jueves, 28 de enero de 2010

ADIOS A UN MITO LITERARIO



J.D. Salinger, el autor de "El guardián entre el centeno" ha fallecido. Así lo ha comunicado el hijo del autor norteamericano. Contaba con 91 años y de esa manera se soluciona el enigma sobre este impenetrable autor que para muchos ya había muerto, desaparecido, o simplemente había dejado de escribir.
La novela "El guardián entre el centeno", en mi opinión, es más fácil comprenderla desde una visión norteamericana, porque cuando fue publicada, en el año 1951, este país atravesaba una marcada ola de puritanismo y todo lo que tenía relación con el alcohol, el sexo o las drogas, la homosexualidad, eran temas casi eliminados de lo políticamente correcto. De ahí que esta obra, tan irreverente y políticamente incorrecta surtiera sus efectos en esa sociedad tan mojigata.
Leída ahora nada de eso provocaría escándalo -al menos en nuestro país-, pero al margen de ello a mí siempre me ha parecido una excelente obra literaria.
Al parecer, tras escribir esta novela poco o nada escribió Salinger al tiempo que pareciera hubiera desaparecido de la faz de la tierra. Por tanto, la noticia de su muerte también nos ha causado sorpresa.

miércoles, 27 de enero de 2010

RETRATO DE UN HOMBRE INMADURO, de Luis Landero


Un hombre puede jubilarse inmaduro. O puede nacer ya maduro. Recuerdo que una vez un amigo me decía que había nacido viejo. Y, en cambio, hay gente que aunque mueran cargados de una buena dosis de senectud física, mueren jóvenes.
No sé exactamente el planteamiento inicial que el escritor Luis Landero se hizo, como argumento sólido para escribir su novela "Retrato de un hombre maduro". O igual no se hizo planteamiento alguno, porque aunque es cierto -y se sabe- que los novelistas mienten, lo hacen en ocasiones para no descubrirse demasiado ante ellos mismos, para no ponerse en demasiada evidencia.
Sea una cosa o sea la otra, lo cierto es que el escritor extremeño, que ya me deleitara con "Juegos de la edad tardía", ha conseguido recordarme lo que es la buena literatura, totalmente compatible con la hilaridad, la ironía y el drama, que todo eso es también literatura. Como la vida.
Me acerqué a la obra del maestro con el natural miedo del que ha leído convencido gran parte de su obra.
Con "El mágico aprendiz" descubrí que nada es posible ni imposible, y con "Caballeros de fortuna" aprendí a tener nostalgia sin necesidad de sentirla. Pero nada diré de lo que aprendí con "Juegos de la tardía". Si dijera que aprendí todo lo que encierra la literatura no exageraría. Como ya me ocurrió con "El camino de Swann" de Marcel Proust, "El Quijote", "Madame Bovary", o "Cien años de soledad".
Por eso al caer en mis manos la novela última de Landero concebí la esperanza de volver a leer literatura de la grande, porque pensaba ya que con tantos códigosdavincis o crepúsculos, ésta ya no existía.
Pues sí, aún existe. Que es mucho decir para los tiempos que atravesamos.

viernes, 22 de enero de 2010

HELLOWEEN

Siempre me ha fascinado el peculiar sonido de estos hacedores del Power Metal alemán.
Con la entrada del actual vocalista Andi Denis el grupo "de la calabaza" opera una pequeña transformación vocal, pero el grupo continúa con su peculiar estilo Power, alternando muy bien -en mi opinión- las guitarras rítmicas y el bajo.
Es una banda que me gusta particularmente en directo y que siempre ocupa un lugar en la mini discoteca del coche.
Os dejo con un directo de 2006, que como siempre aconsejo escuchéis hasta el final.
Por cierto, no dejéis de leer la entrada anterior, que disfruté mucho escribiéndola.

CON VISTAS A LA LIBERTAD



Creo que la primera vez que escuché el grito de libertad fue en la película "Una habitación con vistas", la excelente película de James Ivory, basada en una novela del escritor inglés Edward Morgan Foster.
El joven burgués rubio y atolondrado estaba en lo alto de un árbol y gritó: ¡libertad!. E, incluso, es posible que haya escuchado ese grito en alguna película de héroes que luchan contra el poder establecido. Pero no lo he escuchado en la vida real, porque se supone que somos libres o, tal vez, nos conformemos con la libertad que nos ha sido concedida.
Yo creo que como os pasa a vosotros-as, que acostumbramos a correr, esta actividad me hace libre. Y aunque no lo digamos constantemente, siempre experimentamos esa sensación cuando nos perdemos por caminos, carreteras o veredas.
Pues resulta que esta mañana de jueves, a las doce, aproximadamente, cuando llevaba once kilómetros de mi ruta de casi catorce kilómetros (trece kilómetros y ochocientos veinte metros, según indicó finalmente el Forerunner), grité de forma audible: ¡libertad! Y es que me sentía bien, me sentía libre ante una Vega que destilaba una luz grisácea pero al mismo tiempo nítida, con unos caminos que aún rezumaban humedad tras las espectaculares lluvias y nieves y una soledad sobrecogedora que profería un escandaloso silencio, por lo que no pude evitar que mi grito fuera espontáneo.
Seguramente a cualquier persona que pudiera deambular por los alrededores ese grito le podría resultar extraño de tan acostumbrados que estamos a sentirnos libres, aunque ese tipo de libertad que declamé a los cuatro vientos era otra muy distinta a la conseguida a golpe de conquistas sociales y económicas.
No niego que el aparato que en ese momento tenía en mi muñeca izquierda pudiera haber favorecido esa actitud, por muy extraño que eso parezca. Y es que poder consultar en cualquier momento el ritmo al que corres y los kilómetros que llevas, así como una aseveración tranquilizante del ritmo cardiaco añade más libertad si cabe al acto de correr.
En realidad, no es ninguna barbaridad afirmar que la tecnología en este caso añade mejores argumentos para correr con mayores elementos de juicio, sin que esa tecnología sea llevada a extremos alejados de la verdadera esencia de correr.
Intuyo que mi relación con el Forerunner va a ser empática, si es posible elevar este aparato a la categoría de compañero de viaje.

miércoles, 20 de enero de 2010

LA CASTA


El Partido Comunista de España -que por cierto, existe porque late dentro de la organización de Izquierda Unida-, ha iniciado una campaña en la que solicitan firmas para que se den a conocer las cuentas del Rey. Es decir, buscan que se conozca públicamente a qué dedica la Casa Real los nueve millones de euros que reciben anualmente de las arcas públicas. Asimismo, también pretenden que se conozcan públicamente las donaciones que recibe el monarca.
Además, es preciso conocer -y no sé si la campaña llega hasta ahí- el dinero que se dedica para viajes, personal a su servicio, residencia en Estados Unidos -como es el caso de la familia de la infanta Cristina- y todo lo que no sepamos (de hecho, no ha trascendido, pero los Príncipes ahora se encuentran de ¡viaje oficial! en un emirato árabe y no se sabe el motivo ni el por qué).
Y yo creo que los comunistas llevan razón en su iniciativa. Porque es necesario que en una democracia se conozca hasta el último céntimo de dinero público que se gasta y que emana de los impuestos que pagan religiosamente todos los ciudadanos.
Pero yo iría, incluso, más allá. Sería necesario conocer con detalle todos los emolumentos (no sólo las retribuciones) que cobran todos los cargos públicos españoles, comenzando por los de más fuste y responsabilidad, porque una democracia estará coja sino existe total transparencia en los asuntos públicos.
A raíz de este tema, acaba de aparecer un libro titulado "La casta", bajo el subtitulo de "El increíble chollo de ser político en España", escrito por un joven periodista llamado Daniel Montero.
No he leído este libro, pero existen sobre él bastantes noticias en la red y ya va por su tercera edición. Al parecer, son muchos los casos que se citan, pero llama la atención el de Rodrigo Rato, Leire Pajín, José Bono y Manuel Chaves, entre otros. En cuanto a este último, parece ser que este prohombre nuestro, además de cobrar los ochenta y pico mil euros de Ministro y Vicepresidente Tercero del gobierno de la nación, cobra ya su retribución de por vida que él se aprobó por haber sido Presidente de la Junta de Andalucía, resultando que esa práctica es ilegal para el resto de las personas que reciban una paga de jubilación como consecuencia de su servicio como empleados públicos. Algo similar ocurre con Rodrigo Rato, a cuyos sabrosos emolumentos en Caja Madrid se le suma una pensión vitalicia por haber presidido el Fondo Monetario Internacional. Y, según cuenta el libro, la muy elocuente Leire Pajín cobra una cantidad fija por haber sido Secretaria de Estado de comercio exterior o algo así, otra como senadora y otra como inepta portavoz del PSOE. En total, la chica sale por unos 122.000 brutos anuales. Y todo, sin haber opositado a nada de la cosa pública. Desde luego, desde esa solvencia económica se pueden defender causas nobles y progresistas.
Datos que indignan a un país en el que un gran número de ciudadanos se las tiene que ingeniar para llegar a final de mes, si es que llegan, por no hablar de la negación de créditos hipotecarios, despidos injustificados e imposibilidad de encontrar trabajo.
No sé a vosotros-as, pero a mi toda esta separación entre el pueblo y su casta dirigente me parece muy preocupante. Inicialmente, a todos nos inunda la indignación, pero progresivamente esta indignación deriva en una negación a votar, en una abstención en masa -que ya está ocurriendo en otros países-, en un pasotismo general y, finalmente, en un fuerte deterioro de la democracia.
Supongo que las personas que ocupan estos cargos no serán los más interesados en revertir estas normas, porque, al contrario, son ellas mismas las que las aprueban, por lo que sería necesario no sólo una mayor transparencia de las cuentas públicas sino un total conocimiento de estos datos por parte del pueblo que, en definitiva, es el que tiene en sus manos la herramienta definitiva para eliminar estas prácticas: el voto.
Pero ese voto por muy castigador que sea, siempre acabará refrendando una opción política que beneficiará o fomentará, igualmente, estas prácticas. Por lo que me temo, que no hay salida.
No obstante, hay que buscar esa salida y buscar cómo se actúa en otros países, que probablemente no sean ejemplo en otras cuestiones, pero que sí podrían serlo en cuanto al esmero y respeto por lo público. En ese sentido, Reino Unido siempre ha sido un ejemplo a seguir.
En visita a la cámara de los lores y comunes en Londres me contaron cómo los representantes del pueblo devolvían cantidades cobradas, no ilegalmente, ya que la norma permitía cobrarlas, sino inmoralmente, cuando trascendió que esas cantidades habían sido empleadas legal, pero inadecuadamente, según denunciaron los medios de comunicación. Podría ser un buen ejemplo para nuestro país.
¿Qué pensáis de todo esto?

lunes, 18 de enero de 2010

ME APUNTO A LA TECNOLOGÍA


Me lanzo a la tecnología. E incorporo un GPS en mis entrenamientos -recién llegado de USA-, más por necesidad que por capricho -aunque también-.
He optado por el Garmin Forerunner, aparato que siempre me ha gustado cuando lo he visto en otros corredores.
La decisión viene determinada por el hartazgo de no saber con precisión los kilómetros hechos. Es cierto que muchas rutas las tengo medidas con el coche, pero no en todos los caminos entra el coche y en muchas ocasiones acorto, alarga, alterno con otras rutas o sencillamente me introduzco por lugares antes desconocidos. Así que el Forerunner debería (aún no lo he probado, porque su llegada me ha cogido fuera) ir de maravilla.
¿Pero por qué la versión anterior (305) a la nueva (405)? No me hubiera importado pagar algunos euros más, pero, sencillamente, porque me gusta más. Sé que es más "armatoste" pero siempre me ha gustado el diseño, el estilo y la gran pantalla de este GPS. Además, otro argumento de peso: las opiniones en foros y páginas especializadas sobre el 305 son excelentes. Así que si tiene todos los ingredientes que busco este era mi GPS.
Lógicamente, cuando sepa sacarle todas sus esencias, ya contaré algo.

jueves, 14 de enero de 2010

FOLKSTONE

Ahora que visitaré Italia en estos días, buen momento para saber algo de la música de este grupo de Folk Metal italiano que descubrí hace algún tiempo.
Estos chicos responden al nombre de Folkstone y son originarios de Bergamo y si os soy sincero, pensaba que iba a descubrir más de lo mismo, pero no, me ha sorprendido gratamente su metal folclórico, porque establecen en este tema denominado "In taberna" una cuidada frontera entre el Heavy Metal y gaiterío anglosajón, sin perder reminiscencias medievales italianas.
Un consejo: ver el vídeo hasta el final, porque nada tiene que ver la música de Folkstone con los primeros compasess del comienzo. A ver qué os parece.

miércoles, 13 de enero de 2010

LA DECISIÓN DEL AYUNTAMIENTO DE VIC


El Alcalde de la ciudad catalana de Vic (provincia de Barcelona), con el apoyo de de su equipo de gobierno integrado por los concejales de CiU, PSC y ERC, ha decidido no empadronar en el Padrón Municipal a los inmigrantes ilegales, es decir a aquellos que se encuentran en una situación irregular en España.
El Padrón Municipal es la herramienta administrativa de que disponen los Entes locales municipales para determinar la vecindad administrativa de un municipio y en el mismo se inscriben tanto ciudadanos españoles como inmigrantes legales e ilegales. Ahora el equipo de gobierno considera legal su postura, al tiempo que pone sobre la mesa un asunto que cada vez será más debatido, no sólo en España, sino en los demás países prósperos de la Unión Europea. Un asunto que esconde una situación de ámbito legal y social que, necesariamente, habrá de culminar en un debate serio sobre el asunto de la inmigración, el estado de bienestar, el asunto de los tributos, la sanidad pública, la educación pública y un largo etcétera. Un debate que ya surgió hace años en países como Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, Suiza o Bélgica, por poner unos pocos ejemplos.
Las preguntas que os hago y sobre la que me gustaría conocer vuestra opinión son las siguientes:

¿ Es sostenible o no lo es el estado de bienestar social si no se regulariza y racionaliza en profundidad la inmigración ilegal ?

¿ Han contribuido o no han contribuido los inmigrantes a la prosperidad económica de los países desarrollado, entre ellos España, o por el contrario, son mayores los gastos sociales, sanitarios y educativos que han de soportar lo estados con el fenómeno de la inmigración?

domingo, 10 de enero de 2010

CORRER ES LA ESENCIA (O EL PRIVILEGIO DE CORRER BAJO LA NIEVE)

Hoy me he congraciado con la naturaleza. Si alguna vez he podido ser cruel con ella, arrojándole productos inorgánicos, destruyendo su flora por no poner el suficiente cuidado, vertíéndole aguas fecales o, sencillamente, no siendo sensible y exquisito en el trato, hoy me he congraciado con ella.
Se podría decir que he firmado un hipotético armisticio, una carta de naturaleza en la que al modo íbero cada parte se ha llevado su mitad.
Resulta que esta tarde, a eso de las 14,00 horas, a la hora anárquica acostumbrada de los domingos, salía a correr por una ruta de 16 kilómetros uniendo caminos entre Pinos Puente y Fuente Vaqueros. Pero presentía más que vaticinaba que marcando el termómetro del coche 1 grado sobre cero y estando el cielo completamente repleto de nubes la nieve podría hacer aparición de un momento a otro.
Mientras me enfundaba la braga en el cuello y ajustaba el gorro de lana Nike en la cabeza comenzaron a caer los primeros copos de nieve con una periodicidad discreta, casi inexistente. Sin embargo en los primeros cien metros de la ruta esos copos fueron aumentando su tamaño y vigor.
De esa forma comenzaba hoy mi odisea nevada. Y creedme, ha sido un privilegio. Había corrido bajo la nieve, pero jamás había hecho una ruta de 1 hora y 20 minutos en la que no haya cesado ni un sólo segundo de nevar. Todo lo contrario.
En el momento en el que escribo, casi las siete de la tarde del domingo 10 de enero de 2009, Granada y alrededores están completamente nevados. No es posible vez ni un sólo centímetro de acera y la terraza de mi piso ha adquirido un color blanco precioso. Pero cuando daba los primeros pasos en mi ruta de hoy aún no había ni un sólo centímetro de nieve en los angostos campos de la Vega. Ese manto blanco se ha ido extendiendo a medida que mis piernas, corazón y pulmones iban acumulando kilómetros. He sido, por lo tanto, testigo de excepción.


Pero comencemos por el principio.
Tras los primeros copos a los que me refería, en el primer kilómetro me detuve para ajustarme la malla y comprobé cómo la nieve cada vez era más copiosa. Mis ojos se fijaron en el horizonte, en la dirección que correría, y comprobaba como una densa capa cubría los cortijos y secaderos de la Vega.
Ese es un momento psicológico. Estás perdido en mitad de la nada, sin presencia humana alguna y sabes que tienes por delante 15 kilómetros en medio de esa nevada que va aumentando cada minuto.
Son los momentos en los que la mente te dice que estás a un kilómetro del coche y deberías regresar, pero las piernas obedecen a otras razones y empujan hacia adelante, de manera que cuando aún no había acabado de tomar la decisión ya me encontraba corriendo en busca de esos quince kilómetros restantes.
Comprobaba cómo la nieve, tras la primera capa de agua ya iba quedándose en las ramas de los árboles y cada kilómetro corrido coincidía con una mayor presencia de blanco a ambos lados del camino por el que avanzaba.
A los treinta y tres minutos de recorrido me encontraba en las puertas de Fuente Vaqueros y tan sólo contemplé en la calle a una niña que se disponía a amontonar nieve en el jardín de su casa con la idea más que predecible de hacer un muñeco de nieve. Mientras tanto en los bares que circundan al paseo central del pueblo, presidido por una estatua del poeta, los parroquianos apenas se asomaban a las puertas de los bares en los que con toda probabilidad tomaban un carajillo y una copa de coñac.
En esos momentos no pasa por tu momento ningún atisbo de heroicidad, aunque el que te observa considere y tu deduzcas por su mirada que está viendo pasar a un tipo un tanto excéntrico.
Pero lo que probablemente no sepan es que tu eres corredor y que correr es la esencia y todo lo demás la anécdota.
Pasado el pueblo de Fuente Vaqueros enfilaba la carretera que conducirá mucho más adelante a la Carretera de Córdoba y que en un par de kilómetros posibilitará desviarme por un camino casi inédito, recién descubierto y que sirvió al grupo de Las Verdes para hacer la ruta de la "Mañanavieja".
Ese camino me gusta por su silencio y quietud. Perdido como está en la mitad de la Vega me transmite excelentes sensaciones. Pero hoy no eran sólo buenas sensaciones sino algo más: si las palabras fallan en su descripción, intente el lector imaginarse un campo totalmente blanco y unos chopos nevados junto a los que discurre una decimonónica acequía que confunde su rumor con el silencio típico de la nieve.
Unos kilómetros más adelante, vuelvo a penetrar por el Camino Real, que en su larga recta deja contemplar una Vega ya completamente blanca y misteriosa.
La nieve, lejos de remitir, era ahora más abundante y necesitaba retirar la braga de la boca y respirar abiertamente. Pero los copos ahora remansaban suavemente hasta estrellarse en el camino como si allí la nieve fuera ya propia del paisaje. Todo era tan blanco que sobrecogía. Pareciera que ahora la naturaleza comenzara a congraciarse con aquel corredor que la había desafiado en su prueba más cruel. Si antes los copos se estrellaban en la cara, ahora con suavidad resbalaban por ella. Me pareció percibir un guiño de complicidad de la madre tierra.
Mi vista no paraba de otear todo lo que podía abarcar, pero mis sensaciones físicas lamentablemente no eran las más adecuadas. Digo lamentablemente porque unas buenas sensaciones unidas a ese espectáculo natural hubieran provocado un cataclismo emocional.
Minutos más adelante un coche conocido me insistió en que me montara, ajenos a mi disfrute y privilegio. Grité, creo que con emoción, que no me privarán de ese privilegio. Sospecho que el matrimonio amigo que ocupaban el vehículo no llegaron a comprenderme y continuaron su camino.
A la altura de la Alquería de Alitaje las dos casas que ocupan la orilla derecha del camino mostraban un jardín tan inéditamente nevado que inspiraba ternura y unos gorriones, ajenos al frío, buscaban algo que echarse al pico. A esas alturas el frío era intenso y pareciera que los gorriones y yo éramos las únicas criaturas existentes en el mundo.
A falta de un par de kilómetros para llegar a Pinos Puente, el frío era más intenso y me sentía mojado. Llevaba más de una hora y cuarto mezclado con la nevada y la naturaleza ya había decidido que nuestro armisticio era sólido.
Cuando llegué al coche percibí el sentimiento puro de que aquello que me había ocurrido era un privilegio y que sin dudarlo lo volvería a repetir en cualquier momento. Ya digo, correr es la esencia y todo lo demás la anécdota.

sábado, 9 de enero de 2010

TALES OF ITHIRIA, HAGGARD

Escuchar esto, que merece la pena. Se trata del último trabajo del grupo alemán Haggard, TALES OF ITHIRIA

miércoles, 6 de enero de 2010

EL CONSUMO QUE TODO LO INUNDA



Escribía Jesús Garrido -corredor perezoso-, que resulta un espectáculo lamentable contemplar cómo se consume la lectura en estas fechas. Y para ejemplo, el que todos conocemos: el Corte Inglés.
Hace unos meses leía con fruición los dos primeros libros de Stieg Larsson. En ambos descubrí una nueva forma de contar las cosas, una Suecia alejada de la imagen bucólica que tenemos por aquí de este país, y una trama compleja y bien construida bajo la forma y estilo de una prosa aparentemente sencilla.
Pero se publicó la tercera parte en España bajo el título de "La reina en el palacio de las corrientes de aire" y perdí casi todo el interés. No he comprado ni por supuesto he leído esta tercera entrega desde que el libro ya no se vende para ser leído sino como producto de un mercantilismo obsceno y promiscuo del que debería de estar ausente el libro. Y eso es algo que nada tiene que ver con su lectura. De hecho, millones de lectores tiene el Quijote y jamás ha tenido que entrar en esa vorágine consumista. Comprar un libro es un cosa y leerlo es otra.
He de admitir que su masiva venta y su destacado lugar en los grandes almacenes junto a cualquier artículo de gran consumo me decepcionó porque siempre entendí que la extinta pluma de Larsson atesoraba calidad. Y para colmo admiten haberlo leído la mujer del futbolista Guti y hasta la hija de Aznar. Y por ahí ya no pasó.
Lo más probable es que acabaré leyéndolo cuando se publique en bolsillo y para ese momento sospecho que transcurrirá un lustro.
Por su parte, reconozco que no soy muy dado a que me regalen libros, aunque sí a regalarlos.
Si los recibo, sé de donde vendrán y, por lo general, ya he dado algunas sugerencias. Y en ese sentido he tenido la suerte de recibir en estos días "Retrato de un hombre inmaduro" la última novela de Luis Landero, un escritor que tengo en un lugar preferente de mis anaqueles desde que me deleitó con "Juegos de la edad tardía".



Algo similar me ocurre con el cine. En ese género sólo opto por sugerir o comprar -como en música- aquello que considero de culto. Y la suerte ha estado de mi lado porque ya forman parte de mi deuvedeteca "El gran Lebowski", en mi opinión la obra maestra de los Hermanos Coen, y "Trainspotting" de Danny Boyle que tanto nos ha sorprendido últimamente con "Slumdog Millionaire"

lunes, 4 de enero de 2010

LA INFLUENCIA DE LA ZAFIEDAD



Hace más de año y medio publicaba un artículo en Ideal al que titulé "Zafiedad que mueve al mundo" en el que me refería a la zafiedad, que todo lo inunda. Y ahora que comienza un nuevo año y todos, de una manera u otra, ponemos el reloj a cero en muchos aspectos me gustaría referirme a cómo afectará esa zafiedad a la televisión, madre de todas las zafiedades, ahora que la pública y estatal ha optado -con buen criterio, en mi opinión- por eliminar toda publicidad y que en ese nuevo esquema de servicio público ninguna cabida habría de tener la programación rosa, que además pagamos todos con nuestros impuestos.
Lógicamente, ese "pastel" publicitario irá ahora a parar, principalmente, a las televisiones privadas, que son muy suyas de hacer con esos ingresos publicitarios lo que les vengan en gana. Y si lo que quieren -o quieren sus telespectadores- es embodriarse hasta la méduta de belenesesteban y tomates allá ellos porque es su dinero y los espectadores son muy libres de pulsar la tecla del mando a distancia que les plazca.
Otra cosa es que todo ese nauseabundo mundo nos sea impuesto por la vía de los hechos consumados, es decir, que no teniendo otra opción debamos impregnarnos de ese tufillo. Al menos ahora tendremos la ocasión de poder elegir. Se supone.
Lo preocupante de ese tipo de prensa es que inunde todo, hasta el punto de que el espectador o el lector que no busca ese tipo de "información" acabe encontrándola, es decir, se le imponga. Desde mi punto de vista a eso habría que denominarlo violación de la capacidad de elección. Abres un periódico serio y te das de bruces con el último novio de Shakira o la última operación de nariz de doñaleticiarepublicana, que según mensaje oficial de la Casa Real le molestaba para respirar, que es una forma desvergonzada de decir que "la princesa del pueblo" no daba un buen perfil en las fotos y que, total, para lo que hemos tenido que desembolsar.
Es algo que me ha ocurrido con algunos periódicos. Y me duele decir que haya ocurrido con el periódico en el que colaboro: Ideal. De hecho -a no ser que publiquen alguno de mis artículos- me niego a comprarlo los domingos, toda vez que introducen una revista del corazón en el que suelen aparecer con frecuencia desde los humildes y sencillos miembros de la Casa Real, vistiendo o calzando humildes complementos en consonancia con la situación crítica que atraviesa el pueblo, hasta las últimas estupideces de Victoria Beckham.
Así que pudiendo elegir el tipo de información a recibir ¿existe algún problema añadido?
El problema que pudiera existir es que si cada vez más gente elige este tipo de cosas la sociedad cada día será más inculta y embrutecida. Y en eso perdemos todos porque de esa sociedad, inevitablemente, tendrán que salir nuestros políticos, abogados, médicos, funcionarios públicos, deportistas o carpinteros.

EBOOK: RELATOS Y ARTÍCULOS DE VIAJES: ROTHENBURG

Si nadie le cuenta al hipotético lector nada sobre el pueblo de Rothenburg no habrá forma de imaginarlo a pesar de haber llegado...