sábado, 18 de junio de 2011

FRANQUICIA DEL BUEN VIVIR


Leo en un confidencial que existe cierta molestia por los sucesivos viajes privados de los Príncipes de Asturias. Pero no por los viajes en sí, sino porque existe una calculada dualidad sobre si se trata de viajes públicos, privados o semiprivados. Y es que, al margen del debate monarquía o república, en los tiempos que corren todos estos estipendios de dinero público está en tela de juicio.
Tanto los miembros de la monarquía como de la casta política tienen muy fácil encubrir sus viajes privados como si fueran públicos. Basta con dar dos o tres razones de las llamadas de estado para justificar que esos viajes han de ser financiados con fondos públicos, cuando en realidad viajan a título particular.
En el caso de la casta política podría ser fácil -si hay voluntad- comprobar qué hay de cierto en este tipo de viajes porque existe un presupuesto más o menos fiscalizado. Sin embargo, eso no es posible conocerlo en el caso de la monarquía ya que su presupuesto es opaco y lo único que aclara la Constitución es que es para "El Rey recibe de los Presupuestos del Estado una cantidad global para el sostenimiento de su familia y Casa, y distribuye libremente la misma" (artículo 65.1 CE). La cantidad que actualmente está recibiendo la Casa Real a costa del presupuesto general está en torno a los nueve millones de euros anuales. Sin embargo, nadie nos ha aclarado aún en qué se emplea ese dinero.
En mi opinión (porque nadie me da otra), esa sería la cantidad equivalente en concepto de salario ya que todos los demás gastos (personal de la Zarzuela y de la casa del Príncipe, manutención, logística, vehículos, viajes y un largo etcétera sale de otras partidas presupuestarias de los distintos ministerios). Es tan sólo una opinión, porque nadie nos aclara este aspecto que es algo aberrante en una democracia. Y si nadie nos lo aclara -en mi opinión- es porque de conocerlo no es algo que vaya a hacer las delicias de los contribuyentes españoles.
Por tanto, sostengo que la monarquía española y el resto de las monarquías -curiosamente, la mayoría europeas- ya no tienen razón de ser y se han convertido en una especie de franquicia del buen vivir. Y esa afirmación la hago al margen de ideología monárquica o republicana. Es algo de sentido común.
El movimiento 15M, entiendo, ha de estar al margen de episodios violentos y sí mucho más centrado en profundizar en la esencia que fundamenta su existencia: los privilegios de la clase política -y ahí incluyo a la monarquía, por supuesto-. Todos esos privilegios han de ser el motivo de movilización e indignación porque es necesario que cambien muchas cosas en España y en el mundo. Nuestro futuro depende de ello.

2 comentarios:

  1. en vez de servirnos, se sirven, como los políticos, vamos para atras tanto como un milenio ahora que está tanto por aqui, por cierto, creo que el ya no somos reino de Granada, por tal de gastar, y luego quitan unos eurillos a una carrerilla

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  2. Mucha razón llevas paisano. Lo importante es que no quiten la carrerilla...

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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