía con tan malos ojos hacerlo, no existía la era digital y los procesos de edición eran muy costosos.  Así está el mercado editorial. Porque un libro para que se venda, tiene que contar con dos requisitos básicos: que esté presente físicamente en todas las librerías, que sea visible, por tanto, que sea bien distribuido y que aparezca en algún medio importante, mediante reseña o publicidad; y que sea escrito por alguien conocido, si bien, en mi opinión, no es lo más importante, aunque sí ayuda. De lo contrario pasa desapercibido, con independencia de su calidad. De nada vale que esté en lugares como Casa del Libro o El Corte Inglés, para ser comprado bajo demanda, toda vez que la red es una selva y también será invisible si no cumple con los dos requisitos arriba anotados. Otra opción y también refugio de éstos es Amazon, el gran vendedor de libros digitales del mundo -y cada vez más también en papel-, lugar en el que muchos autores indies venden como churros, gracias a su buena labor de marketing, a los comentarios y a que el libro está a un precio pírrico, mucho más económico que la versión digital de cualquier libro de cualquier autor consagrado. 
     La ventaja de ser escritor indie -modalidad muy de moda en el mundo anglosajón, pero no tanto en España- es que el autor es dueño de todo el proceso y sus royalties son altos, a pesar del bajo precio del libro digital. Otra ventaja es no depender de una editorial, grande o pequeña, porque eso supone no ser en absoluto dueño del proceso y los royalties son paupérrimos. Conozco de casos, además, en los que la editorial ofrece al autor un adelanto, a cuenta de los derechos de autor, y con ese mínima cantidad has de presentar el libro en un pueblo del Bierzo si se diera la ocasión, corriendo tú con los gastos. Es muy importante pensarlo bien antes de firmar, desde luego. No obstante, la ventaja es que publicar de manera tradicional es lo que da prestigio y respeto a tu obra por perro que sea o lo mal que te traten. 
     La tercera opción, es la de las editoriales pequeñas que editan a la manera tradicional. Pero hay mucha diferencia entre la que lo hace bajo demanda y la que lo hace con tiradas pequeña, pero con un buen número de libros y una buena distribución. Las primeras no distribuyen, sino que están en catálogos de librerías, que es como no estar; las segundas si distribuyen, si bien no tendrán la presencia de los grandes sellos. En el primer caso, sencillamente, apenas hay libros y si los hubiera no está visible, por lo que debe ser al autor el que se mueva (como si fuera indie), ya que este tipo de editoriales no disponen de apenas medios ni pueden penetrar en las grandes distribuidoras, dado el alto porcentaje que se llevan, ni por supuesto acceder a los grandes medios. En el segundo viene a ser parecido, no obstante sí suelen ser bien distribuidos y, en todo caso, acceden más a medios locales que otra cosa. Todo dependerá de la calidad del autor y de cómo sea recibida su obra. En ocasiones, publicar en estas editoriales pequeñas es un trampolín para las grandes y en otras, el sello en sí mismo, por pequeño que sea, cuenta con un gran prestigio, aún a sabiendas que sus autores no van a ser mayoritariamente vendidos ni habrá múltiples ediciones. 
     Lo que si saco en conclusión que cualquier método puede ser idóneo si el libro es bueno. Otra cosa es -y eso si es un drama- es que siéndolo no sea visible; o bien, que siendo muy visible -y por tanto, se venda mucho-, no sea bueno.      
     En otra entrada comentaré cómo tratan los medios a los grandes y a los pequeños autores.                

domingo, 18 de junio de 2017

CINE: COMANCHERIA (USA, 2016)

Tenía mono de western. Y por ello volvía una y otra vez a El Dorado, a Río Bravo, a Sin Perdón, a Solo ante el peligro...Y apareció Comanchería. Un western actual con todos los ingredientes de los clásicos. No daba crédito a que en plena crisis del género (crisis no porque haya perdido vigor, sino porque se hacen pocos) apareciera esta enorme película dirigida por David Mackenzie, del que había visto tan solo Rock'n Love, película apenas conocida, pero que me fascinó.
Reconozco que acudí a Comanchería atraído por la intervención del gran Jeff Bridges, al que siempre he considerado uno de mis actores fetiche, e impresionado también por la coautoría de la banda sonora a cargo del "gótico" Nick Cave. Curioso, me dije. Aunque fuera tan solo por la aparición y participación de estas dos estrellas merecerá la pena, me dije también. Pero no. No mereció la pena tan solo por Jeff Bridge ni por la música coautora de Nick Cave, nada de eso, mereció la pena por mucho más. Por encontrarme ante una película magnífica, fiel al western clásico, pero transcurriendo en nuestra época contemporánea. Porque el western en sí, ya no es solo un género, es una forma de vivir y de estar que atesoran determinadas zonas de Estados Unidos. Los caballos de antaño son ahora las destartaladas rancheras polvorientas y los indios comanches ahora son policías serios y concienzudos, que mueren también de forma violenta, defendiendo ideales distintos, eso sí. Y también están esos ranchos de antes en los que ya no hay un afanoso granjero holandés trabajando de sol a sol, junto a su familia, sino enormes máquinas extractoras de petróleo trabajando también de sol a sol, sobre todo si están ubicados en Texas. Y existen idénticas pasiones e idénticos posicionamientos ante la vida, ante la ley o ante la lealtad. Y todo ese cóctel propio del western llevado a nuestra actualidad más radiante, bien narrado y dirigido, se convierte en algo delicioso. Es lo que vi el otro día. Y por eso esta película ya me parece un clásico. No exagero.          

sábado, 17 de junio de 2017

ROMA, LA CIUDAD ETERNA ( y VI)

El antiguo Panteón del emperador Agripa -hoy reconvertido en iglesia-
presenta un aspecto impresionante cuando cae el manto nocturno.
     Roma, como sabe todo el que la haya visitado, es un mosaico de contrastes, pero hay dos elementos que yo considero destacables: sus cientos de iglesias y basílicas (y algunas catedrales) y sus trattorias y restaurantes-pizzerías. Es lo que encontrarás casi en cada calle, avenida o plaza, por recónditas que sean. Quienes vivimos en un país católico estamos acostumbrados a ver iglesias, parroquias, basílicas, concatedrales y catedrales en nuestros pueblos o ciudades. No sería posible imaginar un rincón de España, por muy pequeño que sea, que no cuente con un edificio católico, aunque sea modesto, decrépito o abandonado. Y aún así, a pesar de esa costumbre ancestral, no dejaremos de sorprendernos de la ingente cantidad de edificios religiosos en la ciudad de Roma, que ningún lugar del mundo cristiano supera. He leído diversos datos sobre el número de iglesias de todo tipo en Roma -antiguas y de nueva construcción-, tanto en la ciudad como en su amplia área que llega hasta la costa mediterránea y se cuentan por cientos (casi un millar, según algunos). En la propia capital, en concreto en su centro histórico, casi cada calle cuenta con una iglesia o basílica, y en cada una de ellas el viajero podrá descubrir tesoros fastuosos. Se necesitaría una estancia expresa en Roma, un turismo expreso, para descubrir cada una de estas iglesias y sus escondidos tesoros que guardan, tanto pinturas como esculturas o tumbas de personajes célebres e importantes de la historia de la ciudad. Nos sorprenderemos, lógicamente, de la basílica de S. Pedro -ésta en el Vaticano, claro está-, por su enormidad, pero quizá podamos hacerlo mucho más en S. Juan de Letrán o S. Pietro In Vincoli, por poner tan dos, de los muchos ejemplos que se podrían usar. Pero el éxtasis del viajero, si es dado a este tipo de monumentos religiosos, podrá llegar cuando descubre en cualquier calle perdida una bella iglesia, ni grande ni pequeña, repleta de distintos estilos arquitectónicos, esculturas y pinturas de enorme nivel. Incluso, hasta el magno Panteón de Agripa es en sí una iglesia, circunstancia que ha permitido poder presenciar en la actualidad uno de los más grandes edificios civiles de la época romana, perfectamente conservado, gracias a su consagración como iglesia hace unos cuantos siglos. Especial trascendencia tuvo para este viajero la primera iglesia consagrada al culto cristiano, la Iglesia de Santa María del Trastevere, ubicada en el corazón de este barrio y que estaba a unas cuantas docenas de metros de la residencia de este viajero, en el corazón de este popular y original barrio romano. Así como sorprendente es descubrir en una iglesia no demasiado lujosa, justo al lado de la Universidad de La Sapienza, como es S. Pietro In Vincoli el famoso Moisés de Miguel Ángel o las cadenas que la tradición cuenta amarraban al mismísimo apóstol Pedro, asuntos éstos de objetos y fetiches que siempre me he creído menos. Como igual de sorprendente es comprender la importancia para los católicos de S. Giovanni in Laterano ( S. Juan de Letrán), tal vez, una de las basílicas más mediáticas de Roma, por haber sido la sede papal, anterior a que lo fuera el Vaticano y donde cada Jueves Santo el Papa ofrece su homilía. Por tanto, son las iglesias de Roma el lugar común del católico, el lugar de peregrinación obligatoria para los creyentes de la figura de Jesús de Nazareth.
En la tradicional trattoria Baffeto el estilo artesanal está a la vista del
comensal. 
 
     En dura pugna con las iglesias se encuentran las trattorias y restaurantes pizzerías. La trattoria es un emblema de Roma. Lugares que pasan por ser restaurantes pequeños y familiares, heredados de generación en generación, si bien es a veces más un reclamo que una realidad. Aún así, existen las verdaderas trattorias. Dos en particular me parecieron muy interesantes de las muchas otras interesantes que, obviamente, este viajero no visitó: Carlo Menta in Trastevere y Baffeto en pleno centro histórico, entre Plaza Navona y El Panteón (ver foto). En esta trattoria sí es patente ese relevo generacional y ese hacer antiguo y artesano, un lugar vinculado a la Roma gastronómica por excelencia, a pesar de su austeridad y reducido tamaño. Un lugar en el que la pizza romana pura (pasta fina y crujiente) será servida en pocos minutos, si cuentas con la paciencia necesaria de hacer algo de cola (es la ventaja/desventaja de aparecen todas las guías que se precien), acompañada de una buena cerveza Peroni de más de medio litro. y una ensalada Caprese, la más característica de Roma, a base de tomate partido en gruesas rodajas, albahaca y mozzarella.

lunes, 12 de junio de 2017

CELEBRACIÓN DEL RAMADÁN EN LOS JARDINES DEL TRIUNFO DE GRANADA. UNA REFLEXIÓN..

Resultado de imagen de celebracion ramadan en la plaza del triunfo granadaEn Granada se ha desatado una polémica importante, a mi modo de ver. El ayuntamiento de la ciudad ha cedido un importante espacio público bastante céntrico, Los Jardines del Triunfo, a la comunidad musulmana de Granada, para que celebren la ruptura de su ayuno. La polémica ha actuado en varios frentes: que se ceda un espacio público para le celebración de esta manifestación a los practicantes de esta religión y que se haya hecho en un espacio que cuenta con diferentes esculturas católicas y cristianas. Esto último se ha interpretado como una provocación.
Y, claro, yo tengo mi opinión. En primer lugar, repasemos lo que dice el artículo 16.3. de la Constitución:  Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones. A la luz de este artículo, se concluye que el Estado es aconfesional y no debería de mantener ninguna relación con la Iglesia Católica y las demás confesiones, más allá de la cooperación. Pero, ¿es cooperar ofrecer los espacios públicos para manifestaciones religiosas? No sabría qué decir. Se ceden para manifestaciones católicas y muchos podrán considerar que también que se han de ceder para otras religiones.
Ahora bien, desde mi punto de vista laico, se ha de interpretar que la cooperación con la Iglesia Católica parece estar en un primer lugar, si se lee de manera interpretativa este artículo. Y eso es porque nuestra sociedad occidental se fomentó —para bien o para mal, que ahí no entro- en el catolicismo y, por ende, en el cristianismo. Y porque —también opino— nuestra religión occidental hace tiempo dejó de formar parte de los gobiernos democráticos occidentales y de contar con posturas radicales. No es el caso aún de la religión musulmana, toda vez que muchos Estados que así se proclaman no distinguen entre su poder político y su poder religioso, algo similar a lo que ocurría en Occidente siglos atrás. Además, hay también algo preocupante: el fanatismo, que luego conduce al terrorismo, nacido de las mezquitas.
Dicho esto, considero que una religión puede tener igual derecho a utilizar o no utilizar los espacios públicos (derecho con el que soy crítico y discrepo) si se tratara de una religión inocua, es decir, de una religión que sea tan solo lo que la fe de sus seguidores quiere que sea, sin otras manifestaciones. Sin embargo, cuando se trata de una religión intolerante —y a mí me parece que la musulmana lo es por muchos motivos y no solo por la discriminación hacia la mujer—, que solo considera validos sus principios religiosos, siendo muchos de sus practicantes fanáticos y, en algunos casos, terroristas, me parece mucho más preocupante. Y lo de la intolerancia no lo digo yo, lo dicen muchos de sus imanes con sus manifestaciones, toda esa aseveración de acabar con la fe occidental cristiana para imponer la suya.

Sí amigos, soy crítico con la religión musulmana y este tipo de actos públicos. Es una religión que me parece medieval en un mundo de derechos conquistados. Una religión que desea eliminar los valores occidentales para imponer los suyos propios. Y eso, se diga como se diga, es una actitud excluyente e intolerante.

domingo, 11 de junio de 2017

ROMA, LA CIUDAD ETERNA (V)

   
Perspectiva de los FOROS Imperiales. En primer término el de Trajano,
tal vez, el mejor conservado.
 Capítulo aparte merecen el foro o, en puridad, los foros. Es todo un galimatías que no es fácil entender. Tendremos que situarnos históricamente. Inicialmente estaba el FORO en estado puro, el de la primera época romana, la republicana. El FORO era lo que son ahora las plazas principales de los pueblos y ciudades. Lugar en el que confluye todo lo importante de la ciudad, desde los negocios hasta la religión. Pero no debemos confundir el FORO con los FOROS Imperiales. Estos están más o menos juntos al otro, separándolos el Coliseo (Anfiteatro de Flavio) tradicionalmente atravesados por la Vía Sacra, pero hay más restos de foros repartidos por la ciudad. Sí, un galimatías, ya digo. Los foros Imperiales son éstos: El de César, el de Augusto -quizá el mayor-, el de Nerva -desde mi punto de vista, quizá, el más bello- y el de Trajano -nuestro emperador hispalense, quizá, el más conservado-. Al parecer estaban unidos al FORO republicano, pero los "listos" del periodo de Mussolini, crearon una calle o carretera entre medias. ¿Cómo hacer sombra a un dictador? Toda esta extensión es enorme y hay que recorrerla andando (por tanto, amigos, hay que ir en buena forma a Roma), partiendo desde la magnífica y enorme Piazza de Venecia te puedes perder hasta -si tienes forma y no hace mucho calor- el Palatino o, incluso hasta las Termas de Caracalla. Y más lejos aún. Ya sabemos que todos los caminos llevan a Roma. 
    ¿Y qué verás en el FORO o en los FOROS? Muchos verán piedras; otros verán piedras con historia, si van bien empollados o han contratado una visita guiada (es mi consejo), y otros verán belleza arquitectónica. ¿Pero qué vio este viajero? Os puedo asegurar que piedras no, aunque las había por doquier; vi belleza y mucha, mucha historia. Alguna la había empollado (llevo mucho tiempo leyendo historia romana, desde que me enganché con el Derecho Romano en la facultad) y otra me la explicó muy bien la guía italiana que contratamos, una chica espabilada y muy informada, que nos contó cosas que no suelen aparecen en los libros de historia. Así da gusto. 
    Pero este viajero, que es fiel a su mismidad y soledad, no podía dejar pasar la oportunidad (porque no lo hace en ningún sitio que visita y le gusta), de contemplar todo aquello en soledad, los días posteriores. Recrearse en esa historia, en todas esas piedras que tuvieron vida y todas esa vidas que ahora no son más que aire, huesos lo más. Contemplar todo ese "genio" romano, con sus muchas virtudes y sus muchos defectos, que nos fue legado y configuró lo que hoy somos, para bien o para mal. Todo eso se coció ahí, a pocos metros de mis narices, y por eso decía en una de estas crónicas, que a Roma, tarde o temprano, hay que ir. Ir como el que busca a su madre o a sus ancestros, como el que busca explicarse sus propias costumbres, leyes, hábitos y cultura. Nuestra cultura occidental que no nos debe ser arrebatada, heredada directamente de la Gran Grecia de nuestros amados y sabios filósofos. Porque Roma, y antes que ella Grecia y Esparta, fomentaron lo que somos. Pusieron en su sitio a quien intentó arrebatarnos esa entidad e imponer su propia cultura, en mi opinión mucho más ancestral y oscura. Fueron asesinos y sangrientos, sí, y eso es deplorable. Sometieron a otras nacionalidades, cercaron a los arévacos de Numancia durante más de veinte años. Mataron, violaron.. Para al final dejarnos su literatura, su ingeniería, su cultura, su arquitectura, su arte, su literatura, sus leyes, sus obras civiles, incluso sus corruptelas, en fín lo que somos. Nada seríamos sin eso. Siempre ocurre. Cuando una civilización se sabe superior a las otras, no la explica, sencillamente la impone. Así ha sido siempre y es posible que así siga siendo. 

viernes, 9 de junio de 2017

COMIDA ANIMAL VERSUS COMIDA VEGETARIANA-VEGANA

Resultado de imagen de comida animal, comida vegetarianaResultado de imagen de comida animal, comida vegetariana     Cuando en mayo de 2015 decidí no comer más animales muertos -que es en definitiva lo que supone ser vegetariano o vegano- me hice la siguiente pregunta: ¿cuántas de las personas que deciden dar ese paso lo hacen por ética animal y cuántas por motivos de salud u otras? No he accedido a estadísticas que lo aseveren, si es que las hay, aunque sí lo tuve claro en mi caso: mi opción era la primera, aprovechándome también la segunda, porque conocía que no todo alimento animal es bueno para la salud. Y cuando dí ese paso, sabía que no bastaría con él sino que tendría que dar otros muchos más difíciles que la mera decisión, que en definitiva no es nada sino viene apoyada por una acción coherente con la decisión misma. 
     Porque somos resultado de una cultura. Vivimos imbuidos en ella, hasta el punto que es muy difícil discernir qué es lo correcto de lo que no lo es. Comer carne en nuestra sociedad occidental está casi en nuestros genes (no tanto en otras) y ese ha sido el factor principal que generación tras generación pocos se cuestionen si es legítimo alimentarse de animales que son sacrificados -brutalmente, en muchos casos-, para ese fin. La sociedad, la industria, el gobierno o nosotros mismos, siempre han sabido "ocultar" todo ese sufrimiento y centrar el objetivo tan solo en ese plato condimentado de carne. De hecho, a mucha gente que come carne de manera habitual le produce rechazo ver un animal muerto colgado en un matadero o una carnicería y aún así lo come  con fruición cuando sale del horno sin dudarlo.
     Yo era una de esas personas. Una de los que creía pensar -más que pensaba- que era horrible que mataran animales para que yo me los coma, pero que no era otra cosa que un mal necesario para poder alimentarme, dando por sentado que no podría hacerlo sino era así. Es el primer error y la primera puerta que se cierra cuando decidimos salir de esa dinámica. Pero hay salida, si bien no todo el mundo la interpreta de igual forma. Todo dependerá de qué signifiquen para nosotros los animales; de qué nivel de sensibilidad tengamos. Como en todo, hay personas que cuentan con un nivel de sensibilidad muy alto y otras que tienen ese nivel por los suelos. A estos últimos les será muy difícil 'abrir los ojos' y, por lo general, tampoco serán críticos con las corridas de toros, la caza o los festejos en los que se maltratan a animales de todo tipo. No obstante, es posible que los veas cuidando a su perro como si se tratara de uno de los miembros más importantes de su familia. Sin embargo, los que están en el grupo de "altamente sensibles" acabarán, tarde o temprano, por adoptar una alimentación lo menos dañina posible contra los animales y muchos de ellos acabarán haciéndose vegetarianos o veganos. Puedo afirmar casi con total seguridad que me hallo en ese grupo, a pesar de que mi cultura y educación desde niño -como nos ocurre a la mayoría- no me haya ofrecido oportunidades apenas discernir.
     No obstante, la gran batalla -por llamarle de alguna manera- está en esas personas sensibles 'a secas' con los animales. Esas personas que gustan de todos, más allá de su mascota. Es quizá en ellos en los que radique una esperanza futura para que acaben por apartar de su dieta animales. Viven en un difícil equilibrio y les falta ese empujón, que hoy día vienen dando Internet y las Redes Sociales, con información a raudales sobre ese maltrato y la alternativa de la comida vegetariana. Pero por encima de todo esto, está la educación, esos mataderos de cristal que deberían de existir en palabras del Nobel de Literatura Coetze que permita conocer a las personas cómo sacrifican a los animales que luego irán troceados a su mesa. Estoy convencido de que si existieran, tres cuartas partes de la humanidad abrazaría en serio la posibilidad de apartar animales muertos de su plato. Y lo que considero definitivo es que exista esa opción en los primeros ciclos educativos, desde la más tierna infancia, pero mucho me temo que los gobiernos, la potente industria cárnica y la sociedad misma no lo van a permitir jamás porque hay otros intereses en juego.    

jueves, 8 de junio de 2017

ROMA, LA CIUDAD ETERNA (IV)

La Guardia Suiza del Papa es
como una especia de "Star System"
de la Ciudad del Vaticano. 
    Es cierto que el turismo vulgariza las ciudades. En mayor medida, las más bellas. Sin embargo, no tuve esa sensación en la Ciudad Eterna. O al menos, no como en otros sitios. Pareciera que el inmenso turismo -descomunal, ya dije- se moviera a través de las muchas bellezas artísticas de la ciudad a través de una invisible pared que lo separada de éstas. A pesar de que visitar lugares como la Ciudad del Vaticano se convirtiera en algo casi cómico, dada la ingente cantidad de grupos turísticos con visita guiada, en su mayoría, que confluyen en los mismos espacios. Visitar los Museos del Vaticano era similar a visitar El Corte Inglés el primer día de rebajas: las miríadas de gentío te arrastran como si se tratara de una marea humana babélica y corrías el riesgo dramático de perder a tu guía. Ese hecho, se convierte en tragicómico en la Capilla Sixtina, en la que, unido a la multitud de gente, cada minuto una voz crepuscular surgida de un micrófono exigía no hacer fotos. Casi esperpéntico, la verdad.
     Pero ese gentío es mucho menos apreciable en los lugares abiertos. Por ejemplo, el foro -o foros, depende como lo interpretemos-; pero para eso hará falta algo de imaginación, y que pudiera pasar por el mismo ajetreo que debió de tener la Roma Republicana e Imperial un día cualquiera, toda vez que era el centro administrativo, social, político y comercial de la ciudad, que pudo tener, en su mayor momento de apogeo, un millón de habitantes, una auténtica barbaridad para cómo eran las ciudades hace dos mil años. Por su parte, el inmenso volumen del Anfiteatro de Flavio (Coliseo), que se trata, tal vez, del monumento más visitado del mundo, podría igualmente pasar por ser una de esas jornadas de "Panem et Cirquense", tan propio de la Roma, tanto republicana como Imperial. Ver estos enormes restos arqueológicos de otra manera sería contraproducente dado el gentío existente. Gentío que a este viajero no llegó a agobiar demasiado en estos dos lugares (gracias a esa pizca de imaginación), pero sí en otros lugares como el referido Vaticano, ya digo. Pero no en muchos más, si excluimos el volumen de gente en sitios como la Plaza de Trevi, minúscula para soportar tanto público.   
     Porque hay que decirlo desde ya: el Vaticano podrá ser muchas cosas (eso dependerá de la visión de cada persona), pero sobre todo es un negocio terrenal muy próspero, montado con el material y los elementos de lo espiritual. No otra cosa le inspiró a este viajero el centro universal de la fé cristiana. No experimentó ninguna mutación espiritual ni se sintió especial dichoso por pisar el sagrado lugar donde la tradición sitúa el asesinato, por parte del ejército de Roma y, tumba del primer Papa, el Apóstol con mayor ascendencia sobre Jesús de Nazareth, Pedro. Y es que el Vaticano, al margen de su representación espiritual es un Estado o un Barrio-Estado (nueva acuñación, oigan) dentro de las mismísima Roma, algo muy apreciable en la distinta configuración y limpieza de sus calles y plazas con respecto a Roma. Un Estado con su propia organización, como cualquier Estado. Si los principios básicos del Derecho Internacional Público establecen que para que un país pudiera considerarse Estado ha de contar con estos tres elementos: territorio, organización y población, el Vaticano los cumple, a pesar de que lo haga en dosis minúsculas. Cuenta con su organización política, su policía, su cuerpo funcionarial y hasta su Jefe del Estado, que es el mismísimo Papa. Y unido a ello, goza de una excelente financiación. Por tanto, no hay motivos para pensar que no sea uno de los Estados más prósperos del mundo que, incluso, cuenta con su propia banca. Sí, todo bastante grandioso, dentro de su pequeñez, si bien fue lo que menos interesó a este viajero, al margen del valor artístico de sus esculturas, pinturas, legajos y libros y monumentos. Roma deparaba muchas más sorpresas. (CONTINUA EN ROMA, LA CIUDAD ETERNA (V)      

lunes, 5 de junio de 2017

ROMA, LA CIUDAD ETERNA (III)

Calle típica del Trastevere
     Pero también está la Roma decrépita y sucia. Decrépita, no solo por su antigüedad, sino por las diversas trabas administrativas con las que cuentan sus edificios del centro histórico para ser reformados. Este viajero se hospedó en un apartamento que forma parte de un palacio de principios del siglo pasado y las muchas trabas permitían únicamente la reforma del interior del apartamento, eso sí, preservando en el techo un maderamen antiguo, que en verdad, era fantástico.
      Y sucia, quizá, por la mala gestión municipal, que según nos decían sus habitantes era caótica, como suele ser propio en la política actual, donde los cargos de las grandes ciudades no son más que la catapulta a puestos de más realengo dentro del Estado. Y en ese aspecto Italia -sobre todo Italia- no es ninguna excepción.
      Pero también es una ciudad caótica, como antes se decía, devorada por el inhumano tráfico y, en esencia, la nefasta educación en la conducción. Una ciudad en la que los pasos de cebra pasan por ser adornos de las calzadas, sin que tengan otra utilidad. En ese sentido, resultaba casi cómico comprobar cómo los turistas pertenecientes a países más respetuosos en cuanto a normas de conducción se lanzaban a cruzar calles y avenidas por esas líneas blancas -totalmente respetadas en su lugar de origen- mientras los cientos de coches y las miles de motos (Italia es el país de las motos tipo scooter, no en vano inventó la famosa Vespa) los sorteaban como podían. En los pasos de cebra no daban paso ni los propios "carabineri". Podría suponer un importante ahorro de pintura si se propusiera.   
     Este viajero, sorprendido los primeros días, al final sospechó el motivo de esa lógica irrespetuosa, que no era otra que la imposibilidad de dar paso a las miríadas de turistas en grupo que pueden pasar por delante de las narices de un conductor a lo largo del día, no digamos ya un taxi o un autobús público. Sería una espera interminable. Por tanto, el ayuntamiento siguiendo esa lógica ha decidido no dotar con demasiados medios el tránsito de personas, a pesar del enorme volumen de éstas. Son pocos los semáforos para atravesar una vía o avenida y estrechas son también las aceras. Por tanto, si sumamos todo: afluencia masiva de turistas y ciudadanos, volumen de tráfico y esa falta de medios, en ocasiones, andar por Roma se convierte en toda una aventura. Incluso por sus calles más comerciales como pueden ser la vía del Corso o Condotti, de aceras demasiado estrechas para lo que estamos acostumbrados en España en este tipo de calles. Capítulo aparte merecería la convivencia de personas y tráfico en el centro histórico de calles estrechisimas o en el popular barrio del Trastevere, morada de este viajero en este viaje, donde es posible ver la típica imagen de la Vespa sorteando a turistas y propios en calles que parecen heredadas de la Roma Imperial, imagen que siempre ha visto este viajero en anuncios de reclamos turísticos o películas. Sin embargo, esas estrechas calles suelen morir en plazas generosas y totalmente peatonales, porque Roma, ciudad de enormes contrastes,  podría pasar por ser una de las ciudades europeas con las plazas más amplias y artísticas; tanto las plazas en sí, como sus suntuosas y artísticas fuentes, aspecto del que hablaremos más adelante. 
     Sumado a ese caos de tráfico y calles estrechas, habría que incluir lo que también merecería un capítulo propio: el transporte público. Roma cuenta con cuatro medios de este tipo: taxi, autobuses, metro y tranvía (por no incluir los innumerables bus turísticos, que en todo caso son medios privados). Y todos y cada de uno de ellos es en cierto modo un fracaso tanto para propios como para extraños. Los taxis son caros y los taxistas pícaros; los autobuses, impuntuales y masificados; el metro escaso y breve, dada la imposibilidad de acometer obras subterráneas por la riqueza arqueológica; y el tranvía escaso en cuanto a líneas. De esas cuatro opciones, este viajero daría el oro al tranvía, a pesar de su corto recorrido. Unido a ello, tanto el autobús y el tranvía cuentan con un argumento en su contra que nada ayuda: su gratuidad. O mejor dicho, no su gratuidad en esencia, sino la facilidad con la que propios y extraños pueden viajar sin pagar un euro. Al parecer, faltan revisores, a pesar del esfuerzo -que puede leer  o me contaron- que estaba llevando a cabo el ayuntamiento para cerrar esa sangría económica, salpicada también por múltiples corruptelas, amiguismo y un enorme absentismo. (CONTINÚA EN ROMA, LA CIUDAD ETERNA IV)

IDEAL: GRANADA EN LA CALLE (4/6/2017)

Por José Antonio Flores Vera

Granada ha debido caer a lo más hondo de un pozo para que sus ciudadanos decidan alzar la bandera de la reivindicación. Lo que demuestra que la acción política profesional —si la hubiera— no es suficiente. Es más, es insuficiente. Serán los ciudadanos medios quienes al final deban exigir lo que los representantes votados en las urnas no han conseguido, bien por omisión o por una acción errónea, apática o inexistente. Por tanto, procede en este momento hacerse la siguiente pregunta: ¿para qué fueron elegidos? Es la pregunta que llevamos haciéndonos hace algún tiempo en esta provincia tras observar que muchas limítrofes o cercanas avanzan, pero ésta, cada vez más, cae en el olvido. Y esto lleva a otra pregunta incómoda: ¿habrán optado nuestros políticos a sillas en Madrid y Granada, tan solo para tomar asiento? Un asiento perpetuo en muchos de los casos, si observamos la miríada de empresas públicas, consorcios u otros entes seudoadministrativos ocupados por aquellos que fueron elegidos para luchar por esta diezmada provincia pero que, al parecer, se entretuvieron demasiado tiempo luchando por su asiento. Una especie de recompensa por los servicios prestados, quizá, a mi entender, por no hacer demasiado ruido en las sedes casi pastorales de los grandes partidos, porque siempre es incómoda la exigencia permanente en favor de la tierra que te ha catapultado políticamente, demostrando además una especie de coherencia desconocida en política que ignora la preocupación por no salir en la foto. No, eso no es de agrado en los partidos.
            Pero ahí están siempre los ciudadanos para intentar arreglar el desaguisado. Como siempre ha ocurrido. Desde la vieja Roma hasta nuestros días. Si la chusma en aquélla era una fiera, la chusma de nuestros días somos los ciudadanos que vemos como nos roban la tierra que pisamos para transportarla a lugares de más interés económico, político o social, que no lo sé con seguridad.
            En alguna red social le he leído algún comentario a uno de esos políticos —o esas políticas—, hoy día cómodamente instalado en una empresa pública, acerca de que era necesaria esta acción ciudadana y me he sonrojado. Él o ella no, pero yo sí. Y he comprendido una vez más que hay quien sirve para seguir en la brecha sin despeinarse y quién no. Así ha funcionado siempre el mundo.
            Porque hemos de decirlo con claridad: si el ciudadano de esta provincia ha salido a la calle, no ha sido porque sea especialmente conflictivo ni le guste ocupar la Gran Vía cada dos por tres, nada de eso, lo ha hecho porque ya no tenía más remedio que hacerlo, eso sí, empujado por personas como este tal Spirimán, que ha sabido hacer de su reivindicación sanitaria sobre los dos hospitales una especie de catalizador, que probablemente ya no tenga fin. Será hoy el robo sanitario, el ferroviario o el de las sedes judiciales, pero tal vez mañana, se tomará conciencia de otros robos pasados, presentes o futuros y será una sola voz la que salga a la calle. Por tanto, no nos serán tan necesarios los políticos profesionales y la democracia se reconvertirá en la voz del pueblo, que es lo que siempre debió ser.              

sábado, 3 de junio de 2017

ROMA: LA CIUDAD ETERNA (II)

   
Plaza principal del foro y palacio senatorial republicano.
Pero Roma es Roma. Y lo será siempre, a pesar del debate eterno en la ciudad entre preservar su historia o apostar por la modernidad. Al parecer, el debate ahora está equilibrado y desde las altas instancias se intenta que convivan ambas posturas. Porque Roma es una ciudad en la que viven casi dos millones ochocientos mil actuales romanos, propios o adoptados, llegados desde todos los rincones del planeta, pero es también la ciudad que acoge cada año a millones de turistas de todo el mundo, los cuales acuden al lugar en el que se asienta de manera definitiva nuestra cultura occidental, al tiempo que es la ciudad que alberga el centro de la fe cristiana mundial. Esos elementos hacen que no pertenezca en exclusiva a sus moradores sino, de alguna manera, a toda la humanidad. Ese hecho favorece en gran parte que aún podamos ver y advertir en sus monumentos y arqueología la metrópoli que albergó el imperio que dominó el mundo conocido. Un dominio que aún destila por los poros de sus piedras en gran parte de su configuración arqueológica, y eso jamás defraudará al viajero, a pesar de que sus foros, su palatino, su anfiteatro de Flavio, su área sacra y sus muchos iconos, que hacen reconocible esta ciudad, no sean más que ruinas en muchos de sus casos, las cuales han debido ser alzadas por medio de delicadas restauraciones.
    Pero está la historia. Pocos hallazgos arqueológicos están tan confirmados en el mundo gracias a esa historia escrita de manera transversal por sus mucho historiadores, escritores, juristas y filósofos o, incluso, algunos de sus notables y emperadores. De ahí que la historia de Roma sea la de su arqueología y sus escritos o viceversa.
     Por lo pronto, este viajero necesitó varios días para hacerse una idea embrionaria de esa magnitud. Varios días para que su mente pudiera conectar la configuración de sus ruinas arqueológicas con su pasado histórico. Porque por mucho que sepamos de Roma, poco sabemos en realidad, por más que hayamos leído acerca de ella o el cine nos haya transportado a sus palacios, villas, foros o vías, en más de las ocasiones necesarias de una manera romántica y sesgada.
     Uno acude a Roma con temor a sus multitudes. Te lo han contado o lo has leído de una manera o de otra, pero eso jamás podrá imaginarse hasta que no transitas por sus calles y plazas. Es una experiencia completamente personal. Elaboras estrategias, buscas en el calendario, pero ninguno de los doce meses que lo pueblan será propicio para encontrarte una ciudad vacía. Ese adjetivo no existe en Roma. Por tanto, te conformas con alejarte de la coincidencia de la Semana Santa o de los meses tórridos. Ese sol traicionero mediterráneo azota como en pocos sitios en esta ciudad que está apenas a cuarenta kilómetros de la costa. Ya lo escenificó Sorrentino en la película 'La gran belleza" -a la que este viajero volverá una y otra vez-, cuando en pleno mirador del monte Gianicolo un turista japonés cae estrepitosamente al suelo con los rayos del inclemente sol por testigo.   
     Porque Roma es cine y es literatura, además de historia y arqueología. Pero sobre todo arte. La ciudad que más arte alberga a nivel mundial. Un arte que está en la calle, escenificado en sus iglesias, basílicas y monumentos, pero también en el diseño de sus diversos foros y estatuas de todas las épocas. Y un arte más exquisito encerrado en sus Museos Capitolinos y dentro de cualquier iglesia, basílica, villa o "palazzo". (Continúa en Roma, la Ciudad Eterna III)   
        

EBOOK: RELATOS Y ARTÍCULOS DE VIAJES: ROTHENBURG

Si nadie le cuenta al hipotético lector nada sobre el pueblo de Rothenburg no habrá forma de imaginarlo a pesar de haber llegado...