lunes, 12 de octubre de 2009

ENCRUCIJADA


El Dr. Sheehan fue un corredor por encima de cualquier cosa. Muy admirado por nuestro amigo Paco Montoro y por todos nosotros.

Me siento corredor. A pesar de que apenas piso los caminos y las carreteras y que toda mi ropa técnica y zapatillas están cayendo en la inanición, me sigo sintiendo corredor. Porque quiero seguir creyendo que volveré a los caminos.
Cuando clausuré "Diario de un corredor" y meditaba en hacer realidad este blog que ahora leéis, recuperé del archivo aquel conocido blog y le denominé: "Vuelvo a los caminos", aunque finalmente no lo publiqué. Y, recuerdo que lo hice en un momento en el que me encontraba tocado -probablemente de los gemelos, no falla-, y necesitaba contar que estaba intentando volver. Y ahora, de nuevo, pienso en aquellos momentos.
Me sigo sintiendo corredor pero, también, cada vez más ciclista, con toda la carga de respeto que ha de contener esa denominación y a pesar de que nada he hecho encima de la bici..bueno sí: caerme en tres ocasiones. De hecho, tuvo que pasar mucho tiempo y recorrer muchos kilómetros para que me convenciera a mi mismo que debía llamarme corredor. Creo que comencé a hacerlo tras el Maratón de Madrid de 2007.
Cuando el otro día volvía de hacer una ruta de 54 kilómetros con la bici, sentí que ese deporte me recordaba peligrosamente a los comienzos como corredor. Aquellos días en los que apenas llegaba a 15 kilómetros y llegaba a casa fundido y con alguna hipoglucemia que otra. Sencillamente, mi organismo estaba comenzando a adaptarse. Algo similar a lo que ocurría el pasado sábado, cuando teniendo ya a la vista Granada, miraba el cuentakilómetros y comprobaba que los dígitos no superaban los 16 kilómetros por hora. Entonces fue cuando comencé a comprobar que los miembros inferiores pueden dar todo un recital distinto cada día de dolores y agujetas.
Pero a la mañana siguiente me levanté nuevo. Sin dolor en el Aquiles y sin dolor en el gemelo derecho, circunstancias éstas que me habían retirado de correr transitoriamente. Incluso me miré en el espejo y me pareció que éste despedía un rostro curtido por el sol y afilado por el esfuerzo. De hecho, ese tipo de síntomas son los que hacen que el enamoramiento deportivo se adentré en tu ser. Una suerte de respuestas a aquella pregunta que un día me hice cuando fui a comprar la bicicleta a Semar.
Y, lógicamente, es algo que quería escribir, ya que cuando no consigo explicarme, acudo a la palabra escrita, que es la forma en la que mejor pienso.
Luego, me pregunto: ¿estaré preparando el terreno para colgar las zapatillas en favor de los culotes? Es probable que así actúe mi subconsciente y aún no lo haya transmitido al ser pensante.
Lógicamente, cuando dejas de practicar una actividad -ya sea correr, leer, o comer pasteles-, te vas despegando de ella. Y eso es así a pesar de que esa actividad esté muy adentro de tu ser. Es lógico que así sea. Si no lo fuera, sería muy difícil arrastrar toda esa carga. Dura encrucijada la mía.

8 comentarios:

  1. Personalmente, para mi,las sensaciones que me produce el correr no las obtengo de ninguna otra actividad deportiva. Los dias en que se que voy a acabar mi jornada corriendo son dias especiales.
    La bici casi me obligo a cogerla un dia o dos a la semana como una especie de metadona que me impida abusar de mi verdadera droga, esa de la que si abuso se que me conduce inexorablemente a la lesion.

    ResponderEliminar
  2. Suscribo todas y cada una de las palabras de Vicente, aun sin tener bici ni ser ciclista. Perfecta metáfora la de la droga. Pero ahora sigue dándole a la bici, porque ahora necesitas recuperar el físico. No renuncies a correr.

    ResponderEliminar
  3. ¡No nos abandones! ¡Jamás!

    Una cosa es que te guste la bici y otra dejar de lado el correr. Ambas son compatibles y aunque te decantes por una, la otra siempre deberías tenerla presente.

    Eso sí, el cuerpo y la mente te irán pidiendo qué practicar en cada momento. Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Amigo, aferrarse a una no significa abandonar la otra...
    a mi la bici si que me carga y me molesta el aquiles. Como te dije el fisio me infiltra un producto homeopatico (similar al traumel..) y continuo con el laser, he mejorado algo, pero aun no estoy recuperado,aunque esta semana ya he corrido. Si algun fisio te puede infiltar algo asi te lo recomiendo
    saludos y a ver si levantamos cabeza!!

    ResponderEliminar
  5. No trates de tomar la decisión de dejar o no de correr, pues aun no ha dado tiempo a la completa recuperación. Ahora bien, este receso puede venirte bien para que valores con el tiempo, compaginar ambas actividades, el correr y el dar pedales, encontrando el equilibrio que te mantenga activo y al punto en ambas simultaneamente, a la vez que protegido de las lesiones.
    Cada uno es un mundo, pero a mí personalmente me ha valido alternar bici de montaña y correr, para mejorar la forma física complementariamente, sin lesionarme (ya no sufro la fascitis plantar del año pasado) y he elgido hacer menos sesiones de correr pero buscando siempre calidad (bien cuestas, cambios de ritmos o tiradas largas)
    Seguro que tú encuentras la proporción que mejor se adapta a tus características, pero como dice Gregorio, de abandonar el correr ¡¡NI HABLAR!!
    Saludos!

    ResponderEliminar
  6. para mi correr y pedales es lo mismo, disfruto, ninguna es sustituta de la otra cuando puedo corro mas y cuando puedo pedaleo mas, y es de reconocer que va bien para las lesiones del trote, son mas de 80 kilos cayendo

    ResponderEliminar
  7. Ya os digo, me siento corredor por encima de otra cosa, pero tengo un marcado sentido de la intuición, y ésta -por desgracia- me dice que el correr cada día será más complicado, de ahí que haya escrito esta entrada un tanto melodramática, pero también optimista porque sigo enganchado al deporte. Pero, en fin, a estas alturas de la vida uno tiene que ir asumiendo las cosas si quiere ingresar en la nómina de adulto, jeje. Disfruté durante bastante tiempo de corredor y ahora seguramente se abrirá otro para la bici, y el siguiente, no sé...a lo mejor para el parchis. Esto es como cuando acabas un buen libro, te da pena terminarlo pero lo olvidas rápido cuando comienzas otro igual de bueno.
    No obstante, os aseguro que seguiré luchando porque correr es lo que me gusta. Es lo que, por ahora, mejores sensaciones me ofrece. Gracias por vuestras alentadoras palabras, de veras.

    ResponderEliminar

Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

LA VIDA BOHEMIA (Finlandia, 1992)

Si hablamos de cine finlandés, es probable que muchos no tengamos nada qué decir, pero distinto es hablar del cine finlandés de Kaurismäki...