miércoles, 28 de septiembre de 2011

EL OCASO DE LOS YERNÍSIMOS



Aunque en este caso estemos ante el yernísimo por esencia, porque se trata del yerno del mismo monarca, heredero borbónico de los reinos de España.
Hace ha que el que fuera excelente jugador de balonmano del Barcelona y de la Selección española, bendecido en reales nupcias tras su brillante carrera deportiva, Iñaki Urdangarin; hace ha, decía, que está comprometido con una de las cuestiones judiciales más señeras de los pelotazos patrios, léase, caso Palma Arena, por el que está ya ajusticiado provisionalmente el antiguo ministro de Medio Ambiente de la era Aznar y posterior presidente del Gobierno balear, el infame, Jaume Matas al que se le pidió la mayor fianza económica pedida a un político español: tres millones de €. Además, también está implicado en este descalabro financiero y sospechosamente supuesto enriquecedor de patrimonios encubiertos, el que fuera vicepresidente de la excelsa fundación Nóos y hombre de confianza del yerno del Rey, es decir, el hombre de paja del yernísimo, José Luis Pepote Ballester, que también fue un destacado deportista, no sé de qué disciplina relacionada con el agua.
Está imputado Ballester pero no lo está aún Urdangarín, algo que podría atentar contra el sentido común porque el que era presidente, alma máter y creador de ese instituto volátil no era otro que el ex-jugador de balonmano.
También está conectado con otros jugosos contratos etéreos convenidos con el ex-president del Gobierno valenciano el también infame, Francisco Camps, pero no pudo hacer carrera en el Comité Olímpico Internacional (COI) ni en el Comité Olímpico Español (COE) -al que pretendía presidir- cuando se conoció en el organismo internacional que el entorno"samaranchnista" estaba inmerso en asuntos de comisiones ilegales.
Por lo que han dejado traslucir en el caso Palma Arena se cobraban facturas enormes por jornadas relacionadas con el deporte y el turismo y otro asuntos filantrópicos relacionados con el supuesto objeto del Instituto Nóos, pero al parecer al juez balear, José Castro, no le cuadran las cuentas y ha ordenado a la Fiscalía Anticorrupción del TSJ de Baleares que investigue qué desaguisado se ha podido producir ahí.
Curiosamente cuando el caso Palma Arena comenzó a andar por los procelosos pasillos judiciales de Palma, los Duques de Palma emigraron a Washington porque había no sé qué motivo laboral esperando al Duque y porque sus numerosos retoños debían, como hijos bien, conocer el idioma inglés que es el lenguaje de los negocios. Poco tiempo antes adquirió, junto a la infanta Cristina, una lujosa propiedad en el exclusivo barrio de Pedralbes en Barcelona.
Sin embargo, hay quien ha escrito que las razones migratorias dadas fueron las oficiales, pero que en realidad se debían a que se barruntaba un oscuro futuro judicial y había ansiedad en la Casa Real y consideraron los fontaneros de Zarzuela que la lejanía podía ser un antídoto, aunque al parecer no está surtiendo los efectos deseados.
No olvidemos que esa estancia en Washington está costando una pasta a nosotros, contribuyentes españoles, porque sin que conozcamos cómo y quién paga la estancia, sí está claro que se paga un gran número de personal de seguridad, además, de los asesores que les correspondan en función de la grandeza que representan, sin contar los constantes viajes oficiales que hacen a España y otros países.
No sabemos cómo acabará este asunto judicial, pero los medios de comunicación ven el panorama muy negro para el yerno del Rey. Pero, ojo, que no tiemblen los cimientos y tampoco es necesario que os agarréis a la silla mientras leéis esto, ya que se trata del yerno del Rey y cuando está la Corona de por medio todo quedará impolutamente archivado. Al tiempo. A lo sumo, si la cosa pinta muy mal, se provocará un divorcio como ya ocurrió por otros motivos, con el otro yernísimo y Urdangarín se las tendrá que arreglar en esa terrible caída libre. Así funcionan las monarquías. Así sobreviven.
Ya lo dijo el Tribunal Constitucional en su famosa sentencia sobre el artículo 14 de la Constitución: "iguales entre iguales y desiguales entre desiguales". Una frase genial, sin duda, que aún a mí me tiene cautivado (¿por qué no se me habrá ocurrido a mí, copón?).

2 comentarios:

  1. Como siempre un artículo buenísimo, Lo del fontanero es genial....
    Así funciona casi todo en nuestro país; yo me pregunto para qué necesitamos nosotros "La Corona", y encima sería un tema menos que estudiar,jejeje aunque sea cortito y facil.
    Lo de la frase, "iguales entre iguales y desiguales entre desiguales", creo que aunque no se te ocurriera a tí seguro que alguna vez la has pensado, como todos, y más en los tiempos que corren¡¡Un saludo

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  2. M. Dolores, la Corona hoy día no se sostiene, no es más que una franquicia de intereses.
    Lo más preocupante que estos miembros consortes actúan con la convicción de que no les va a pasar nada.
    Así es nuestro país.
    Saludos.

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