jueves, 15 de abril de 2010

CASI UNA FÁBULA


Un grupo de gallinas se arremolina en torno a su cuidador y suministrador de alimentos. Saben o intuyen que hay carnaza e intentan buscar su bocado diario.

De pronto el cuidador, sabedor de que hay demasiadas gallinas nerviosas y estresadas que buscan su bocado y consciente de que no hay comida para todas, utiliza una técnica ancestral cuyo truco y posterior resolución las gallinas no se han transmitido generacionalmente. Así que coge una pequeña porción de pienso enriquecido -ese que chifla a los plumíferos- y la arroja justo en el lado contrario del corral, en un lugar distante y alejado del apelotonamiento inicial.

No falla. Dieciocho de las veinte aves de corral se dirigen hacia ese lejano lugar a pesar de que la proporción de pienso enriquecido es menor al que se estaba suministrando inicialmente.

Sólo dos gallinas permanecen en el lugar inicial sin apenas inmutarse del truculento gancho forjado por su cuidador. Si no fuera porque se trata de animales de natural imbécil uno pensaría que esas dos gallinas parecieran que están reflexionando sobre la estupidez cometida por sus dieciocho congéneres. Incluso pareciera que observan de forman inteligente a su cuidador. Sin duda han comprendido que su ración será mayor.

Esta escena cotidiana en cualquier corral de gallinas -y lógicamente, haciendo las obvias trasposiciones- ocurre cada día en el ámbito social, más concretamente, en el ámbito político.

La sociedad se arremolina en torno al tema de moda actual: la crisis. De éste hablan los políticos -de hecho, se pelean a su costa y buscan rédito electoral-, los periódicos, las emisoras de radio, los canales de televisión, los medios digitales, todo el mundo habla obsesivamente de ese asunto. Pero, de pronto, alguien se acuerda de ese gancho del corral de gallinas y lanza lejos una pequeña porción de nuevos y escandalosos elementos informativos, que obedecen al nombre de "caso Gürtel" o "caso Garzón". Y vuelve a no fallar. Gran parte de la sociedad y los medios de comunicación se arrojan a esa nueva noticia-escándalo; cacarean con el nuevo material; lo exprimen, lo estrujan. A pesar que es menos sabroso y más efímero que el anterior.

Desde la verja el cuidador esboza una cínica sonrisa.

1 comentario:

Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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