jueves, 30 de septiembre de 2010

LO QUE BARRUNTA LA JUNTA DE ANDALUCIA



Lo que aquí contaré pasa por ser un asunto aparentemente sectorial, pero expone a las claras que en esta sociedad tan globalizada en la que ya sólo existe el patrón económico como referencia válida, todo aquel que dependa de un sueldo -la inmensa mayoría de los ciudadanos- lo va a tener crudo en los próximos años. Puede parecer que hablo de teorías conspiratorias como aquellas que parecía inventarse Mel Gibson en aquella película de los 90 denominada "Conspiración" (las que resultaron ser verdaderas finalmente). No, no se trata de nada de eso, ni tampoco se trata de atemorizar con teorías apocalípticas, pero la realidad es que el mundo está cambiando y que los países del primer mundo están tan dominados por el mercado financiero (principalmente compuesto por grandes corporaciones y ese capital ciego que va a velocidad de vértigo de ordenador en ordenador, incluido los paraísos fiscales) que paulatinamente se van despojando del estado de bienestar, que ya no es sostenible con los impuestos, entre otras cosas porque los estados llevan años dedicándose a otras cosas, es decir, que gastan el dinero en otras cosas, totalmente alejadas del interés del ciudadano. Además, la llamada a las puertas de los países ricos por parte de los habitantes de los países desfavorecidos es cada vez más un enorme clamor y, lógicamente, se acabarán derrumbando todas esas puertas. Así de perversa es la situación.

Pero bueno, no quiero alejarme del asunto que venía a explicar. Se trata de la nueva inventiva de la Junta de Andalucía, que no es otra que reestructurar su Administración Pública. Así contado puede parecer algo lógico e incluso hasta loable. Pero el caso es que a través de un Decreto-Ley -el 5/2010-, de reciente aprobación, liquidarán de facto la Administración Pública profesional, es decir, la conformada por profesionales que han entrado por la vía de los principios constitucionales de igualdad, mérito, capacidad y publicidad, previstos en el artículo 103 de la Constitución. Y lo harán de la siguiente manera: en los últimos años se ha creado en la sombra una Administración paralela formada básicamente por empresas públicas a las que han accedido mayoritariamente personas ajenas a la función pública pero cercanas e integrantes del partido en el gobierno andaluz. Desde antiguos cargos públicos hasta militantes, pasando por familiares, amigos y recomendados. Todo ese tipo de personas conforman esa administración paralela, la cual ya cuenta con 20.000 integrantes. Lógicamente, todos los cargos públicos de cierta importancia que lo han sido ocupan puestos de alta dirección con emolumentos adecuados al puesto.

Y como resulta que esa gente ni ha hecho oposiciones ni las va a hacer en futuro, las van a integrar (mejor dicho van a hacer una refundición de ambas administraciones) con la Administración Pública profesional, de manera que en poco tiempo ya no se sabrá quién está ahí porque ha accedido por medio de oposiciones y concursos-oposición y quién lo está porque ha accedido por la vía del clientelismo. Y será así porque se piensa en que el funcionario de carrera se integre en esa nueva Administración estructurada en Agencias. Esa integración, inicialmente, será voluntaria pero con la particularidad que no le dejarán otras vías que esa integración ya que su puesto de trabajo profesional poco a poco se quedará vacío de contenido, que es algo que ya se está notando de manera evidente. Por su parte, el personal laboral fijo no podrá elegir y se habrá de integrar de manera obligatoria.

Esto que anuncio está creando un enorme revuelo y, además de los sindicatos (que dicho de paso, muchos de ellos no están poniendo mucho empeño en desmontar esto), se están creando redes de opositores (que ven mermadas sus expectativas de entrar en la Administración) , funcionarios (que ven mermadas sus expectativas de ocupar mejores puestos por la vía legal de la carrera profesional) y aspirantes a la función pública (en su mayoría interinos que llevan años recopilando puntos para poder optar a un puesto estable), que de forma metódica están llevando el asunto a los tribunales.

Pero, ¿creéis que existe preocupación por parte del gobierno andaluz y el partido que lo apoya? No, en absoluto. Barruntan que podrían perder las próximas elecciones y están enormemente preocupados por dejar bien ubicados a sus compañeros. Lógicamente la Administración que quedará será mucho menos garantista y profesional y, por tanto, totalmente contraria a los intereses generales, que son los intereses del ciudadano que paga sus impuestos religiosamente (bueno no los paga, se les quita).

Y explicado esto, imagino que comprenderéis que hiciera una introducción un tanto apocalíptica, ya que lo que expongo no es fruto de la casualidad sino que es algo muy bien organizado y estudiado por parte de las élites políticas para desmoronar poco a poco lo único estable en este país: la función pública. Y si se desmorona la función pública os aseguro que el desmoronamiento del sector privado actual será una anécdota comparado con el que se espera en los próximos años.

Mientras tanto, la mayoría de los ciudadanos que pagan impuestos verán mermadas sus expectativas, es decir, su vida y sólo serán las élites políticas, sociales, económicas, empresariales deportivas y algunas otras las que tengan asegurado un futuro.

Por menos, se pusieron en marcha algunas revoluciones burguesas, pero aquí parecemos más interesados en la princesa del pueblo, en la real y en las estrellas millonarias del "madriz" y del "barza".

miércoles, 29 de septiembre de 2010

HUELGA: EL PAPEL DE LOS SINDICATOS



Trás la celebración de esta huelga general –bastante artificiosa y desnaturalizada, por cierto- debería de abrirse un largo debate sobre el papel de los sindicatos en esta economía tan globalizada.
En eso pensaba esta mañana y comentaba con compañeros cuando observaba que la gran mayoría de los trabajadores no mostraban ánimo por secundarla y el pequeño comercio buscaba el momento más oportuno para abrir sus locales temerosos de los piquetes que, en pequeños grupúsculos, “vigilaban” las calles más comerciales.
Y habría que debatir largo y tendido sobre el papel de los sindicatos porque el modelo actual puede ser que ya no sirva como no sirve determinada forma de producción de bienes o determinadas formas de prestación de trabajo.
Nos guste o no –y a mi no me gusta- las fuerzas socio-económicas de nuestro tiempo ya no la encabezan los estados ni los agentes sociales. Lo son el capital ciego que circula a velocidad de vértigo de una pantalla de ordenador a otra en cualquier parte del mundo (mucho de él refugiado en paraisos físcales) y las grandes corporaciones económicas.
Los estados desde hace tiempo han entrado en una economía de mercado debido a que deben de acudir a los mercados financieros y endeudarse y tener a alguien que compre esa deuda para luego recoger la cosecha en forma de cuantiosos intereses. Pero ese proceso se puede convertir en una gran bola de nieve –que son los cada vez más crecientes intereses y la cada vez mayor necesidad de endeudarse más- que acaba por destrozar a los cimientos del estado mismo. Y ante ese panorama, las huelgas por muy eficaces y seguidas que sean poco van a poder solucionar.
De hecho nuestro país está inmerso en una dramática situación, apuntalado por los mercados internacionales, que sólo compran deuda y letras del tesoro español si el estado lo devuelve a cambio de grandes sumas de intereses. Y, claro, a mayor presupuesto para pagar intereses y, consecuentemente, mayor emisión de deuda, más recorte de gasto que siempre afecta a bienestar social y a inversiones, es decir, a los ciudadanos del país que pagan impuestos.
Por tanto, los sindicatos han de ver las cosas de otra manera para seguir defendiendo los derechos de los trabajadores que es su fin y así está previsto en las constituciones occidentales.
Hasta ahora los sindicatos, están manifestándose o haciendo huelgas parciales o generales una vez que las medidas están tomadas y aprobadas. Y en mi opinión eso es un gran error porque eso supone aceptar ser parte de un sistema que te excluye. En cambio, deberían actuar con la anticipación precisa para que no se lleguen a plantear tales situaciones en el fluturo. Es decir, a formar parte de ese estado que ha de defenderse del gran capital.
Por ejemplo, el mercado de trabajo se viene desregularizando desde hace lustros debido a que el capital ciego dicta sus leyes, pues bien, los sindicatos eso deben de apreciarlo con la suficiente anticipación y trabajar para que no se lleguen a tomar medidas desregularizadores. Otro ejemplo: las Administraciones Públicas en España se están privatizando desde hace lustros, últimamente a pasos agigantados, alejándose del modelo de función pública francés que apuesta por una función pública fuerte, basada en los principios de igualdad, mérito, capacidad y publicidad, mientras se acercan al modelo del “spoil system” anglosajón, basado, entre otras cosas, en una función pública que apuesta por la contratación a conocidos y simpatizantes del partido en el poder y no tanto por oposiciones, que yo creo es el sistema realmente garantista y profesional que debe de imperar. Sin embargo, los sindicatos parecen no haber captado ese alejamiento de ese modelo y cuando ya se de, ya será tarde.
Por tanto, ¿en qué deberían ya de estar pensando para que el trabajador no pierda más derechos en vez de enviar piquetes y aterrorizar a los cuidadanos? ¿En qué deberían estar pensando para evitar que se desplome por completo la función pública, qué ya va camino de ello?
En mi opinión, sería mucho mejor despojarse del actual modelo sindical y adoptar un modelo similar al alemán, holandés o americano, en los que el sindicato pasa de ser un órgano subvencionado a un órgano activo que asume las políticas de empleo del país.
¿Qué pensáis?

lunes, 27 de septiembre de 2010

MICHEL HOUELLEBECQ


Houellebecq. Tal vez sea el escritor maldito francés actual. El más contemporáneo, que recoge el testigo de innumerables escritores malditos franceses, tal vez la patria que más autores de este pelaje ha producido, desde que Baudelaire ya dejara su impronta con sus "Flores del mal" así como el agobio y sobrecogimiento que nos produjo en su momento leer "La nausea" de Jean-Paul Sartre.
Pero quizá Michel Houllebecq sea otra cosa. Podríamos pensar que estamos ante el Martin Amis francés, pero no es exactamente cierto. Particularmente, la literatura de Martin Amis no me atrae tanto como la de Houllebecq, ya que el británico busca purgar de manera exagerada sus frustraciones y su visión de la vida en su narrativa, mientras que Houllebecq, aún buscando algo similar, no se obsesiona en buscar a toda costa la complicidad del lector como sí ocurre con Martin Amis. Le interesa describir todo lo que rodea a sus malditos personajes, pero no los restriega en la cara del lector como, en mi opinión, hace el británico.
La literatura de Houllebecq no está hecha para complacer a nadie. No está hecha para mojigatos ya que apuesta por ideas y formas de ver la sociedad duras y tajantes, recordándonos muchos de sus personajes a seres autodestructivos -por brillantes, tal vez, en el caso del escritor francés- que ya hemos contemplado en el cine (caso de Taxi Driver) y en la literatura misma (me ha recordado en algunos casos a Rodión Románovich Raskólnikov, el personaje de Crimen y Castigo).
Pero a pesar de ello, insisto, Houllebecq, aunque que nos pondrá entre la espada y la pared en cuanto a sus descarnado análisis de la realidad hipócrita en la que vivimos, no nos involucrará en sus cuitas, algo que siempre me ha parecido pernicioso cuando lo he detectado en otros autores literarios o cinéfilos. Por eso dejé de ver las películas de Bigas Luna, tan obsesionado con que nos obsesionemos con sus obsesiones (que es sólo una: el sexo); o las primeras películas de Almodóvar (luego maduró), tan dado a que participásemos de su hortera forma de ver la modernidad.
Ahí está el mérito de la literatura de Houllebecq. Porque la brillantez no ha de necesitar apoyos para que lo sea. Es más, si busca apoyos ya no hay tal brillantez.

domingo, 26 de septiembre de 2010

MEDIA MARATON DE GUADIX 2010 (26/09/2010)





Excelente temperatura para correr, me dije. Guadix está cerca de Granada. Mucho más si vas con Mario, con el que siempre conversas de múltiples temas. Sus comentarios son lacónicos y acertados. En el tercer o cuarto tema ya se atisban las altas torres barrocas de la Catedral de Guadix. Junto a sus muros se halla la Plaza de las Palomas, centro neurálgico de la ciudad, construida en los siglos XVI y XVII, que igual vale para albergar la sede del Ayuntamiento, que se transforma en escenario de grandes conciertos o bien -como es el caso de la Media Maratón de Guadix- se convierte en salida y meta de esta prueba dedicada al melocotón, fruto por excelencia de la comarca. El ayuntamiento publicita orgulloso sus símbolos. Hace bien.

Aparcamos bien y rápido. Calentamos bien y rápido. No salimos tan puntuales ni tan rápido dado que las características de la salida no lo permiten. Pronto despido a Mario porque yo me quedo. Y me dedico a correr turísticamente. Pasamos y contemplo excelentes palacios barrocos, renacentistas y neoclásicos y me place lo que veo. Pasamos cerca de la Alcazaba árabe construida en el Siglo XI, la cual contemplo y me place. Pasamos por el barrio de las cuevas, que contemplo y me place. Voy cómodo. Voy a gusto. El gemelo, muy bromista en su alarma en los días anteriores, decide colaborar. Escucho su bromista risa. No me duele en absoluto. Tercer kilómetro. Muy cómodo. Cuarto kilómetro. Muy cómodo. Se baja un poco la pantorrillera izquierda Medilast. Me extraña porque nunca me ha pasado. Me detengo trece segundos y la ajusto. Kilómetro cinco. Muy cómodo. Demasiado cómodo. Observo que la se aflojan el cordón izquierdo de la ya ajada Asics Kayano. Me detengo seis segundos y lo vuelvo a atar. Kilómetro seis. Muy cómodo (¿cuándo comenzarás a correr, lechón?). No lo sé, voy cómodo. He venido a acabarla. A entrenar. Ya hace que salimos de Guadix. Vamos hacia Purullena. Pero antes estará esa terrible cuesta a decir de muchos. En el kilómetro ocho. No tiene más de setecientos metros. No me parece tan terrible. Vas fresco y no la notas apenas. Llegas a Purullena. Un pequeño grupo de "trogloditas" te aplaude. Un cartel anuncia el "Museo Troglodita". Y piensas: que mal "suena" el término troglodita en español, pero que bien "suena" en alemán: Höhlhen. Qué gran nombre para un grupo metálico. Si pienso en todo eso es porque no voy nada mal. Tampoco estoy haciendo méritos para merecerlo. Atraviesas unas calles de Purullena y otra vez campo. Pasas por encima de la A-92 y pasan grandes motocicletas haciendo un gran ruido. Van a lo suyo. Nosotros vamos a lo nuestro. A todo esto, ya hemos pasado el kilómetro diez. Y vas bien, muy bien. Pero reconócelo pichón vas pisando huevos desde que te ha dado por hacer turismo corriendo, qué te importará a ti cómo se escribe troglodita en alemán, por qué no te centras en la carrera. Casi me ruborizo cuando mi interior me arroja a la cara todo eso. Pero ya estás en Bejarín y ya has atravesado el ecuador de la carrera; de hecho, ya estamos en el kilómetro doce largo. Hay una pequeña cuesta que atraviesa esta pequeña localidad, que supongo pertenecerá a Guadix. O tal vez a Purullena. Sales de la población y divisas la inconfundible figura animosa de Roberto. Va con unos compañeros del activo club de Armilla. Con ellos también va Eduardo, de la Zubia. Me uno a ellos bromeando que no sé si quedarme en ese grupo dado el ritmo que lleva. Roberto dice que no hay dolor y anima a sus compañeros a llegar al catorce en una hora diez. Un compañero va trazando el ritmo y lo relevo, pero voy bien y ya he decidido comenzar a correr más fuerte. Así que me he ido de Roberto, de Eduardo, de ese pequeño grupo. Me uno a dos corredores de Los Trotanoches. Uno de ellos es Paco, según reza detrás de su camiseta, con el que he hablado un poco antes de salir de Guadix. Me dice que hay unas vistas increibles subiendo a un cerro que me señala con su dedo: desde allí se aprecia los tres Guadix: el troglodita, el antiguo y el moderno. Está orgulloso de su pueblo. Como debe ser. Tengo que subir allí algún día le digo, que los Trotanoches además de correr son unos excelentes guías de su pueblo. Pero en fin, decía, que me había ido de Roberto, de Eduardo, de ese pequeño grupo y ahora ya voy camino del catorce, al que llego en una hora y nueve, un minuto menos del que planeaba Roberto (en ese punto kilométrico está la localidad de Benalúa, pero no pasamos por su centro). Así que me animo y abro algo más el ritmo. A pesar de los rompe piernas en que se convierte la carretera hasta llegar a meta. Voy pasando bastantes corredores porque la gente ya va algo tocada. Pero yo, aunque más cansado que antes, siento buenas sensaciones. No olvidemos que he estado vegetando más de la mitad de la prueba. Sin embargo, algunos corredores -pocos- me pasan. Pero también se les ve tocados. Desde Benalúa hasta Guadix hay un gran trecho de campo y carretera. Pero lo que vemos es bonito. Es una zona de la pequeña Vega de Guadix. Y pienso que en esa latitud deben de recogerse bastantes buenos melocotones. Es probable que hasta los que integran la bolsa del corredor, como cada año.


Llegada. Gentileza de Paqui y Roberto.

Llega el kilómetro quince y siento que los kilómetros se van sucediendo con rapidez. Y me siento algo más cansado por dos motivos: la acumulación de kilómetros y el mayor ritmo impuesto. Pero no demasiado. Esa es la verdad. Veo el dieciséis. Veo el diecisiete. Y me siento bien, bastante bien. Pero hay que reconocer que el terreno no es fácil para coger ritmo. La carretera igual sube que baja e, igualmente, de pronto, irrumpe el terreno llano. Es la fiel fotografía de la orografía de esta original y extraña tierra del norte de Granada, antiquísima, milenaria. En el kilómetro dieciocho -el que no veo porque probablemente hay algún coche aparcado delante de la señal- ya se observan aún lejanos algunos edificios de Guadix. Pero, lógicamente, aún no se aprecia la Catedral ¿Cómo voy ya a estas alturas? Bien. A un ritmo casi siempre inferior a cinco el mil e incluso muy cercano a los cuatro treinta. En el diecinueve ya podríamos decir que estamos en Guadix. Al menos ya se aprecian a tiro de piedra las primeras viviendas en el margen derecho. Y al poco las naves industriales, grandes tiendas y supermercados que suelen anunciar la llegada a una población mediana o grande. Esa larga avenida que desembocará en el kilómetro veinte la conozco bien. Porque siempre se ha entrado por ahí; incluso cuando la prueba de Guadix no era Media Maratón. Se llama Avenida de Medina Olmos. Miro el Forer y voy a cuatro treinta. Pero no es mi propósito. Probablemente el estar ya en la ciudad, verse animado por el público y la ilusión de la llegada hace que las piernas vuelen. Nos pasa a todos siempre y cuando se vaya razonablemente bien. Y sí, yo llevo la mente lúcida y puedo observar la entrada a la ciudad, a la gente -muchos de ellos animando a sus propios familiares que hoy corren-, y por supuesto las torres barrocas de la Catedral, que preside toda esa zona alta de Guadix. Si ya veo los matices barrocos de la Catedral es porque ya estamos muy cerca y porque mi vista no está nublada. En línea recta no habría más de trescientos metros, pero no, hay que dar otra pequeña vuelta. Bajar como si fuéramos a las instalaciones deportivas, para rodear por su lado oeste el entorno de la catedral y -ya sí- entrar de nuevo en la animosa Plaza de las Palomas ¿El tiempo? ya lo dije al principio: ¡excelente para correr!



viernes, 24 de septiembre de 2010

CIERTO MOTIVO DE ALARMA



El pasado miércoles, a las 17 horas, y con un mal cálculo sobre la climatología (hizo más calor del que sospechaba), corría doce kilómetros por los aledaños del Pantano del Cubillas, en uno de esos días que sabes casi desde el principio que no te acompañan las fuerzas y, consecuentemente, las sensaciones son horribles.
A pocos días de la Media Maratón del Melocotón -que pretendo correr- ese estado debe causar alarma, pero intenté no obsesionarme con el asunto e intentaba correr a un ritmo mucho más lento que el habitual.
Buscando alguna explicación a ese mal estado de forma de ese miércoles -algo no experimentado en los días anteriores-, pensé que un efímero almuerzo de fruta para facilitar la digestión pudo ser la causa (casi pájara), aunque también pensé en síntomas de cansancio, ya que las últimas salidas no bajaban de los quince kilómetros de media, y eso se acaba pagando.
Esa misma noche, sufrí un pequeño calambre en la cama, en la zona del gemelo y ese síntoma -pensé- poco tenía ya que ver con la mala alimentación y, probablemente, sí con una falta de descanso.
¿Me preocupa esta situación de cara a esta dura prueba de Guadix? En realidad, no. No, porque soy consciente -como decía a Mario esta misma tarde- que voy a ir a acabarla sin consultar el cronómetro, ya que para mí, en estos primeros días de otoño, estación cargada de pruebas, lo importante es ir acabando las competiciones, principalmente las primeras. En noviembre, ya se verá.
Por tanto, no hay que ser demasiado deductivo para saber que en Guadix voy a sufrir. Pero acabaré la prueba sin lugar a dudas, porque lo que ocurrió el miércoles debe considerarse como algo muy puntual, como espero que se pueda demostrar mañana en el rodaje suave que haré de entre diez y doce kilómetros.

martes, 21 de septiembre de 2010

ES INDIGNANTE


Creedme si os digo que esta extraña situación económica me confunde sobremanera. Y ya hace tiempo que dejé de creerme a los salva patrias que nos gobiernan o al menos eso dicen hacer. Pero la realidad es que todo lo que veo a mi alrededor es podredumbre mezclada con enorme ostentación. De ahí la confusión en la que me encuentro.

Yo que por la ubicación de mi trabajo conozco el centro neurálgico de Granada observo cómo los pequeños comercios caen como chinches, sencillamente porque el negocio no funciona y no funciona porque no se vende. Comprobabas que hace unos años se cerraban unos negocios y se habrían otros, cumpliendo con esa extraña rotación de cambio de negocio tan común en las zonas comerciales. Pero ahora la mayoría cierra para no abrir, no sin antes haber estado liquidando su stock a precios irrisorios.

Por otra parte compruebas asimismo, que no conoces ni a un-a joven menor de 30 años que disponga de trabajo a pesar de la hiper formación que acreditan. En ese sentido es indignante ver cómo el estado con los impuestos de todos ofrece una vasta educación a los jóvenes para que míseros e impresentables empresarios puedan optar a la carta por mano de obra cualificada a cambio de sueldos irrisorios, mientras que ellos van inflando sus arcas, su ambición y avaricia.

De los jóvenes no formados que pueblan -por ejemplo- los pueblos de Andalucía mejor no hablar, porque a esos sólo les queda vegetar en un rincón al amparo de sus padres, probablemente parados. El último recurso que les queda son las menguadas pensiones de los abuelos. Subieron al andamio con promesas de riqueza, coches, fiesta y droga en muchos casos y ahora han tenido que bajar de él. Pero parece irle muy bien al PSOE andaluz que ha mantenido a un mentecato como Chaves gracias a esa política simplona, tercemundista y subvencionadora.

Y miras para otro lado, cambias el objetivo y observas a los mismos de siempre instalados en sus prebendas y privilegios ofrecidos por mor de esta cruel democracia que devora a muchos para favorecer a unos pocos. Y para colmo tienes que tolerar que chupen cámara para que te cuenten veinte cuentos que deberían ser castigados como delito (en ese sentido es un paradigma de lo que digo la inefable Leire Pajín, una tipa que sin formación ni mérito ostenta -dicen- tres sueldos y se toma la libertad de dar lecciones progres en las televisiones de su entorno).

Pero no queda ahí la cosa, porque el Estado -con mayúsculas ahora- español sigue en la más ruin de las ruinas y, sin ofrecer credibilidad alguna a los inversores internacionales, sigue gastando y tirando el dinero a sus anchas, porque como nuestro presidente es el gran gurú de la alianza de las civilizaciones hemos de dar ejemplo ofreciendo nuestro menguado estado de bienestar a civilizaciones que a poco te descuides tan meterán un chupinazo por el culo de tanto que nos odian. Pero bueno, no importa, lo importante es el buen rollito y el gratis total. Además, quien esto lo paga no es otro que el español medio con su mísera nómina a la cual es fácil extraerle el diezmo, ya que extraérselo a las grandes fortunas y grandes profesionales -que las guardan a buen recaudo en los paraísos fiscales admitidos y consagrados por la clase política- no lo es tanto.

Es tan indignante la situación que ni ánimo tengo de acompañar con dibujo o foto esta entrada como siempre hago y ni yo mismo sé ya que añadir más. Por tanto, me haréis un gran favor si vosotros-as comentáis o explicáis vuestra opinión y los casos casos indignantes que conozcáis.

Ganas dan de apearse de toda esta estulticia.

sábado, 18 de septiembre de 2010

BALADA DEL CORREDOR SOLITARIO



Aunque no vaya a elaborar una composición poética provenzal, según la tercera acepción de balada ofrecida por la Real Academia de la Lengua, en su primera y segunda acepción existe sentimiento amoroso y existe sentido legendario y, de fondo, poesía, mucha poesía. Por tanto, ¿no está repleto nuestro deporte de todos esos atributos?
De ahí que justifique ese título como "balada", que se me ocurrió (estas cosas solo se te ocurren corriendo) ayer por la mañana mientras hacía con bastante ánimo y motivación más de 16 kms., por una Vega lluviosa y silenciosa (¡Dios, qué belleza!), desperezándose por abrirse al día poco a poco.
Pensé que sería buena idea ese título para hablar del corredor solitario. Ese corredor que habitualmente corre sólo -que bien podría ser yo, pero también alguno de vosotros-.

Yo, como corredor solitario la mayoría de las veces, encuentro en ese onanismo una doble y hasta un triple motivación y pocas veces siento que salgo a correr en soledad, ya que son una pléyade de sensaciones las que me acompañan a lo largo del recorrido. Por decirlo con esforzado sentido poético, correr en soledad es una soledad tumultuosa.
Porque al escuchar tan sólo la respiración -hace ya mucho tiempo que no corro con música- y el ruido del impacto de las zapatillas contra el asfalto o la tierra (y siendo consciente que esos sonidos están totalmente integrados en la actividad deportiva) la mente divaga de un lado para otro y acostumbro a otear los campos que me rodean y a seguir el tenue y limpido hilo de luz de las claras acequias de la Vega; en otras ocasiones, sigo el vuelo torpe de algún pájaro al que la luz del día le da otra oportunidad de camuflarse con el entorno entre los frondosos árboles. Pero casi siempre avanzo con la emoción a flor de piel por mor de los kilómetros hechos y los por hacer. E incluso hablo conmigo mismo, entablando un diálogo interior de lo más variopinto. En ocasiones me dedico a pensar en algún artículo que voy escribiendo mientras devoro kilómetros; y en otras ocasiones le voy dando forma y solución a pequeñas onerosidades cotidianas, que se convierten en minúsculas cuando las endorfinas están en su punto álgido, a pesar de que horas antes, en el terreno de los seres vivos, se tornaban irresolubles.
Pero de todo, lo que más me place es poder sentir la sensación de estar ausente de todo. Ese es mi verdadero privilegio.
A veces, en mitad del trayecto ha comenzado a caer una tenue lluvia y he comprendido que eso ha ocurrido porque tan sólo faltaba ese detalle para que la felicidad sea total. Las piernas se van alzando por atrás y el nivel de calentamiento de los músculos inferiores está en su punto exacto para no sentir molestias; la respiración es tranquila y las pulsaciones son cómodas y, entonces, comienza a caer esa tenue lluvia. Y dices gracias. No sabes por qué ni a quien se lo dices, pero la realidad es que de tu boca ha salido un sonoro: ¡¡gracias!! Igual que en otras ocasiones gritas fuerte para espantar y, de camino salvar, a los pájaros ante la presencia de los cazadores (eso algún día me meterá en un buen lío), ser al que odio casi al mismo nivel que al torero.
Y es que cuando corres en soledad se confecciona todo un mosaico de pequeñas sensaciones que hacen que esa soledad se convierta en la mejor de las compañías.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

CRÓNICA DE UN ENTRENAMIENTO




Muchos, antes de dormir, cuentas ovejitas. Pero el corredor -que suscribe- suele relajarse visualizando el entrenamiento que ha hecho ese día o si no lo ha hecho, el circuito que hará el próximo día. Así que la noche anterior buscaba el sueño visualizando el circuito que haría a la mañana siguiente. Pero no tenía claro qué circuito haría. Había hecho uno por la Vega hacía dos días y le apetecía cambiar de recorrido. Podría subir desde Pinos Puente al Pantano Cubillas y luego volver, pero eso le supondría hace casi diecisiete duros kilómetros y no estaba seguro de querer hacerlos (el corredor aún no sabía que la realidad luego se impondría), así que una opción excelente podría ser volver a un circuito últimamente muy olvidado aunque duro: el que conduce a Tiena. Dejaría el coche junto a la tapia principal del campo de Fútbol de Pinos Puente e iría calentando motores por el camino de asfalto, que tras pasar por los dos cementerios -el viejo y el nuevo- de la localidad enlazaría con el camino asfaltado que junto a las instalaciones de tenis del club privado de la localidad, (al cual fue invitado a pertenecer, pero el tenis nunca ha sido su obsesión) desemboca en la carretera comarcal que conduce a Búcor, en primer lugar y posteriormente al Cortijo de Enmedio, Tiena, Olivares -e incluso hasta Moclín y Colomera-.
Nada más penetrar en esa maltrecha carretera el corredor observa que está en obras. Y ahora recuerda que la última vez que pasó por allí fue en bicicleta y las obras ya estaban comenzadas pero mucho más allá, más cerca de Tiena que de Pinos Puente. Por fin alguien ha tenido la genial idea de reformar esa vieja carretera.
Las obras para nada debían ser un obstáculo para el corredor, todo lo contrario: si se evita el tránsito de coches él podría correr a sus anchas, por medio de la carretera que es lo que siempre le ha gustado, pero que casi nunca ha podido hacer. Sin embargo, algunos coches entran sin que el corredor se explique cómo, lo que hace que desista de ir demasiado tiempo por mitad de la carretera.
El día es claro y se presume que será soleado y caluroso, así que más vale no permanecer hasta más de la once por esas secas carreteras. Todo dependerá del número de kilómetros que desee hacer esa mañana.
En principio no lo sabe. Lo único que sabe es que volverá por el mismo lugar, por lo que bastará con multiplicar por dos los kilómetros que haga en la ida.
Cerro de los Infantes

Nada más comenzar la ruta en la carretera -apenas kilómetro y medio desde que saliera junto al campo de fútbol- el correr tiene ante su vista uno de sus lugares favoritos: el Cerro de los Infantes, así denominado porque en él fueron abatidos dos importantes infantes: el Infante Juan de Castilla, hijo de Alfonso X el Sabio y el infante Pedro de Castilla, hijo de Sancho IV, el Bravo, cuando ambos comandaban las tropas castellano-leonesas en su incursión por estas tierras, por entonces, bajo el dominio del Sultán Ismail I, de Granada. Corría el año (del Señor) 1319 -en concreto el día 25 de junio de ese año-. Si bien, ese hito histórico documentado fue importante, no se puede negar que esa zona es mucho más conocida por haber dado abrigo a una ciudad íbero-romana denominada Ilurco, según los expertos con los que el corredor pudo hablar en sus tiempos de Concejal de Cultura y cuyas inscripciones decoran la sala de entrada del Museo Arqueológico de Granada y a cuyo lugar he de llevar (al Cerro de los Infantes, no al museo) algún día -porque se lo tiene prometido- al escritor granadino José Luis Serrano cuando éste se lo pidió al corredor.

Media luna de <span class=

Contemplar esa zona -ahora a la izquierda del corredor- junto al río Velillos mientras se corre hace que transcurran los kilómetros sin apenas percibirlo hasta llegar a otro lugar no menos bello: la Media Luna de Búcor, obra civil árabe que aún sigue conservándose a pesar de los pesares.
En la curva que hace la carretera junto a este monumento arquitectónico el corredor se encuentra ya las primeras máquinas que están levantando la carretera hasta convertirla en un polvoriento camino. El corredor agradece que desaparezca el asfalto aunque sea por unos metros, pero no sabe qué se encontrará más adelante aunque ya ve mucho movimiento al fondo. Un poco más adelante le tranquiliza ver que un coche viene en dirección contraria.
Sobre el kilómetro tercero, la carretera serpentea y se convierte en una especie de tobogán, volviendo a romperse de nuevo por mor de las obras a la altura del bucólico cortijo de las "Dos Hermanas", en cuyo lugar -dicen- se celebran las mejores nochebuenas de la zona y a las que siempre ha estado invitado y nunca ha ido. Ahora sabe que ya nunca irá porque no le interesa en absoluto celebrar las nochebuenas -ni casi nada- fuera de su hogar. Sin embargo, la visión de ese cortijo, encerrado entre olivos y plantas ornamentales le es siempre grata.
Al final de la cuesta -no demasiado pronunciada- de ese cortijo, como suele ser habitual, comienza un descenso desde el que ya se atisba el cortijo de Búcor, que en su momento fue una pequeña población y que ahora no lo habita nadie de forma permanente. El corredor mira su Forer y comprueba que ya está cerca del kilómetro 4 y que las obras están a esta altura en su punto más álgido.

Sierra de <span class=

No sospecha de hasta qué altura hasta que no enfila la larga recta que conectará un par de kilómetros más adelante con el Cortijo de Enmedio, ya en la frontera con el municipio de Moclín. El ruido y el ajetreo de máquinas y obreros le avisan que ese lugar será de difícil tránsito cuando comprueba que un gran tajo rompe por completo la carretera.

- Se puede pasar- pregunta el corredor a un obrero.
- Sí, los turismos están pasando por los olivos- responde el hombre con amabilidad.

Así que tras correr unos veinte metros en falso, confundiéndose de carril, acaba por lanzarse por un pequeño balate para conectar con el carril que se adentra entre los olivos, siguiendo las huellas de los coches que ya han pasado por allí.
El camino entre los olivos no tiene mal piso pero es completamente asimétrico e inclinado hacia la izquierda -en la vuelta se compensa-, pero impide que el corredor tenga que dar la vuelta, algo que no le apetecía en absoluto porque aún no llevaba ni cinco kilómetros.
Vuelve a la carretera porque a partir de ahí se acaba la obra y comienza una nueva carretera recién arreglada pero mucho más dura en su orografía. Ahora, la opción será si llegar hasta el cruce de Tiena -y de Olivares- y volver; o bien, seguir hasta Tiena -u Olivares-. Todo dependería de qué kilometraje se marque hasta dicho cruce.
Un poco antes de llegar al cruce el corredor ve un coche aparcado a la sombra de un árbol y dentro un operario de las obras de la carretera enfundado en un mono amarillo, seguramente indicado para trabajar de noche si fuese necesario. El corredor llega hasta el cruce y comprueba que el Forer acabar de marcar el kilómetro ocho en un tiempo de 41 minutos y con unas pulsaciones de 144 latidos por minuto. Por tanto, se ve bien para continuar y el calor aún no acecha todavía. Son las diez y diez minutos de la mañana.
Pero acechará en breve, así que bajo un árbol orina y comprueba que ese par de minutos bajo la sombra demuestran que el sol ya está atacando fuerte. Abajo, al fondo ve las primeras casas de Olivares, población que está a apenas dos kilómetros perteneciente al municipio de Moclín al igual que Tiena, pero decide visitarla en otro lugar. Así que se da la vuelta consciente que le darían más de la once en ruta.
El corredor no tiene sed, pero comprueba que el trabajador del mono amarillo continúa aún allí y hacia él se dirige:

-Hola, ¿tienes agua? -le pregunta tuteándole el corredor, porque es joven.
-Si, pero está helada- contesta el joven.

Efectivamente, la botella apenas tiene agua porque es casi una pieza de hielo. Se nota que el joven la mete en el congelador toda la noche para que se mantenga fresca el resto del día.

-Mejor -dice el corredor y toma un trago-.
-Ésta es nuestra gasolina -continúa diciendo el corredor para dar un poco de conversación-, además me quedan aún ocho kilómetros.
-Y porque aún no hace demasiada calor -dice el joven, quedándose indiferente cuando escucha lo de los ocho kilómetros. Se ve que no ha corrido nunca.
-Adiós y gracias.
-Adiós. De nada.

Con esa gasolina en el estomago el corredor sigue su curso que ahora es favorable ya que hay una ligera bajada, lo suficiente para ir cogiendo fuerzas que, aunque aún no perdidas, irán desapareciendo poco a poco.
El corredor vuelve de nuevo a la zona de obras y dobla hacia el camino de olivos. A los pocos metros, superada las obras y las máquinas, vuelve a salir a la carretera, pero comprueba que ese desvío le ha cansado las piernas más de lo esperado. Así que decide bajar un poco el ritmo hasta subir la cuesta que hay nada más pasar Búcor. Inmediatamente comienza otra pequeña bajada, pero ya se ve con fuerzas suficientes para subir algo el ritmo y correr durante varios kilómetros entre 4'45'' y 4'55'', manteniendo las pulsaciones en torno a las 150 ppm.
El corredor va tranquilo y no demasiado cansado, así que va pensando en sus cosas. Mira el Forer y comprueba que ya lleva casi 14 kilómetros, es decir, que está a dos kilómetros de la llegada. No siente ansiedad por llegar porque va cómodo, pero sabe que la entrada a Pinos Puente es a través de una cuesta algo dura y que el calor va acechando. No en vano ya son más de las 10,30.
Sube la cuesta y ya ve ambos cementerios en un hondonada y a continuación las tapias más septentrionales del campo de fútbol. Ya sólo le queda hacer lo que hace siempre: apretar para llegar a su destino a un ritmo inferior a 4'30''.

sábado, 11 de septiembre de 2010

MUCHO QUE CORRER

Media Maratón JaénNORMATIVA CIRCUITO GRAN PREMIO DE FONDO DIPUTACION-CRUZCAMPO 2010Media Maratón Granada



Mucho por correr en los próximos meses. Medias maratones, principalmente. Y es que, en principio, apetece correrlas todas pero hay fechas muy próximas y aunque es muy recomendable hacer cada semana una tirada de 21 kms., no lo es tanto competir en esa misma distancia. Porque, por lo que sé, entre la Media Maratón de Jaén y la Media Maratón de Granada tan sólo dista una semana -31 de octubre y 7 de noviembre, respectivamente, si no recuerdo mal-. Por tanto, entre estas dos hay que optar, o bien tomarse ambas -o al menos la primera de ellas- como un entrenamiento rutinario, algo de difícil ejecución cuando se trata de competir.
No obstante, antes hay dos medias maratones de mucho atractivo: la Media Maratón del Melocotón de Guadix y la Media Maratón de Motril -ambas integradas en el Circuito Provincial de Diputación-, que retrasa su fecha para hacerla coincidir con el campeonato de España de Media Maratón si no estoy mal informado. La primera de estas dos será pronto: el 26 de septiembre y la segunda el 17 de octubre. Por tanto, se trata de una acumulación de cuatro medias maratones cercanas en un plazo de mes y medio y -no hay más remedio- que optar.
Y en esas estoy. Intentando hacer kilómetros para poder llevar a cabo al menos tres de ellas -las cuatro con casi toda seguridad no las haré-.
Iré a Guadix y sufriré lo indecible porque es una media maraton rocosa, pero será un buen punto de lanza para afrontar las siguientes. Y entre medias está programada la prueba de Almuñecar, que a pesar de no constar de 21 kilómetros si lo hace con 15 que puede venir bien para ponerse a punto.
En fin, como decía al principio, mucho que correr para acabar bien el año.

martes, 7 de septiembre de 2010

VIAJANDO Y VIENDO ROSAS DE PIEDRA



Muchos de los viajes que narra literariamente Julio Llamazares en "Las rosas de piedra" están produciendo en mi una recreación de viajes ya realizados y, entre otras cosas, siempre coN el emocionante motivo de ver esas rosas de piedra como llama el escritor leonés a las catedrales. Además está sirviendo su lectura para descubrir nuevas rosas de piedra que quien esto escribe no ha visto y, es más, ni tan siquiera ha sospechado que pudieran existir, tales como las catedrales de Ciudad Rodrigo o El Burgo de Osma -la quinta en importancia de todo el país-.
Coincido con Julio Llamazares en dos cosas: me gustan las catedrales, pero no la iglesia católica, a la que se le supone patrocinadora o mecenas de estas enormes grandes obras de arte (la mayoría gótico, pero también con presencia románica, barroca, plateresca y renacentista e incluso -las más modernas- neoclásica. Y es que -pienso yo- nada tiene que ver el ser religioso con el ser artístico. El arte es arte, con independencia de donde proceda, produciéndose en este punto un inacabado debate sobre si el arte justifica todos los fines. Probablemente todos no, pero sí una gran parte de ellos.
Soy consciente que estas grandes obras hechas entre los siglos XII y XIX -las más importantes- se hicieron a costa de ignorar la enormes carencias del pueblo llano, pero también es cierto que no por ello hay que destruirlas. Y ahí entroncamos con otro gran debate: la quema de iglesias y templos religiosos por grupos izquierdosos, algo que, desde mi punto de vista, siempre ha sido un error y que sin esa acción mejor hubiera ido a la Segunda República española, por poner un sólo ejemplo, aunque no sé si se reconoce ya a estas alturas que no fue el poder dirigente de esta etapa histórica española la causante de este estropicio sino grupos radicales no demasiado amigos de una república burguesa, como ellos solían denominar...pero en fin, eso es otra historia, que nada tiene que ver con esta entrada.
Hablaba de este magnífico libro de Julio Llamazares, con el estoy disfrutando y viajando y expectante que pronto esté publicado el segundo tomo, en el que se completará ese largo viaje por todas las catedrales españolas.
Un libro que recomiendo.

sábado, 4 de septiembre de 2010

ANOTACIONES

"Me he encontrado en una forma excelente. Correr fácil, soportando ritmos -sin proponérmelo- en la segunda mitad muy fáciles muy por debajo de los 5'. Excelentes sensaciones. Uno de esos días en los que acabas y te enorgulleces de tu afición".
Esas eran las palabras que anotaba esta mañana en la bitácora del Sport Track tras hacer 10.5 kms., suaves y sencillos a las 9,30 horas de la mañana, una hora en mí inusual pero bastante cercana a mis entrenamientos matinales de los fines de semana -en otoño, invierno y primavera- toda vez que la temperatura ya se va moderando en el sur del país.
Con ese lenguaje coloquial con el que me gusta hacer las observaciones en el Sport Track expresaba muy a las claras la grandeza de sentirse bien tras una sesión de entrenamiento, algo que he de reconocer me sorprendió tras los diecisiete kilómetros del miércoles y los casi cuarenta kilómetros pedaleando de ayer viernes (y hubiera ido a la prueba de 10 kms en Santa Fé, donde, incluso, me atrevería a emular mi mejor marca de hace unos años, pero, sorry, estoy de viaje vacacional).
Y es que esas observaciones -que todos hacemos en nuestras respectivas bitácoras sean físicas o electrónicas- son un buen termómetro para sacar conclusiones en una expectativa temporal concreta. Yo las hago siempre, con independencia del estado en que me encuentre. Es más, si estoy mal intento ser más preciso en las sensaciones: si he corrido con mala digestión; si esa mala digestión está provocada por un alimento que no va bien para correr; si la zapatilla no ha ido bien en un camino determinado; si el pantalón me ha rozado en la entrepierna; si la nueva camiseta tenía más vocación de globo que de camiseta; si los calcetines han provocado un fatídico roce en algún dedo del pie; si ha sido imprudente tomar la tercera cerveza con los compañeros de trabajo; si he comenzado como una tortuga y he terminado como un impala; si he comenzado como un impala y he terminado como una tortuga; si la nueva zapatilla me ha rozado a la altura del espolón; si un camino se embarra con facilidad aunque caigan cuatro gotas; si una carretera local está demasiada confluida de tráfico a una determinada hora; si una nueva ruta no ha respondido a mis expectativas; si me he sentido pesado y torpe como un burro ...No sé, hay miles de argumentos para anotar, tantos como sesiones de entrenamiento se contienen en un año.
Y vosotros-as ¿Qué soléis anotar tras vuestro entrenamiento -si es que anotáis algo-?


miércoles, 1 de septiembre de 2010

¿POR QUÉ EL GOBIERNO ESPAÑOL SE BAJA LOS PANTALONES ANTE MARRUECOS?


¿Por qué nos bajamos los pantalones ante Marruecos? Es decir: ¿por qué el gobierno español se baja los pantalones ante Marruecos? Es algo que parece no conocer nadie, pero el gobierno español, con su presidente a la cabeza, permanentemente, rinde pleitesía al vecino país africano y no cesan las ayudas hacia sus nacionales ya sean por medio de becas de estudios en nuestras universidades andaluzas -principalmente, la de Granada, ciudad a la que tienen apego los marroquíes- o invitándoles a que disfruten de nuestro estado de bienestar sin contraprestaciones algunas, algo que está viniendo muy bien a los súbditos de Mohammed VI.


Pero ocurre que el trato que dispensan las autoridades marroquíes a ciudadanos y funcionarios españoles no es recíproco, tal y como hemos podido comprobar en los hechos recientes de la frontera de Melilla, donde nuestras mujeres policías son sistemáticamente ultrajadas y hasta agredidas (lástima que la Bibi estaba de vacaciones, qué se iban a enterar los moros maltratadores éstos, que esa niña de Cádiz es de armas tomar) o los hechos recientes acaecidos en la capital del Sáhara Occidente, El Aaiún, con los activistas españoles que estaban expresando su opinión, algo que no parece sentar bien al rey hermano del nuestro y por eso envió a sus perros policías, eso sí, vestidos de paisano para que no se mostrara el cinismo que profesan, que es una de sus especialidades máximas, junto a un complejo de inferioridad que maquillan de orgullo.


En fin, que ocurren cosas extrañas. Porque Marruecos, tras Perú, es el país que más dinero recibe a fondo perdido del gobierno español, pero no parece que ese dinero sirva para que esta gente comprenda que lo que han de hacer es crecer como país y acceder a una democracia real y no morder la mano que te da de comer.
Además del gobierno español, es conocido que la Junta de Andalucía tiene enormes proyectos en el país alauita, tales como colegios, pabellones deportivos y hasta plazas públicas y es mucho el apego el que le tiene el ineficaz Chaves a esta tierra, aunque eso no creo que tenga nada que ver con el chalé en primera línea de playa que tiene su amigo Felipe González en Marruecos. A Chaves le preguntaron -como a todos los dirigentes- qué patrimonio declaraba y dijo no tener apenas nada. Supongo que la pregunta se circunscribía a patrimonio territorial español.
Pero, en fin, volviendo a la filosofía que mueve esta entrada, voy a expresar mi opinión por muy polémica y visceral que pueda parecer: a los súbditos de Mohammed VI parece que sólo les interesa de España nuestro estado de bienestar y el buen estado de nuestro paritorios, además de Ceuta y Melilla, que reclaman como propia, ocultando un dato histórico que no se debe pasar por alto: Marruecos obtiene la independencia de Francia -e incluso de España, ya que ésta disponía allí de bastante territorio y lo cedió- en 1956 y Ceuta pertenece a España desde el año 1668 en virtud del llamado Tratado de Lisboa, a través del cual España y Portugal -anterior poseedora de la ciudad norteafricana- reconocen la soberanía española sobre esta ciudad. Melilla ya pertenecía a la corona española desde 1556 (con anterioridad había pertenecido al ducado de Medina Sidonia, asentado en Andalucía). Luego, ¿qué derechos históricos posee Marruecos sobre estas dos ciudades norteafricanas? (Probablemente sean mayores los que España posea sobre Gibraltar y no se ven a los españoles de La Línea lanzando priedrecitas a los "bobys" gibraltareños).
Por tanto, estos datos hay que hacérselos saber a este Mohammed VI para que se deje de pamplinas.
Y, bueno, tras tanto rollo que os he insuflado, me sigo preguntando: ¿Por qué tanta genuflexión ante Marruecos? ¿Vosotros tenéis la respuesta?

EBOOK: RELATOS Y ARTÍCULOS DE VIAJES: ROTHENBURG

Si nadie le cuenta al hipotético lector nada sobre el pueblo de Rothenburg no habrá forma de imaginarlo a pesar de haber llegado...