jueves, 10 de septiembre de 2009

PABELLÓN DE REPOSO

Cuando Hans Castorp visita de forma - en apariencia - efímera a su primo Joachim Ziemssen, alojado en el Sanatorio Berghof, en un lugar recóndito de los Alpes suizos, en absoluto alberga en su mente la más remota posibilidad de quedarse allí más de los días necesarios para que esa visita mantenga la frontera necesaria entre la persona enferma y la persona sana. Es más, la supremacía del sano se dibuja inmediatamente en el rostro del joven Castorp, al que aguardan grandes oportunidades en el mundo de los sanos y sólo le depararía pesimismo y frustración el mundo de los enfermos, existente en ese pabellón de reposo.

El escritor alemán Tomas Mann.

Pero la vida no es siempre como la concebimos sobre el papel. De hecho la frontera entre el enfermo real y el imaginario es mucho menos robusta de lo que imaginamos.
Aficionado como soy a la literatura y la estrecha relación que siempre establezco entre ésta y nuestro deporte del correr, no he tenido más remedio que acordarme de esa excelente novela de Tomas Mann para buscar una correlación entre ese frontera que hay entre lo real y lo imaginario, aplicado a nuestro mal: las siempre temidas lesiones.
He leído atentamente vuestros comentarios de las últimas entradas y he establecido una enorme cohesión entre ellos y la obra a la que aludo.
Por ejemplo, Paco Montoro lleva desde principio de año aquejado de una lesión en el isquiotibial derecho, que seguro comenzó para él como una simple molestia hasta que uno se da cuenta que es mucho más que eso. En mi misma línea actual, Paco de "Devorando kilómetros", se encuentra aquejado de ese maldito talón de Aquiles que es para nosotros los corredores como un ogro que nos atrapa y a veces hasta nos devora. Igualmente, Alejandro, ciclista y corredor a tiempo compartido, no encuentra aún cura para su rodilla. Y, obviamente, quien estosuscribe, aquejado durante algunos periodos de pequeñas microroturas, ahora sí puede hablar de una lesión importante en el talón de Aquiles izquierdo.
A todo esto, Mario, siempre conciso y acertado, como miembro del mundo de los sanos comentó con razón que es peor la lesión mental que la física. Y, precisamente, esa frase fue la que me trajo "La montaña mágica" a la mente.
Si Castorp bajo ningún concepto deseaba mezclarse con aquella gente aquejada de problemas respiratorios, el destino que se interpuso ante él consiguió albergarle el beneficio de la duda, sin que poco a poco le fuera importando postrarse ante una enfermedad que en principio no padecía, por mor de buscar otros apetitos culinarios, intelectuales y amorosos. Otra forma de vida que le cautivaba allí arriba.
Y me pregunto yo ahora ¿no será algo parecido a lo que nos ocurre a los lesionados de largo periodo ?
Lógicamente no queremos seguir estando lesionados, pero encontramos en nuestro estado nuevas formas de interpretar el deporte. E incluso la vida.
Por ejemplo, mi caso: me he incorporado al ciclismo de forma espontánea, algo que probablemente no hubiera ocurrido si mi talón de Aquiles no se hubiera resentido.
Y, lógicamente, uno comprende el mensaje venido del mundo de los sanos: de Alfredo, de Javi, de Antonio, de Jesús, de Gregorio, de Vicente, de Trapatroles y de tantos otros amigos, que obviamente lectores como son, se han podido acordar de la novela del escritor alemán e intentan evitar que quienes nos vamos encontrando a gusto en esos Alpes suizos nos neguemos a regresar al mundo real de los sanos.
Seguramente pensaréis que lo mío es pecar de una imaginación excesiva, no lo niego, pero ¿no es la imaginación y la literatura, junto al correr, lo que nos hacer mejores personas?

Os dejo con esa reflexión por si queréis comentarla, mientras me escapo unos días del país de los brotes verdes, para buscar aire nuevo, - como un particular Hans Cartolp corredor- en el norte de la vieja Europa. Un fraternal saludo.

13 comentarios:

  1. Creo que Iniesta (jugador del FC Barcelona) y ha estado lesionado, lo dijo el otro día muy claro: "Quiero volver a sentirme futbolista".
    Enhorabuena por tú entrada, me ha encantado.
    Saludos Aleandro.

    ResponderEliminar
  2. Gran entrada compañero. Desde luego que estamos por lo que valemos...en mi caso la lesión me esta afectando casi mas a la mente que al cuerpo, NECESITO sentirme activo,no concibo mi dia a dia de otra manera...

    ResponderEliminar
  3. Pero es que es legítimo aletargarse en una sensación de la que, inevitablemente, no podemos escapar. Es el sentido acomodaticio del ser humano. Ya que estás lesionado, ¿habrá que sentirse lo mejor que uno pueda? Mientras no uses la autocomplacencia...

    Disfruta por allá arriba. Nos vemos.

    ResponderEliminar
  4. Sobre todo, que cada obstáculo del camino nos haga reflexionar y aprender. Que lo poddamos superar y celebrarlo. Me encantan estas entradas transversales. Ya lo sabes Alter. Nada de lo humano debe sernos ajeno.

    ResponderEliminar
  5. Una gran obra pendiente de repaso, no sé si lo haré, pero tengo que hacerlo tengo que hacerlo como sea,volver al subir al sanatorio.

    ResponderEliminar
  6. Aleandro, eso que dice Iniesta tiene mucho sentido.
    Uno tarda mucho tiempo en sentirse corredor -si es que alguna vez se siente así-, pero basta poco tiempo para dejar de sentirse. Gracias y ánimo.

    Paco, hay que porfiar. Debemos admitir que nuestro talón se ha rebelado tras mucho machaque. Ahora hay que darle su tiempo. Saludos.

    Javi, tu lo has dicho, hay que intentar no caer en la autocomplacencia, como le fue ocurriendo progresivamente al personaje de Mann. Yo no tiro la toalla. Saludos.

    Alter, en el ámbito deportivo cuando no estamos lesionado nuestras ideas y pensamientos son, quizá, menos profundos, pero si nos lesionamos nos volvemos más trascendentes. Reflexionar y aprender, bellas palabras. Saludos.

    Jesús, tienes que volver al sanatorio, pero también para regresar. Espero alguna de tus estupendas y literarias entradas. Saludos.

    ResponderEliminar
  7. How was your trip to London? Please tell us.

    ResponderEliminar
  8. Javi, haré una entrada con mi impresión sobre esa gran ciudad, sin duda (pero en el idioma de Cervantes, jeje).

    ResponderEliminar
  9. No hay mayor imaginación que la expresión de la realidad.
    ¿ Qué diferencia lo sano de lo enfermo ?
    La mente es un privilegio en donde confluyen las confusiones y las emociones. Los pensamientos son parte del camino del tránsito hacia lo intransitable.

    ¿ Qué tal Londres y los ingleses ?
    Siempre "ellos" con el "please" por delante.
    Los que viven aquí en España, no te dicen el "por favor" nunca, nunca, nunca. Aunque lleven aquí toda la vida.
    Será por eso que cuando me hablan en inglés (aunque entiendo un poco esa lengua) siempre les contesto en español. ¡ Que aprendan un poco de nuestro idioma ! Mucho más rico, bello y variado que el de ellos.

    Abrazos republicanos.

    ResponderEliminar
  10. Saludos Toni. Efectivamente, el comportamiento de los ingleses en su país es diametralmente distinto que cuando están en otro. El I`m sorry siempre está presente.
    En cuanto al idioma pienso igual que tú. Incluso llegué a preguntar a una inglesa por qué no conocía ni una palabra de castellano, a pesar de que veraneaba siempre aquí.
    Nuestro idioma debe de estar dotado de mayor autoestima, ya que lo hablan más de 400 millones de personas en el mundo. Saludos republicanos.

    ResponderEliminar
  11. Gran entrada, por cierto tengo ganas de releer La montaña mágica.
    Respecto a tu salida del viernes, me alegro que al acabar esos 10kms no tuviera molestias. Yo sin embargo he echo 8kms hoy domingo y mal...en fin al menos me he sentido corredor...
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  12. Pero lo importante es hacer kilómetros y sentirnos corredores. Amigo Paco no podemos tirar a un pozo todo lo que hemos disfrutado corriendo y lo que nos queda por disfrutar.
    Hoy también he tenido una salida satisfactoria como leerás en la bitácora. Saludos.

    ResponderEliminar

Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

EL TEMPLO ROMÁNICO (MICRORRELATO)

EL TEMPLO ROMÁNICO F ue extraordinario que en la pequeña aldea, que constaba de ocho o diez casas y una tienda -que era al mismo ti...