sábado, 27 de febrero de 2010

CONVERSACIONES Y BRINDIS

Habían transcurrido casi dos meses desde aquella inolvidable cena de Nochebuena, en la que X, Conchi y Luis confraternaron como antaño y brindaron por las diferencias y el futuro.
X, acababa de llegar de correr sus dieciocho kilómetros sabatinos. Se duchó y se sentó tranquilamente a leer mientras degustaba una Voll-Damm muy fría. Miró a su alrededor y no pudo evitar recordar la última Nochebuena en compañía de Conchi y Luis.

Sigamos, por tanto, el recuerdo de X y veamos cómo transcurrió aquella cena de Nochebuena que dejamos anunciada en la historia anterior:

Contagiado por ese ambiente navideño y fraternal, envalentonado y deseoso de que las rencillas con su mujer por mor del correr fueran cosa del pasado, X dijo: Luis, Conchi, ¿nos vamos los tres a correr mañana, día de Navidad? Silencio sepulcral. Miradas exentas de complicidad. Casi tensión.

Vamos X, nos estarás hablando en serio, espetó Luis. Conchi guardó un grave silencio.

Comprendió X en pocos segundos que todo seguía atascado. Que nada había cambiado. Intentó cambiar de tema. Pero mucho nos tememos que ya era tarde.

Pero ¿qué había pasado? Minutos antes todo eran buenas palabras, abrazos, brindis, y en pocos segundos el ambiente se había vuelto turbio, ya digo, casi tenso.

Luis y X miraron a Conchi, que, cabizbaja, parecía estar pensando. Ambos amigos expectantes: X, confiado en un nuevo ataque de furia de su corajuda mujer; Luis, deseoso de que no hubiera más rupturas que, además, siempre le pillaban en medio.

Conchi, con ademán teatral y consciente de la expectación que había creado en los dos alzó la cabeza lentamente y con mirada dura y fría, comenzó a hacer amago de dirigirse a ambos. Luis, intentó levantarse para salir del salón, en la que sólo existía el monologo de la televisión. Luis, permanece sentado en tu sitio, dijo Conchi. Yo, yo...iba al servicio, mintió Luis. X, se estaba comenzando a arrepentir de su repentina propuesta.

Me gustaría hablaros a los dos, dijo Conchi con gravedad.

¿Hablarnos a los dos?, pensó Luis.

Pero ¿Por qué a los dos?. dijo Luis al fín.

Porque a los dos os afecta lo que os voy a decir.

Conchi.., dijo X. Calla X, dijo Conchi.

Escuchad. No penséis que soy estúpida. Que soy tan sumamente infantil como para que la desfachatez de un gordo que comienza a correr tras una vida ociosa y glotona y su palmero amigo, de igual condición, puedan provocar en mí una hecatombe personal de magnitudes inimaginables. Me conocéis. Es cierto, que desde hace algún tiempo, vale, desde hace bastante años, parezco y actúo como una maruja.

Conchi, por favor.

Calla X. Sé lo que pensáis de mí. Pero también sé que olvidáis fácilmente. Sobre todo tú X, que eres la persona con la que he compartido mis últimos diez años. Olvidas dónde y cómo me conociste. Y tú Luis, olvidas lo orgulloso que estabas de que tu querido amigo conociera a alguien con tantos valores.

Por supuesto que no lo olvido Conchi.

Bien. Pues, sinceramente, esperaba mucho más de vosotros. Esperaba que mi negativa a que X corriera pudierais comprenderla. Pero veo que no. Veo que os habéis dejado arrastrar por mis últimos años de mísera existencia en esta mierda de pueblo. Veo que no os habéis enterado de nada. Que no recordáis nada. Que...

Conchi, nosotros...

Vosotros sois...un par de energúmenos con menos cerebro que un mosquito. Parece mentira. Parece mentira que no recordéis mi antigua relación con el correr. Sí, esa actividad de la que os reíais acodados en la barra de aquel cutre bar cuando yo me lo tomaba tan en serio y corría todos los días. Correr era mi vida, la esencia de mi existencia...hasta que pasó aquello.

X y Luis no pudieron decir nada. Ambos se quedaron mirando al suelo, como lamentándose de lo que habían olvidado del pasado de Conchi.

Eran las cuatro de la madrugada. La televisión no paraba de escupir estupideces y ¡Qué bello es vivir! ya había terminado.

Los tres se quedaron en silencio, el cual rompió Conchi -cómo no-: Bueno, energúmenos, ¿brindamos?

4 comentarios:

  1. pero que giro ha dado el relato parece que veo a conhi y a luis empezando a correr los tres juntos por esos caminos de los pueblos cercanos y por que no en alguna carrera que otra, esto se anima. saludos roberto.

    ResponderEliminar
  2. ¡Bien por Conchi y bien por ese arrebato contra los "cenutrios" sujetabarras ahora convertidos a la luz del correr.

    ResponderEliminar
  3. Un gran giro Roberto, como te anuncié un día. Y más giros que vendrán. Gracias por tu fidelidad a X.

    Álter, esta Conchi, que en las primeras entregas pasaba por ser otra cosa, está tomando el protagonismo en cada historia. Muchas sorpresas nos esperan.

    ResponderEliminar

Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

EL CUENTO DE NAVIDAD

 Desde que aquel británico de nombre Charles y apellido Dickens nos deleitara con su Canción de Navidad , muchos autores han querido se...