viernes, 9 de abril de 2010

PREPARADO PARA LA MEDIA DE MÁLAGA



En dos ocasiones he corrido la Media Maratón de Málaga y en las dos he fallado por unos motivos u otros.
En la primera ocasión -en 2008- comencé al ritmo que inicialmente había previsto pero pronto comenzaron a llegar los problemas estomacales y sucumbí al efecto del calor, situación atmosférica que no me es favorable. Probablemente la humedad hizo el resto.
En esa primera participación el estómago me pasó una mala pasada casi desde el inicio de la prueba. Comenzamos Abel y yo a buen ritmo, no perdiendo de vista el globo de la hora y media pero pronto comprendí que no podía seguir a ese ritmo. Abel me arengó pero le indiqué con la mano que siguiera él ya que yo tenía que bajar algo el ritmo. De manera que me sitúe en un lugar indefinido entre el globo de la hora y media y el de la hora y cuarenta minutos, más cerca de este último que de aquél. Finalmente detuve el cronómetro en 1 hora y 37 minutos.

El año pasado no sufrí problemas de estómago, pero comprendí desde el principio que no me asistían las fuerzas.
Aún así, durante los primeros diez o doce kilómetros corrí junto al globo de la hora y media pero a partir de ahí éste se fue perdiendo entre la niebla de corredores y cuando quise darme cuenta ya me estaba alcanzando el globo de la hora cuarenta, si bien no sufrí en ningún momento la humillación que éste me alcanzara. Comprendí que debía ser lo más fiel posible a los pactos, aunque éstos sean con uno mismo: si mi intención era ir con el primero, se convertía poco menos que en una blasfemia ir con el segundo. Una burda y cobarde traición individual.
Así que decidí activar el piloto automático y no alterar el ritmo hasta el final. Recuerdo dos momentos nítidamente: cuando me adelantó Mario como una bala a la altura de la Plaza de Toros, cerca de la Avenida Cervantes y el suplicio en que se convirtió la cuesta final que conduce a la meta del Estadio Carranque en la que seguramente no bajé de los seis minutos el kilómetro. Curiosamente detuve el kilómetro en idéntico tiempo del año anterior.

Este año no sé qué ocurrirá. Hay otro trazado y se elimina la cuesta del final. Además, según observo, es probable que me encuentre algo mejor o al menos eso acreditó mi tiempo en la más difícil Media Maratón de Baza.
No he hecho los kilómetros que hubiera querido, pero sí he metido algo de calidad, por lo que mi intención inicial -espero que también la de Mario- será correr junto al globo de la hora y media e intentar seguirlo hasta el final de la prueba. Soy consciente que no será probable que pueda entrar con él a la meta, pero si lo pierdo de vista en los últimos cuatro o cinco kilómetros, habré perdido en torno a los dos o tres minutos y consideraré cumplido el objetivo. Una marca de 1 hora y 33 minutos sería muy satisfactoria, pero también entenderé como ideal la hora y 35 minutos.
Dicen que no hay dos sin tres y espero que no se cumpla el dicho, ya que supondría volver a repetir la hora y 37 minutos.

1 comentario:

Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

EL CUENTO DE NAVIDAD

 Desde que aquel británico de nombre Charles y apellido Dickens nos deleitara con su Canción de Navidad , muchos autores han querido se...