lunes, 3 de agosto de 2009

MEDRANDO EN EL PROCELOSO MUNDO JUDICIAL



Que los respectivos tribunales hayan archivado las acusaciones delictivas contra Francisco Camps, Presidente de la Generalit valenciana (Caso Gürtel) y Manuel Chaves, ex-Presidente de la Junta de Andalucía y actual Vicepresidente Tercero del Gobierno, a la vez que Ministro de Política Territorial (Caso Matsa), puede ser lo más respetable del mundo, pero a mucha gente de a pie le queda un raro regusto en la boca y una sensación de que los políticos, por el hecho de serlo, son impunes y no se les mide con el mismo rasero que al resto de los ciudadanos. Y hablo de ello, sin conocer a fondo la resoluciones -de hecho casi nadie las conoce aún, por lo que no descarto -y así tengo que admitirlo, al menos por mi formación como jurista- que ambas resoluciones estén perfectamente ajustadas a la legalidad vigente y no se hayan podido encontrar pruebas que demuestren el ánimo de delinquir de ambos dirigentes.
Pero dicho esto, existe otro asunto mucho más trascendente, en mi opinión, que no escapa a la opinión pública. Por una parte, Camps parece evidente que ha tenido más que contactos con el entorno de Correa -actualmente en prisión- y así lo atestiguó una grabación en la que su mujer y él mismo comentaban algo sobre un regalo, al tiempo que nadie ha desmentido que Camps se "hizo" con unos trajes de la tienda de la que era gerente el sastre José Tomás, que insiste una y otra vez que Camps no pagó los trajes.
Por su parte Chaves -nadie lo niega- dirigió y formó parte del Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía que concedió una importante suma millonaria de euros a Matsa, empresa de la cual era ya apoderada su hija. Y una persona apoderada no es otra cosa que una persona que posee poderes amplios para representar a una empresa en todo tipo de transacciones, ya sean administrativas o judiciales e incluso económicas.
Ahora bien, que todo eso no se haya podido demostrar, que no se encuentren pruebas contundentes -que es algo sagrado para poder dictar una sentencia acusatoria, principalmente, en el ámbito penal-; o bien que la condición de aforados de ambos y el hecho de ser quienes son haya tenido más peso que el vasto procedimiento a seguir, decía, que todas esas cuestiones se hayan convertido en más importantes que en la evidencia en sí, denota lo barato que puede resultar cometer un supuesto delito en España, principalmente, cuando se tiene la espalda bien cubierta.
Y, claro, todo esto desmoraliza al ciudadano sensato y decente, oliéndose en el ambiente que una democracia de más de treinta años aún hace aguas y que existen desigualdades tan profundas que ni una democracia ya consolidada puede superar.
Sin duda, el resultado final no podrá ser otro que más desinterés si cabe por la cosa pública, mas abstención electoral y más fractura política y social. Y todo eso ocurrirá porque el individuo de a pie ya comienza a darse cuenta que existen individuos que no están en el poder por un interés estadista o para propiciar el bien común, sino que están en el poder público para medrar y seguir incrementando su onanismo a sabiendas de que con el sistema judicial existente y las amplias prerrogativas que dan los votos, pueden seguir campando a sus anchas, sin necesidad de saltar a la arena diaria a buscarse la vida, como hace cualquier ciudadano honrado. Es decir, que pocas cosas han cambiado en la historia del mundo, medie democracia o no.
Y vuelvo a insistir: jurídicamente es probable que no existan argumentos para considerar que ambos dirigentes han delinquido, pero queda una gran duda moral en el aire.

14 comentarios:

  1. ni juridicamente ni moralmente han delinquido, pero queda muy feo, y en esta vida queda muy mal hacer feos a los demas y a uno mismo.

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  2. Lo has dicho muy bien Mario. Al margen de la responsabilidad, o no, jurídica o moral, ese "feo" es lo la ciudadanía recrimina. Lo que ocurre es que la aceptación de regalos por parte de políticos no está regulado en el Código Penal como delito y seguramente se regulará en el futuro tras el vacio legal existente. Lo que sí está regulado y se conoce como cohecho es esa aceptación de regalos a cambio de facilidades (contratos, servicios, etc.,).
    Lo que sí es cierto es la hipocresía por parte de todos los políticos en cuanto a los regalos: todos los aceptan con independencia del nivel político que se tenga. Y, lógicamente, excepciones "haberlas hailas", como las meigas.

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  3. ¿Democracia no consolidada? No estoy seguro, lo que sí que estoy seguro es que todavía nadie se acostumbra a estar en el poder y no dejarlo o a estar en la oposición mucho tiempo. Quizás ahí radique el problema, lo que no me da o quita el pueblo acudo al Juez buscando la solución.

    En el caso de Camps (y no soy de su condición política) al igual que el de Chaves diría aquello de ni tan calvo ni con dos pelucas.

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  4. Ha habido follón mediático en exceso, que es siempre malo para el trabajo de los jueces. Además, se judicializa la política en exceso. Pero, insisto, la imagen dada por estos jerifaltes de ambos partidos ha sido pésima.
    Buen verano también para tí Jesús, que espero lo emplees en leer y correr mucho.

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  5. Existe presunción de inocencia, pero también existen dudas e indicios de presunta culpabilidad.
    En principio, el Presidente del TSJ-CV debiera de haberse apartado -voluntariamente- de este proceso. Es amigo (o más que amigo) del imputado Camps.
    Por otra parte, si no existen indicios de culpabilidad, el Tribunal tendría que haberse inhibido en el Tribunal Supremo. No olvidemos que el "tema de los trajes" es sólo una parte de todo el entramado de corrupción en el caso Gürtel.
    He leído el auto del Tribunal valenciano y es patético. Cualquiera que se haya leído el C.P. y la Lecrim. le sacaría los colores a estos magistrados. Si tenían dudas, qué menos que haber llevado la instrucción hacia juicio oral. Claro que, entonces tendría que haber dimitido Camps y hasta Rajoy. Se ve la carga mediática (Trillo incluído) del PP por todos los ángulos. Lamentable.
    Esperemos que el Supremo no se deje impresionar.

    Saludos republicanos.

    P.D.: y los pobres príncipes (y sus papás) con esas vacaciones tan "austeras" que están pasando en el chabolo mallorquino.

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  6. Estamos rodeado de tantas injusticias ocasionada por políticos corruptos, que ya casi nada sorprende.

    P.D: Interesante tu banda derecha, buenos libros (el de Reverte lo tengo, pero no he empezado con el, por cierto a Jesús Lens no le gustó nada), buena música y tus salidas de correr. El libro nutricional me llama mucho la atención.
    Un abrazo

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  7. Me alegra verte de nuevo por aquí, Toni. Yo creo que has puesto el dedo en la llaga; de hecho, leí esta mañana que existe - no recuerdo de quién- intención de querellarse con el Magistrado que confiesa una amistad manifiesta con Camps. Me temo que aquí exista gato encerrado. El Supremo dirá.

    Paco, lo más grave es que nada ya nos sorprenda. Este país no avanza un ápice en salud democrática.
    Un día de cólera tiene la particularidad - y el mérito - de la documentación que atesora. En ese aspecto merece la pena leerlo.
    Sobre el libro nutricional...ya te contaré.

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  8. La verdad es que ambos casos, aunque no sean o no objeto de delito, atentan al decoro que toda persona, y más cuando ostenta un cargo publico, debería tener.

    De todas formas, en esta democracia de chicha y nabo en la que vivimos se utiliza distinto rasero para perseguir a los políticos deshonestos, dependiendo de en que lado de la calle estén. Pudiera parecer que en ocasiones se disfraza de persecución a los corruptos lo que realmente es una estrategia para desacreditar a la oposición política. Episodios como el de la vicepresidenta del Gobierno, erigiéndose en portavoz y "dueña" de la Fiscalía General de Estado, o espectáculos efectistas como la aparatosa detención de los implicados en el caso "Palma Arena" hacen que muchos cuestionemos la calidad de nuestra democracia.

    Un saludo

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  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  10. ¿Dónde ha quedado aquello de que la mujer del César, además de serlo, ha de parecerlo?

    Esa prepotencia... qué pena.

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Sin tu comentario, todo esto tiene mucho menos sentido. Es cómo escribir en el desierto.

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