jueves, 25 de febrero de 2010

PANEGÍRICO A UN HOMBRE IDO (O A PUNTO DE IRSE)



Ayer, tras regresar de la manifestación contraria al pensionazo, como siempre, como hago cada día, abrí este blog y pasee por los blogs amigos que aparecen en el margen derecho.
Y me topé con la noticia, que me dejó helado y consiguió enfriar todo ese arrebato emocional que produce el sentido de pertenencia que se respira en una manifestación: me voy a Los Ángeles, decía en su entrada Jesús Lens. Y, claro, conociendo como uno conoce a su propio Álter, no quise sacar conclusión alguna hasta llegar al final del texto.
Efectivamente, no se trataba de un viaje interior o cualquier otra metáfora a las que nos tiene acostumbrados nuestro amigo. Jesús Lens se va de verdad.
Pero no se va a cualquier misión, a cualquier curro, a jugar a baloncesto con su equipo de la Caja, a presentar su libro sobre el cine o a dar una charla sobre microcréditos, nada de eso. Se va a trabajar en la meca del cine a trabajar ideas que podrían convertirse en grandes películas. A escribir sobre cine, que es lo que más le gusta. A triunfar, no me cabe duda.
Y es que cuando uno lee alguna noticia de este tipo, automáticamente, intuye que está ante algo grande.
Noticias que, por lo general, uno escucha en la tele o lee en los periódicos, pero que no acostumbra a escuchar dentro del círculo de amigos propios. Por extraordinarias, por poco frecuentes, por meritorias.
Pero os diré que no me ha sorprendido en absoluto. Me quedé frío, claro que sí, porque uno siempre disfruta de su presencia y cercanía (y no sólo cuando corremos), pero, como digo, no me sorprendió.
En primer lugar porque creo conocer a Jesús. Porque sé de su talento y su capacidad de lucha cuando algo le encandila. Porque sé de su enorme capacidad de relacionarse. Y porque todo eso lo conjuga con una enorme humanidad y modestia.
Una enorme humanidad que siempre me ha demostrado con detalles personales extraordinarios. Siempre con una felicitación a mano, con el regalo de un libro, con un correo proponiendo un proyecto, con un SMS cuando publico un artículo en Ideal, con un mensaje cuando se encuentra fuera de España. En definitiva con grandes dosis de generosidad. Siempre.
Nos venía advirtiendo con entradas y artículos de Ideal sobre el valor de crear, de hacer cosas distintas. Y sabía desde hace años que le interesaban los cambios de ciclos, como intentamos plasmar en nuestro proyecto conjunto Florens (que espero podamos continuar algún día, amigo). Y como sabía todo eso, también sabía que su proyección iba en una línea adecuada. Como esa linea que siguen los grandes emprendedores o poseedores de una idea por la que luchan y al final adquieren.
Por eso decía que no me sorprendió que algún día nos informara sobre un nuevo cambio de ciclo. A lo largo de la vida, uno encuentra a muchos tipos y tipas que consiguen cosas inmerecidas (el mundo está poblado de este tipo de gente) y en muy pocas ocasiones conoces de gente que consigue cosas por méritos propios. Y, precisamente, en ese segundo grupo te encuentras a las personas más sensatas, abnegadas, humildes y sinceras, no siendo casualidad que Jesús posea todas esas virtudes.

Me apunto a reeditar esta imagen en el hipotético Maratón de Los Ángeles

Al leer la noticia le mandé un correo breve en el que le decía que quería verlo pronto en los créditos de grandes películas, pero se me olvidó decirte, amigo, que te informaras si en esa ciudad del cine hay costumbre de organizar alguna maratón. Si es así ya tengo una excusa para visitarle.
Aunque te vas en junio, y nos vamos a ver antes, desde ahora te deseo suerte. Álter.

5 comentarios:

  1. Muy bien,ya le he deseado lo mejor.

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  2. Por una buena parte me alegro, pero por otra me apena bastante. Saber que no nos vamos a saludar en la Calahorra...le deseo todo lo mejor.
    Un abrzo

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  3. Alter, sólo por leer esto, el bulo (que a estas horas ya conoces) a merecido la pena. Me han emocionado estas palabras. De verdad. Ha sido un baño de autoafirmación.

    Un millón de gracias.,

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  4. Amigos, como hemos hablado esta mañana Jesús y yo, ha sido algo extraordinario, genial, distinto. Un poco de todo eso hablo en la siguiente entrada.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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